martes, diciembre 18, 2012

José María Arguedas: Zumbayllu



“La terminación quechua yllu es una onomatopeya. Yllu representa en una de sus formas la música que producen las pequeñas alas en vuelo; música que surge del movimiento de objetos leves. Esta voz tiene semejanza con otra más vasta: illa. Illa nombra a cierta especie de luz y a los monstruos que nacieron heridos por los rayos de la luna. Illa es un niño de dos cabezas o un becerro que nace decapitado; o un peñasco gigante, todo negro y lúcido, cuya superficie apareciera cruzada por una vena ancha de roca blanca, de opaca luz; es también illa una mazorca cuyas hileras de maíz se entrecruzan o forman remolinos; son illas los toros míticos que habitan el fondo de los lagos solitarios, de las altas lagunas rodeadas de totora, pobladas de patos negros. Todos los illas, causan el bien o el mal, pero siempre en grado sumo.
Tocar un illa, y morir o alcanzar la resurrección, es posible. Esta voz illa tiene parentesco fonético y una cierta comunidad de sentido con la terminación yllu.
Se llama tankayllu, al tábano zumbador e inofensivo que vuela en el campo libando flores. El tankayllu aparece en abril, pero en los campos regados se le puede ver en otros meses del año. Agita sus alas con una velocidad alocada, para elevar su pesado cuerpo, su vientre excesivo. Los niños lo persiguen y le dan caza. Su alargado y oscuro cuerpo termina en una especie de aguijón que no sólo es inofensivo sino dulce. Los niños le dan caza para beber la miel en que está untado ese falso aguijón. Al tankayllu no se le puede dar caza fácilmente, pues vuela alto, buscando la flor de los arbustos. Su color es raro, tabaco oscuro; en el vientre lleva unas rayas brillantes; y como el ruido de sus alas es intenso, demasiado fuerte para su pequeña figura, los indios creen que el tankayllu tiene en su cuerpo algo más que su sola vida.
¿Por qué lleva miel en el tapón del vientre? ¿Por qué sus pequeñas y ende bles alas mueven el viento hasta agitarlo y cambiarlo? ¿Cómo es que el aire sopla sobre el rostro de quien lo mira cuando pasa el tankayllu? Su pequeño cuerpo no puede darle tanto aliento. El remueve el aire, zumba como un
ser grande; su cuerpo afelpado desaparece en la luz, elevándose perpendicularmente.
No, no es un ser malvado; los niños que beben su miel sienten en el corazón, durante toda la vida, como el roce de un tibio aliento que los protege contra el rencor y la melancolía. Pero los indios no consideran al tankayllu una criatura de Dios como todos los insectos comunes; temen que sea un reprobo. Alguna vez los misioneros debieron predicar contra él y otros seres privilegiados. En los pueblos de Ayacucho hubo un danzante de tijeras que ya se ha hecho legendario. Bailó en las plazas de los pueblos durante las grandes fiestas; hizo proezas infernales en las vísperas de los días santos; tragaba trozos de acero, se atravesaba el cuerpo con agujas y garfios; caminaba alrededor de los atrios con tres barretas entre los dientes; ese danzak' se llamó "Tankayllu". Su traje era de piel de cóndor ornado de espejos.
Pinkuyllu es el nombre de la quena gigante que tocan los indios del sur durante las fiestas comunales. El pinkuyllu no se toca jamás en las fiestas de los hogares. Es un instrumento épico. No lo fabrican de caña común ni de carrizo, ni siquiera de mámak', caña selvática de grosor extraordinario y dos veces más larga que la caña brava. El hueco del mámak' es oscuro y profundo.
En las regiones donde no existe el huaranhuay los indios fabrican pinkuyllus menores de mámak', pero no se atreven a dar al instrumento el nombre de pinkuyllu, le llaman simplemente mámak', para diferenciarlo de la quena familiar. Mámak' quiere decir la madre, la germinadora, la que da origen; es un nombre  mágico. Pero no hay caña natural que pueda servir de materia para un pinkuyllu-, el hombre tiene que fabricarlo por sí mismo. Construye un mámak' más profundo y grave; como no nace ni aun en la selva. Una gran caña curva. Extrae el corazón de las ramas del huaranhuay, luego lo curva al sol y lo ajusta con nervios de toro. No es posible ver directamente la luz que entra por el hueco del extremo inferior del madero vacío, sólo se distingue una penumbra que brota de la curva, un blando resplandor, como el del horizonte en que ha caído el sol.
El fabricante de pinkuyllus abre los huecos del instrumento dejando aparentemente distancias excesivas entre uno y otro. Los dos primeros huecos deben ser cubiertos por el pulgar y el índice, o el anular, abriendo la mano izquierda en toda su extensión; los otros tres por el índice, el anular y el meñique de la mano derecha, con los dedos muy abiertos. Los indios de brazos cortos no pueden tocar pinkuyllu. El instrumento es tan largo que el hombre mediano que pretende servirse de él tiene que estirar el cuello y levantar la cabeza como para mirar el cénit. Lo tocan en tropas, acompañándose de tambores; en las plazas, el campo abierto o en los corrales y patios de las casas, no en el interior de las habitaciones.
Sólo la voz de los wak'rapukus es más grave y poderosa que la de los pinkuyllus. Pero en las regiones donde aparece el wak'rapuku ya no se conoce el pinkuyllu. Los dos sirven al hombre en trances semejantes. El wak'rapuku es una corneta hecha de cuernos de toro, de los cuernos más gruesos y torcidos.Le ponen boquilla de plata o de bronce. Su túnel sinuoso y húmedo es más impenetrable y oscuro que el del pinkuyllu, y como él, exige una selección entre los hombres que pueden tocarlo. En el pinkuyllu y el wak'rapuku se tocan sólo canciones y danzas épicas.Los indios borrachos llegan a enfurecerse cantando las danzas guerreras antiguas; y mientras otros cantan y tocan, algunos se golpean ciegamente, se sangran y lloran después, junto a la sombra de las altas montañas, cerca de los abismos; o frente a los lagos fríos, y la estepa. Durante las fiestas religiosas no se oye el pinkuyllu ni el wak'rapuku. ¿Prohibirían los misioneros que los indios tocaran en los templos, en los atrios o junto a los tronos de las procesiones católicas estos instrumentos de voz tan grave y extraña? Tocan el pinkuyllu y el wak'rapuku en el acto de la renovación de las autoridades de la comunidad; en las feroces luchas de los jóvenes, durante los días del carnaval; para la hierra del ganado; en las corridas de toros. La voz del pinkuyllu o del wak'rapuku los ofusca, los exalta, desata sus fuerzas; desafían a la muerte mientras lo oyen. Van contra los toros salvajes, cantando y maldiciendo; abren caminos extensos o túneles en las rocas; danzan sin descanso, sin percibir el cambio de la luz ni del tiempo. El pinkuyllu y el wak'rapuku marcan el ritmo; los hurga y alimenta; ninguna sonda, ninguna música, ningún elemento llega más hondo en el corazón humano.
La terminación yllu significa la propagación de esta clase de música, e illa la propagación de la luz no solar. Killa es la luna, e illapa el rayo. Illariy nombra el amanecer, la luz que brota por el filo del mundo, sin la presencia del sol. Illa no nombra la fija luz, la esplendente y sobrehumana luz solar.
Denomina la luz menor: el claror, el relámpago, el rayo, toda luz vibrante. Estas especies de luz no totalmente divinas con las que el hombre peruano antiguo cree tener aún relaciones profundas, entre su sangre y la materia fulgurante.

