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lunes, diciembre 03, 2018

Miguel Ángel Bustos: Filmpoema (o cortometraje del crecimiento de un poema)






Preliminar (1)

Comenzados en 1960, interrumpidos por espacio de casi seis años, reanudo estos escritos con el único objeto de dar una guía,(2) un poema-guía que ayude en el sendero de tinieblas que lleva al infierno verbal.
Quiero que este libro sea como el agua que para correr se manifiesta. El agua no explica absolutamente nada. Es tema, forma y contenido en sí misma. Humedece, sumerge incorpora a su cuerpo ilimitado objeto y sujeto. Es decir, se ahoga y ahoga a otro.
Un poema es agua. Por el río de la saliva sube, alza la memoria, la visión, la epifanía de los Cielos. Escribo con el agua intemporal de los hombres.

(1) Nota manuscrita adosada al cuerpo del trabajo.
(2) "Pues hallo incompleto el acercarse al poema sin un conocimiento de la Patria Eidética de la cual es natural dicho poema. El pragma verbal es el poema realizado (tinta o lápiz y realidad  son materias primas para la formación corporal del poema). Pero si nos hundimos, vivimos el verbo, llegamos inevitablemente al espacio esencial en donde puro, virgen, innato, espera el poema." (Cita del autor.)

Filmpoema II

¿Qué es la imagen sino el movimiento "siempre andando", agua de un mar a otro mar, átomo de la palabra?
Nuestras palabras las tallamos en el taller, el material lo conseguimos sin saber cómo, en la calle, sufriendo, riendo; taller y material pueden estar contenidos y maduros en un minuto o cinco años.
Todo depende de velocidad, peso y ritmo.
Ahora bien, una imagen nos roza el ojo izquierdo y ce polvorienta en la lengua -AGRIA; duerme en la lengua, la tragamos. Necesario fue que casi la olvidáramos para que se fundiera en aquella palabra que nos dolió tanto. Sube la palabra sin polvo, unida a algo elástico y vivo. Este fluir construyendo, esta imaginería, este fenómeno, se podría realizar ante los ojos de la gente como yo me lo realizo ante mis propios ojos. Si nos hiciéramos instrumentos del fenómeno poético y dibujáramos sobre un película lo que nos sucede cuando escribimos, no explicáramos; tendríamos que ser mudos en cuanto a explicación se refiere; como una pluma choca contra la frente, cae, nos desborda la boca, se hunde lejos y ya no es pluma nada, es nieve, hombro, axila suave, piel con piel, y vuelve hecha a la boca, cae en las manos: darle años, hacer eterno este pan junto al mar.
Lograríamos de esta forma tal vez, "dibujar" el fenómeno poético, capturaríamos quizá llevándolo adentro nuestro, a nuestros ojos a que mire con nosotros cómo se hace un poema, al público esa novia.
Tenemos que saber que, imaginar par que lo imaginen simultáneamente con nosotros, no es desarrollar ni operar. El agua cuando se hace ola no habla ni explica nada, salta. Y el mar tal vez nos está demostrando cosas y nosotros lo comprendemos. Así tiene que ser dado este filmpoema. Lograr que nuestro ojo asaltante suba a la pantalla y comience a escribir su poema.
Y la gente entienda todo lo que trae la palabra agua –sangre- piedra-niño- desnuda- sombra. Y siga, ¿ves aquella línea que se duerme, ves?, aquella esfera que cae, las piedras, las espaldas cansadas.
Hasta que comience a sentir la esfera, la espalda, la sangre, la piedra. Y sepa por qué esta línea arrebató la esfera y la engulló con un tono bajo de guitarra. Comenzará a construir dibujando con nosotros el poema. ¿Para qué, entonces, la palabra que no sea poema, la palabra que explique, si ya se está dando puro y desnudo el poema con su imagen “hablando” en imágenes?
Escribo sobre medios técnicos en la poesía. Los nuevos planos que tiene que explorar. Los nuevos espacios de dolor. Los nuevos colores.
(…)

*Véase: Miguel Ángel Bustos: Prosa 1960-1976. Ediciones del CCC, Buenos Aires.

viernes, enero 17, 2014

Miguel Ángel Bustos: Filmpoema II

De archivo del blog




 ¿Qué es la imagen sino el movimiento "siempre andando", agua de un mar a otro mar, átomo de la palabra?

Nuestras palabras las tallamos en el taller, el material lo conseguimos sin saber cómo, en la calle, sufriendo, riendo; taller y material pueden estar contenidos y maduros en un minuto o cinco años.

