La única verdad es la poesía
Fraternidades políticas y poetización de la muerte.
Javier Heraud y Francisco Urondo.Paulo Ricci
http://rayandolosconfines.com/critica_ricci.html
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martes, abril 16, 2019
miércoles, abril 03, 2019
Nilda Redondo: César Fernández Moreno y Paco Urondo, 1981
Recomendamos la lectura de este excelente trabajo: http://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/trab_eventos/ev.8699/ev.8699.pdf
Se trata de César Fernández Moreno y Paco Urondo 1981, de Nilda Redondo
IX Congreso Internacional Orbis Tertius de Teoría y Crítica Literaria 3 al 5 de junio de 2015 Redondo, N. (2015).
IX Congreso Internacional Orbis Tertius de Teoría y Crítica Literaria, 3 al 5 de junio de 2015, Ensenada, Argentina. Lectores y lectura. Homenaje a Susana Zanetti. En Memoria Académica. Disponible en: http://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/trab_eventos/ev.8699/ev.8699.pdf
Se trata de César Fernández Moreno y Paco Urondo 1981, de Nilda Redondo
IX Congreso Internacional Orbis Tertius de Teoría y Crítica Literaria 3 al 5 de junio de 2015 Redondo, N. (2015).
IX Congreso Internacional Orbis Tertius de Teoría y Crítica Literaria, 3 al 5 de junio de 2015, Ensenada, Argentina. Lectores y lectura. Homenaje a Susana Zanetti. En Memoria Académica. Disponible en: http://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/trab_eventos/ev.8699/ev.8699.pdf
viernes, agosto 11, 2017
Paco Urondo: Fragmentos del largo poema Adolescer (1965-1967)
(…)
VII
(…)
Hay
quienes han profesado
la
adolescencia y han muerto, y hay
quienes
la profesan y siguen
viviendo,
agonizando
de
una juventud ridícula: payadores
que
pasean por las mismas calles que uno
ha
besado para poder
gritar
de indignación, pero nada más
que
gritar cuando el sonido
no
arrastra la rabia
ni
la decae; se desentiende
de
la furia, levanta los hombros
y
se aleja. Hay quienes crecen
de
golpe, se agrandan y su corazón
es
débil, como las aguas
traicionadas
de este país sin inocencia, y sigue
adolesciendo
hasta
el día de la muerte. Esta
tierra
que pisamos, sufre
por
un tamaño, por su edad
que
le han impuesto sin que nadie
atinara
a defenderla. Las muertes
prematuras,
las eternas
juventudes,
la madurez compulsiva,
destituyen
el destino, ablandan
la
sangre ofuscada y temerosa.
(…)
(…)”Nuestra
base
de operaciones debe ser la audacia
y
el terror –amenaza Sarmiento a los chupandinos--: el miedo
es
una enfermedad endémica
en
este pueblo”
(…)
Cuánta
larva, cuánta lombriz
está
devorando
nuestro
cadáver. Sólo hay desdicha y esa
propiedad
de apropiarse –-el pobre es odioso
aun al amigo, pero muchos son
los que aman
al rico—que
siempre
acecha
a todo corazón traidor
que
rendirse no quisiera, que mmuere,
de impaciencia por andar degollando a esos
palafreneros
que
sacan a los presidentes de un brazo (…)
Caminaba
por esas mismas calles. Los he visto: eran
traidores,
eran débiles. De tanto adolescer (…)
*Véase Obra poética, Adriana Hidalgo Editora.
miércoles, marzo 23, 2016
Paco Urondo : Del otro lado
Gracias Analía Mehlberg
Cuando estuvimos desesperados, alguien
contó la historia.
No se la puede escuchar serenamente, tiemblan
las manos, el corazón se encoge de dolor;
da un poco de miedo mirar a la gente,
detenerse.
Ocurre lo de siempre.
Estábamos perdidos y la historia era confusa.
Nada
tenía que ver con la certeza, ni
con el muslo de la bataclana. No
intervinieron traiciones; no es
una vulgar historia de fervores o de
mantenidas.
Tu mano es necesaria para sobrellevarla.
También
aquella vez (siempre aquella vez) apagaron
las luces y fue necesaria la presencia de tu
mano.
Nos apretamos las manos en la sala
impenetrable, temblamos
ante la cólera que aún no se había manifestado,
que nunca
llegaría a marcarnos como sospechábamos, sino
de otra manera. Nuestras manos
procuraban ordenar el temblor, dominar el
doloroso pánico;
y todo porque Humphrey Bogart había resucitado.
Estábamos perdidos en aquel
cine y él no era como el redentor; su cruz
no era un mandato, era
la inteligencia del hombre, era la resurrección
de la ciencia y de nuestros queridos finados.
Hace mucho que nos pasó esto; la mano
fría del cadáver impenitente
rozaba los sueños,
acariciaba nuestros tiernos rostros
despavoridos.