*José María Arguedas (Perú, 1911-1969). Fragmento de “Zumbayllu”, incluido en el libro Los ríos profundos.

Victoria Paulesu: Madre en signo de tragedia...



 X
No tengo nada que decir, creo que no tengo nada que
decir. ¿Es una creencia? Digo, no tengo qué, ¿tengo
nada? ¿Pero eligiendo las palabras? ¿Puedo elegir las
palabras? Nadie escucha, es importante que en el
decir haya una escucha. Aquí no hay nadie, y de no
hablar me voy quedando sin sentidos. Cuando estaban
Dioses, porque Hijo ya no, mis ruegos, plegarias o in-
dignaciones tenían sentido. Aquí, en esta hoja de
papel casi sin volumen, sin sonido, sin hoja siquiera,
ruego poder rogar. Me aterra olvidar, es lo peor que
le puede pasar a alguien sin futuro y con presentes
sin tiempo, fraccionados segundos. Ensayaré cien-
tos de voces, repetiré palabra por palabra cada rima,
adivinanza, frase o lo que sea que recuerde. Nada
tendrá sentido, pero cuando advenga imagen de otro,
aparecerá la semántica y se podrán construir nuevos
equívocos que permitirán nacimientos y muertes para
fundar lápidas... que inauguren cielos.

