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martes, marzo 12, 2013

LOS MILEO en concierto


Canciones de sus CD: A boca de jarro e Irala, sueño de amor y de conquista.

Sábado 16 de marzo a las 21. Espacio Cultural Carlos Gardel
Olleros 3640, CABA

Raúl Mileo: voz, guitarra
Eduardo Mileo: voz, percusión
Gabriel Mileo: guitarra eléctrica
Diego Mileo: bajo eléctrico



lunes, enero 28, 2013

Eduardo Mileo: La pesca en el hielo y Veneno...



Comencé a pescar en el hielo
cuando murió mi madre.
Todas las mañanas
iba en el trineo
a inventar de nuevo el mundo.
Los peces me daban el calor
de su movimiento.

Creo que sé lo que hago:
cavo un hueco y busco
vida en el útero helado.

Veneno

Como cada mañana se abre
con el olor del pan
se abrió mi corazón con el dolor
de tu partida.

Ubre de silencio me amamanta.
Túnica de harina me amortaja.
El trigo que se mueve con el viento
me mueve sin propósito.

No hay bendición que me contenga
ni consuelo que me llegue repartido.
El pan que me alimenta
es el pan que me envenena.

*Poemas extractados del blog del autor:


bloglaprida

bloglaprida.blogspot.com/

sábado, septiembre 22, 2012

Eduardo Mileo: Poemas de pintores


Noche oscura del alma
(Hieronymus Bosch, 1450-1516)
Voy a romper el hechizo
que me separa como un vidrio
de mis ojos.
No es necesario ver.
Pero yo veo
en las astillas la infancia castigada,
los ojos de un caballo
que murió de no andar.
Érase una vez
y ya no es nada:
reliquias
en un cofre encerradas para siempre.
Pero yo continúo
como un ángel en sus cuitas con Dios
con el amor que llamo Dios
y está dormido.

He recibido un insulto:
analfabeto.
Así han querido pagarme mis cabras.
Pero yo estoy aquí
con mi diluvio
y mis encarnizadas actrices
y mis duelos.
No consagro mis ojos a las brasas.
Y no me aparto de ellas.
Temo al sueño liviano.
Al silencio
que se arropa conmigo cuando duermo.
No es necesario ser así.
Tener razón.
Mentir
para que no se juzgue a la verdad.
Pero vivimos a tientas:
un instante y nos vamos.
Yo desearía un poco más.

Hace frío en este cuarto.
La chimenea huele a polvo viejo.
Entre los libros del anticuario hay una hendija de luz.
Ya ni el temor
es mi enemigo.

*

Fiesta(Peter Brueguel, 1525-1569)
Hoy mataron un puerco.
Trozaron
la carne involuntaria
entre risas
y festejados insultos.
Esos hombres poseen
una felicidad muscular.
Y son harto expresivos
en la sangre tintos.
Una mujer ha llegado
con víveres
hasta la prieta cabaña
donde ya acicalados
la esperan entre aplausos.
La mujer sonríe.
Deja
los amorosos recados
sobre la mesa
y se marcha segura
meneándose
para esquivar la inquietud de los ojos.
Los hombres han sabido trabajar
y reciben la comida
con beneplácito.
Todos a un tiempo hablan
se chacotean disputando
las deseadas porciones.
Sus pesados
aunque ágiles brazos
manejan
con destreza el cuchillo.
Corre la vida por las gargantas:
la sangre amada del Señor.

*

Sombras de pájaros(Vincent van Gogh, 1853-1890)
Enfermé
por no poder seguir mi movimiento.
Mi madre me miró con la piedad
de sus ojos hechos para el fuego.
Aquí estoy tranquilo.
Pienso en los jardines
que ella cuidaba,
en sus sábanas que huelen a sol.
Hacen así las lavanderas
y lo que queda se lo lleva el río.

Recibo cartas,
alguna bebida que me traen
las enfermeras piadosas.
Bebo viendo a mi madre
leer tras la ventana.
Afuera hace frío y pinto soles.
Las lavanderas lavan
una luna que cayó en el río.

