miércoles, mayo 06, 2009
Enrique Molina: Alta marea
se yergue como una cobra de oro el canto ardiente del orgullo
la errónea maravilla de sus noches de amor
las constelaciones pasionales
los arrebatos de su indómito viaje sus risas a través de las piedras
sus plegarias y cóleras
sus dramas de secretas injurias enterradas
sus maquinaciones perversas las cacerías y disputas
el oscuro relámpago humano que aprisionó un instante el furor
de sus cuerpos con el lazo fulmíneo de las antípodas
los lechos a la deriva en el oleaje de gasa de los sueños
la mirada de pulpo de la memoria
los estremecimientos de una vieja leyenda cubierta de pronto
con la palidez de la tristeza y todos los gestos del abandono
dos o tres libros y una camisa en una maleta
llueve y el tren desliza un espejo frenético por los rieles de
la tormenta
el hotel da al mar
tanto sitio ilusorio tanto lugar de no llegar nunca
tanto trajín de gentes circulando con objetos inútiles o
enfundadas en ropas polvorientas
pasan cementerios de pájaros
cabezas actitudes montañas alcoholes y contrabandos informes
cada noche cuando te desvestías
la sombra de tu cuerpo desnudo crecía sobre los muros hasta el techo
los enormes roperos crujían en las habitaciones inundadas
puertas desconocidas rostros vírgenes
los desastres imprecisos los deslumbramientos de la aventura
siempre a punto de partir
siempre esperando el desenlace
la cabeza sobre el tajo
el corazón hechizado por la amenaza tantálica del mundo
Y ese reguero de sangre
un continente sumergido en cuya boca aún hierve la espuma de los
días indefensos bajo el soplo del sol
el nudo de los cuerpos constelados por un fulgor de lentejuelas
insaciables
esos labios besados en otro país en otra raza en otro planeta en otro
cielo en otro infierno
regresaba en un barco
una ciudad se aproximaba a la borda con su peso de sal como un
enorme galápago
todavía las alucinaciones del puente y el sufrimiento del trabajo
marítimo con el desplomado trono de las olas y el árbol
de la hélice que pasaba justamente bajo mi cucheta
éste es el mundo desmedido el mundo sin reemplazo el mundo
desesperado como una fiesta en su huracán de estrellas
pero no hay piedad para mí
ni el sol ni el mar ni la loca pocilga de los puertos
ni la sabiduría de la noche a la que oigo cantar por la boca de las
aguas y de los campos con las violencias de este planeta
que nos pertenece y se nos escapa
entonces tú estabas al final
esperando en el muelle mientras el viento me devolvía a tus brazos
como un pájaro
en la proa lanzaron el cordel con la bola de plomo en la punta y el
cabo de Manila fue recogido
todo termina
los viajes y el amor
nada termina
ni viajes ni amor ni olvido ni avidez
todo despierta nuevamente con la tensión mortal de la bestia que
acecha en el sol de su instinto
todo vuelve a su crimen como un alma encadenada a su dicha y
a sus muertos
todo fulgura como un guijarro de Dios sobre la playa
unos labios lavados por el diluvio y queda atrás
el halo de la lámpara el dormitorio arrasado por la vehemencia
del verano y el remolino de las hojas sobre las sábanas vacías
y una vez más una zarpa de fuego se apoya en el corazón de su presa
en este Nuevo Mundo confuso abierto en todas direcciones
donde la furia y la pasión se mezclan al polen del Paraíso
y otra vez la tierra despliega sus alas y arde de sed intacta y sin raíces
cuando un hombre y una mujer que se han amado se separan.
*Poeta argentino (Buenos Aires, 1910- 1996). Publicó, entre otros, los siguientes libros: Las cosas y el delirio (1941), Pasiones terrestres, (1946), Costumbres errantes o la redondez de la tierra (1951), Amantes antípodas (1961), Fuego libre (1962) , etcétera.
Viajar Sola, de Mercedes Araujo
Virginia Woolf: Comprender un poema*
"Era una tarde de primavera y nos tumbamos --Nessa y yo— en el largo césped, detrás del Flower Walk. Había llevado conmigo The Goleen Treasury. Lo abrí y empecé a leer un poema. E instantáneamente y por primera vez lo comprendí (no recuerdo cuál era). Fue como si se hubiera transformado en totalmente comprensible. Tuve una sensación de transparencia en las palabras que se da cuando dejan de ser palabras y se intensifican de tal manera que parece que se viven; se prevén como si expresaran lo que ya se está sintiendo. Quedé tan pasmada que intenté explicar la sensación. “Se tiene la impresión de comprender lo que se quiere decir”, dije torpemente. Supongo que Nessa lo ha olvidado; nadie hubiera podido comprender por mis palabras, la extraña sensación que tuve, allí, en la cálida hierba, de que la poesía se convertía en verdad. Tampoco estas palabras expresan la sensación. Es igual a lo que siento, a veces, mientras escribo. La pluma sigue el rastro."Fragmento extractado del libro Momentos de vida, Ed. Lumen, 2008, pp. 126, 127.
