martes, noviembre 16, 2010

Bruno Schulz: Fragmento del relato La primavera


I
He aquí la historia de una primavera que fue más auténtica, más deslumbrante y más violenta que las otras, que simplemente tomó en serio, al pie de la letra, su texto, ese manifiesto inspirado, escrito con un rojo de fiesta, el más claro, el del lacre y el calendario, del lápiz de color y del entusiasmo, amaranto de los telegramas felices de allá…
Cada primavera comienza así, con sus horóscopos enormes y embriagadores y que no están hechos a la medida de una sola estación; en cada primavera –digámoslo de una vez– hay todo esto: desfiles y manifestaciones interminables, revoluciones y barricadas; cada primavera es en un momento dado atravesada por un viento cálido de encarnizamiento, una tristeza, un encantamiento sin límites que busca en vano su equivalente en la realidad.
Más tarde, esas exageraciones y apogeos, esas acumulaciones y éxtasis entran en floración, se funden en la exuberancia de los follajes que se agitan en los jardines primaverales, en la noche, y el murmullo las absorbe. Así las primaveras se traicionan, sumergidas en los murmullos apagados de los parques en flor, en las crecidas y mareas; olvidan sus promesas, pierden una a una las páginas de su testamento.
Sólo esta primavera tuvo el coraje de durar, de permanecer fiel, de mantener todas sus promesas. Después de tantas fracasadas tentativas, anhelos, conjuros, quiso al fin establecerse verdaderamente, hacer explotar a través del mundo una primavera general y definitiva.
¡Viento, huracán de acontecimientos: el feliz golpe de Estado, días patéticos, espléndidos, triunfales! ¡Quisiera que el desarrollo de mi historia atrapara su ritmo animado, que adoptase el paso y el tono heroicos de esa epopeya, el ritmo de esa primaveral Marsellesa!
Insondable es el horóscopo de la primavera. Ésta aprende a leerlo de cien maneras a la vez, busca a ciegas, silabea en todos los sentidos, feliz cuando logra descifrar algo entre los engañosos pronósticos de los pájaros. Lee ese texto al derecho y al revés, perdiendo el sentido y volviendo a encontrarlo, en todas sus versiones, en miles de alternativas, de gorjeos y trinos. Su texto está por entero compuesto de elipsis, de puntos suspensivos trazados en el azul vacío, y, en los espacios entre las sílabas los pájaros deslizan sus caprichosas conjeturas y sus previsiones. Es por lo que mi historia, a imagen de ese texto, seguirá distintas vías ramificadas y será tejida con guiones, con suspiros y frases inacabadas.

II
En esas noches anteprimaverales, dilatadas y salvajes, cubiertas por un cielo inmenso, todavía austeras y sin aroma, conduciendo a través de los accidentes del firmamento hacia los desiertos estrellados, mi padre me llevaba a cenar al jardín de un pequeño restaurante, encerrado entre los muros ciegos de las últimas casas de la plaza que le daban la espalda.
Caminábamos bajo la luz húmeda de las farolas que vibraban ante los golpes de viento, a través de la gran plaza abovedada, solos, abrumados por la inmensidad de los laberintos celestes, perdidos y desorientados bajo los espacios vacíos de la atmósfera. Mi padre levantaba hacia el cielo su rostro inundado de una débil claridad y miraba con una tristeza amarga la grava de las estrellas diseminada, los torbellinos desatados. Sus densidades irregulares aún no se ordenaban en constelaciones, ninguna figura organizaba aquellas dimensiones estériles.
La tristeza de los desiertos estrellados pesaba sobre la ciudad, las farolas tejían la noche que se proyectaba en el suelo con haces luminosos, que ataban imperturbablemente, nudo tras nudo. Bajo las farolas, los transeúntes se detenían –ora dos, ora tres– en el círculo de luz que creaba en torno a ellos la ilusión efímera del comedor iluminado por su lámpara sobre la mesa, rodeados por una noche indiferente, inhóspita, que se dispersaba por arriba, y devenía un paisaje celeste inextricable, deshilachado por golpes de viento desoladores. Las conversaciones languidecían; con los ojos ocultos en la penumbra de los sombreros, sonreían, meditabundos, escuchando el murmullo lejano de las estrellas, que dilataba los espacios de esa noche.
En el jardín del restaurante los senderos eran de gravilla. Dos farolas de gas silbaban en sus postes.Vistiendo negras levitas, los señores permanecían sentados – dos o tres–, encorvados ante las mesas cubiertas de manteles blancos, con su mirada apagada fija en los relucientes platos. Inmóviles, calculaban los movimientos en el gran tablero negro del cielo, imaginaban los saltos de los caballos, las piezas perdidas y las constelaciones que enseguida ocupaban su lugar.
En el estrado, los músicos mojaban sus bigotes en jarras de cerveza amarga, apagados y silenciosos, sumidos en sí mismos. Sus instrumentos, violines y violonchelos de nobles contornos, yacían abandonados bajo el aguacero silencioso de las estrellas. A veces los agarraban con las dos manos, los probaban, los afinaban con la nota quejumbrosa de su pecho que verificaban carraspeando. Después los dejaban, como si los instrumentos no estuvieran todavía maduros, a la medida de aquella noche que seguía transcurriendo impasible. Entonces, en la marea baja de los pensamientos, entre el ligero tintineo de los cubiertos proveniente de las mesas blancas, un solo violín se alzó bruscamente, precozmente crecido, adulto; hace un momento tan quejumbroso y meditabundo, se mantenía ahora ante nosotros, esbelto, de talla fina, y, consciente de su misión, retomaba la causa humana diferida un instante, continuaba el proceso perdido ante el tribunal del firmamento donde se dibujaban con signos de agua las curvas y los perfiles de los instrumentos, fragmentos de llaves, liras y cisnes inacabados,1 imitativo comentario maquinal de las estrellas al margen de la música.
El señor fotógrafo, que desde hacía algún tiempo nos lanzaba miradas de inteligencia, vino finalmente a sentarse a nuestra mesa trayendo su jarra de cerveza. Nos dirigía sonrisas equívocas, luchaba con sus propios pensamientos, hacía tamborilear los dedos, perdía sin cesar el hilo de la situación. Sentíamos desde el primer momento cuánto había allí de paradójico. Ese campamento improvisado en el restaurante bajo los auspicios de las estrellas lejanas caía irremediablemente en quiebra, se hundía de modo miserable, no pudiendo hacer frente a las pretensiones de la noche que crecían con desmesura. ¿Qué podíamos nosotros oponer a aquellos desiertos sin fondo? La noche aniquilaba la empresa humana que el violín trataba en vano de defender, ocupaba el lugar vacío, disponía sus constelaciones en las posiciones conquistadas.
Veíamos el campamento de mesas en desbandada, el campo de batalla de servilletas y manteles abandonados que la noche franqueaba triunfal: la noche luminosa e incontable. Nosotros nos levantamos, mientras que, habiéndose adelantado a nuestros cuerpos, nuestro pensamiento corría ya tras el rumor de sus carros, tras el lejano y difuso rumor de sus grandes caminos claros.
Caminábamos bajo los cohetes de los astros, nuestra imaginación anticipando iluminaciones cada vez más altas. ¡Oh, el cinismo de la noche triunfante!
Habiendo tomado posesión de todo el cielo, jugaba ahora al dominó, sin apresurarse, sin contar, recogiendo con desdén los millones ganados. Después, aburrida, trazaba sobre el campo desolado miles de garabatos traslúcidos, caras sonrientes, siempre una única y misma sonrisa que, en algunos instantes, ya eterna, pasaría a las estrellas para perderse en su indiferencia. Nos detuvimos en la pastelería para comprar dulces. Apenas habíamos traspasado la puerta acristalada, resonante, con un interior blanco, frío, lleno de golosinas brillantes, cuando la noche detuvo de golpe todas sus estrellas, bruscamente atenta, curiosa de saber si no iríamos a escaparle. Nos esperó todo ese tiempo pacientemente, montando guardia delante de la puerta, haciendo brillar a través de los cristales los planetas inmóviles, mientras que nosotros escogíamos los dulces tras una madura reflexión. Fue entonces cuando vi a Bianka por primera vez. Acompañada de su institutriz, permanecía de pie cerca del mostrador, en vestido blanco, de perfil, delgada y caligráfica, como salida del Zodíaco. Manteniendo una pose característica de joven altiva, no se volvió y siguió comiendo un pastel de crema. Todavía bajo la influencia del zigzag de las estrellas, no la veía con claridad. Así se cruzaron por primera vez nuestros horóscopos, aún muy enredados. Se encontraron y se separaron insensiblemen te. Aún no habíamos comprendido nuestro destino en ese temprano aspecto astral y salimos haciendo resonar la puerta acristalada.
Regresamos después por un camino apartado, atravesando un lejano suburbio. Las casas eran cada vez más bajas y dispersas; finalmente, las últimas estaban separadas y entramos en un clima diferente. De súbito, nos encontramos en medio de una primavera suave, de una noche tibia que plateaba el fango con los rayos de una luna joven, malva pálido, apenas surgida.
Esa noche se anticipaba con un apresuramiento febril a sus fases ulteriores. Hace un momento sazonada con el sabor acre habitual de la estación, el aire se tornó repentinamente suave, insípido, impregnado de los olores de la lluvia, de la tierra húmeda y de las prímulas que florecían en la blanca luz mágica. Era igualmente extraño que bajo aquella luna generosa la noche no llenase aquel plateado fango con el desove gelatinoso de las ranas, que no abriese las ovas, o hiciese hablar a las miles de pequeñas y locuaces bocas diseminadas por los espacios pedregosos, donde en los menores intersticios rezumaban los hilos brillantes de una dulcedumbre agua. Hay que adivinar, añadir el croar al rumor de las fuentes, a los temblores secretos. Un momento detenida, la noche se puso en marcha, la luna estaba cada vez más pálida, como si hubiera vertido su blancura de una copa a otra, cada vez más alta y luminosa, cada vez más mágica y trascendente.
Caminábamos así bajo la gravitación creciente de la luna. Mi padre y el señor fotógrafo me habían tomado entre ellos, porque me caía de sueño. La tierra húme da crujía bajo nuestros pasos. Yo dormía desde hacía algún tiempo, encerrando bajo los párpados toda la fosforescencia del firmamento barrido por signos luminosos, por señales y fenómenos estrellados, cuando finalmente nos detuvimos en pleno campo. Mi padre me acostó sobre su abrigo extendido en el suelo. Con los ojos cerrados, veía el sol, la luna y once estrellas alineadas en el cielo para el desfile, que marchaban delante de mí.
–¡Bravo, Józef!– exclamó mi padre aplaudiendo. Fue un plagio evidente aplicado a otro Józef,4 en circunstancias muy distintas. Nadie me lo reprochó. Mi padre –Jakob– movió la cabeza y chasqueó la lengua, el señor fotógrafo colocó su trípode en la arena, abrió el fuelle de la cámara y se metió bajo los pliegues de tela negra: fotografiaba ese fenómeno extraordinario, ese horóscopo brillante en el cielo, mientras que yo, con la cabeza bañada en la claridad, estaba tendido sobre el abrigo, inerte, sosteniendo ese sueño el tiempo de la exposición.