Mi madre me dio un hermano:
mi sombra necesaria.
Temer y amar es mi destino.
Ordeno mis tijeras
en la mesa de luz
como sombras de pájaros.

Partiré.
Pero tendré que llegar a la partida.
El cielo es un océano con ojos.

*

Los ojos de la pasión(Joseph Turner, 1775-1851)
Vuelo sobre vientos.
Soy de una libertad tangible.
Me parió una tormenta
y me destruye como a un barco.
Soy macizo en el mar
como la niebla:
hendido
por el humano rayo de la luz.
Pasión:
cuántos ojos se apagan en tu nombre.

Siento envidia de esa planta
que lleva
sus hojas al calor del sol.
Indiferente a la vida
que a su lado crece
crece
en su propia vida.
Pinto el mar porque tengo
nostalgia de la tierra.

Me parió una tormenta y me destruye
como a un barco.

*

Mutilaciones(Frida Kahlo, 1907-1954)Oh, Paraíso.
Pesadilla de la vigilia.
No soy yo quien te invoca
sino las tímidas
criaturas del placer.
Una boca de pez
en un cuerpo de acróbata.
¿Eso eres?
¿Quién soy?
Madera navegante
podrida por la sal.

Trenzan unas niñas
sus bucles de crepúsculo.
Sus cuerpos apenas
desnudos por la sombra,
dormidos
en su reciente despertar.

Estamos excluidos,
sueño mío. Lo cercano no puede
rozarse con un dedo.

Mi destino es hablar para la fruta.
Pero siento que el agua
se estanca dentro mío.
El aire.
La sangre.

Oh, sueño mío,
resiste.

*

Aullidos(Edvard Munch, 1863-1944)Del otro lado de la calle
se escuchan todavía
los gritos.
Una sirena
le pone música
a la distancia.

Casi todos
los días
lo mismo:
el silencio no para
de sonar.

Pero esos gritos
hoy
y la sirena,
el estilete entrando en la garganta.

No es universo
todavía
mi angustia.
Pero siento ya el campo
sembrado.

Eduardo Mileo (Buenos Aires, 1953). Editó los libros Quítame estas cruces (1982), Tiendas de campaña (1985), Dos épicas (junto a Alberto Muñoz, 1987), Puerto depuesto (1987), Mujeres (1990; 2ª edición, 2005), Misa negra (junto a Alberto Muñoz, 1992), Poema del amor triste (2001), Poemas sin libro (Primer Premio de Poesía del Fondo Nacional de las Artes, 2002), Muro con lagartos(2004) y Poemas del sin trabajo (2007) Junto al compositor Raúl Mileo, ha editado los CD de canciones A boca de jarro e Irala, sueño de amor y de conquista. Integró la Comisión Directiva de la Sociedad de Escritoras y Escritores de la Argentina (SEA).

miércoles, enero 11, 2012

Eduardo Mileo: Poemas de pintores


Noche oscura del alma
(Hieronymus Bosch, 1450-1516)

Voy a romper el hechizo
que me separa como un vidrio
de mis ojos.
No es necesario ver.
Pero yo veo
en las astillas la infancia castigada,
los ojos de un caballo
que murió de no andar.
Érase una vez
y ya no es nada:
reliquias
en un cofre encerradas para siempre.
Pero yo continúo
como un ángel en sus cuitas con Dios
con el amor que llamo Dios
y está dormido.

He recibido un insulto:
analfabeto.
Así han querido pagarme mis cabras.
Pero yo estoy aquí
con mi diluvio
y mis encarnizadas actrices
y mis duelos.
No consagro mis ojos a las brasas.
Y no me aparto de ellas.
Temo al sueño liviano.
Al silencio
que se arropa conmigo cuando duermo.
No es necesario ser así.
Tener razón.
Mentir
para que no se juzgue a la verdad.
Pero vivimos a tientas:
un instante y nos vamos.
Yo desearía un poco más.