Todo depende de velocidad, peso y ritmo.

Ahora bien, una imagen nos roza el ojo izquierdo y ce polvorienta en la lengua -AGRIA; duerme en la lengua, la tragamos. Necesario fue que casi la olvidáramos para que se fundiera en aquella palabra que nos dolió tanto. Sube la palabra sin polvo, unida a algo elástico y vivo. Este fluir construyendo, esta imaginería, este fenómeno, se podría realizar ante los ojos de la gente como yo me lo realizo ante mis propios ojos. Si nos hiciéramos instrumentos del fenómeno poético y dibujáramos sobre un película lo que nos sucede cuando escribimos, no explicáramos; tendríamos que ser mudos en cuanto a explicación se refiere; como una pluma choca contra la frente, cae, nos desborda la boca, se hunde lejos y ya no es pluma nada, es nieve, hombro, axila suave, piel con piel, y vuelve hecha a la boca, cae en las manos: darle años, hacer eterno este pan junto al mar.

Lograríamos de esta forma tal vez, "dibujar" el fenómeno poético, capturaríamos quizá llevándolo adentro nuestro, a nuestros ojos a que mire con nosotros cómo se hace un poema, al público esa novia.

Tenemos que saber que, imaginar par que lo imaginensimultáneamente con nosotros, no es desarrollar ni operar. El agua cuando se hace ola no habla ni explica nada, salta. Y el mar tal vez nos está demostrando cosas y nosotros lo comprendemos. Así tiene que ser dado este filmpoema. Lograr que nuestro ojo asaltante suba a la pantalla y comience a escribir su poema.

Y la gente entienda todo lo que trae la palabra agua –sangre- piedra-niño- desnuda- sombra. Y siga, ¿ves aquella línea que se duerme, ves?, aquella esfera que cae, las piedras, las espaldas cansadas.

Hasta que comience a sentir la esfera, la espalda, la sangre, la piedra. Y sepa por qué esta línea arrebató la esfera y la engulló con un tono bajo de guitarra. Comenzará a construir dibujando con nosotros el poema. ¿Para qué, entonces, la palabra que no sea poema, la palabra que explique, si ya se está dando puro y desnudo el poema con su imagen “hablando” en imágenes?

Escribo sobre medios técnicos en la poesía. Los nuevos planos que tiene que explorar. Los nuevos espacios de dolor. Los nuevos colores.

(…)

Véase: Miguel Ángel Bustos: Prosa 1960-1976. Ediciones del CCC, Buenos Aires.

lunes, enero 28, 2013

Eduardo Mileo: La pesca en el hielo y Veneno...



Comencé a pescar en el hielo
cuando murió mi madre.
Todas las mañanas
iba en el trineo
a inventar de nuevo el mundo.
Los peces me daban el calor
de su movimiento.

Creo que sé lo que hago:
cavo un hueco y busco
vida en el útero helado.

Veneno

Como cada mañana se abre
con el olor del pan
se abrió mi corazón con el dolor
de tu partida.

Ubre de silencio me amamanta.
Túnica de harina me amortaja.
El trigo que se mueve con el viento
me mueve sin propósito.

No hay bendición que me contenga
ni consuelo que me llegue repartido.
El pan que me alimenta
es el pan que me envenena.

*Poemas extractados del blog del autor:


bloglaprida

bloglaprida.blogspot.com/

sábado, marzo 03, 2012

MIGUEL ÀNGEL BUSTOS: Sueño quebrado...



Sueño quebrado
levántate y anda
Marcha de mi frente
abre mi tierra.
Levanta
ruda muralla de niños
al dólar de fuego y zarpa de balas.
Vuelve
joven enamorado del agua
al mordido corazón rebelde,
abraza y besa prieto hasta la llama
pedernal de lágrimas,
mi corazón
clavado a pico de sangre
en las vigilias desnudas de mi cuerpo.



[de Corazón de piel afuera, 1956.]

lunes, octubre 03, 2011

Miguel Ángel Bustos: El Himalaya o la moral de los pájaros


"Lo que yo intenté (…) fue cortar todo lo que había hecho hasta ahora: el poema corto, muy breve. Hacer el poema largo, narrativo, una epopeya de mitologías. (…) Busqué construir una especie de códice, apoyado en un texto y en dibujos. Lograr  lo  equivalente a un ideograma chino o japonés. Pintar el verbo es mi obsesión. Obedecemos a un idioma abstracto, como en todo Occidente, no tenemos jeroglíficos, como los mayas. Yo quise que este libro se abriera y se leyera como los sacerdotes mayas o aztecas cuando abrían a pleno sol sus códices y leían las figuras o jeroglíficos trasmutados así: el dibujo era verbo, y el verbo dibujo. 'Los sacerdotes aquellos que en la Casa de las Palabras abren ruidosamente los códices', dice un viejo poema maya. (…)"
                  Extractado de un reportaje al autor, incluido en Miguel Ángel Bustos prosa 1960-1976, Ed. Del CCC.

