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martes, marzo 26, 2013

Fernando Pessoa: Poesía y prosa...



[texto dactilografiado, tal vez 1930]

El arte, que se hace con la idea, y por tanto con la palabra, tiene dos formas: la poesía y la prosa. Visto que ambas se forman de palabras, no hay entre ellas diferencia sustancial. La diferencia que hay es accidental y, siendo accidental, tiene que derivarse de aquello que es accidental, o exterior, en la palabra. Lo que hay de exterior en la palabra es el sonido; lo que hay, pues, de exterior en una serie de palabras es el ritmo.
Poesía y prosa no se distinguen, pues, más que por el ritmo. El ritmo corresponde, es cierto, a un movimiento íntimo del alma; pero, como ese movimiento íntimo se manifiesta en el ritmo, prescindimos de atender a él, o a cuál sea él, en el estudio del ritmo y en el de la diferencia entre poesía y prosa.
El ritmo consiste en una graduación de sonidos y de faltas de sonido, tal como el mundo en la graduación del ser y del no-ser. Esto significa que el ritmo consiste en una distribución de palabras, que son sonidos, y de pausas, que son faltas de sonido. A las palabras, como existen, compete un ritmo de variación, dependiente de la extensión de las palabras, de su acentuación, de su cualidad y cantidad silábica, y también de su sentido, ya sea propio, ya sea dependiente de las otras palabras, que son su contexto. A las pausas, como no existen, compete tan solamente un ritmo de extensión; esto es, la pausa como no es más que la falta de una cosa (o sonido) no tiene más variante que la de su duración. La pausa es más larga o más breve; sólo esto.
En la prosa, que es lenguaje hablado escrito, estas pausas están dadas por una cosa a la que se llama puntuación, y la puntuación está determinada exclusivamente por el sentido. De la pausa grande del párrafo a la pausa menor del período, a la menor todavía en el subperíodo (dada por el punto y coma, los dos puntos o el guión) o a la mínima, de la coma, toda pausa de la prosa se deriva de la significación de lo que se dice. Lo máximo que nos está permitido variar, por arbitrio nuestro, en la puntuación, es en un establecimiento un poco cargado de comas, en una abertura de párrafos donde podría haberla sólo de períodos, o en otras cosas así. Pero, en todos los casos, esas puntuaciones no deberán tender a acentuar el sentido; nunca podrán quebrarlo o interrumpirlo, porque la prosa, siendo lenguaje hablado escrito, es, por eso mismo, el reflejo de la idea, para cuya emisión la palabra hablada existe.
Pero si quisiéramos acentuar el ritmo más allá del orden lógico, en virtud de predominar en nosotros la emoción, que produce la entonación (y el canto), sobre la idea propiamente dicha, abriremos pausas artificiales en el discurso; y esas pausas son artificiales porque la emoción es externa respecto a la idea (visto que no es la idea), y por tanto artificial.
Como estas pausas artificiales no pueden ser designadas por puntuación, pues la puntuación designa las pausas naturales, tenemos que designarlas por alguna cosa que, marcándolas acentuadamente, las marque, de todas maneras, como artificiales. Hacemos esto al disponer el discurso en líneas separadas, siendo la pausa indicada por el pasaje de línea. A este género de discurso se lo llama poesía. La pausa de fin de verso es independiente del sentido, y es tan clara como si allí hubiese puntuación. Yerran pues contra toda la sustancia de la poesía los que leen o dicen versos, apresurando uno tras otro cuando no hay puntuación en el final de una línea. El discurso poético está expuesto en líneas precisamente para que se haga una pausa, aunque artificial, donde la línea termina. La poesía es así la prosa hecha música, o la prosa cantada; el artificio de la música es conjugado con la naturalidad de la palabra.
En los principios de la poesía, es el propio ritmo musical el que establece estas pausas; la pausa de la voz que canta acentúa la pausa del fin de verso. Más tarde, por un proceso todavía vagamente musical, que es el cuantitativo, se da a cada verso un igual valor musical, y la voz conoce por anticipación dónde acaba la línea, siéndole dada así una guía para la lectura. Más tarde, se dispensa esa base musical, pero, para que la guía no falte, se establece un sistema de referencias por el cual se sabe donde termina el verso, y ese sistema es la rima. Más tarde todavía, fijo ya el verso en determinadas medidas, cuantitativas por las sílabas y no por la cantidad, la rima se dispensa, es el llamado verso blanco: el regular. Finalmente, se llega al justo criterio del verso: de que basta marcar por la vuelta de línea que el discurso está escrito en verso para que se deba leer como tal, para efectivamente ser tal.
Así se llega al criterio moderno del verso, en que no hay exigencia de cantidad, de sílabas determinadas, ni de rima. La línea aislada es una unidad rítmica. La calidad rítmica depende, al igual que siempre dependió, del poeta.
Así, la diferencia entre la prosa y el verso, sin desaparecer, hasta lejos de desaparecer, se acentúa tal cual es, sin más nada. El verso es la prosa artificial, el discurso dispuesto musicalmente. No es otra la diferencia entre las dos formas de la palabra escrita.