Hace frío en este cuarto.
La chimenea huele a polvo viejo.
Entre los libros del anticuario hay una hendija de luz.
Ya ni el temor
es mi enemigo.

*

Fiesta(Peter Brueguel, 1525-1569)

Hoy mataron un puerco.
Trozaron
la carne involuntaria
entre risas
y festejados insultos.
Esos hombres poseen
una felicidad muscular.
Y son harto expresivos
en la sangre tintos.
Una mujer ha llegado
con víveres
hasta la prieta cabaña
donde ya acicalados
la esperan entre aplausos.
La mujer sonríe.
Deja
los amorosos recados
sobre la mesa
y se marcha segura
meneándose
para esquivar la inquietud de los ojos.
Los hombres han sabido trabajar
y reciben la comida
con beneplácito.
Todos a un tiempo hablan
se chacotean disputando
las deseadas porciones.
Sus pesados
aunque ágiles brazos
manejan
con destreza el cuchillo.
Corre la vida por las gargantas:
la sangre amada del Señor.

*

Sombras de pájaros(Vincent van Gogh, 1853-1890)

Enfermé
por no poder seguir mi movimiento.
Mi madre me miró con la piedad
de sus ojos hechos para el fuego.
Aquí estoy tranquilo.
Pienso en los jardines
que ella cuidaba,
en sus sábanas que huelen a sol.
Hacen así las lavanderas
y lo que queda se lo lleva el río.

Recibo cartas,
alguna bebida que me traen
las enfermeras piadosas.
Bebo viendo a mi madre
leer tras la ventana.
Afuera hace frío y pinto soles.
Las lavanderas lavan
una luna que cayó en el río.

Mi madre me dio un hermano:
mi sombra necesaria.
Temer y amar es mi destino.
Ordeno mis tijeras
en la mesa de luz
como sombras de pájaros.

Partiré.
Pero tendré que llegar a la partida.
El cielo es un océano con ojos.

*

Los ojos de la pasión(Joseph Turner, 1775-1851)

Vuelo sobre vientos.
Soy de una libertad tangible.
Me parió una tormenta
y me destruye como a un barco.
Soy macizo en el mar
como la niebla:
hendido
por el humano rayo de la luz.
Pasión:
cuántos ojos se apagan en tu nombre.

Siento envidia de esa planta
que lleva
sus hojas al calor del sol.
Indiferente a la vida
que a su lado crece
crece
en su propia vida.
Pinto el mar porque tengo
nostalgia de la tierra.

Me parió una tormenta y me destruye
como a un barco.

*

Mutilaciones(Frida Kahlo, 1907-1954)
Oh, Paraíso.
Pesadilla de la vigilia.
No soy yo quien te invoca
sino las tímidas
criaturas del placer.
Una boca de pez
en un cuerpo de acróbata.
¿Eso eres?
¿Quién soy?
Madera navegante
podrida por la sal.

Trenzan unas niñas
sus bucles de crepúsculo.
Sus cuerpos apenas
desnudos por la sombra,
dormidos
en su reciente despertar.

Estamos excluidos,
sueño mío. Lo cercano no puede
rozarse con un dedo.

Mi destino es hablar para la fruta.
Pero siento que el agua
se estanca dentro mío.
El aire.
La sangre.

Oh, sueño mío,
resiste.

*

Aullidos(Edvard Munch, 1863-1944)
Del otro lado de la calle
se escuchan todavía
los gritos.
Una sirena
le pone música
a la distancia.

Casi todos
los días
lo mismo:
el silencio no para
de sonar.

Pero esos gritos
hoy
y la sirena,
el estilete entrando en la garganta.

No es universo
todavía
mi angustia.
Pero siento ya el campo
sembrado.