Desde aquella vez no sabemos qué hacer con las
historias,
con los muertos que no aceptan su desdichada
condición, no
sabemos qué hacer con el miedo; no sabemos
encontrar nuestras manos, nuestra
tristeza. El mundo inconsistente.
Hubo muchas anécdotas como ésta ¿Quién
no tiene cosas horribles que contar? ¿Quién no
tiene
su historia? Pero nadie supo qué decir, nadie
supo
qué hacer, cuando alguien contó la historia.
Seguramente al escucharla buscarás una mano;
será
como antes, pero enseguida
intentará olvidar que estuvimos tristes o
asustados.
Tampoco sabrás qué decir cuando se haga tarde;
lo de siempre:
tendrás ganas de llorar, y nada más.
Nadie esperaba una historia como ésta, tan
lamentable ¿Por qué
no llorar entonces? ¿Por qué no perderse en la
espesura de la sala?
Se derramará sobre tu memoria,
como el alcohol que se vuelca entre los nervios
y la madrugada;
la historia sobrevolará tu linda cabecita,
será un cuervo que sacudirá tus entrañas
corrompidas,
que despeinará cariñosamente tu pelo
sábado, enero 10, 2015
Paco Urondo: La verdad es la única realidad
![]() |
| Paco Urondo. |
Del
otro lado de la reja está la realidad, de
este
lado de la reja también está
la
realidad; la única irreal
es
la reja; la libertad es real aunque no se sabe
bien
si
pertenece al mundo de los vivos, al
mundo
de los muertos, al mundo de las
fantasías
o al mundo de la vigilia, al de la
explotación
o de la producción.
Los
sueños, sueños son; los recuerdos, aquel
cuerpo,
ese vaso de vino, el amor y
las
flaquezas del amor, por supuesto, forman
parte
de la realidad; un disparo en
la
noche, en la frente de estos hermanos, de estos
hijos,
aquellos
gritos
irreales de dolor real de los torturados en
el
angelus eterno y siniestro en una brigada de
policía
cualquiera
son
parte de la memoria, no suponen
necesariamente
el presente, pero pertenecen a
la
realidad. La única aparente
es
la reja cuadriculando el cielo, el canto
perdido
de un preso, ladrón o combatiente, la voz
fusilada,
resucitada al tercer día en un vuelo
inmenso
cubriendo la Patagonia
porque
las
masacres,
las redenciones, pertenecen a la realidad,
como
la
esperanza rescatada de la pólvora, de la inocencia
estival:
son la realidad, como el coraje y la
convalecencia
del
miedo, ese aire que se resiste a volver
después
del peligro
como
los designios de todo un pueblo que
marcha
hacia la victoria
o
hacia la muerte, que tropieza, que aprende a
defenderse,
a rescatar lo suyo, su
realidad.
Aunque
parezca a veces una mentira, la única
mentira
no es siquiera la traición, es
simplemente
una reja que no pertenece a la
realidad.
Cárcel de Villa Devoto, abril
de 1973
jueves, abril 04, 2013
Paco Urondo: Algo...
a Rubén Rodríguez Aragón
con tu muerte
algo vendrá
algo que jamás sacudió
tu conciencia
no importará
la tierra que te rodea
el árbol que te soporta
el agua que admitió tu pereza
no será algo
que ahora retumba en tu memoria
ni las resonancias que prefirió olvidar
vendrá algo sin vínculos
una lluvia sin pasado
sin gestos censurables
o bondadosos
no estará en juego
tu salvación
tampoco el olvido
ni el arrepentimiento
el "ángel tuerto"
no vendrá a consolarte
no será necesario
y olvidarás también el consuelo
para tu corazón
no habrá consuelo el día en que caigas
no habrá estaciones
ni pájaros
ni trenes
ni alcohol
ni sangre penosa que aguantar
no por eso habrá descanso
el día en que llegue algo que no suponías
algo que vendrá a reclamar
el lugar en el mundo
que supiste negarle
una indescriptible culpa
haciendo estallar las huellas
que minuciosamente lograbas distribuir
ningún rastro
con tu muerte
vendrá una nueva
y desconocida vergüenza.
con tu muerte
algo vendrá
algo que jamás sacudió
tu conciencia
no importará
la tierra que te rodea
el árbol que te soporta
el agua que admitió tu pereza
no será algo
que ahora retumba en tu memoria
ni las resonancias que prefirió olvidar
vendrá algo sin vínculos
una lluvia sin pasado
sin gestos censurables
o bondadosos
no estará en juego
tu salvación
tampoco el olvido
ni el arrepentimiento
el "ángel tuerto"
no vendrá a consolarte
no será necesario
y olvidarás también el consuelo
para tu corazón
no habrá consuelo el día en que caigas
no habrá estaciones
ni pájaros
ni trenes
ni alcohol
ni sangre penosa que aguantar
no por eso habrá descanso
el día en que llegue algo que no suponías
algo que vendrá a reclamar
el lugar en el mundo
que supiste negarle
una indescriptible culpa
haciendo estallar las huellas
que minuciosamente lograbas distribuir
ningún rastro
con tu muerte
vendrá una nueva
y desconocida vergüenza.