III
Los días se hicieron largos, claros y amplios, casi demasiado amplios visto su contenido, indefinido y pobre. Eran días llenos de espera, palideciendo de aburrimiento e impaciencia. Un soplo claro, un viento brillante atravesaba su vacío que aún no era turbado por los senderos de los jardines desnudos y soleados, limpiaba las calles tranquilas, largas y claras, barridas como los días de fiesta y que, también ellas, parecían esperar una llegada, todavía desconocida y lejana. El sol se dirigía lentamente hacia el equinoccio, ralentizaba su curso, alcanzaba la posición en la que debía detenerse en un equilibrio ideal, arrojando torrentes de fuego sobre la tierra desierta.
Un soplo infinito recorría el horizonte en toda su extensión, disponía los setos y las avenidas a lo largo de las líneas puras de las perspectivas y se detenía al fin, sofocante, inmenso, para reflejar, en su espejo que abrazaba el mundo, la imagen ideal de la ciudad, fatamorgana sumida en su anfractuosidad luminosa. El universo se inmovilizaba un instante, sin aliento, ciego, queriendo entrar todo entero en esa imagen quimérica, eternidad provisoria que se abría ante él. Pero el segundo feliz pasaba, el viento rompía su espejo y el tiempo volvía a tomarnos en su posesión.
Llegaron las vacaciones de Pascua, interminablemente largas. Liberados de la escuela, deambulábamos por la ciudad sin necesidad ni fin, sin saber aprovechar la libertad vacía, imprecisa, inutilizable. No encontrando nosotros mismos definición, esperábamos una del tiempo que, embrollado en miles de respuestas equívocas, tampoco él sabía encontrar.
Se habían dispuesto ya las mesas en la acera delante del café. Las señoras con vestidos claros estaban sentadas y aspiraban el viento a pequeños tragos, como se degusta un helado. Las faldas flotaban, el viento les mordisqueaba el dobladillo como un cachorro furioso, las mejillas de las señoras se sonrosaban, el viento seco quemaba sus rostros, agrietaba sus labios. El entreacto duraba todavía y su gran tedio, el mundo se acercaba suavemente, con angustia, a una frontera, llegaba –demasiado pronto– a un objetivo y esperaba.
En aquellos días, teníamos todos un apetito de ogro. Deshidratados por el viento, nos precipitábamos en la casa para devorar grandes rebanadas de pan con mantequilla, comprábamos en la calle rosquillas crujientes y frescas, durante horas permanecíamos sentados en fila, sin un pensamiento en la cabeza, bajo el amplio porche abovedado de un inmueble de la plaza del mercado. Entre las arcadas bajas se veía la plaza blanca y limpia. Los toneles de vino estaban alineados a lo largo del muro y olían bien. Repiqueteando con el pie sobre las planchas de madera, entorpecidos por el tedio, nos sentábamos en el largo mostrador en el que, los días de mercado, se vendían las pañoletas abigarradas de las campesinas.
Repentinamente, Rudolf, con la boca llena de rosquillas, sacó de un bolsillo interior su álbum de sellos y lo abrió ante mis ojos.

IV
En aquel momento, comprendí por qué esa primavera había sido hasta entonces tan vacía, tan cerrada y tan sofocante. Inconscientemente, se silenciaba, se callaba, retrocedía, dejaba el sitio libre, se abría enteramente como un espacio puro, un azul sin opiniones ni definiciones, forma asombrada y desnuda que esperaba un contenido misterioso. De ahí procedía esa neutralidad azul, como despertada en sobresalto, esa inmensa disponibilidad. Esa primavera estaba a punto, amplia, desierta y disponible, sin aliento y sin memoria: aguardaba la revelación. ¿Quién hubiera podido prever que saldría, deslumbrante y adornada, del álbum de sellos de Rudolf?
Eran abreviaciones y fórmulas extrañas, recetas de civilizaciones, amuletos de bolsillo en los que se podía agarrar con dos dedos la esencia de los climas y de las provincias. Eran órdenes de pago en imperios y repúblicas, en archipiélagos y continentes. ¿Qué poseían de más los emperadores y usurpadores, los conquistadores y dictadores? Súbitamente sentí la dulzura del poder, el acicate de esa insatisfacción que sólo el gobierno de las tierras puede saciar. Con Alejandro el Grande yo deseé el mundo. Y ni una pulgada menos, todo el mundo.


V
Sombrío y ardiente, colmado de un áspero amor, recibía el desfile de la creación: países en marcha, comitivas brillantes que veía a intervalos, a través de eclipses púrpuras, aturdido por los golpes de la sangre que gol peaba en mi corazón al ritmo de esa marcha universal de todas las naciones. Rudolf hacía desfilar ante mis ojos batallones y brigadas, organizaba la parada con celo, con dedicación. Él, el dueño de ese álbum, se degradaba voluntariamente, descendía al rango de un ayuda de campo, recitaba su informe solemnemente, como un juramento, cegado y desorientado en su rol ambiguo. Finalmente, en un arrebato, empujado por una magnanimidad desmesurada, colocó en mi pecho –como si se tratara de una medalla– una Tasmania rosa, resplandeciente como el mes de mayo, y un Hajdarabad plagado de alfabetos extraños, entrelazados.

VI
Fue en aquel momento cuando tuvo lugar la revelación, aquella visión bruscamente descubierta de la belleza del mundo; fue en entonces cuando llegó la buena nueva, el mensaje secreto, esa misión especial de poderes incalculables.
Se abrieron de par en par los horizontes llameantes y severos hasta cortar el aliento, el mundo temblaba y centellaba, se inclinaba peligrosamente, amenazando con romper todas las reglas y todas las medidas.
¿Qué es para ti, querido lector, un sello postal? ¿Y qué el perfil de Francisco José I con su calvicie ornada por una corona de laurel? ¿Acaso no es el símbolo de la grisalla cotidiana, límite de todas las posibilidades, garantía de fronteras infranqueables donde el mundo ha sido encerrado de una vez y para siempre?
En aquella época, el mundo estaba cercado por Francisco José I y no había salida que llevara más allá. Ese perfil omnipresente e inevitable surgía en todos los horizontes, aparecía por todos los rincones de las calles, cerraba el mundo con llave como una prisión. Y he aquí que, en el momento en que nosotros ya habíamos perdido la esperanza, cuando llenos de una amarga resignación habíamos aceptado la univocidad del mundo, su estrecha invariabilidad cuyo poderoso garante era Francisco José I, en aquel momento, oh Dios mío, abriste súbitamente ante mí ese álbum de sellos como una cosa anodina, me has permitido echar una mirada fugaz sobre ese libro fascinante, sobre ese álbum que abandonaba su ropaje a cada página, cada vez más cegador, cada vez más conmovedor… ¿Quién va a reprocharme por haber quedado deslumbrado, paralizado por la emoción, que las lágrimas corriesen de mis ojos bañados de clari-
dad? ¡Oh, relatividad maravillosa, acto copernicano, fluidez de las categorías y las nociones! ¡Así, oh Dios mío, has permitido tantos modos, incontables, de existencia! Es más de lo que yo había soñado en mis sueños más locos. ¡Así se ehizo verdad esa anticipación del alma que, contra toda realidad, se obstinaba en creer que el mundo era infinito!

Gran foto gran


Foto de la presentación de Mediterráneo, libro de Miguel Gaya, publicado este año 2010, en 100 ejemplares, numerados y firmados por el autor, fuera del comercio, y que forma parte del libro Lugares que editará Ediciones en Danza.

La Guacha, ya salió...

Ya está en todos los kioscoel número 34 de la Revista La Guacha, con las noticias poéticas del sur: AliagA, ArtolA, BurtoN y MansillA. Y una entrevista a DelfinA MuschiettI -"La poesía circula por el mercado negro"-, y un reportaje a MaríA NedeR -"Estar o no estar en una antología, es ganar o perder, y eso es terrible para la poesía"-, y comentarios y eventos y todo lo que tenés que saber de la poesía argentina...laguacharevista@yahoo.com.ar, http://www.revistalaguacha.com
http://www.facebook.com, http://www.witter.com

lunes, noviembre 15, 2010

Basilia Papastamatíu



La poeta argentina Basilia Papastamtiú, radicada ya hace muchos años en Cuba, se encuentra en Argentina, para presentar aquí sus Poemas reunidos (antología de su obra). Hoy, a las 20, la podés escuchar leer sus poemas en el Bar Bukowski, Bartolomé Mitre 1525, a las 20. Leerá junto a los poetas Bárbara Szteinberg y María Julia Druille. Coordinación: Daniel Grad.
No te la pierdas!