*Texto extractado del siguiente sitio: http://ensayopessoa.blogspot.com.ar/2007/09/poesa-y-prosa-ii.html

miércoles, febrero 27, 2013

Gloria Pampillo

La conocí hace muchos años. Pero fue durante 1999-2000, época en la que me incorporé al grupo Sudestada -el mismo que organizara junto con la Comisión de Patrimonio de la Ciudad, el Encuentro Nacional de Escritoras- cuando tuve el privilegio de recibir su amistad. 
Hoy que se fue, atesoro su alegría, su belleza, su generosidad, sus libros todos, su palabra. Y acompaño, junto a  sus amigos y amigas, a sus familiares en este momento de tanta tristeza.
 
 
 
*Gloria Pampillo, escritora y profesora universitaria. Publicó varias novelas y libros de relatos. Entre las novelas se cuentan Las invenciones inglesas, Costanera Sur, y Pegamento. Entre los libros de relatos, Cinco viajes y un prostíbulo. Su nueva novela, El héroe que vino a buscarme, mereció el Premio de Novela de Biblioteca Nacional de Buenos Aires. Ha publicado ensayos críticos. Como profesora titular e investigadora de la Universidad de Buenos Aires se especializó en teoría y enseñanza de la escritura y de la narración. Coordinó numerosos talleres y dio cursos en Madrid y en la Argentina. Ha recibido varios premios por su obra de ficción. Fue traducida a otros idiomas.

viernes, enero 11, 2013

Fernando Pessoa-Caeiro: "Paso y me quedo como el universo...

El guardador de rebaños

Desde la ventana más alta de mi casa,
con un pañuelo blanco digo adiós
a mis versos, que viajan hacia la humanidad.
Y no estoy alegre ni triste.
Ése es el destino de los versos.

Los escribí y debo enseñárselos a todos
porque no puedo hacer lo contrario,
como la flor no puede esconder el color,
ni el río ocultar que corre,
ni el árbol ocultar que da frutos.

He aquí que ya van lejos, como si fuesen en la diligencia,
y yo siento pena sin querer,
igual que un dolor en el cuerpo.

¿Quién sabe quién los leerá?
¿Quién sabe a qué manos irán?

Flor, me cogió el destino para los ojos.
Árbol, me arrancaron los frutos para las bocas.
Río, el destino de mi agua era no quedarse en mí.
Me resigno y me siento casi alegre,
casi tan alegre como quien se cansa de estar triste.

¡Idos, idos de mí!
Pasa el árbol y se queda disperso por la Naturaleza.
Se marchita la flor y su polvo dura siempre.
Corre el río y entra en el mar y su agua es siempre la
que fue suya.

Paso y me quedo, como el Universo.