* Poeta argentino. Publicó: Historia antigua (1956), Breves (1959),
Lugares (1961), Nombres (1963), Del otro lado (1967), Adolecer
(1968) y Larga distancia (Madrid,1971). Libros de cuentos: Todo
eso (1966), Al tacto (1967); teatro: Veraneando y Sainete con variaciones
(1966); ensayo: Veinte años de poesía argentina (1968); novela: Los pasos previos (1972), La patria
fusilada (1973); libro de entrevistas sobre la masacre de Trelew
del '72. Es autor en colaboración de los guiones cinematográficos
de las películas Pajarito Gómez y Noche terrible, y ha adaptado
para la televisión Madame Bovary de Flaubert, Rojo y Negro
de Stendhal y Los Maïas de Eça de Queiroz. Director General de Cultura de la Provincia de Santa Fe,
y Director del Departamento de Letras de la Facultad
de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.
Como periodista colaboró en diversos medios del país y del
extranjero.
jueves, septiembre 13, 2012
Paco Urondo: La verdad es la única realidad

Del otro lado de la reja está la realidad, de
este lado de la reja también está
la realidad; la única irreal
es la reja; la libertad es real aunque no se sabe bien
si pertenece al mundo de los vivos, al
mundo de los muertos, al mundo de las
fantasías o al mundo de la vigilia, al de la explotación o
de la producción.
Los sueños, sueños son; los recuerdos, aquel
cuerpo, ese vaso de vino, el amor y
las flaquezas del amor, por supuesto, forman
parte de la realidad; un disparo en
la noche, en la frente de estos hermanos, de estos hijos, aquellos
gritos irreales de dolor real de los torturados en
el angelus eterno y siniestro en una brigada de policía
cualquiera
son parte de la memoria, no suponen necesariamente
el presente, pero pertenecen a la realidad. La única aparente
es la reja cuadriculando el cielo, el canto
perdido de un preso, ladrón o combatiente, la voz
fusilada, resucitada al tercer día en un vuelo inmenso
cubriendo la Patagonia
porque las masacres, las redenciones, pertenecen a la realidad, como
la esperanza rescatada de la pólvora, de la inocencia
estival: son la realidad, como el coraje y la convalecencia
del miedo, ese aire que se resiste a volver después del peligro
como los designios de todo un pueblo que marcha
hacia la victoria
o hacia la muerte, que tropieza, que aprende a defenderse,
a rescatar lo suyo, su
realidad.
Aunque parezca a veces una mentira, la única
mentira no es siquiera la traición, es
simplemente una reja que no pertenece a la realidad.
Cárcel de Villa Devoto, abril de 1973
*De Poemas de batalla, antología de Paco Urondo publicada por Planeta, 1998
lunes, agosto 13, 2012
Agenda: Homenaje al Poeta
Homenaje al poeta Raúl González Tuñón
Con motivo de un nuevo aniversario del fallecimiento del poeta y
escritor, se realizará un homenaje en la Facultad de Filosofía y Letras.
Participarán el escritor EDUARDO ÁLVAREZ TUÑÓN, la investigadora JULIA
MIRANDA (Universidad Nacional de Rosario), el historiador y periodista
GERMÁN FERRARI y la actriz NORMA PONS leerá fragmentos de sus poemas.
MARTES 14 DE AGOSTO A LAS 19, en el CENTRO CULTURAL PACO URONDO de
la FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS -25 de mayo 221- Planta Baja CABA, 4342-5922
jueves, agosto 02, 2012
Paco Urondo: Poemas Breves
1
De boca
sin ruidos
he caído una tarde
sobre
la playa
y no recuerdo
si he despertado
o si fue otro
quien se levantó
de la arena
tengo mala memoria
2
los peces
que se mueven por el aire
no son nubes sagradas
carecen de imaginación
3
sepúltame con el viento
con el aire humedecido
por una mano
4
caen
se levantan
es un hecho
otro íntima verdad
5
hay que rastrear
durante toda la noche
todavía
6
color y música
para más adelante
y el silencio
7
esos juncos
esas flechas del cielo
clavadas en la orilla
esa olita innominada
que alumbra
y vuelve
y se pierde
8
una guitarra para cantar
un coro
para poder vivir
9
podemos encontrarnos
en una esquina
en una encrucijada
en un vértice
mañana o pasado
10
una nube
en el cielo de junio
sus vapores son las aguas
de otros mares
su golpeado oleaje
su transición
su tierna humanidad
13
envuelta en el rocío
la tarde gira
se marea
y se duerme
desconoce la derrota
y seguimos flotando
en otros destinos
15
condenados
condenados del mundo
mañana suave
invierno
tristeza alerta del sol
condenados
enamorados del mundo
esperanza y dolor
guitarra de fuego
19
signo del crepúsculo
noche
hay que pasar la noche
tocar la oscuridad
*Véase el libro del autor: Lugares (1956-1957).
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