Alberto Muñoz: El naturalista


Mirar a una vaca

En la hoja, camino al alambrado, va tu cabeza pintada. A tu lado hay un toro y un árbol, eso es todo lo que hay dibujado en mi libreta. Si llueve, dibujo que llueve, y si deja de llover miro tus dominios. Estúpidamente las otras vacas no hacen nada si las borro.


Mirar a una hormiga sobre su nombre

Escribo sobre un papel la palabra hormiga y con un instrumento adecuado coloco el insecto encima de su nombre. Da vueltas y luego se detiene puntualmente sobre la primera letra (h). Elige la muda. Como si algo presintiera.


El cielo de noche

Es una costumbre sentarse por las noches en los muelles y mirar para arriba, ¿para qué? Las estrellas en su gran zoo, en su colgadero de utensilios de cocina, con sus ollas y sus cangrejos, sus cucharas y sus cántaros, sus carros de perros raros y enfermos, su mudanza para otras madrigueras y cielos llenos de viuditas de pico celeste, tordos, de armarios comidos por las polillas, de astilleros abandonados con barcos que parecen muelas cariadas.

Ese cielo es el que miramos para saber si lloverá, si habrá bajante, si vendrá viento del norte o sudestada, si los muertos nos recuerdan.


*Los textos que se transcriben están incluidos en el libro El naturalista (Ediciones en Danza, 2010).
**Alberto Muñoz (Buenos Aires, 1951). Editó diversos libros.

sábado, noviembre 13, 2010

Miguel Gaya, Mediterráneo*

De pie
en el muelle
veo partir
la nave que no
habrá de conducirme
a destino alguno.
las velas rojas henchidas
la madera
dispuesta
para afrontar la travesía
y mi lugar
vacío.


Desde el muelle
saludo
a quien pude ser
que firme en el timón
a nada teme.
Me encojo de hombros
ante la diversidad de esta suerte
no esperada
y doy la espalda a un futuro
que pasó ya
y no fue nunca.
Mis zapatos
arañados por la historia
resuenan en los tablones enclenques
de un muelle que no puede sostenerme
abandonándolo.


Mejor no volver
Mejor es irse.
Pero no hay lugar
posible
o imposible.


Desde la ventana
de un hotel desvencijado
que mira al puerto
te veo partir
en mi lugar
héroe de la bitácora
percudido luchador
que canta
sobre las voces de las sirenas
y a ellas convoca y hechiza
y así se pierde.

*Fragmento del poema Mediterráneo, publicado este año 2010, en 100 ejemplares, numerados y firmados por el autor, fuera del comercio, y que forma parte del libro Lugares que editará Ediciones en Danza.
*Miguel Gaya, poeta argentino.

¿Adónde vamos?: A CulturaBack!



El viernes 19 de noviembre, a las 19, podrás disfrutar de la lectura de narradores y poetas. También habrá música. Y exposición de artistas plásticos. En la La Casa de la Lectura, Lavalleja 924 – C. A. de Buenos Aires:

Poetas: Giselle Aronson, Marina Verónica Garritano, Mara Gena, Ana Lema, Laura Ramírez Vides y Marcelo Carnero.
Música con: “Canciones prestadas". Teclado y voz: Liliana Garrido - Voz: Karin González.
Cierre de la exposición de artistas plásticos: Ariel Alvarez. Integrante del Grupo Muralistas – LA OREJA AZUL. Miembros del Grupo: Daniel Pedrosa, Juan Oviedo y Ariel Alvarez. Fernando Rodriguez Vilela.

http://www.culturaback.com.ar/
El sitio web “CULTURA BAck” tiene como objetivo brindar un espacio que difunda las producciones de artistas de la Ciudad de Buenos Aires y del interior del país. Es decir, un espacio virtual para artistas reales. Y se propone, además, realizar exposiciones, mesas de lectura y música de estos artistas; usando la red como un pre-texto para luego propiciar el encuentro real de los artistas con su público. Artistas reales en literatura, plástica, fotografía y música.

Sergio San Miguel – Coordinador General CULTURABAck.
Fabián San Miguel – Gestión cultural CULTURABAck
.

viernes, noviembre 12, 2010

María Laura Decésare: La letra muda...

Cuelgan las estrellas de la ventana
y un eco de mugidos invade el cuarto.
La vara con su gancho se refleja
en el espejo y él, sin dudar, marca a fuego
mi espalda con una letra muda.

* María Laura Decésare (Rufino, 1969). La letra muda (Ediciones del Dock, 2010) es su primer libro

jueves, noviembre 11, 2010

Alejandra Aguirre: esa leve letanía del alma...


Ventana empañada

Se disipa en mí,
se deja ser,
abandona sus oros,
inunda.

Me adhiero al vaho,
a la neblina de la ventana
que cae en mí, aquieta
y se fuga a través de una rendija.


Diluvio

Que los propios rasgos se diluyan,
perder el nombre, el claro, el uno mismo, el otro.

En uno mismo. Es uno mismo.

Virar de fondo,
rodeado de oscuridad, borrar la foto.

Hacer figuras en el espejo, formas.

Olvidar en la niebla.
perderse de vista. Por amor. Abandonarse.



Terreno abierto

Tomarme siempre como la medida de las cosas.
Apenas este capricho que absorbe,
pozo ciego o zona en construcción.

Con el impacto recurro al clamor
en la pendiente, pantano, alma
suspendida…………….a esa Luz,
a esa ráfaga que aparece en las paredes.

Hundirse, con cintura y manos
me hundo………………….hundida busco
y me devora, fango, insaciable.

Esa leve letanía del alma, sacudida
sacude y clava, entierro las ropas,
con el viento –vida y alma--,
a solas el sustento, a secas
desprendo la costra larvada
o lustrosa desde donde canto.

. Alejandra Aguirre (Buenos Aires, 1970). Los poemas que se transcriben están incluidos en su primer libro publicado Ventana lateral (Huesos de Jibia, 2010).

Consultá tu agenda...

Viernes 12 de noviembre, a las 20, presentación del libro Desplazamientos, de la poeta Paula Aramburu. Hablará: Claudia Masin. Coord.: Ana Lafferranderie y Florencia Walfisch. En Librería Fedro, Carlos Calvo 578 (San Telmo), Buenos Aires.
...
Lunes 15 de noviembre, a las 18.30: Presentación de la antología poética de Esteban Moore Veinte años no son nada (Alción Editora). Se referirán al autor y su obra Juan Maldonado, Horacio Spinetto y Horacio Verzi. Bodega del Café Tortoni, Avda. de Mayo 825.
...
Martes 16 de noviembre, a las 19: Presentación de Cartas al rey de la cabina (Fondo de Cultura Económica), de Luis María Pescetti, músico autor de obras para niños. Metropolitan 2, Avda. Corrientes 1343.
...
Viernes 19 de noviembre, a las 19: Culturaback. Muestra de narradores y poetas. Coord. Fabián San Miguel. Casa de la Lectura, Lavalleja 924.
...
Viernes 19, a las 19: Presentación del libro del poeta Yaki Setton, Nombres propios. Hablará: Gonzalo Aguilar. Centro Cultural Ricardo Rojas, Avda. Corrientes 2038.
...
Sábado 20, a las 17.30: Presentación del libro Aquí no vive nadie, de Luciana Mellado. La cita es en el Ceptur, Yrigoyen y Moreno, de la ciudad de Comodoro Rivadavia. Con prólogo del poeta Juan Carlos Moisés, el libro ha sido editado por el Suri Porfiado, con la colaboración del grupo "Peces del desierto". Los escritores Jorge Spíndola y Silvia Casini ofrecerán sus lecturas del libro.
...
Martes 23, a las 19.30. En la Libre, Bolívar 646, se presentarán los libros Ventana lateral, de la poeta Alejandra Aguirre, y Todos somos Frida, de Genoveva Arcante. Invita: Editorial Huesos de Jibia.
...
Miércoles 24 de noviembre, a las 19: La editorial El Fin de la Noche presentará el poemario Manhattan Song, de Luis Benítez, en el microcine del Centro Cultural Recoleta, Junín 1930.
Las poetas Susana Szwarc y Carla Sagulo hablarán sobre la obra.
...
Martes 30 de noviembre, a las 19.30: Presentación del libro La letra muda, de María Laura Decésare. Hablarán: Paula Jiménez y Osvaldo Bossi. Casa de la Lectura, Lavalleja 924.

Emily Dickinson: Por íntimas finuras...

Encontré un libro que les recomiendo: se trata de Emily Dickinson, íntimas finuras, con selección, prólogo y versiones de Ricardo H. Herrera (Traducciones del Dock). De allí extraigo estos poemas:

Sobrevivimos al amor, como a otras cosas

Sobrevivimos al amor, como a otras cosas
Y lo metemos dentro de un Cajón --
hasta que luce como moda Vieja --
Igual a los Atuendos Señoriales.

Para crear un prado

Para crear un prado
Se necesita un trébol y una abeja,
Un trébol y una abeja
Y fantasía.
Si la abeja es esquiva,
Bastará fantasía.

miércoles, noviembre 10, 2010

Pretextos: en Villa Mercedes, San Luis


Este sábado esz el cierre del ciclo PRETEXTOS, organizado por el Taller Literario de la FICES. En este 5º encuentro leen: Susana ARÉVALO y Lilian NORDIO de Córdoba; Malka VENTIVEGNA, de San Luis, y Franco GARGIULO, de Villa mercedes. A las 19,30, en Pescadores 280, Extensión Universitaria. Coordinación general, Patricio Torne.

Juan Rulfo*: El asunto de escribir es un asunto de trabajo...