1
Himalaya boca callada, piedra mentira. Ah, moral de los pájaros: sí, ilumina.
Que recuerde, el primer juego-juguete que vino a mí y ya no se irá de mí por nunca fue un cristal; pero qué cristal; algo líquido y duro que no caía por milagro del arco bronce que lo ataba.
Bajo el agua es más que el agua porque está detenido y es móvil. Si toco una llama con mi cristal, soy invierno: el fuego gira y no es su resplandor ya más. Por hábito y piedad cada tanto lo arrojo en las brasas para que devore y llene el Fulgor con su siesta de infierno.
6
No, yo no voy en este cuerpo que me lleva, ni toco en el agua un elemento que fluye y se estanca hasta morir. A quien ves, cuando me miras, es aquel rostro que te doy por miedo jamás ver tu calavera que finge ojos verdes, húmedos lentos sobre tu boca que recita letanías entre incienso y campanas que están en mí. Oigo tu voz idéntica en vos, ajena a mi memoria que te quiere inmóvil. Si me siguieras, si llegaras a mi cristal. En su casa de Fulgores, ¿quién podría decir: yo, me siento el yo de mi rostro para vos? Estaría en vos y hablaría a aquel mi cuerpo que cree poseerme. Terrible si alguna de tus almas, huyendo de la eternidad que nos persigue en la infinita repetición, no siente la ausencia, la ausencia del viento y el sonido caer en cuerpos imaginarios, muertos y errantes en la noche inmortal.
Si alguien me preguntara qué soy; porque ciertas sombras marean; le diría: no soy todo, ni nada, ni algo. Con mi cristal soy el planeta que te lleva por mares a tierras de oro y rapiña y el horizonte te lo doy yo.



Tocaremos la luna. Poseeremos el cráneo del
 Sol.
Qué patria o cielo verbal ilumina al fuego
en su casa de líquidos esmaltes; carro de Elías,
purificación de las ciudades muertas, árbol místico de la sangre, agua y
 sombra transparente, vitral de dioses aniquilados.
Sol antiverbal. Sol carnívoro en sonidos o silencios en el horizonte
 frío de la tierra sin 
pájaros.
Sol tigre.
                             [De El Himalaya o la moral de los pájaros, Libro Primero, El Sol A ntiverbal]

 
En aquel tiempo del triste colegio, en aquel que jamás recuerdo; soñaba con tigres y pájaros en lucha y mi corazón era el desierto y el cielo, el sol y la luna de aquel mundo final.
Llegó hasta mí un sacerdote, llegó y me dijo: por lo que piensas morirán tus ojos, tu piel será maldita, como la piel de las momias, amarás a dios en todo lo que te destruya. Me senté junto al muro más cruel y lloré la lepra del cielo. Cayó mi corazón, lo perdí. Y reyes ya de sangre pájaros y tigres me acosan para siempre y todas mis aguas, todos mis ríos, huyen muertos hacia el atroz y calmo Mar de las Tinieblas.
Y el ángel de la locura, el ángel de la fiebre mira, en mí al monte coronación del Verbo; escribo para que me sea dado el Silencio.
                                [De: El Himalaya o la moral de los pájaros, Libro Segundo, Mare Tenebrarum]

sábado, octubre 01, 2011

Miguel Ángel Bustos, el poeta vida en lucha con la imaginería

"La imaginería que hoy manejamos es muy dúctil, maleable, sencilla, apenas un alambre de mil destellos.

Algunos toman la imaginería  y la doblan y la llevan en ancho como jalea casi incolora. Pierde hondura de metal y se hace charco de agua, allá ellos.

El nuevo espacio de dolor donde hay que sembrar la imaginería es casi también un alambre. Pero sonoro, duro como el sol. De ahí que la imaginería libremente, como un elemento eléctrico, luche y se abra en profundidad sobre el espacio de dolor y broten nuevos ritmos y nuevos colores. La imaginería y el espacio de dolor obedecen al poeta vida, el único capaz de respirar por ellos.