*Victoria Eugenia Paulesu (Buenos Aires, 1963). Especialista en literatura infantil y adolescente, lic. en Psicología. Publicó: Las tres monedas de la ira (2002), Vacío del nunca (2007) y Madre en signo de tragedia (Grupo Editor Latinoamericano, 2012). Tiene un libro inédito Los sentidos del discurso hegemónico en dos mitos regionales.

lunes, diciembre 17, 2012

Si esta semana andás por Barcelona...




El día martes 18 de diciembre, a las 19, la escritora chilena Soledad Fariña presentará su libro La vocal de la tierra y conversará con la poeta española Concha García. 
La cita es en la Biblioteca Guinardó-Mercè Rodoreda, Carrer Camèlies, 76, de Barcelona.

sábado, diciembre 15, 2012

Elizabeth Bishop, paintings...

"Cabin with Porthole."










Brazilian Landscape.
  



La poeta norteamericana Elizabeth Bishop fue, además, pintora, aunque pocos sabían de su originalidad como artista. En 1993 sus  pinturas fueron localizadas, identificadas y exhibidas por el poeta y crítico de arte William Benton. 




                             Paisaje de Brasil perteneció al médico Anny Bauman  y desapareció tras su muerte, se trata de una vista, desde el porche trasero de Samambaia, la casa de Petrópolis donde ella y Lota, su compañera, vivieron desde 1951 hasta 1967, fue enviada a un amigo con el comentario: "...es lo suficientemente grande como para que, si te gusta alguna parte, puedas cortar esa parte".

Elba Serafini: La familia china de María del Carmen Colombo

Entrando en http: www.periodicodepoesia.unam.mx, podés leer la reseña de la poeta Elba Serafini, acerca del libro La familia china, de María del Colombo. También podés hacerlo entrando directamente en la Sección correspondiente a esta dirección:

http://www.periodicodepoesia.unam.mx/index.php?option=com_content&task=view&id=2595&Itemid=81

Gracias Elba por tu lectura.

Enrique Solinas, Noche de San Juan...



Magnificat

Hoy desperté y mi cuerpo
tenía olor a flores,
a perfume de orgasmo y alegría.

Los animales obedientes acompañaban
el transcurrir violento y ciudadano.
El tráfico en las calles se partía en dos
cada vez que deseaba cruzar
hacia la otra orilla.

Voces diversas escuché
y entendí todas las palabras del mundo.
Dos marcas rojas en mis manos
anunciaron la transformación.

“Soy santo”, me dije, “soy santo”.

Entonces comprendí
que en el exceso de la vida
está la redención.

---

El Doble

Ese hombre que está sentado frente a mí
es apenas un reflejo
de lo que soy.
Tiene mi voz atrapada en su garganta
- y sé que es personal -
como si alguien lo hubiera autorizado
a dejarme mudo.
Transcurren sus días en mi contemplación.
Sabe más
de lo que yo comprendo.
Ese hombre que está sentado frente a mí
sonríe, acomoda su pelo
y espera a que me duerma de una buena vez
para ocupar mi historia.

Ahora
observo que se aleja, sin mortificaciones.
Ahora:
parte como quien regresa
de un largo sueño.
Y es tan simple,
tan vacío de significación,
tan elegante, tranquilo y eficaz,
que da gusto verlo cada vez,
regresando hacia mí,
abriendo
las puertas de la muerte.

---

Bucólica

El olor de tu cuerpo, amigo mío,
me recuerda al color de la infancia.
Una pradera con demasiado sol
cuando no estoy triste,
cerca del río
en donde alguien dibuja mi ciudad.

Nada es tan importante ni inocente
como pensar en un día perfecto:
vaca y pasto,
los pájaros que nos sobrevuelan
como a San Francisco;
algunas flores,
sendero de amapolas;
el cielo quieto y azul
de utilería.