Eduardo Mileo (Buenos Aires, 1953). Editó los libros Quítame estas cruces (1982), Tiendas de campaña (1985), Dos épicas (junto a Alberto Muñoz, 1987), Puerto depuesto (1987), Mujeres (1990; 2ª edición, 2005), Misa negra (junto a Alberto Muñoz, 1992), Poema del amor triste (2001), Poemas sin libro (Primer Premio de Poesía del Fondo Nacional de las Artes, 2002), Muro con lagartos(2004) y Poemas del sin trabajo (2007) Junto al compositor Raúl Mileo, ha editado los CD de canciones A boca de jarro e Irala, sueño de amor y de conquista. Integró la Comisión Directiva de la Sociedad de Escritoras y Escritores de la Argentina (SEA).

sábado, agosto 27, 2011

Javier Cófreces y Eduardo Mileo: Los frutos del apetito

 

“¿Hay algo más relativo que el punto de un bistec? Yo lo prefiero cocido por dentro y jugoso por fuera.  (Albert Einstein)

Neanderthal
 
 Piedra contra piedra.
Chispa que besa la rama
y enciende la oscuridad.
Alrededor del fuego se ha inventado el lenguaje.
Nos hemos reunido aquí porque el mundo es lejano
y una sola caricia lo condensa.
No sé si brillan tus ojos o mi corazón. 
Ya no somos salvajes:
hemos huido de la noche.
El animal que hemos matado para nuestro alimento
ya se transforma en palabras, besos, alma,
saliva y amor.
 ---
 

El accidente fatal casi me lo ocasiona el hueso de pollo que se me atascó en la garganta, cenando en Montecarlo la noche del Gran Premio.”  (Juan Manuel Fangio)
  
Pavos criollos

Pavos no,
pavos reales comerían
si fueran reyes.
Pero las plumas se les van a la cabeza
como una lluvia suave
de cartílago.
No quieren del ave más que amar
su pechuga tierna.
Mas viven en el temor
de su rutina al spiedo
y la visión no les llega
ni al prosaico pollo.

 ---

“Reparad en ese pato que corre. Reparad en aquel cordero que trisca. Reparad esa cerca que huyen los animalitos.” (Roberto Fontanarrosa)

 Víspera

 Junto al corral
donde las aves
escapan de sus alas
brilla el barro
enamorado de la luna
del chiquero.
Los pequeños
puercos maman
a la sombra de su madre.
Inquietos todavía
por el tañido lejano
de las campanas últimas.

---
A los caniches les doy trocitos de asado por debajo de la mesa.”  (Juan Domingo Perón)

 Domingo

 Toda la carne al asador
para ver cómo el fuego
la dibuja con su lengua múltiple.
Crepitar de la leña:
un idioma que tiene
silencio de ceniza.
El asado es plática y paciencia.
Demorado esplendor
de las tiras doradas.
Olvidado sabor
de las íntimas vísceras.
Después aplausos para el riesgo.
Honrar a quien puso
toda la carne al asador.
 ---
 

Es difícil convencer a un soldado de que marche sobre un país en el que sólo encontrará naranjas.”  (General Bartolomé Mitre)

 Fragancia frutal

 Frutos de una pasión inútil
como cualquier
racimo de nostalgia.
La sustancia cítrica
no es sólo
perfume en tu cuello.
Los vapores de ese gajo
arden en mis labios
en la ampolla del recuerdo
arden.
 -------

“Tanto bacalao que has salao y apenas una espina me has dejao.” (Miguel de Molina)


 Las perlas del amor

Salieron de madrugada
con el mar en calma.
Volvieron al mediodía
con las redes triunfantes.
Con vértebras de algunos peces
él hizo un collar.
Las perlas de mi amor
son estos huesos

–dijo a su amada.
Ella sonrió seducida
y le entregó el misterio de su acuario.

*Los frutos del apetito, Ediciones en Danza, 2011.


Javier Cófreces y Eduardo Mileo: Los frutos del apetito

Ediciones en Danza anuncia:

La presentación del libro Los frutos del apetito, de los poetas Javier Cófreces y Eduardo Mileo, una obra  a cuatro manos dedicada a las comidas y  las bebidas.