"Desgraciadamente yo no tuve quien me contara cuentos; en nuestro pueblo la gente es cerrada, sí, completamente, uno es un extranjero ahí. Están ellos platicando; se sientan en sus equipales en las tardes a contarse historias y esas cosas; pero en cuanto uno llega, se quedan callados o empiezan a hablar del tiempo: "hoy parece que no va a llover, parece que por ahí vienen las nubes...". En fin, yo no tuve esa fortuna de oír a los mayores contar historias: por ello me vi obligado a inventarlas y creo yo que, precisamente, uno de los principios de la creación literaria es la invención, la imaginación. Somos mentirosos; todo escritor que crea es un mentiroso, la literatura es mentira; pero de esa mentira sale una recreación de la realidad: recrear la realidad es, pues, uno de los principios fundamentales de la creación.

Considero que hay tres pasos: el primero de ellos es crear el personaje, el segundo crear el ambiente donde ese personaje se va a mover y el tercero es cómo va a hablar ese personaje, cómo se va a expresar. Esos tres puntos de apoyo son todo lo que se requiere para contar una historia; ahora, yo le tengo temor a la hoja en blanco, y sobre todo al lápiz, porque yo escribo a mano; pero quiero decir, más o menos, cuáles son mis procedimientos en una forma muy personal. Cuando yo empiezo a escribir no creo en la inspiración, jamás he creído en la inspiración, el asunto de escribir es un asunto de trabajo; ponerse a escribir a ver qué sale y llenar páginas y páginas, para que de pronto aparezca una palabra que nos dé la clave de lo que hay que hacer, de lo que va a ser aquello. A veces resulta que escribo cinco, seis o diez páginas y no aparece el personaje que yo quería que apareciera, aquel personaje vivo que tiene que moverse por sí mismo. De pronto, aparece y surge, uno lo va siguiendo, uno va tras de él. En la medida en que el personaje adquiere vida, uno puede, entonces, ver hacia dónde va; siguiéndolo lo lleva a uno por caminos que uno desconoce pero que, estando vivo, lo conducen a uno a una realidad, o a una irrealidad, si se quiere. Al mismo tiempo, se logra crear lo que se puede decir, lo que, al final, parece que sucedió, o pudo haber sucedido, o pudo suceder pero nunca ha sucedido. Entonces, creo yo, que en esta cuestión de la creación es fundamental pensar en qué sabe uno, qué mentiras va a decir; pensar que si uno entra en la verdad, en la realidad de las cosas conocidas, en lo que uno ha visto o ha oído, está haciendo historia, reportaje.

A mí me han criticado mucho mis paisanos que cuento mentiras, que no hago historia, o que todo lo que platico o escribo, dicen, nunca ha sucedido y así es. Para mí lo primordial es la imaginación; dentro de esos tres puntos de apoyo de que hablábamos antes, está la imaginación circulando; la imaginación es infinita, no tiene límites, y hay que romper donde se cierra el círculo; hay una puerta, puede haber una puerta de escape y por esa puerta hay que desembocar, hay que irse. Así aparece otra cosa que se llama intuición: la intuición lo lleva a uno a pensar algo que no ha sucedido, pero que está sucediendo en la escritura. Concretando, se trabaja con: imaginación, intuición y una aparente verdad. Cuando esto se consigue, entonces se logra la historia que uno quiere dar a conocer: el trabajo es solitario, no se puede concebir el trabajo colectivo en la literatura, y esa soledad lo lleva a uno a convertirse en una especie de médium de cosas que uno mismo desconoce, pero que, sin saber, solamente el inconsciente o la intuición lo llevan a uno a crear y seguir creando.

Creo que eso es, en principio, la base de todo cuento, de toda historia que se quiere contar. Ahora, hay otro elemento, otra cosa muy importante también que es el querer contar algo sobre ciertos temas; sabemos perfectamente que no existen más que tres temas básicos: el amor, la vida y la muerte. No hay más, no hay más temas, así es que para captar su desarrollo normal, hay que saber cómo tratarlos, qué forma darles; no repetir lo que han dicho otros. Entonces, el tratamiento que se le da a un cuento nos lleva, aunque el tema se haya tratado infinitamente, a decir las cosas de otro modo; estamos contando lo mismo que han contado desde Virgilio hasta no sé quiénes más, los chinos o quién sea. Mas, hay que buscar el fundamento, la forma de tratar el tema, y creo que dentro de la creación literaria, la forma -la llaman la forma literaria- es la que rige, la que provoca que una historia tenga interés y llame la atención a los demás. Conforme se publica un cuento o un libro, ese libro está; el autor no vuelve a pensar en él. Antes, en cambio, si no está completamente terminado, aquello le da vueltas en la cabeza constantemente: el tema sigue rondando hasta que uno se da cuenta, por experiencia propia, de que no está concluido, de que hay algo que se ha quedado dentro; entonces hay que volver a iniciar la historia, hay que ver dónde está la falla, hay que ver cuál es el personaje que no se movió por sí mismo. En mi caso personal, tengo la característica de eliminarme de la historia, nunca cuento un cuento en que haya experiencias personales o en que haya algo autobiográfico o que no haya visto u oído, siempre tengo que imaginarlo o recrearlo, si acaso hay un punto de apoyo. Ese es el misterio, la creación literaria es misteriosa, pero el misterio lo da la intuición; la intuición misma es misteriosa, y uno llega a la conclusión de que si el personaje no funciona, y el autor tiene que ayudarle a sobrevivir, entonces falla inmediatamente. Estoy hablando de cosas elementales, ustedes deben perdonarme, pero mis experiencias han sido éstas, nunca he relatado nada que haya sucedido; mis bases son la intuición y, dentro de eso, ha surgido lo que es ajeno al autor, inmediatamente se mete en un callejón sin salida. Una de las cosas más difíciles que me ha costado hacer, precisamente, es la eliminación del autor, eliminarme a mi mismo. Yo dejo que aquellos personajes funcionen por sí y no con mi inclusión, porque, entonces entro en la divagación del ensayo, en la elucubración; llega uno a meter sus propias ideas, se siente filósofo, en fin, y uno trata de hacer creer hasta en la ideología que tiene uno, su manera de pensar sobre la vida, o sobre el mundo, sobre los seres humanos, cuál es el principio que movía a las acciones del hombre. Cuando sucede eso, se vuelve uno ensayista. Conocemos muchas novelas-ensayo, mucha obra literaria que es novela-ensayo, pero, por regla general, el género que se presta más a eso es el cuento. Para mí el cuento es un género realmente más importante que la novela, más difícil que la novela, porque hay que concentrarse en unas cuantas páginas para decir muchas cosas, hay que sintetizar, hay que frenarse; en eso el cuentista se parece un poco al poeta, al buen poeta. El poeta tiene que ir frenando al caballo y no desbocarse; si se desboca y escribe por escribir, le salen las palabras una tras otra y, entonces, simplemente fracasa. Lo esencial es precisamente contenerse, no desbocarse, no vaciarse; el cuento tiene esa particularidad; yo precisamente prefiero el cuento, sobretodo, a la novela, porque la novela se presta mucho a esas divagaciones.

La novela, dicen, es un género que abarca todo, es un saco donde cabe todo, caben cuentos, teatro o acción, ensayos filosóficos o no filosóficos, una serie de temas con los cuales se va a llenar aquel saco; en cambio, en el cuento tiene uno que reducirse, sintetizarse, y, en unas cuantas palabras, decir o contar una historia. Es muy difícil, es muy difícil que en tres, cuatro o diez páginas se pueda contar una historia que otros cuentan en doscientas páginas; ésa es, más o menos, la idea que yo tengo sobre la creación, sobre el principio de la creación literaria; claro que no es una exposición brillante la que les estoy haciendo, sino que les estoy hablando en forma muy elemental, porque, en realidad, yo soy muy elemental, porque yo les tengo mucho miedo a los intelectuales, por eso trato de evitarlos; cuando veo a un intelectual, le saco la vuelta, y considero que el escritor debe ser el menos intelectual de todos los pensadores, porque sus ideas y sus pensamientos son cosas muy personales que no tienen por qué influir en los demás; no debe tratar de influir en los demás ni hacer lo que él quiere que hagan los demás; cuando se llega a esa conclusión, cuando se llega a ese sitio, o llamémosle final, entonces siente uno que algo se ha logrado.

Como todos ustedes saben, no hay ningún escritor que escriba todo lo que piensa, es muy difícil trasladar el pensamiento a la escritura, creo que nadie lo hace, nadie lo ha hecho, sino que, simplemente, hay muchísimas cosas que al ser desarrolladas se pierden. Es doloroso, pero así es. Nunca se puede reflejar todo el pensamiento en una historia, quedan muchas cosas que uno quisiera haber dicho y jamás las puede uno desarrollar; ése es, más o menos, creo yo, el ciclo de la creación, al menos tal como yo la he practicado. Ahora, el resultado lo da el lector, no lo da el autor; el autor no sabe si aquello ha funcionado, sabe que no está perfectamente dicho, que no dijo lo que quería decir, que muchas cosas las dejó fuera; pero, al menos, algo de lo que él quiso expresar, queda ahí, y es el lector el que tiene que juzgar."

(De una charla del autor en la Escuela de Diseño de la Universidad Nacional Autónoma de México, 1980.)
Extractado del blog La Biblioteca de Marcelo Leites.

*Juan Rulfo (México, 1918-1986), autor de El llano en llamas (1953), Pedro Páramo (1955), Paloma herida (guión cinematográfico, 1963), El gallo de oro (1963). Premio Nacional de Literatura de México (1980), Príncipe de Asturias de la Letras (1983).

martes, noviembre 09, 2010

Paco Urondo: Algo

a Rubén Rodríguez Aragón

con tu muerte
algo vendrá
algo que jamás sacudió
tu conciencia

no importará
la tierra que te rodea
el árbol que te soporta
el agua que admitió tu pereza

no será algo
que ahora retumba en tu memoria
ni las resonancias que prefirió olvidar

vendrá algo sin vínculos
una lluvia sin pasado
sin gestos censurables
o bondadosos

no estará en juego
tu salvación
tampoco el olvido
ni el arrepentimiento

el "ángel tuerto"
no vendrá a consolarte
no será necesario
y olvidarás también el consuelo
para tu corazón
no habrá consuelo el día en que caigas

no habrá estaciones
ni pájaros
ni trenes
ni alcohol
ni sangre penosa que aguantar

no por eso habrá descanso
el día en que llegue algo que no suponías
algo que vendrá a reclamar
el lugar en el mundo
que supiste negarle

una indescriptible culpa
haciendo estallar las huellas
que minuciosamente lograbas distribuir

ningún rastro

con tu muerte
vendrá una nueva
y desconocida vergüenza

Entrevista a María...