Sé que pronto ya no estarás aquí.
Todo es inmediato.
Sé que pronto
te ocultarás detrás del sol.

Disfrutemos ahora de este día,
que el mañana no es cierto.

Brillemos como el agua en la noche,
tan sólo para la memoria.

---

La patria

Triste canción, pequeña,
tan fugaz,
herida abierta a las ciudades,
pueblo,
corazón sin rumbo.

Reina plateada de corona ausente,
sumergida en las aguas
que ocultan la razón.
La pastilla de la felicidad
es un barco que navega
el territorio mudo.

Todos los padres te golpean
y no piden perdón.
Todo tu cuerpo es un gran río
que cambia de discurso.

Y entre el asfalto y las estrellas y el desorden,
nos queda la canción,
callado sueño vacío
bajo el barro de la desesperanza.

Y nuestro rezo,
única y amordazada voz,
temblorosa,
desnuda.

---

Las tumbas

Titila la oscuridad como una lámpara
en mi cara dormida.
Pronto, pronto se abrirán las puertas para que huyan
las palomas del centro de mi cuerpo.
Tiembla todo,
y en su temblor el viento negro avanza
para ocupar el bosque de la historia,
el territorio devastado de la soledad.
Tiembla todo
y en su temblor el viento negro nos muestra
el corazón vacío de la esperanza.

Pronto, pronto cerraré los frascos donde guardo
con pasión la memoria de los muertos.

Pronto, pronto:
cada cosa perderá su significado
y las palabras serán
barcos de luz
que se dirigen hacia la luz.

(Estos poemas pertenecen al libro Noche de San Juan, Ed. del Dock, Colección Pez Plátano, Buenos Aires, 2008.)
·       *Enrique Solinas. (Buenos Aires, 1969). Poeta, narrador, periodista y crítico.   Publicó, en poesía: Signos oscuros (1995), El gruñido (1997), El lugar del principio (1998), Jardín en movimiento (2003) y Noche de San Juan (2008). En narrativa publicó: La muerte y su conversación (cuentos, 2007). Sus poemas recibieron diversos e importantes premios.

Jorge Paolantonio, poemas...



Pelirroja

Ah Mercedes v. de hartazgo llena
tanta jaqueca dijiste tanta dilación
mercedes pelirroja que no gilda
ni buena bofetada

desflorada de sueños ah mercedes
obligada como torpe manija
a girar paralíticas matronas
ah mercedes colorada
niña mía escarlata
qué cansada lengua suelta tu cansancio
tu sobre apretado a las pestañas
tu sacón de hierba oscura
de tacones de martillo
de sienes dormidas
Qué cansada dijiste

soy de acuario moriré de cáncer


Garbo

con gafas oscuras
vino a caer
en el pozo de un grito lejano
-justo ella
que olía sólo a cumbres


(de Resplandor de los días inusados, Ediciones del Dock, 1994)


estampa
Sabadell, 1922

ella no llora se alude en la nevisca
lejano esperpento quemado en los sanjuanes
no tengo miedo
piensa mi madre que para entonces no es mi madre
quiero a mi madre dice seca
(acaba de perderla entre pústulas y fiebres
hospitales abarrotados
desfile de cajones ya sin nombre)

jorobas de hojarasca son monjas que se la llevan
pierda usted cuidado
musitan al padre de la infanta
se la pondremos piadosa y obediente

allí sobre la nieve sucia
acaso una estampa de Teresa de Ávila
y el reverso repitiendo
no tengo miedo no tengo miedo

(de Huaco, Ediciones del Dock, 2000)



asunción

asistida por corazones de yeso
baja esa vieja de caderas macizas
regulando
la verdad o consecuencia
de su antigua liviandad

tiene un párpado
más abierto que el otro
para espiar el más allá

ha visto morir gatos y plantas
ha oído al amante cortarse entre ronquidos
ya sabe
que la amistad
se vuelve de humo y obituarios

la ayudan a bajar esa vereda

en el pelo le pesa una flor
coqueta
se la quita
y la deshoja
(de Huaco, Ediciones del Dock, 2000)