El trabajo aborda la gastronomía y la enología  partir de un entramado compuesto por poemas, recetas, citas y frases célebres vinculadas a la cultura más ancestral: comer y beber.

El libro, de 240 páginas (ilustrado por maestros de la pintura), fue escrito hacia fines del siglo pasado. Luego de su oscuro y silencioso añejamiento, será lanzado en una edición especial de tapa dura, con 100 ejemplares numerados y firmados por los autores.
 
El acto se llevará a cabo en Pan y Arte (Boedo 880), el jueves 8 de septiembre, a las 19.30 horas.

Aquí van algunos de los poems incluidos en el ejemplar:


“Hay cierto pan que tiene más médula que corteza.”  (Oliverio Girondo)


El milagro del pan


La masa está tibia
el fermento cundió la pasta
y levó aroma y volumen
en un falso reposo.
¡Oh! espíritu eléctrico
de la levadura
en brío de harina y agua.
¡Oh! pastón nervioso
de engrudo
y cuerpo de Cristo
¡Oh! tránsito del milagro
que ronda
el infierno que cocerá.
Bendición de la magia
crocante
nutriente del trigo
sagrado pan
te hornearé.





“Como el pan a la boca, como el agua a la tierra, ojalá yo te sirva para algo.”  (Juan Gelman)


Refranero


Al pan pan y al vino vino.
Pan con pan comida de tontos.
Pan para hoy, hambre para mañana.
A buen hambre no hay pan duro.

Pan en los dichos de abuela
en la bolsa y a la mesa.
Flauta de cortar
con la mano
de costra morocha
al gusto de padre.
Pan con manteca.
Pan de puchar.
Pan de madrugada.
con panadero de carro a caballo.
Pan de recuerdo.
Pan en los dichos
que repiten:
Dánosle hoy.




“El alimento de mi espíritu soporta naufragios, pero no olvidéis cargar farináceas a bordo.”  (Almirante. Guillermo Brown)



Motivos de dicha


Pan:
no digas nunca que un dios
te hizo su cuerpo.
Di que alimentaste
a verdugos y víctimas
y a los que no fueron uno
ni lo otro.
Di que mañana
volverá a amanecer
y serán tu perfume
tu color y tu cuerpo
motivos de dicha.



“Desde mi ventana veo esos niños jugando, inadvertidos de mi indiscreción, sus grandes bocas como panes abiertos.”  (Sor Juana Inés de la Cruz)



Niños al costado de la ruta


Pan para hoy
pero mañana
lanzar las piedras al vacío.

Abrir la mano
para que haya un pan
una mentira o
un desierto.

No es hambre si dios
ya se ha olvidado.

Pero caminan
ven
distinguen una línea
que otros llaman crepúsculo.

No perturbes el sueño de los que llevan
una vida digna.
No es pan lo que dios no quiso darte.
Ahógala.
Traga la ira.


lunes, julio 18, 2011

Los Mileo, Eduardo y Raúl: Irala, sueño de amor y conquista

Estos poemas pertenecen al trabajo poético-musical Irala, sueño de amor y de conquista. La obra está estructurada con canciones, poemas y cartas. La letra es del poeta Eduardo Mileo, la música, del compositor Raúl Mileo.




Partida

(Del deseo de infancia que el abandono de la tierra amada provoca en el viajero)


Por el amor de Dios

que cruza el mar conmigo

he dejado la patria:

ríos, praderas,

árboles amados,

como si fuera un sueño.



Nada, sin embargo, duele,

sino la sal en los ojos,

el día que se alarga bajo el sol,

la noche oscura.



He dejado la patria.

Más allá de la tierra,

el agua, el cielo combaten dentro mío

como letra muerta.



Por el amor de Dios

que duele como un fuego,

praderas, ríos,

árboles amados

a la deriva van

y sin consuelo.



Plegaria épica

(De cómo llorar y rezar puede ser cosa de hombres)


Casi amanece.