Entrando en esta dirección, podrás leer una entrevista realizada a la poeta María Melek Vivanco (vale la pena, no te la pierdas):
http://entrevistameleck.blogspot.com/

lunes, noviembre 08, 2010

Chau, María...


Lamentamos informar que en el día de hoy ha fallecido la poeta María Melek Vivanco.

Tríptico de niñez ausente...



Todos los sábados del mes de noviembre, a las 21, en La Ranchería, México 1152, podrás disfrutar de la obra Tríptico de niñez ausente, una obra dirigida por Ita Scaramuzza y escrita por Liliana Murúa.

Tríptico de niñez ausente se despliega en tres historias diferentes y las conjuga en relaciones complejas, donde los personajes, espacios, situaciones, tan distintos entre sí, se confabulan para hablar, desde un código sesgado, no panfletario, sobre el maltrato a los niños, por acción u omisión. Así, en El señor de los tomates plantea el abuso de género, el de poder, el de las fuerza física ejercido por el mayor sobre el menor, el adulto sobre el niño, a través de la inocencia puesta en una ñiña; en Album Luisito, una pareja recorre su pasado juntos en un viaje por varias fotografías, transitando momentos que supieron ser felices y haciendo hincapié constante en la pérdida de un hijo, buscando culpables, no reconociendo errores: sabemos que hubo un niño que fue retratado, que estuvo ahí, pero no nos explicamos por qué dejó de estarlo; en Sale, por último, se muestra cómo los tratantes de personas se desempeñan en sus labores con la mayor de las naturalidades, peleando precios, buscando el mejor postor, y despertando el interés con su “mercadería”.

Sweet for my sweet


Se trata de una exposición que reúne las obras de algunos de los mejores ilustradores y dibujantes de la Argentina. Entre ellos, nuestros amigos Juan Lima y Cristian Turdera.
La cita es en Galería Mar Dulce, Uriarte 1490.
Inauguración, sábado 13 de noviembre, de 15 a 19, y hasta el 24 de diciembre.

Adélia Prado: Tregua...


Hoy estoy vieja como quiero estar.
Sin ninguna estridencia.
Cambié todos los deseos por recuerdos
y una tacita de té.

Adélia Prado (Brasil,1935).

(Traducción de Diana Bellesi)

viernes, noviembre 05, 2010

Concha García: Un brillo del no y otros poemas


El sello Ediciones en Danza ha publicado Un brillo del no y otros poemas: se trata de una selección personal de los nueve libros de poemas editados por la reconocida autora española Concha García, radicada en Barcelona. Un centenar de textos (que además incluyen varios inéditos), prologados por la poeta argentina Diana Bellessi.

Dolores Etchecopar: Niña helada en una canción...

7.

niña helada en una canción

de cuna y de tumba

con cuánto esmero te envuelven

los cordeles los pasos de tu madre

la tardanza de un amor

que teje tu rostro sin descanso

¿qué alimento es ése que tomaste

en el frío

cuando ya no había nada?


cortaron tu bretel de nubes y de nieve

te sacaron del alma del mundo

ultrajaron el obsequio

de tu rostro huyó un jaguar

a la vista de todos


niña larva

apunada de soledad

te doy asilo en mi aliento


en mi protesta

ábrete

hazte unas manos

para levantar de tu pecho y del mío

una casa

hazte un comienzo

en la música

y el rugido

del animal más lento


*Dolores Etchecopar, poeta argentina. El poema que se transcribe está incluido en su nuevo libro El comienzo (Hilos Editora, Buenos Aires, 2010).

miércoles, noviembre 03, 2010

Adélia Prado: Cenizas...

En el día de mi boda me quedé muy afligida.
Tomamos cerveza tibia con empanadas de masa hojaldre.
Tuve hijos con dolores.
Ayer, imprecisamente, a las nueve y media de la noche,
yo sacaba de la bolsa un kilo de arroz.
Ya no lucho más de aquel modo histérico,
entendí que todo es polvo que sobre todo se posa y recubre
y, a su modo, pacifica.
Las naranjas freudianamente me remiten a una rodaja de sueño.
Mi apetito se agudiza, hago estallar las costuras de buena impaciencia.
¿Quiénes somos entre el laxante y el somnífero?
Habrá siempre una marca de polvo sobre las camas,
un vaso mal lavado. ¿Pero qué importa?,
¿qué importan las cenizas
si convertidos en su materia ingrata,
hay también ojos que sobre mí se estremecieron de amor?
Este valle es de lágrimas.
Si dijera otra cosa mentiría.
Hoy parece mayo, un día espléndido,
los que vamos a morir iremos a los mercados,
¿qué hay en este exilio que nos mueve?
Digan no a las legumbres llevadas en los brazos
y a esta elegía.
Lo que escribí, lo escribí
porque estaba alegre.

(Brasil,1935)

(Traducción de los poetas argentinos Fernando Noy y y Claudia Schvartz)

Josefina Ludmer: Lo que viene después

Recordamos que este jueves, 4 de noviembre, a las 19, se entregará el título de Profesor Honoris Causa de la Universidad de Buenos Aires a la escritora Josefina Ludmer. La cita es en la sede del Rectorado de la UBA, Arenales 1371. En la ocasión, Ludmer dictará la conferencia "Lo que viene después".

www.eternacadencia.com.ar

Adélia Prado: Amor violeta


El amor me hiere ahí bajo el brazo,
en el hueco que separa las costillas.
Llega a mi corazón por esta vía inclinada.
Yo pongo al amor en el mortero con ceniza
y grano morado y golpeo. Lo macero,
lo hago cataplasma
y lo pongo sobre la herida.
(Traducción: Diana Bellesi)

Amor violetao
amor me fere é debaíxo do braço,
de um vâo entre as costelas.
Atinge o meu coraçâo é por esta via inclinada.
Eu ponho o amor no pilâo com cinza
e grâo de roxo e soco. Macero ele,
faço dele cataplasma
e ponho sobre a ferida.

*Adélia Luzia Prado Freitas (Brasil, 1935).

martes, noviembre 02, 2010

Alfredo Le Pera: yo sé que ahora vendrán caras extrañas...



Sus ojos se cerraron...,
y el mundo sigue andando,
su boca que era mía
ya no me besa más,
se apagaron los ecos
de su reír sonoro
y es cruel este silencio
que me hace tanto mal.
Fue mía la piadosa
dulzura de sus manos
que dieron a mis penas
caricias de bondad,
y ahora que la evoco
hundido en mi quebranto,
las lágrimas pensadas
se niegan a brotar,
y no tengo el consuelo
de poder llorar.


¡Porqué sus alas tan cruel quemó la vida!,
¡porqué esta mueca siniestra de la suerte!
Quise abrigarla y más pudo la muerte,
¡cómo me duele y se ahonda mi herida!
Yo sé que ahora vendrán caras extrañas
con su limosna de alivio a mi tormento.
Todo es mentira, mentira es el lamento.
¡Hoy está solo mi corazón!


Como perros de presa
las penas traicioneras
celando mi cariño
galopaban detrás,
y escondida en las aguas
de su mirada buena
la suerte agazapada
marcaba su compás.
En vano yo alentaba
febril una esperanza.
Clavó en mi carne viva
sus garras el dolor;
y mientras en las calles
en loca algarabía
el carnaval del mundo
gozaba y se reía,
burlándose el destino
me robó su amor.

lunes, noviembre 01, 2010

Macedonio: Hay un morir


No me lleves a sombras de la muerte
adonde se hará sombra mi vida,
donde sólo se vive el haber sido.
No quiero el vivir del recuerdo.
Dame otros días como éstos de la vida.
Oh no tan pronto hagas de mí un ausente
y el ausente de mí.
¡Que no te lleves mi Hoy!
Quisiera estarme todavía en mí.


Hay un morir si de unos ojos
se voltea la mirada de amor
y queda sólo el mirar del vivir.
Es el mirar de sombras de la Muerte.
No es Muerte la libadora de mejillas,
esto es Muerte. Olvido en ojos mirantes.

sábado, octubre 30, 2010

Néstor Kirchner: nadar sabe tu llama la agua fría



"Amor constante más allá de la muerte" se titula el poema del gran poeta español Francisco de Quevedo y Villegas, que la escritora argentina Paulina Movsichoff recuerda, en su sitio de facebook, para homenajear a Néstor Kirchner.

"Dedicado a Néstor Kirchner -escribe Movsichoff-, cuya llama sabe nadar el agua fría y pierde el respeto a ley severa. ¡Y qué ley más dura! La de los monopolios, la de los militares genocidas! Un valiente al que no pueden ensuciar."

Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía
hora a su afán ansioso lisonjera;

mas no, de esotra parte, en la ribera,
dejará la memoria, en donde ardía:
nadar sabe mi llama la agua fría,
y perder el respeto a ley severa.

Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
venas que humor a tanto fuego han dado,
médulas que han gloriosamente ardido,

su cuerpo dejarán, no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrán sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado.


Francisco de Quevedo (1580-1645).


jueves, octubre 28, 2010

Gracias, Néstor!


Muchos pensamos que los que se van solo viven en los que se quedan. Es una variante de una frase de Borges, que también suscribo. Preguntado por sus ideas religiosas, dijo: "yo solo creo en la religión de los antepasados". Pero no es una religión: ellos están dentro de nosotros, nos hablan. Solo están ahí. Y es un estar pleno. Y vivo.


César Gavela, extractado de facebook.

Gracias, Néstor!