Cuando dice San Juan de la Cruz: "que el ciervo vulnerado por el otero asoma".

Muy bien, vulnerado es la palabra que transforma una frase enunciativa, un simple dibujo del natural casi sin dimensiones, en un drama. Es un presentimiento de muerte.

El espacio de dolor que, plano, metálico, cae sobre el ciervo es: vulnerado. Este espacio inmediatamente desarma la frase, la destruye para hacer nacer una imaginería transparente, en juego de muerte, contrapuesta con el vulnerado (espacio de dolor). El (1) poeta vida (en este caso San Juan de La Cruz) llevó una (2) imaginería  y la amplió transformándola en un (3)  espacio de dolor capaz de color, sonido, velocidad, dureza. Sin el uno, dos, tres (1, 2, 3) no hay poema que pueda llegar a tener color, sonido, velocidad, dureza.

Cualidades importantes ya que el poema tiene que resistir el embate de fuerzas cada vez más poderosas. Y crecer con el mundo que crece temporalmente con el poema.

Lo que yo llamo espacio de dolor, esta plana dureza, es de nuestro tiempo. Dentro de cientos de años este plano será otro en lucha con la imaginería. (...)"

De Miguel Ángel Bustos Prosa 1960-1976. Ediciones del CCC, Buenos Aires.

viernes, septiembre 30, 2011

Miguel Ángel Bustos traduce a Paul Claudel

En el día del traductor

La traducción al español del poema de Paul Claudel que transcribimos a continuación pertenece al poeta argentino Miguel Ángel Bustos; figura en uno de sus tantos cuadernos que Bustos inició hacia fines de los años '60, principios de la décad siguiente; este poema en particular lleva una etiqueta que dice "Fragmentos, año 1970". El entusiasmo de Bustos por este poema lo dejó impreso en el tomo de Claudel; allí, al pie del texto anotó "extraordinario". 

La virgen de Brangus

Estoy a sus pies y ruego.
Pero en ella no hay señal de que mire, que
escuche.
Ella se ilumina.
Así como el agua calma y pura se ilumina.
El que me oye es el niño que lleva en su brazo
izquierdo. Su oído que giró hacia mi lugar.
Late su corazón...
Y es prueba que late la larga mano de la
madre debajo alargada y que lo ensancha.
Ella lo oye oírme.
Pero la mano del niño también reposa en el
brazo de su madre.
Sobre la arteria maternal.
La Virgen de Brangus es una Virgen que funciona.
Me he introducido en su sistema en pleno funcio-
namiento. 

* Extractado de Miguel Ángel Bustos Prosa (1960-1976), Ediciones del CCC, Buenos Aires.

Miguel Ángel Bustos: Filmpoema II


¿Qué es la imagen sino el movimiento "siempre andando", agua de un mar a otro mar, átomo de la palabra?

Nuestras palabras las tallamos en el taller, el material lo conseguimos sin saber cómo, en la calle, sufriendo, riendo; taller y material pueden estar contenidos y maduros en un minuto o cinco años.

Todo depende de velocidad, peso y ritmo.

Ahora bien, una imagen nos roza el ojo izquierdo y ce polvorienta en la lengua -AGRIA; duerme en la lengua, la tragamos. Necesario fue que casi la olvidáramos para que se fundiera en aquella palabra que nos dolió tanto. Sube la palabra sin polvo, unida a algo elástico y vivo. Este fluir construyendo, esta imaginería, este fenómeno, se podría realizar ante los ojos de la gente como yo me lo realizo ante mis propios ojos. Si nos hiciéramos instrumentos del fenómeno poético y dibujáramos sobre un película lo que nos sucede cuando escribimos, no explicáramos; tendríamos que ser mudos en cuanto a explicación se refiere; como una pluma choca contra la frente, cae, nos desborda la boca, se hunde lejos y ya no es pluma nada, es nieve, hombro, axila suave, piel con piel, y vuelve hecha a la boca, cae en las manos: darle años, hacer eterno este pan junto al mar.

Lograríamos de esta forma tal vez, "dibujar" el fenómeno poético, capturaríamos quizá llevándolo adentro nuestro, a nuestros ojos a que mire con nosotros cómo se hace un poema, al público esa novia.

Tenemos que saber que, imaginar par que lo imaginen simultáneamente con nosotros, no es desarrollar ni operar. El agua cuando se hace ola no habla ni explica nada, salta. Y el mar tal vez nos está demostrando cosas y nosotros lo comprendemos. Así tiene que ser dado este filmpoema. Lograr que nuestro ojo asaltante suba a la pantalla y comience a escribir su poema.