Urge llegar.

Detrás

de la aurora demorada

crece el rumor de las espadas.

Un soldado pide a Dios valor.

Se oye llorar. Desenvainar.

Cantar

como trompetas

cornos del cielo iluminado por los gritos.

Clamor de los que piden

sus trofeos de sangre.

Se oye llorar. Desenvainar.

Bajo la declarada claridad

crece el rumor de las espadas.

Urge llegar.

Pedirle a Dios valor.


Muerte del guerrero

(De cómo la muerte de un soldado se parece a la muerte de cualquiera)


No respira.

El aire no se mueve.

Ni las hojas se mecen

al soplo de su boca.

No respira ni deja

su aliento sobre el vidrio.

Ni los ojos se mueven

en el cielo clavados.

No deja la noche de caer

sobre sus hombros.

No respira. Ya

no dejará de haberse ido.



Venganza

(De los sentimientos que producen en el hombre una perseverancia animal)


Rocío de beber.

Y nada más.

Que ayune el cielo hasta dar con ellos.

Cortar.

Dejar la selva llana y encontrarlos.

Y volver a cortar.

Pero esta vez cabezas.

Y luego sí:

los ríos que a la boca vengan beberlos

y comer lo de ayer

lo de hoy

lo de mañana.

Por ahora los ojos en la maleza.

Sólo cortar.

Y dar con ellos.



Irala sueña que sueña

(Del temor que la muerte da al sentido*)


Una mano

cortada por una espada

alza una copa de vino.

Domingo Martínez de Irala

bebe la luna sangrienta.

Su placer no es el fuego

que los astros encienden en su boca.

Adormecido por el dulce veneno

Irala sueña.

Fuego. Las chozas

son pupilas ardiendo.

La luna ensilla su potro y baja

sobre la ira de sus cascos.

Una mujer besa el anillo de una mano cortada.

Ha muerto el rey.

Las llamas iluminan el histórico convento.

El pueblo celebra en la plaza de armas

no la caída

sino la ebriedad.

Hace un frío eterno.

Domingo Martínez de Irala

enciende su lámpara de infancia y

penetra en la batalla.

*Verso del poeta catalán Ausias March (CXII, 221, Obra poética, Alfaguara, Madrid, 1978. Traducción de Pere Gimferrer)




Lo que no fue

(Del destierro que viene con la falta de amor)



Los años no han pasado.

Cayeron.

Ni la mano de Dios

ni el garrotazo

que la selva se empeña en ofrecerme.



Tu rostro no está claro.

Pero los hilos de tu enagua amanecen

atándome a la sombra de mis carros.



Ni dolor.

Ni premura.

Historias enhebradas en tus ojos

que no hablarán de ti.

Mi tierra descubierta

habrá sido tu olvido.



Ni una hebra de España me une a ti

ni a mí

amada mía.


Irala medita frente al mar

(De la pasión que provoca el amor fugitivo)


Oscura como Dios es esta noche

más alta y más profunda por umbría.

Un gran temor que hace desear el día.

Un trueno que maldice su derroche.



Me asfixia como un puño su alegría

de negro mar y soledad ansiosa,

y crece de su vientre, poderosa,

la mitad que completo con la mía.



Nada me dice, nada le respondo.

Es de silencio el lazo que nos ata

a un abismo a la vez crecido y hondo.



Los dos como de hielo y en las olas

nunca seremos el fuego enamorado

que nos disuelva como un agua sola.

Eduardo Mileo: La apropiación del lenguaje

Reproducimos a continuación, la nota del poeta Eduardo Mileo, aparecida en el diario Página/12 del lunes 11 de julio de 2011, relacionada con la poesía del sanjuanino Leonidas Escudero. Podés visitar el excelente blog de Mileo (http://bloglaprida.blogspot.com/) para más información.
Leonidas Escudero.