A través del facebook de Marcelo Díaz conseguimos esta imagen, que acompañamos con un fragmento de Proust, que publicó, también en facebook, Mónica Sifrim.
"Pero cuando nada subsiste ya de un pasado antiguo, cuando han muerto los seres y se han derrumbado las cosas, solos, más frágiles, más vivos, más inmateriales, más persistentes y más fieles que nunca, el olor y el sabor perduran mucho más, y recuerdan, y aguardan, y esperan, sobre las ruinas de todo, y soportan sin doblegarse en su impalpable gotita el edificio enorme del recuerdo."


miércoles, octubre 20, 2010

Susana Romano Sued: Journal

En la Casa de la Lectura, Lavalleja 924, y con entrada libre y gratuita,
se presentará el libro de poemas Journal,
de Susana Romano Sued (El Emporio Ed., Córdoba).
La cita es el martes 26 de octubre a las 19 y 30.

Enrique Foffani y Mauricio Tarrab
se referirán al libro.
Dramatización de poemas a cargo de María Héguiz.
Tel. 5197 5476.

martes, octubre 19, 2010

Materia, de Carlos Battilana

Ediciones Vox presentará el libro Materia, del poeta Carlos Battilana
Se referirán al libro: Pablo Valle y Yaki Setton.
Casa de la Lectura, martes 19 de octubre, 19:30.
Lavalleja 924, Buenos Aires

domingo, octubre 17, 2010

María del Carmen Colombo: Cuenco*

Cuenco


“Si la vida tiene una base sobre la que sostenerse de pie,
si es un cuenco que se llena y llena y llena,
en este caso mi cuenco, sin la menor duda,
se apoya en este recuerdo.”
V. Wolf


En el patio de casa, sentada en una sillita, miro cómo una paloma picotea miguitas del piso. De pronto, una agitación de alas en el aire.
Levanta vuelo la paloma.
Mis ojos, siguiéndola, se alzan y encuentran el cielo lejano y muy azul, manchado con algunas nubes gordas, espumosas, y después a mamá, que está colgando ropa allá, arriba, en la terraza.
Mamá se pierde detrás de una sábana, su cuerpo, velado, parece resistir el flujo y reflujo de la tela, agitada por el viento. Después, ella desaparece, ¿ya no está ahí? Me desespero, tengo la impresión de que el patio se agranda, el cielo se viene encima.
Me levanto de mi asiento y la llamo, y justo cuando estoy por llorar, la cara redonda y blanca de mamá se asoma por el hueco que se forma entre dos prendas. Sonríe y me dice algo que no alcanzo a escuchar.
Quieta, más bien paralizada al lado de mi silla, la veo aparecer esta vez de cuerpo entero, sale toda ella de detrás de una colcha como de un telón, y vuelve a ocultarse; una, dos, tres, cuatro veces se repite esa coreografía, hasta que mamá se desprende de la última sábana y empieza a bajar lentamente por la escalera mientras se arregla el pelo alborotado.
Ahora viene lentamente hacia mí. Está cerca, muy cerca; se agacha y sus brazos me sujetan. Yo hundo mi cabeza en el cuenco esponjoso de su pecho: siento el olor fresco de su piel, mezclado con el perfume a sopa que parece desprenderse de las flores celestes de su batón.

*Texto inédito.

jueves, octubre 14, 2010

Concurso Latinoamericano de Literatura Infantil y Juvenil

El Grupo Editorial Norma y Fundalectura, la Fundación para el Fomento de la Lectura, convocan al Premio Latinoamericano de Literatura Infantil y Juvenil Norma-Fundalectura 2011.


Participantes
Podrán participar autores adultos, ciudadanos de países latinoamericanos y residentes en cualquier país, con obras inéditas, escritas en castellano que no tengan compromisos de publicación ni hayan sido presentadas a otros certámenes. Los escritores brasileños podrán enviar sus trabajos en portugués.
Serán automáticamente descalificadas las obras presentadas con anterioridad a cualquier editorial (incluida editorial Norma) para su publicación. Tampoco se recibirán obras que hayan participado en ediciones anteriores del Premio.

Premio
Se concederá un premio único e indivisible, que consistirá en la publicación de la obra ganadora por parte del Grupo Editorial Norma y la entrega de trece mil dólares ($13.000 USD), que se computarán como anticipo de las regalías estipuladas en el contrato editorial.
El premio incluirá, además, la invitación al ganador a participar, con gastos pagos, en un congreso, seminario o evento nacional o internacional de interés para el área de la literatura. Si la obra ganadora es resultado de la creación de varios autores, el premio en efectivo será distribuido entre ellos y la participación en el congreso será solo para uno de los coautores.

Condiciones
✤ Se concursará con una obra narrativa (cuentos o novela) destinada a niños lectores, de tema libre, con un mínimo de 50 y un máximo de 100 páginas tamaño carta. Los trabajos se presentarán en tres (3) copias impresas, con letra de 12 puntos, a doble espacio y sin ilustraciones, acompañadas con una copia digital, en CD.
✤ Podrán participar con una (1) sola copia impresa de su trabajo los autores brasileños que escriban en portugués, así como los autores residentes en los siguientes países: Bolivia, Cuba, Honduras, Paraguay y Uruguay
✤Las obras se firmarán con seudónimo.
✤En sobre aparte, el autor incluirá:
• Una hoja de vida con su nombre completo, documento de identidad y datos de ubicación (dirección, teléfono, correo electrónico).
• Un documento suscrito por él en el que manifieste expresamente que conoce las bases del presente Premio y las acepta íntegramente, que su obra no se encuentra comprometida en otro concurso y que los derechos de autor están disponibles para cualquier forma de difusión y explotación económica de la misma.
✤ Los ganadores cederán al Grupo Editorial Norma los derechos de publicación de su obra en idioma español y en todo el mundo por cinco (5) años.
✤ El Grupo Editorial Norma se reserva el derecho de adquisición preferencial de los derechos de edición y publicación de cualquiera de las novelas finalistas que el jurado señale en su fallo, durante los cinco meses siguientes contados a partir de la fecha del mismo.
✤ Los ganadores del concurso aceptan que cualquier diferencia que surja entre ellos y el Grupo Editorial Norma, indistintamente, será dirimida por competencia territorial, por los jueces y tribunales de la ciudad de Santiago de Cali, capital del departamento del Valle, República de Colombia.
✤ Los concursantes autorizan a la organización del Premio Latinoamericano de Literatura Infantil y Juvenil Norma-Fundalectura a utilizar su nombre y su imagen para promover este Premio.
✤ Los participantes no ganadores ni finalistas estarán exentos de cualquier compromiso con la Editorial.
✤ Los originales no premiados no se devolverán y se procederá a su destrucción una vez divulgado el fallo del jurado.
✤ No se recibirán obras enviadas por correo electrónico.
✤ Las obras que no cumplan los requisitos no serán leídas.
✤ La participación en el Premio Latinoamericano de Literatura Infantil y Juvenil Norma - Fundalectura implica la conformidad de los concursantes con las presentes bases.

Se recibirán obras hasta el 15 de noviembre de 2010
En los casos en que los originales se reciban con posterioridad a esta fecha, se tendrá como fecha válida para clasificar o no la del matasellos del correo.

Jurado
El jurado tendrá carácter internacional y estará integrado por un destacado autor, investigador o crítico de literatura infantil, un representante del Grupo Editorial Norma y un representante de Fundalectura, Colombia. Los nombres de los integrantes del jurado serán divulgados oportunamente a través de los medios de comunicación. El jurado podrá seleccionar las obras finalistas que considere de calidad para recomendar su publicación al Grupo Editorial Norma, sin que esto constituya un compromiso para su edición.
El jurado podrá tomar sus decisiones por mayoría simple y su fallo será inapelable. Igualmente, estará facultado para resolver cualquier aspecto del concurso no contemplado en estas bases. El fallo del jurado se dará a conocer un mes antes de la premiación a través de los medios masivos de comunicación y en revistas especializadas.

Premiación
El premio será entregado al ganador en mayo de 2011, en el marco de la Feria Internacional del Libro de Bogotá. Las obras pueden remitirse, con el encabezamiento Premio Literario Norma- Fundalectura, ARGENTINA
Kapelusz Editora S. A.
Calle San José 831
Cód. Postal C1076AAQ
Capital Federal
Tel.: (5411) 5236 5000
Buenos Aires
Más información en http://www.facebook.com/l.php?u=http%3A%2F%2Fwww.fundalectura.org%2F&h=47f84

Adriana Borga: Animalidad humana

"Animalidad Humana", libro de Adriana Borga, será presentado por Eduardo D'Anna el jueves 14 de octubre a las 22.00, en Tercer Mundo, Rioja 1089, Rosario, en el marco del Encuentro de "Arte, Creación e Identidad Cultural en América Latina", que se realizará del 13 al 15 de octubre de 2010. Facultad de Humanidades y Artes, Universidad Nacional de Rosario. Entre Ríos 758.

Trilogía poética de las Mujeres en Hispanoamérica

Me llega un mensaje, a través del cual me entero, que estoy incluida en este libro: lástima que la editorial ni las autoras no hayan avisado nada, ni siquiera permiso me pidieron. Pero bueno, la edición es del 2004 y yo recién me entero.
Trilogía poética de las mujeres en Hispanoamérica (pícaras, místicas y rebeldes), de Aurora Marya Saavedra; Maricruz Patiño y Leticia Luna, Ediciones La Cuadrilla de la Langosta, Ciudad de México, 2004.