martes, mayo 05, 2009
Felisberto*: el traje de vivo y el traje de bobo**
"(...) Yo mismo no tenía ideas definidas sobre mis compañeros (...). Cuando uno de ellos se encontraba con otro --sobre todo si era por primera vez--, por más simpatía que se provocaran, ya uno empezaba a probar al otro --con un disimulo que parecía natural-- uno de estos dos trajes: el de vivo o el de bobo. Apenas el otro calzara una manga o una pierna del pantalón que éste le arrimara, ya éste pensaría en el otro y lo vería siempre en el traje que primero habría calzado. Esta lucha de los trajes podía ser amistosa por mucho tiempo: cada uno luchaba con el otro detrás de las palabras que pronunciaba y muchas veces la paz era mantenida con la ilusión que cada uno tenía de estar él vestido de vivo y ver al otro con el traje de bobo, también había amistades en las que uno reconoía su traje de bobo y admiraba en el otro el traje de vivo. Yo me encontraba en un caso más raro: apenas el otro venía hacia mí lleno de simpatía, pero trayendo en los ojos la duda del traje que me pondría, yo ya levantaba un brazo o una pierna para calzar el traje de bobo. Al principio el otro se desconcertaba ante la facilidad con que ocurrían las cosas: tal vez él hubiera puesto un traje de bobo encima de uno de vivo. Pero no tardaba mucho en confirmar que yo tenía un solo traje; y cuando descubría que yo tocaba el piano, pensaría: 'Con razón: éste está pensando en la música. A lo mejor éste era bobo y lo pusieron a estudiar el piano'."*Felisberto Hernández, escritor uruguayo nacido en Montevideo en 1902. Además de narrador fue pianista.
**El fragmento que se transcribe está incluido en el volumen 3 de sus Obras Completas, Siglo XXI, Buenos Aires, 2005.
Poesías escogidas del poeta José Pedroni
Poesías escogidas es el nombre del libro del poeta argentino José Pedroni*, publicado por Editorial Botella al Mar y que será presentado en la Feria del Libro el domingo 10 de mayo, a las 16, en el Rincón de la Lectura, Pabellón Ocre, entrada por Avenida Santa Fe. Presentarán la obra: Graciela Capacci, Florencia Locelso y Horacio Semeraro.*José Pedroni había nacido en Gálvez, Provincia de Santa Fe, en 1899. Sus primeros poemas los publica en 1920 y, entre su fecunda obra poética, corresponde destacar La gota de agua (1923), Gracia plena (1925), Poemas y palabras (1935), Diez mujeres (1937), El pan nuestro (1941), Nueve cantos (1944), Monsieur Jaquín (1956), Cantos del hombre y Canto a Cuba (1960), La hoja voladora (1961), El nivel y su lágrima (1963). Murió en 1967.
Cuando la tierra ya no puede, amiga,
calladamente se deshoja el cielo.
Así, el espino, el parral, y el banco,
visten la gracia de este nuevo adorno.
El haz de leña es un osito blanco
y es una choza de esquimal el horno.
Fija en la mía tu mirada pura,
pues dan mis ojos a un paisaje interno,
y mira como nieva tu ternura
sobre mi triste corazón de invierno.
Tu vuelta, milonga
Letra de Alberto Hilarión AcuñaMusica de Casalla (editorial Lagos)
Recitado:
Desde su pago lejano
le llegó a la pulpería,
esa carta de María
que está temblando en su mano...
Canto:
Tu vuelta vivo esperando
a pesar de tu tardanza
acaricio la esperanza
de que me sigas amando
de noche "aliveo" mi cruz
cuando un galopar escucho
y se me hace que es tu pucho
cualquier bichito..., de luz.
A veces he visto a "mama"
como sus lágrimas seca,
porque ando medio "culeca"
y toso mucho en la cama,
de sonsa agarré un resfriao
en la última pamperada
por salir desabrigada
creyendo que habías chiflao.
Mi trenza negra esa mata
que fue nidal de tus besos
hilvanan tu ausencia de esos
mal llamao hilos de plata,
flecos del poncho plateao
de la luna mi aparcera
que alguna noche de espera
me los habrás obsequiao.
A veces se me figura...
un mostrador, la tranquera
"ande" emborracho mi espera
entre vasos de amargura,
no quería incomodarte
pero hoy, me animé a escribirte
porque tengo que decirte
que somos dos..., a esperarte.
lunes, mayo 04, 2009
Poemas de Tatiana Oroño*
TejidosAlguien me enseñó a tejer con bolillos y aprendí. En un patio con glorieta, fuente de azulejos moriscos y tuberías rotas. La labor consistía en ir siguiendo el dibujo del modelo en papel pinchado sobre una almohadilla alargada con varios hilos en cuyas puntas, atados, los bolillos sonaban, al chocar entre sí, con minúsculo zapateo. La almohadilla estaba acostada sobre una especie de cama de muñecas. No era una cama, se llamaba escalerilla. Con ella en la falda aprendí a pasar de un lado a otro los trémulos garrotes que al irse entrecruzando iban trabando un tejido arborescente. Mi instructora lo remató. La labor calada sin gancho de aguja era fruto de un juego al aire libre, resultado de un baile de pequeños zuecos de boj.