La apropiación del lenguaje

                                     Por Eduardo Mileo *

El lenguaje propio es un lenguaje apropiado. Como nadie nace hablando, lo propio del lenguaje es ser ajeno. En el modo de apropiación es que se puede hacer algo irrepetible. La apropiación del lenguaje, nuestro bien social por excelencia, es lo que nos hace únicos, propios. Y es la sociedad humana la principal beneficiaria de esa apropiación, y debería ser, por tanto, su principal propiciadora. Si la vida es una búsqueda de no se sabe qué, el poeta halla lo propio en su ir hacia. Escudero halla en la lengua el oro que le niegan las montañas. Lo sublime kantiano se trasmuta en lo sublime cotidiano: la búsqueda de oro se trasmuta en la de la palabra justa. Y la palabra justa es, como casi siempre sucede en la vida, una palabra errada, la que está fuera de la academia, pero dentro del rigor de lo real. Y en su realidad, brilla como el oro en medio del magma que le dio origen.

Escudero cree en la inspiración bajo el aspecto de la intuición. La musa para él no es un ser mitológico ni extraordinario, sino que proviene de las personas y las cosas que lo rodean y le provocan el murmullo interior previo al poema. Siguiendo ese camino, encuentra su voz y sus palabras. Los temas, entonces, se le imponen. La búsqueda es para él, como para Picasso, un lugar de encuentro. Y su objetivo: entender el mundo en el cual indaga. No es el lenguaje como objeto y sujeto de estudio, sino el lenguaje como herramienta para entender (¿crear?) la realidad. En ese sentido, y en otros varios, Escudero es un jugador. Jugar es, para él, descubrir lo desconocido, lo que está más allá de la capacidad cotidiana de decir. Jugar es, por tanto, jugarse. Y el riesgo es, por ende, perderse. El poeta se juega en la montaña, en la poesía, en el amor. Y el amor se presenta ante él como motor del lenguaje. En este juego la intuición se revela como musa y como salvadora: las alternativas son la iluminación o el extravío.

Escudero escribe para encontrarse. En ese desafío cifra su deseo de hallar: metales preciosos, amores apasionados, palabras precisas. Es ese deseo el que lo acerca a los demás, el que lo vuelve social. Y en su estar con los otros encuentra la lengua que lo acerca y lo individualiza. Halla su lenguaje propio. ¿Sería éste el oro que buscaba?

* Poeta y editor.


miércoles, febrero 09, 2011

Eduardo Mileo: Poemas de pintores


Noche oscura del alma
(Hieronymus Bosch, 1450-1516)


Voy a romper el hechizo
que me separa como un vidrio
de mis ojos.
No es necesario ver.
Pero yo veo
en las astillas la infancia castigada,
los ojos de un caballo
que murió de no andar.
Érase una vez
y ya no es nada:
reliquias
en un cofre encerradas para siempre.
Pero yo continúo
como un ángel en sus cuitas con Dios
con el amor que llamo Dios
y está dormido.

He recibido un insulto:
analfabeto.
Así han querido pagarme mis cabras.
Pero yo estoy aquí
con mi diluvio
y mis encarnizadas actrices
y mis duelos.
No consagro mis ojos a las brasas.
Y no me aparto de ellas.
Temo al sueño liviano.
Al silencio
que se arropa conmigo cuando duermo.
No es necesario ser así.
Tener razón.
Mentir
para que no se juzgue a la verdad.
Pero vivimos a tientas:
un instante y nos vamos.
Yo desearía un poco más.

Hace frío en este cuarto.
La chimenea huele a polvo viejo.
Entre los libros del anticuario hay una hendija de luz.
Ya ni el temor
es mi enemigo.

