Mostrando las entradas con la etiqueta Dolores Etchecopar. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Dolores Etchecopar. Mostrar todas las entradas

miércoles, agosto 10, 2016

Dolores Etchecopar: El cielo una sola vez



mi vida como liebre lleva una bala
está en apuros y mira
entre las margaritas aplastadas y el granizo
cómo levanta el día sus alas de la hierba
en este punto de la llanura que desaparece
entre el miedo y la luz
donde el árbol solista canta muy despacio
----



estuve llamando con el nombre equivocado
lo que vino habló y habló en una lengua desconocida
abracé la destemplanza y la fruición de los materiales
de noche al apoyar el oído en la almohada latían
barrios remotos iluminados como pequeños altares
las palabras despeñaban una y otra vez
una admonición que no estaba en mí comprender
---



entonces vi que la ciudad se hundía
y grité después mucho después
un grito que me llevó de mí hasta el tiempo
y no se oyó
dónde era que yo rogaba por nosotros
los que íbamos
íbamos
con las aguas y las flores y los restos
de una frase a medio decir
porque el No alumbraba ese lugar inmenso
donde el viento de las palabras
soplaba sin cesar
y nos apagaba
------



al alba mataron una oveja los palos de la casa
tan pronto dimos a luz el grito
dentro de él comenzamos a vivir
se mataba cerca del agua que bebían los pájaros
¿te acuerdas?
algo imperioso que no existía
una gota de odio
descendió
horadó la gratitud
vimos las patas del poema
quienes por un instante caminamos
sin defendernos del secreto infinito
quienes vivimos allá
en el viento
en su breve misericordia
¿te acuerdas?
vivíamos
con algunas moscas
y un silencio en el corazón
que provenía de los caballos
---




el hachazo no se vio
entró por las hojas y los pájaros
el grito destemplado del chimango
durante años y sin darse a conocer
alguien le dejó su sangre intranquila
es mujer dijeron
sorprende que así
toreada por la muerte
se sostenga
 su balido de oveja negra urgido a salir
 por la boca del matarife

----


el recreo pudo ser feroz
no lo sabías
te quedaste callada y vacilante
como una soga después de que algo salta sobre ella
sucedió que el mundo entró como un cuchillo
y quedó incrustado en la perplejidad
te procuró detalles preciosos
y rápidos en esconderse
de la memoria
---



resulta que antes de nacer
estaban cargados los fusiles
en el sótano y en los árboles
a veces el suelo se va como una nube
y no vuelve
yo estuve dormida en muchas tierras
goteaba agua santa de día
y un vacío fue abriendo mi cabeza
ahora cuando pido me concedo
la gracia de las cosas destinadas a perderse


*Dolores Etchecopar, poeta argentina.
De su último libro El cielo una sola vez, editado por Hilos Editora, 2016

viernes, julio 29, 2016

Dolores Etchecopar: El cielo una sola vez (Hilos Editora)


Gracias Claudia Masin

entonces vi que la ciudad se hundía
y grité después mucho después
un grito que me llevó de mí hasta el tiempo
y no se oyó
dónde era que yo rogaba por nosotros
los que íbamos
íbamos
con las aguas y las flores y los restos
de una frase a medio decir
porque el No alumbraba ese lugar inmenso
donde el viento de las palabras
soplaba sin cesar
y nos apagaba


Dolores Etchecopar, de su nuevo libro "El cielo una sola vez" (Hilos, 2016).


*En la librería Rodríguez de Villa Crespo (Scalabrini y Camargo) podés conseguir también los libros de Hilos Editora.

lunes, noviembre 12, 2012

Dolores Etchecopar: Oscuro alfabeto...

El jueves 22 de noviembre, a las 19, en el Centro Cultural de la Cooperación -Sala Laks-, Avenida Corrientes 1543, de esta capital, Ediciones Ruinas Circulares presentará el libro Oscuro alfabeto,
de la poeta Dolores Etchecopar. Se trata de una antología con selección y prólogo de Enrique Solinas.

Liliana Ponce presentará la antología.
Enrique Solinas hablará de su trabajo.
Dolores Etchecopar hará una lectura de algunos de los textos que integran este libro.


              

viernes, noviembre 05, 2010

Dolores Etchecopar: Niña helada en una canción...

7.

niña helada en una canción

de cuna y de tumba

con cuánto esmero te envuelven

los cordeles los pasos de tu madre

la tardanza de un amor

que teje tu rostro sin descanso

¿qué alimento es ése que tomaste

en el frío

cuando ya no había nada?


cortaron tu bretel de nubes y de nieve

te sacaron del alma del mundo

ultrajaron el obsequio

de tu rostro huyó un jaguar

a la vista de todos


niña larva

apunada de soledad

te doy asilo en mi aliento


en mi protesta

ábrete

hazte unas manos

para levantar de tu pecho y del mío

una casa

hazte un comienzo

en la música

y el rugido

del animal más lento


*Dolores Etchecopar, poeta argentina. El poema que se transcribe está incluido en su nuevo libro El comienzo (Hilos Editora, Buenos Aires, 2010).

sábado, junio 12, 2010

Dolores Etchecopar*: El alumno


a pocos pasos del pupitre
mares sin fondo
miradas impías
del desamor
mares sin fondo
antes de empezar puso la Muerte un Alba
puso el Alba un Reino
el alumno se sentaba con los ojos perdidos
en el aula de lejanas tierras
lejanos convictos
tachados del Paraíso
del cuaderno que sube y baja
por el Reino sin consuelo
por el muro del mundo
el alumno escribe hunde un alma
en castellano en ruso
en su lengua atacada
aguardiente avemaría
aliento de corceles desterrados de sí
ovejas-niñas
cuidad! cuidad!
Aquí afuera de Aquí
la tierra perdida

Dolores Etchecopar (Buenos Aires, 1956). Poeta y pintora. Publicó:
Su voz en la mía (1982), La Tañedora (1984), El atavío (1986),
Notas salvajes (1989), Canción del precipicio (1994).
Tiene un libro inédito de próxima aparición.

jueves, abril 17, 2008

Dolores Etchecopar*

La mañana
esa mañana qué es una mañana
por qué hubo una mañana dónde
hubo una mañana
nunca nadie pudo decir
qué había que hacer con una mañana
y se olvidaron y corrieron a través de los ruidos
hasta desaparecer
yo quería que me hablaran
porque lo único que había era una mañana

*Nació en Buenos Aires. Poeta y pintora. Publicó cinco libros de poesía (Su voz en la mía, La tañedora, El atavío, Notas salvajes y Canción del precipicio). Participó en la dirección de un grupo de acción poética llamado "El pez que habla". Actualmente comparte con la poeta María Mascheroni un espacio de investigación de la voz y la palabra poética llamado "Santo Cielo".