"Se trata de una antología que consta de tres tomos, cada uno titulado según el epígrafe del título: Pícaras, Místicas y Rebeldes.
Esta obra contribuye a hacer visible el trabajo de las mujeres y a darlo a conocer. Cada una de las antologadoras se hizo cargo de un tomo y presentan la obra de escritoras que vivieron y viven desde la Argentina hasta Venezuela, sin excluir a España -del siglo XIII al XX-. Aparecen representados todos los países hispanohablantes con una abundante producción y con nombres fundamentales de las letras del continente. El tomo dedicado a las “pícaras” nos ofrece una visión fresca y desfachatada del erotismo desde los ojos de las mujeres. El de las “místicas” explora la compleja relación con lo sagrado, sin importar las ortodoxias. El de las “rebeldes” se concentra en las obras que rompen los paradigmas del patriarcado y del “buen tono”. Las autoras aportan, además, un cúmulo de valiosa información bibliográfica y hemerográfica, amén de tres estudios críticos y buen estilo. "

Recomendaciones

El hueso de la palabra es el blog de la poeta argentina Agustina Roca. Ahí podés leer poemas de Henrik Nordbrandt (1945, Copenhague). No te lo pierdas.

Entrá en: http://elhuesodelapalabra.blogspot.com/

miércoles, octubre 13, 2010

Aviso...

... a los lectores de este blog, que debido a un problema técnico, recién solucionado, ayer y hoy no he podido publicar mis posts.

lunes, octubre 11, 2010

Hebe Uhart: Cuentos reunidos



El 28 de octubre a las 19, en la Librería Hernández, Corrientes 1436, se presentará el libro Cuentos reunidos de la narradora Hebe Uhart, publicado por editorial Alfaguara.

Ahí estaremos!

sábado, octubre 09, 2010

Nueva Editorial de Poesía. Hilos Editora

La editorial Hilos Editora, un nuevo sello de poesía, inaugura sus actividades este mes de octubre con la publicación de cuatro libros: Trilogías, de Patricia Guzmán (poeta venezolana); Nada escrito (María Julia de Ruschi), La plenitud (Claudia Masín) y El comienzo (Dolores Etchecopar).
La editorial está a cargo de las poetas María Mascheroni, María Julia de Ruschi y Dolores Etchecopar (dirección).

Pretexto, cuarto encuentro


Este sábado a las 19,30, en la Secretaría de Extensión de Villa Mercedes, Prov. de San Luis, Pescadores 280, se realizará el cuarto encuentro del Ciclo PRETEXTO, organizado por el Taller Literario de la F.I.C.E.S, a cargo del poeta Patricio Torne.

Leen sus textos, de San Luis, Jorge BUSTOS y Gabriel ROSALES. Los invitados especiales son Lucía BLANC, Marcelo FAURE y C. MONTI de la ciudad de La Paz (Entre Ríos).
Ilustración: Leticia Tarragó, de México.

viernes, octubre 08, 2010

Agenda poética de octubre o de octubre poético...

Les recordamos que:

El viernes 8 de octubre, a las 20:30, en Chacabuco 342 e/Av. de Mayo y Necochea, Ramos Mejía, podés disfrutar del Ciclo de PoesíaFarandol. Conduce: Carlos Dariel Poeta invitada: Leonor Silvestri, “con” Catulo y Sulticia. Performance: Julia Antivilo (de Chile). Micrófono abierto.

También el 8 de octubre, pero a las 19 y en la Ciudad de Córdoba, tendrá lugar la presentación del libro Frágil memoria de muertos, de Diego Tatián, publicado por Editorial Alción. En la calle Belgrano, esquina Fructuoso Rivera.El jueves 14, a las 19, en Bartolomé Mitre 2815, of. 225 a 230, sede de la SEA, leerán: Mónica Sifrim, Guillermo Piro y Samanta Shwelblin. comunicacion@lasea.org.ar / http://www.lasea.org.ar/.

El miércoles 20 de octubre, a las 19.30. Presentación del libro Esto no puede seguir así, de Osvaldo Bossi. Hablarán los poetas Alicia Genovese, Emilio Bernini y Lucas Soares Lectura de los poemas a cargo del autor. Casa de la Lectura Lavalleja 924.

El miércoles 20 de octubre, a las 19.30. Centro Cultural de la Cooperación, de Rosario, San Martín 1371. Presentación del libro Desplazamientos, de Paula Aramburu. Hablarán: Marta Ortíz, Gervasio Monchietti y Sergio Gioacchini.

El jueves 21 de octubre, a las 19.30, la escritora Michou Pourtalé presenta su nuevo poemario La misma que soy, en el Museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco.

Daniel Moyano: Para un 8 de octubre*

La escritora Valeria Cervero publicó en su cuenta de Facebook este relato del narrador argentino Daniel Moyano, que quisiera comparti con todos los lectores de este blog.

Por los años 42 o 43 en Alta Gracia, mi primo y yo íbamos todos los jueves a la Plaza Manuel Solares a la hora de la retreta, para vengarnos de que no nos dejaban estudiar música, que era nuestra vocación. Aquella acción consistía en llegar de súbito a las espaldas de Ocampo, el director, justo cuando éste levantaba la batuta para atacar la primera pieza del concierto y emitir a dúo, lo más fuerte posible, una serie de sonidos extraños, ante el escándalo de las viejas que tejían en los bancos cerca de la pérgola y del propio maestro, que se agarraba los pocos pelos que tenía y nos insultaba en voz baja pero concentradamente. Nosotros seguíamos con nuestra manera de hacer música, en este caso de percusión, a voluntad, tragando aire primero y soltándolo luego con distintas aberturas de boca, regulando intensidad y altura según nuestras intenciones.
Un poco más arriba, y cerca del Sierras Hotel, vivían los padres de un compañero de colegio, físicamente muy ágil, que se llamaba Ernesto y era asmático, y más o menos siguiendo la misma dirección pero hacia la izquierda, en un chalet que se llamaba Los Espinillos, un viejo cascarrabias, flaco y calvo, que se pasaba los días y las noches componiendo música. La misma que nos negaban a nosotros por no tener piano, por ser muy pobres o malditos, qué se yo, el hecho es que cuando aparecimos por el Conservatorio y nos vieron la pinta, una mujer alta y barbuda levantó un dedo índice que por las palabras acompañantes señalaba la puerta de la calle.
Y en esa vida a los saltos y ese andar siempre por las orillas comenzó el curso de solfeo para entrar en la banda municipal, pero tuvimos que dejar porque no alcanzaban los instrumentos donados por el círculo de damas.
Parece que mi primo y yo le caímos bien a Ernesto, que una vez nos invitó a su casa, enorme y hermosa, en lo alto del pueblo, a tomar el té como si fuéramos niños educados. Había oído hablar de nuestras travesuras con el maestro Ocampo y nos pidió una demostración vocal. Pero no nos animamos porque teníamos vergüenza de su padre, que se llamaba Ernesto como él, y respeto por su madre, Doña Celia, que instituyó en nuestras escuelas la merienda y leche para todos sin discriminación.
Te cuento para que lo escribas, que la última vez que vimos a Ernesto fue aquel verano que junto a mi primo planeamos apropiarnos de los duraznos en el chalet del viejo músico. Había un duraznero en su jardín, de esos duraznos blancos y tan dulces que cuando maduran son rosáceos por fuera pero por dentro enteramente blancos y jugosos.
Sabíamos a qué horas el viejo componía y a qué hora dormía la siesta, y a qué hora una mujer que lo cuidaba y que era su hermana se recostaba en un sillón a cabecear unos minutos.
Serían como las dos de la tarde cuando nos reunimos. Íbamos los tres subiendo la cuesta, oyendo los sonidos de la siesta en el monte, mejor dicho, ese silencio donde solamente se oye el canto de las torcazas que viene de muy lejos, como del otro lado de la Sierra.
–Che –dijo de pronto Ernesto– ¿cómo es ese asunto de los sonidos extraños que semejan el maullido de gatos y el aullido de lobos?
En cuanto empezamos a probar, que era como afinar, Ernesto soltó una carcajada.
Dominábamos tanto esa forma, tan válida como cualquier otra, pienso yo, de emitir sonidos, que eran prácticamente nuestras notas nuestras formas de cantar. Teníamos a medio ensayar un duetto precioso, donde una de las voces intentaba ser una melodía y la otra hacía un acompañamiento de pura percusión.
Justo cuando estabamos empezándolo, el chalet del viejo se nos apareció de golpe, al fondo una ventana alta, en primer plano los duraznos a punto de descolgarse de la rama, de tanto que los había madurado el sol.
Tendimos el oído a ver si como siempre estaba sonando el piano, pero nada, el viejo seguramente dormía. Nos metimos las puntas de las camisas dentro de los pantalones, embolsándolas un poco para guardar allí el producto de la expropiación y saltamos la verja.
Cortábamos y guardábamos, pero al mismo tiempo comíamos. Pronto desaparecieron los de abajo y hubo que trepar. "Che", dijo Ernesto, "no suban todos a la vez que el árbol es muy débil", y ordenó en voz baja, "parece que el viejo se está levantando". Pero yo ni me moví, mirando el ejemplar de allá arriba, el más grande de todos, enorme, más que un durazno era un faisán, un melón lleno de miel.
Ernesto, mi primo y yo empezamos a sacudir el árbol hasta conseguir el balanceo violento capaz de producir el desprendimiento de la fruta. Caían hojas y pequeñas ramas, duraznos medio secos que no habíamos visto o desechado y bichos cascarudos.
La percepción del olor intenso de las hojas cortadas llegó junto con el ruido de la ventana que se abría, dando paso a esa cara espectral extraída del fondo de la siesta y a sus palabras:
–Niños, lleváos la fruta pero no rompáis las ramas del árbol.
Después de comer sólo los muy maduros, guardar los que estaban a punto y tirar al río los muy verdes, mi primo y yo quisimos hacer el reparto. Ernesto dijo que si él llegaba con duraznos a la casa tendría que dar explicaciones muy serias, de modo que nos cedió su parte. Nuestros padres y tíos se alegrarían de que lleváramos comestibles, y más que ellos nuestros hermanos y primos más pequeños.
Al atardecer estábamos sentados en el murallón del Tajamar, enfrente de la casa del Virrey Liniers. Ernesto dijo:
–Al final no cantaron el dúo. ¿Cómo era?
–Bueno, cantar es un decir. Lo nuestro es más bien un juego o una burla.
–Eso no importa, Daniel, canten.
Afinamos otra vez. Creo que afinar era lo más gracioso, con las caras que poníamos imitando al maestro Ocampo, pero no cantamos el dúo, pues dejándonos llevar por la afinación que nos salió perfecta, brotaron unas especies de modulaciones mozartianas suavísimas y dulces como los duraznos blancos, y Ernesto amigo mío no paró de reír y reír.
Dicen que el viejo de los duraznos era español. Había tenido que huir de su tierra, pero como no se resignaba a vivir fuera de ella, tenía dos relojes, uno para la hora de acá otro para la de allá, a los que daba cuerda todas las noches a fin de que no se le paralizara su patria lejana ni tampoco ésta que le habían prestado. Lo más importante era no perder la diferencia horaria, para que, aunque muy a la distancia, el país que dejó se mantuviera presente en el tiempo de todos los días.