(*) Del heterónimo Alberto Caeiro

lunes, agosto 13, 2012

Fernando Pessoa: Sobre la heteronimia


Sobre la Heteronimia

No sé quien soy, qué alma tengo. 
Cuando hablo con sinceridad, no sé con qué sinceridad hablo.
Soy variadamente otro que un yo que no sé si existe (si es esos otros). Siento creencias que no tengo. Me arroban ansias que repudio. Mi perpetua atención sobre mí perpetuamente me denuncia traiciones del alma a un carácter que quizás no tenga, ni ella cree que tengo. Me siento múltiple. Soy como un cuarto con innumerables espejos fantásticos que dislocan reflejos falsos, una única anterior realidad que no está en ninguno y está en todos. Como el panteísta se siente árbol, y hasta su flor, yo me siento varios seres. Me siento vivir vidas ajenas, en mí, incompletamente, como si mi ser participase de todos los hombres, incompletamente en cada uno, mediante una suma de no-yos sintetizados en un yo postizo.
¡Sé plural como el universo!

lunes, junio 11, 2012

Fernando Pessoa: Crónica de la vida que pasa


 columna del 05/04/1915*

Recientemente, entre la polvareda de algunas campañas políticas, volvió a tomar relieve aquel grosero hábito de polemista que consiste en no consentir a una criatura que cambie de partido, una o más veces, o que se contradiga, frecuentemente. La gente inferior que utiliza opiniones continúa empleando ese argumento como si fuese despreciativo. Tal vez no sea tarde para establecer, sobre tan delicado asunto del trato intelectual, la verdadera actitud científica.
Si hay hecho extraño e inexplicable es que una criatura de inteligencia y sensibilidad se mantenga siempre sentada sobre la misma opinión, siempre coherente consigo misma. La continua transformación de todo se da también en nuestro cuerpo, y se da consecuentemente en nuestro cerebro. ¿Cómo entonces, sino por enfermedad, caer y reincidir en la anormalidad de querer pensar hoy lo mismo que se pensó ayer, cuando no sólo el cerebro de hoy ya no es el de ayer, sino ni siquiera el día de hoy es el de ayer? Ser coherente es una enfermedad, un atavismo, tal vez; data de antepasados animales en cuyo estadio de evolución tal desgracia sería natural.
La coherencia, la convicción, la certeza, son, además de eso, demostraciones evidentes –cuántas veces excusadas– de falta de educación. Es una falta de cortesía para con los otros ser siempre el mismo a la vista de ellos; es incomodarlos, afligirlos con nuestra falta de variedad.
Una criatura de nervios modernos, de inteligencia sin cortinas, de sensibilidad despierta, tiene la obligación cerebral de cambiar de opinión y de certeza varias veces en el mismo día. Debe tener, no creencias religiosas, opiniones políticas, predilecciones literarias, sino sensaciones religiosas, impresiones políticas, impulsos de admiración literaria.
Ciertos estados de alma de la luz, ciertas actitudes del paisaje tienen, sobre todo cuando son excesivos, el derecho de exigir a quien está frente a ellos determinadas opiniones políticas, religiosas y artísticas, aquellas que ellos insinúen, y que variarán, como es de entender, conforme ese exterior varíe. El hombre disciplinado y culto hace de su sensibilidad y de su inteligencia espejos del ambiente transitorio: es republicano a la mañana, y monárquico al crepúsculo; ateo bajo un sol descubierto y católico ultramontano a ciertas horas de sombra y de silencio; y no pudiendo admitir sino Mallarmé a aquellos momentos del anochecer ciudadano en que desabrochan las luces, debe sentir todo simbolismo una invención de loco cuando, ante una soledad de mar, no supiere más que de la Odisea.
Convicciones profundas, sólo las tienen las criaturas superficiales. Los que no miran hacia las cosas casi que las ven sólo para no tropezar con ellas, esos son siempre de la misma opinión, son los íntegros y los coherentes. La política y la religión gastan de esa leña, y es por eso que arden tan mal ante la Verdad y la Vida.
¿Cuando despertaremos en la justa noción de que política, religión y vida social no son más que grados inferiores y plebeyos de la estética: la estética de los que todavía no la pueden tener? Sólo cuando una humanidad libre de los prejuicios de la sinceridad y la coherencia haya acostumbrado a sus sensaciones a vivir independientemente, se podrá conseguir algo de belleza, elegancia y serenidad en la vida.
*Véase Críticas, ensayos, artículos y entrevistas, publicados por Ed. El Acantilado.