Y la gente entienda todo lo que trae la palabra agua –sangre- piedra-niño- desnuda- sombra. Y siga, ¿ves aquella línea que se duerme, ves?, aquella esfera que cae, las piedras, las espaldas cansadas.

Hasta que comience a sentir la esfera, la espalda, la sangre, la piedra. Y sepa por qué esta línea arrebató la esfera y la engulló con un tono bajo de guitarra. Comenzará a construir dibujando con nosotros el poema. ¿Para qué, entonces, la palabra que no sea poema, la palabra que explique, si ya se está dando puro y desnudo el poema con su imagen “hablando” en imágenes?

Escribo sobre medios técnicos en la poesía. Los nuevos planos que tiene que explorar. Los nuevos espacios de dolor. Los nuevos colores.

(…)

Véase: Miguel Ángel Bustos: Prosa 1960-1976. Ediciones del CCC, Buenos Aires.

Miguel Ángel Bustos: Filmpoema (o cortometraje del crecimiento de un poema)

Preliminar (1)


Comenzados en 1960, interrumpidos por espacio de casi seis años, reanudo estos escritos con el único objeto de dar una guía,(2) un poema-guía que ayude en el sendero de tinieblas que lleva al infierno verbal.


Quiero que este libro sea como el gua que para correr se manifiesta. El agua no explica absolutamente nada. Es tema, forma y contenido en sí misma. Humedece, sumerge incorpora a su cuerpo ilimitado objeto y sujeto. Es decir, se ahoga y ahoga a otro.

Un poema es agua. Por el río de la saliva sube, alza la memoria, la visión, la epifanía de los Cielos. Escribo con el agua intemporal de los hombres.


(1) Nota manuscrita adosada al cuerpo del trabajo.
(2) "Pues hallo incompleto el acercarse al poema sin un conocimiento de la Patria Eidética de la cual es natural dicho poema. El pragma verbal es el poema realizado (tinta o lápiz y realidad  son materias primas para la formación corporal del poema). Pero si nos hundimos, vivimos el verbo, llegamos inevitablemente al espacio esencial en donde puro, virgen, innato, espera el poema." (Cita del autor.)
(3) Véase: Miguel Ángel Bustos: Prosa 1960-1976. Ediciones del CCC, Buenos Aires.


*Continúa en próximo post de este blog

Miguel Ángel Bustos: Los patios del tigre

El tigre, aquel espejo del
odio y el espanto.
von Jöcker, siglo XVIII

Fueron siempre los pájaros los que anduvieron en los patios de mi infancia.
A la claridad del canario se sumó el gritito entrecortado del calafate, el vuelo diminuto de los bengalíes. Algún mono hubo, pero fue efímero.
Agregaba mi abuelo a la magia reinante sus oros de Gran Maestro. Sus libros que, de a poco, fueron siendo mis pájaros.
Un tío viajó y en una gran jaula trajo un tigre. Lo aseguraron a una cadena y esperaron que lo viera.
Su garganta me llamó; aparecí.
El espanto y la maravilla me helaron.
Desde ese día los patios dejaron de ser tales. Fueron selvas de mármol y mosaicos gastados en donde el terror habitaba.
Era feliz. Tocaba el misterio a diario y no desaparecía. Me acostumbré ávidamente a lo extraño. Cuando alguien ordenó su encierro en el Zoológico, lloré.
Entonces comenzaron mis fugaces visitas; temblaba cerca de su jaula. Su rugido era música tristísima para mí. Le imploraba a su memoria de fiera el recuerdo.
El día en que me fui a despedir de él para siempre me olió, detuvo su andar en círculos. Una sombra humana le cruzó la mirada. Intenté tocarlo. El griterío prudente me clavó en el piso.
Pensé un adiós, suavemente me marché. Más tarde supe de su muerte. Su carne fantástica se juntó en el polvo a otras carnes.
He crecido. Guardo de mi infancia sus huesos en mi alma, los libros en mi sangre.
Pero cuando llegue el fin y me miren los ojos que aún no he visto, pienso que será el tigre incierto de la locura el que me lleve tanteando a la nada, aquel tigre de titubeo y delirio del suicidio que en su boca me ahogará clamando.
O tal vez mi viejo tigre, rayado por la piedad, quiera devorarme como a un niño.


*De "Fragmentos fantásticos", en Visión de los hijos del mal. Ediciones Argonauta, Buenos Aires.