Y parece que alguien que ignoraba la importancia de ese rito llegó un día a la casa y, sin que nadie se diera cuenta, puso los relojes en la misma hora, y dicen que en ese mismo momento, el viejo se despidió para siempre de la música de Alta Gracia y de su tierra, porque pocos días después encerrado en una caja oscura lo llevaron por el mar hasta su tierra, donde duerme todos los silencios musicales juntos.
Mi primo y yo y otros chicos que ya tocaban en la banda, Ernesto, que entonces vivía en Córdoba, merodeábamos por la casa el día de la muerte del viejo, pensando que si en vez de robarle los duraznos le hubiésemos pedido que nos enseñase un poco de música, acaso él hubiese aceptado. Y nos entraba la lástima y teníamos remordimientos.
... El viejo se me apareció de golpe años después en su tierra. Yo llevaba un tiempo en España y una tarde estaba tomando tranquilamente una cerveza cuando en eso pago y me dan el vuelto, y lo veo aparecer flaco y calvo como siempre, enmarcado por el contorno de un billete de cien pesetas, que hacía las veces de aquella ventana de su casa en Alta Gracia donde se asomó para decirnos que no le rompiéramos las ramas de su árbol.
Y con nuestro cómplice en el robo de las frutas me reencontré después de mucha vida. El encuentro tuvo lugar en las páginas de un semanario, en una fotografía captada durante una nevada en Alta Gracia, que mi memoria retenía. La revista, en un número super extra publicaba aquella fotografía para ilustrar la infancia del que yacía en la foto de la portada, rematado a tiros en un pueblo boliviano llamado Ñancaguazú, Valle Grande. Se me saltaron las lágrimas al ver en qué estado había quedado el niño que yo conocí, mi amigo que jamás me discriminó porque era pobre.
Para atenuarlas, recordando aquella vieja y mala costumbre, emití un agudo modulado, mozartiano, como quien intenta provocarle una sonrisa.

*Nota de Valeria Cervero: Relato de Daniel Moyano citado por Aldo Isidrón del Valle en "De Alta Gracia a Santa Clara". Sé que esta historia fue publicada en una revista a principios de los noventa, pero no pude hallarla. Encontré en internet esta versión, incluida en el libro de "De Alta Gracia a Santa Clara". (El "viejo" del relato era Manuel de Falla.)

jueves, octubre 07, 2010

Tatiana Oroño: 29 obras del Museo Eusebio Giménez




El martes 12 de octubre se presentará el libro 29 obras del Museo Eusebio Giménez (Mercedes, Soriano) por la poeta y curadora uruguaya Tatiana Oroño.


La matriz fundacional de la Biblioteca Museo E. Giménez se revela tributaria de esas marcas identitarias: un lazo inextricable con los cursos fluviales, un juego incesante de disímiles tensiones con ambas ciudades capitales, incontables vínculos con la otra orilla.


La cita es en la calle Tomás Giribaldi esq. Julio Herrera y Reissig, Parque Rodó - Montevideo - Uruguay.

lunes, octubre 04, 2010

Feria del Libro de Frankfurt: Timerman, Faillace, ¡su pregunta me molesta!

El jueves 6 se inaugura la Feria del Libro de Frankfurt. Mañana, la Presidenta Cristina inaugura el pabellón argentino de la Feria. Pero la lista completa de escritores invitados sigue sin aparecer. Quiero decir la lista oficial.
El canciller Héctor Timerman, la presidenta del comité organizador, Magdalena Faillace y el Cofra (comité organizador) niegan la información. Por qué razón? Nadie lo sabe.
O es que esa es la forma que tienen de demostrarnos su poder, hacer valer sus "jinetas" ante los que no somos funcionarios?
Así que lo que dice esta nota tiene vigencia, nada se ha modificado:


http://www.diarioregistrado.com/index.php?secc=nota&nid=42675

domingo, octubre 03, 2010

Robert Graves: La diosa blanca


Todos los santos la denigran, y todos los hombres cuerdos
gobernados por la regla de oro del Dios Apolo,
en menosprecio de la cual nos hicimos a la vela para encontrarla
en regiones distantes donde más probablemente se halle,
a quien por encima de todas las cosas deseábamos conocer:
hermana del espejismo y del eco.

Fue una virtud no quedarse,
seguir nuestro obstinado y heroico camino
buscándola en la cima del volcán,
entre hielo apretado o allí donde la pista se había borrado
más allá de la caverna de los siete durmientes:
cuya ancha y alta frente era tan blanca como la de cualquier leproso,
cuyos ojos eran azules, con labios como bayas de fresno,
y el cabello de miel ondulante cubriendo sus caderas blancas.


Una verde savia primaveral agitándose en el bosque joven
se prepara a celebrar a la Madre Montaña,
cada pájaro cantor trinará un rato para ella;
pero a nosotros se nos ha dado, aún en noviembre,
la estación más cruel, tal agudo sentido
de su magnificencia desnuda
que olvidamos la crueldad y la traición pasadas,
sin importarnos dónde puede caer el próximo rayo.

sábado, octubre 02, 2010

Librarte: Feria del Libro, Artes y Afines de Berazategui


1 al 11 de octubre

Desde 2006, la Secretaría de Cultura y Educación de la Municipalidad de Berazategui organiza la Feria del Libro, Artes y Afines de Berazategui “LibrArte”, iniciativa orientada a consolidar el trabajo de la cartera mediante la difusión del hábito de la lectura y la escritura entre los habitantes del distrito y de las localidades vecinas. Con entrada libre y gratuita y con actividades sin costo para docentes, alumnos, artistas y público en general, desarrolladas en el Centro de Actividades Deportivas, Culturales y Recreativas “Roberto De Vicenzo”.
Esta Feria ha sido declarada de Interés Cultural y Legislativo por la Provincia de Buenos Aires y la Nación y auspiciada por la Asociación de Poetas Argentinos, la Fundación El Libro y la Federación Argentina de la Industria Gráfica y Afines.

Ubicación: Centro de Actividades Recreativas, Deportivas, Culturales y Roberto De Vicenzo.
Calle 148 y 18, Berazategui. TE: +54 11 4256-2032/997 .
Para consultar programa de actividades: http://www.culturaberazategui.gov.ar/librarte.php

Lecturas en octubre

El viernes 8 de octubre, a las 20:30, en Chacabuco 342 e/Av. de Mayo y Necochea, Ramos Mejía, podés disfrutar del Ciclo de PoesíaFarandol. Conduce: Carlos Dariel Poeta invitada: Leonor Silvestri, “con” Catulo y Sulticia. Performance: Julia Antivilo (de Chile). Micrófono abierto.

También el 8 de octubre, pero a las 19 y en la Ciudad de Córdoba, tendrá lugar la presentación del libro Frágil memoria de muertos, de Diego Tatián, publicado por Editorial Alción. En la calle Belgrano, esquina Fructuoso Rivera.


El jueves 14, a las 19, en Bartolomé Mitre 2815, of. 225 a 230, sede de la SEA, leerán: Mónica Sifrim, Guillermo Piro y Samanta Shwelblin. comunicacion@lasea.org.ar / http://www.lasea.org.ar/ .

El miércoles 20 de octubre, a las 19.30. Presentación del libro Esto no puede seguir así, de Osvaldo Bossi. Hablarán los poetas Alicia Genovese, Emilio Bernini y Lucas Soares Lectura de los poemas a cargo del autor. Casa de la Lectura Lavalleja 924.

Miércoles 20 de octubre, a las 19.30. Centro Cultural de la Cooperación, de Rosario, San Martín 1371. Presentación del libro Desplazamientos, de Paula Aramburu. Hablarán: Marta Ortíz, Gervasio Monchietti y Sergio Gioacchini.

El jueves 21 de octubre, a las 19.30, la escritora Michou Pourtalé presenta su nuevo poemario La misma que soy, en el Museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco.

viernes, octubre 01, 2010

Festival Internacional Transpoesía

En la Sala Polivalente, Pasaje Dardo Rocha, en la Ciudad de La Plata, se realizara el 11 y 12 de este mes de octubre, a las 18:30, el Festival Internacional Transpoesía.

Organizado por la Secretaría de Cultura y Educación de la Municipalidad de La Plata, el Festival recibe a diversos poetas que llegan desde países de Latinoamérica, desde la ciudad de Rosario, y también de la propia ciudad.

CRONOGRAMA DE LECTURAS

LUNES 11/10/2010

18.30
Alexis ROMERO (Venezuela)
Héctor BERENGUER (Rosario)
Silvia MONTENEGRO (La Plata)

19.30.
Álvaro MATA GUILLÉ (Costa Rica)
Stéphan CHAUMET (Francia)
César CANTONI (La Plata)

MARTES 12/10/2010

18.30
Andrea OCAMPO (Rosario)
Guillermo IBÁÑEZ (Rosario)
Raquel SINELLI (La Plata)


19.30
Mario Alonso LÓPEZ NAVARRO (México)
Horacio PRELER (La Plata)