viernes, junio 01, 2012

Pretexto: Poesia en Villa Mercedes, San Luis





PRETEXTO 2º Encuentro del 2012 
-Lexturas poéticas-

Se viene eL 2º del año. 
Es el sábado 2 de junio, y las invitadas, esta vez, son:
la uruguaya Ana LAFFERRANDERIE, y la bonaerense Julia MAGISTRATTI
Las va acompañar el integrante del Taller Literario Darío MIRANDA.
Como siempre en la Secretaría de Extensión Universitaria
-Pescadores 280, de Villa Mercedes-
Reserven localidades. No digan que no les avisamos.

martes, mayo 15, 2012

Cita de honor para los vecinos de Parque Chacabuco

El pròximo martes 22 de mayo, a las 11.15,  los vecinos del barrio Parque Chacabuco se reuniràn en Avda. Asamblea y Emilio Mitre (entrada del parque) para realizar una asamblea ciudadana. 

El motivo del encuentro  està relacionado con las insistentes versiones referidas a la posibilidad de que el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires instale su Secretarìa de Deportes en el espacio del primer piso del Polideportivo, destinado actualmente a actividades gratuitas (en horarios matutinos, vespertinos y nocturnos), de la que participan cientos de vecinos y de alumnos que practican Gimnasia, Yoga, Tae-Kwondo, Boxeo, Trabajo con pesas y aparatos, etcétera.

Esa eventual ocupación por parte del Gobierno de la Ciudad supondría, desde ya, anular las mencionadas actividades, y es por eso que los vecinos han decidido --además de presentar la queja formal correspondiente ante las autoridades del CGPComunal N7,  la Defensoría del Pueblo, y el Sr. Jefe de Gobierno-, expresar su descontento con la realización de esta asamblea, durante la cual se discutirán las medidas a tomar para que no se implemente semejante medida.

Arrojas, poesìa al sur presenta...

Primera presentación de E S T A C I O N E S I N T E R M E D I A S / temporada otoño Coordinan: Marta Sacco y Zulma Ducca. Poetas, artistas, anfitriones e invitados que compartieron las cuatro estaciones de Arrojas poesía al Sur en Otoño, Invierno, Primavera y Verano 2011: Liliana Lukin, Facundo Ruiz, Zulma Torres, Malevo Rosas, Carlos J. Aldazábal, Marcelo Carnero, Paula Jiménez, Susana Villalba, Victoria Schcolnik, Silvia Castro, Claudia Masín, Julia Magistratti, Marianela Riera, Fernando Caniza, Miguel Martínez Naón /// Paula Maffía, Sara Mamani, Omar Casas, Lala García, Zulma Ducca, María Laura Boscariol, Dúo Valero-Beccaría. /// Diego Maxi Posadas, María Eva Blotta, Alejandra Fenochio, Jaqueline Tagger Halter, Carlo Pelella, Sophia Veber, Natacha Ebers. /// Eloísa Cartonera: Ricardo Piña, Julián González y Miriam Merlo. Talleres: Niños y niñas de la Biblioteca Alfonsina Storni, Escuela La Rioja; Htal Borda: Carlos Macagno, Hernán Scorofiz y Ramón Córdoba, taller de escritura El Oasis, Servicio 17; Ángel Belmond y Carolina Díaz, colectivo Cooperanza; Htal Moyano, Daniel Grad .

En Rosario, El precio, trova y poesìa...