*

Fiesta
(Peter Brueguel, 1525-1569)


Hoy mataron un puerco.
Trozaron
la carne involuntaria
entre risas
y festejados insultos.
Esos hombres poseen
una felicidad muscular.
Y son harto expresivos
en la sangre tintos.
Una mujer ha llegado
con víveres
hasta la prieta cabaña
donde ya acicalados
la esperan entre aplausos.
La mujer sonríe.
Deja
los amorosos recados
sobre la mesa
y se marcha segura
meneándose
para esquivar la inquietud de los ojos.
Los hombres han sabido trabajar
y reciben la comida
con beneplácito.
Todos a un tiempo hablan
se chacotean disputando
las deseadas porciones.
Sus pesados
aunque ágiles brazos
manejan
con destreza el cuchillo.
Corre la vida por las gargantas:
la sangre amada del Señor.

*

Sombras de pájaros
(Vincent van Gogh, 1853-1890)


Enfermé
por no poder seguir mi movimiento.
Mi madre me miró con la piedad
de sus ojos hechos para el fuego.
Aquí estoy tranquilo.
Pienso en los jardines
que ella cuidaba,
en sus sábanas que huelen a sol.
Hacen así las lavanderas
y lo que queda se lo lleva el río.

Recibo cartas,
alguna bebida que me traen
las enfermeras piadosas.
Bebo viendo a mi madre
leer tras la ventana.
Afuera hace frío y pinto soles.
Las lavanderas lavan
una luna que cayó en el río.

Mi madre me dio un hermano:
mi sombra necesaria.
Temer y amar es mi destino.
Ordeno mis tijeras
en la mesa de luz
como sombras de pájaros.

Partiré.
Pero tendré que llegar a la partida.
El cielo es un océano con ojos.

*

Los ojos de la pasión
(Joseph Turner, 1775-1851)


Vuelo sobre vientos.
Soy de una libertad tangible.
Me parió una tormenta
y me destruye como a un barco.
Soy macizo en el mar
como la niebla:
hendido
por el humano rayo de la luz.
Pasión:
cuántos ojos se apagan en tu nombre.

Siento envidia de esa planta
que lleva
sus hojas al calor del sol.
Indiferente a la vida
que a su lado crece
crece
en su propia vida.
Pinto el mar porque tengo
nostalgia de la tierra.

Me parió una tormenta y me destruye
como a un barco.

*

Mutilaciones
(Frida Kahlo, 1907-1954)

Oh, Paraíso.
Pesadilla de la vigilia.
No soy yo quien te invoca
sino las tímidas
criaturas del placer.
Una boca de pez
en un cuerpo de acróbata.
¿Eso eres?
¿Quién soy?
Madera navegante
podrida por la sal.

Trenzan unas niñas
sus bucles de crepúsculo.
Sus cuerpos apenas
desnudos por la sombra,
dormidos
en su reciente despertar.

Estamos excluidos,
sueño mío. Lo cercano no puede
rozarse con un dedo.

Mi destino es hablar para la fruta.
Pero siento que el agua
se estanca dentro mío.
El aire.
La sangre.

Oh, sueño mío,
resiste.

*

Aullidos
(Edvard Munch, 1863-1944)

Del otro lado de la calle
se escuchan todavía
los gritos.
Una sirena
le pone música
a la distancia.

Casi todos
los días
lo mismo:
el silencio no para
de sonar.

Pero esos gritos
hoy
y la sirena,
el estilete entrando en la garganta.

No es universo
todavía
mi angustia.
Pero siento ya el campo
sembrado.

* Eduardo Mileo (Buenos Aires, 1953). Editó los libros Quítame estas cruces (1982), Tiendas de campaña (1985), Dos épicas (junto a Alberto Muñoz, 1987), Puerto depuesto (1987), Mujeres (1990; 2ª edición, 2005), Misa negra (junto a Alberto Muñoz, 1992), Poema del amor triste (2001), Poemas sin libro (Primer Premio de Poesía del Fondo Nacional de las Artes, 2002), Muro con lagartos (2004) y Poemas del sin trabajo (2007) Junto al compositor Raúl Mileo, ha editado los CD de canciones A boca de jarro e Irala, sueño de amor y de conquista. Integró la Comisión Directiva de la Sociedad de Escritoras y Escritores de la Argentina (SEA).