huésped oscuro

sé que mi canto es vulnerable/ oscuramente irá
por las memorias como un huésped oscuro…
Roberto Paine
.
ha tocado la frente hacia el final de la tarde
ha nombrado las hierbas
convocado las lenguas del naufragio
.
en el hombro del mundo
hay un cántaro donde late el diluvio
escribirá nuestro signo
un pez de plata precipitándose al olvido
y encenderá una señal
para quitarnos la bruma de las manos
.
nuestros ojos serán un cascabel de vidrio
la lluvia misma
una levedad buscándose en el río que migra
de las orillas del miedo
.
habremos entonces
tatuaje…sello…marca
la agonía
de los que repiten lo posible:
.
hay un huésped oscuro
………………………para cerrar
la última pregunta
……………………….de nuestros dolidos párpados.
.
.
corola de la existencia
.
1.
allí en las cuclillas
bajorrelieves agarrotados……preguntándonos
porqué tanto perro al final de la noche
y si aquellos que nos amaron
sabrán dónde fueron a parar nuestros huesos
disimulados para siempre
entre manuscritos y alfileres en los labios
.
2.
estará mi padre
hilando su guirnalda bajo la parra vieja
que de una vez por todas
pase
su martín-pescador de palabras
títere descabezado
que no pudo trepar hasta sus ojos
y una sangre de corazón acongojado
tiznando el verso
.
3.
estará mi madre
coloreando lirios frente a la ventana
buscándose los ojos
en los míos
para decirme
que no hay cielo ni infierno
que asegure mi verso
que no me vaya
.
4.
estará mi prima
lejana visionaria de los juegos
besándose entre los álamos temblones
.
5.
estará mi hermana
cosiéndome a su vestido rojo
para que conozca la alegría
con que mira
para siempre
los hijos y las tierras naturales
el mar que no conoce
los días que no pasan
los que sí
los otros
la inabarcable distancia

Peso muerto (publicado por primera vez en 2008).


* Jorge Paolantonio. (Catamarca, 1947). Reside en Buenos Aires. Escritor, traductor, docente universitario en lengua anglosajona. Publicó novelas, obras de teatro y diversos libros de poemas, entre otros:  Clave, A imagen y Semejanza, Extraña manera de asomarse, Estaba la Muerte sentada, Resplandor de los días inusados, Lengua devorada, Huaco, Favor del viento, Peso muerto, etcétera.

Selva Dispasquale: La disipación...

Cuando era joven
     Oropélida
no pensaba en nada.

Con una lamparita
   la madre
   le iluminaba
  tanto el cerebro
      que le era
     imposible
         ver

sus propias ideas.

     El padre
   no le dirigía
    la palabra.

**

    Oropélida
sos una piedra
   que se aleja
   cuesta abajo
     negra.

Tus gestos se endurecen
   tu rostro se contrae
  tanto como una palta

y parece que vas
 con cierta prisa
 hacia una dirección
 desconocida

flameando de tu cuello
      tules
en todas las gamas
    del verde.

***

Que nada nos mire.
Que nada nos vea.
Que nada nos toque.

Que nada nos mire.
Que nada nos vea.
Que nada nos toque.


Que nada nos mire.
Que nada nos vea.
Que nada nos toque.


Que las cabezas de los vecinos
             caigan.

Que los vecinos no tengan cabeza.
Que las cabezas de los vecinos se
          sienten a la mesa.

Que todas las cabezas se amen
          y hablen de mí.

Que sólo coman dulce de naranjas
               amargo                          
               y un ají
               picante.

****

Cada noche iluminada
    Lunar Azul cose
        su tela
    perfecta, blanca
       resaltan
       sus ocho

       patas

      tiemblan
   y se desprende
     una lágrima

     de la Luna.

*****

La  luz horada un hoyo azul en el médano.
Pupé y yo estamos iluminados y flotamos.
Él me habla, hace círculos en la arena.
El mundo se da vueltas
y el cielo está

en la tierra.

      

   

* Selva Dipasquale (1968, Prov. Buenos Aires). Publicó: Teoría de la ubicación en el espacio (1994), Camaleón (1998), Paraselene (2005),  Meditaciones en el bosque (2007), la plaqueta Ballyhoo y La disipación (Ed. Recovecos, 2012). Los poemas que se transcriben están incluidos en su último libro editado. La autora tiene un blog La infancia del procedimiento.