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lunes, enero 28, 2013

Eduardo Mileo: La pesca en el hielo y Veneno...



Comencé a pescar en el hielo
cuando murió mi madre.
Todas las mañanas
iba en el trineo
a inventar de nuevo el mundo.
Los peces me daban el calor
de su movimiento.

Creo que sé lo que hago:
cavo un hueco y busco
vida en el útero helado.

Veneno

Como cada mañana se abre
con el olor del pan
se abrió mi corazón con el dolor
de tu partida.

Ubre de silencio me amamanta.
Túnica de harina me amortaja.
El trigo que se mueve con el viento
me mueve sin propósito.

No hay bendición que me contenga
ni consuelo que me llegue repartido.
El pan que me alimenta
es el pan que me envenena.

*Poemas extractados del blog del autor:


bloglaprida

bloglaprida.blogspot.com/

miércoles, diciembre 05, 2012

Helene Cixous: Ámame, ama a tu cucaracha, tú, mi amor, mi cucaracha

¿Quién eres tú que extrañanamente eres yo?
En muchos textos de Clarice Lispector, la suprema indagación, la máxima tensión se sitúa entre  sujeto humano y sujeto no humano. La pareja, el otro, aquel con quien, al final de una larga búsqueda, se tratará de establecer una relación de amor. (...) Es la cucaracha de La Pasión según GH. Una mujer, GH, que no tiene nombre, a quien simplemente le queda algo de sus iniciales, avanza lentamente durante muchísimo tiempo hacia la cucaracha inmemorial. (...) Así pues, avanza hasta la cucuaracha,  con todas sus patas. Hasta la famosa y soberbia escena sobre la que no hay que llamarse a engaño, la escena de ´la merienda de la cucaracha´.
En ese capítulo de esta biblia clandestina, GH cree que por fin ha alcanzado ese punto de madurez en el que conseguirá amar certeramente, dejar sitio al otro, hacer el supremo gesto de la cucaracha.Tras atrapar por descuido a la cucaracha con la punta del armario, y tras soltar la cucaracha algo de su jugo, de su materia (...), GH se lleva a la boca ese líquido blanco soltado por barata, y he aquí que se produce un hecho evidente: ella (GH) desaparece, vomita de asco, se desmaya, se vomita.(...), enseguida comprende, en cuanto cruza el umbral de error, que se ha equivocado; el error consiste en que no ha dejado sitio al otro y que, en la desmesura del amor, se dijo a sí misma, voy a dominar mi asco, llegaré hasta el gesto de la comunión suprema. Besaré al leproso (...).
Lo más difícil de conseguir nos enseña el texto, es llegar hasta la proximidad más extrema evitando caer en la trampa de la proyección, de la identificación. Es preciso que el otro siga siendo ajenísimo dentro de la máxima proximidad.
Y respetar a cada cual según su especie, sin violencia, con la neutralidad del Creador, el amor igual y no demostrativo respecto a cada acto de ser. (...).
En La Pasión..., el sujeto con el que Clarice realiza su aprendizaje de la última impasión, la pareja amorosa, es lo suficientemente extraño para que el ascetismo de ese perturbador trabajo sea más evidente para nosotros que si el otro fuera un sujeto ordinario. Ama a tu prójimo como si fuera tu extraño. Ama lo que no comprendes. Ámame, ama a tu cucaracha, tú, mi amor, mi cucaracha. Sí, el plano último de Clarice consiste en hacer aparecer al otro sujeto humano como igual -y esto es positivo- a la cucharcha. Cada cual según su especie.

jueves, agosto 23, 2012

Helene Cixous: Gallinas...

“¿Era yo una mujer? Al revivir esta pregunta interpelo a toda la Historia de las mujeres. Una Historia hecha de millones de historias singulares, pero atravesada por las mismas preguntas, los mismos terrores, las mismas incertidumbres. Las mismas esperanzas por las que hasta hace poco sólo se abrían paso con sentimiento, resignación o desesperanza. ¿Tomarme por una mujer? ¿De qué manera? Habría detestado “tomarme por” una mujer, si me hubieran tomado por una mujer.
Te agarran por los pechos, te despluman el trasero, te tiran en una cacerola, te saltean al esperma, te engrasan con aceite conyugal, te encierran en tu jaula. Y ahora, pon tus huevos.
¡Qué difícil nos vuelven hacernos mujer cuando lo que esto significa es hacernos gallina!

*Escritora francesa (Argelia, 1937).
*Fragmento del libro La llegada a la escritura.

viernes, junio 15, 2012

Hèlène Cixous: El amor del lobo...

"Para nosotros, comer y ser comidos pertenece al terrible secreto del amor. Sólo queremos a la persona que podemos devorar. A la persona que amamos sólo soñamos en comérnosla. Es una historia bellísima, la del propio tormento. Porque amar es querer y poder comer y detenerse en el límite. En el mínimo latido entre el brinco y el acecho brota el miedo. El brinco estaba ya en los aires. El corazón se detiene. El corazón arranca de nuevo. Todo en el amor está vuelto hacia esta absorción. Al mismo tiempo, el verdadero amor es un no-tocar, pero casi-tocar de todos modos. Devórame, amor mío, de lo contrario te devoraré. El miedo a comer, el miedo de lo comible, el miedo de aquél de ambos que se siente amado, deseado, que quiere ser amado, deseado, que desea ser deseado, que sabe que no hay mayor prueba de amor que el apetito del otro, que se muere de ganas de ser comido y se muere de miedo ante la idea de ser comido, que dice o no dice, pero significa: te lo suplico, devórame. Quiéreme hasta el tuétano. Y sin embargo arréglatelas para dejarme vivir. Pero a menudo se transpone, porque se sabe que el otro no devorará finalmente, y se dice: muérdeme. Firma mi muerte con tus dientes.”


* Hélène Cixous, El amor del lobo y otros remordimientos. Ed. Arena Libros

jueves, noviembre 26, 2009

Helene Cixous: Gallinas III

“¿Era yo una mujer? Al revivir esta pregunta interpelo a toda la Historia de las mujeres. Una Historia hecha de millones de historias singulares, pero atravesada por las mismas preguntas, los mismos terrores, las mismas incertidumbres. Las mismas esperanzas por las que hasta hace poco sólo se abrían paso con sentimiento, resignación o desesperanza. ¿Tomarme por una mujer? ¿De qué manera? Habría detestado “tomarme por” una mujer, si me hubieran tomado por una mujer.
Te agarran por los pechos, te despluman el trasero, te tiran en una cacerola, te saltean al esperma, te engrasan con aceite conyugal, te encierran en tu jaula. Y ahora, pon tus huevos.
¡Qué difícil nos vuelven hacernos mujer cuando lo que esto significa es hacernos gallina!

*Escritora francesa (Argelia, 1937).
*Fragmento del libro La llegada a la escritura.

martes, noviembre 24, 2009

Hélène Cixous

"Soy para ti lo que tú quieres que sea en el momento en que me miras tal como no me habías visto nunca: en cada instante. Cuando escribo, todos los que no sabemos que podemos ser se escriben desde mí, sin exclusión, sin previsión, y todo lo que seremos nos conduce a la incansable, embriagadora, implacable búsqueda de amor. Nunca sufriremos carencia de nosotras mismas. "


Extractado de La risa de la medusa. Ensayo sobre la escritura (traducción de Ana María Moix), Barcelona, Anthropos, 1995, pp. 13-107.