En mi familia éramos laicos, gente sin fiestas de comunión ni bautismos, ni esa ilusión de vestidos blancos que compartían los demás. Pero a los 7 años sentí el llamado de la fe. Con la punta de los dedos eché mano a un panadero a la deriva. Porque sabía que si arrancaba la semilla, un pan diminuto invaginado en el pompón ingrávido, podría pedir un deseo. Pedí que mi padre volviera y riera ella, porque una madre sin risa es algo complicado. Lo dejé en el aire y ahí quedó, en suspenso, indeciso. Soplé para que se llevara el pedido a destino. Que no podía ser otro que la buena voluntad de Dios. Quien tenía que estar de mi parte.
Años después escribí un nombre de varón en un vidrio empañado. El vidrio era casi tan alto y ancho como la pared. Afuera, de noche. En la superficie condensada de frío desnudé letras que desquitaban del impredecible futuro calando en el cielo la escritura bordada por la punta del dedo. Estoy segura que los poderes puestos en obra por aquel conjuro eran de naturaleza inviolable. Puse al cielo en función indeleble de papel de calco. Así se golpea, comprendí, a las puertas del corazón de la misericordia. Desde adentro de esta casa triste y con un solo dedo grabar un nombre en la memoria del cielo es caer de rodillas sin doblarlas.
Años después el hijo la llamaba por teléfono desde el exilio en México. Ella me dijo por qué mantenía durante todos esos años el jardín con tanta pulcritud de podas, injertos y trasplantes, el año entero con la espalda doblada. Cuando me confió que trabajaba para que el día que él llegase lo encontrara todo lindo, como siempre, entendí.
También actúo así. Parecido. No vendrá nadie en Navidad. Pero estrené el mantel amarillo. Tapé el pan dulce con la servilleta bordada en España. Tampoco fue usada nunca.
Dos piezas labradas con el arte del encaje de Brujas.
Elias Canetti*: Mi recuerdo más remoto**
"Mi recuerdo más remoto está bañado de rojo. Salgo por una puerta en brazos de una muchacha, ante mí el suelo es rojo y a la izquierda desciende una escalera igualmente roja. Frente a nosotros, a la misma altura, se abre una puerta y aparece un hombre sonriente que viene amigablemente hacia mí. Se me arpoxima mucho, se detiene, y me dice: "¡Enséñame la lengua!". Yo saco la lengua, él palpa en su bolsillo, extrae una navaja, la abre y acercando la cuchilla junto a mi lengua dice: "Ahora le cortaremos la lengua". No me atrevo a retirar la lengua, él se acerca cada vez más hasta rozarla con la hoja. En el último momento retira la navaja y dice: "Hoy todavía no, mañana". Cierra la navaja y la guarda en su bolsillo.Cada mañana cruzamos la puerta y salimos al corredor rojo, se abre la puerta y aparece el hombre sonriente. Sé qué es lo que va a decir y espero su orden para mostrar la lengua. Sé que me la cortará y cada vez tengo más miedo. Así comienza el día, y la historia se repite muchas veces.
Guardo esto para mí y es sólo mucho más tarde que se lo menciono a mi madre. De color rojo sólo recuerda la pensión de Karlsbad, donde había pasado el verano de 1907 con mi padre y conmigo. Habían traído para el pequeño de dos años una niñera de Bulgaria, una muchacha que no tenía quince años de edad. Todas las mañanas salía temprano con el niño en brazos, hablaba sólo búlgaro, pero se encontraba a gusto en la animación de Karlsbad y regresaba siempre puntualmente con el pequeño. Una vez la vieron en la calle con un joven desconocido; no sabe qué decir de él, una relación casual. Tras pocas semanas se comprueba que el joven ocupa la habitación frente a la nuestra, al otro lado del corredor. A veces la muchacha corre a su encuentro durante la noche. Mis padres se sienten responsables por ella y la envían inmediatamente a Bulgaria.
Ambos, la muchacha y el joven salían siempre de casa a primera hora, así debió tener lugar el primer encuentro, así debió comenzar todo. La amenaza del cuchillo surtió efecto, el niño guardó silencio durante diez años. "
*Elías Canetti nació en Bulgaria en 1905. Premio Nobel de Literartura, 1981.
**Este texto está incluido en el libro La lengua absuelta (Ed. Raíces, Barcelona, 1980).
Un poema de Olga Orozco
Amé la soledad, la heroica perduración de toda fe,
el ocio donde crecen animales extraños y plantas fabulosas,
la sombra de un gran tiempo que pasó entre misterios y entre alucinaciones,
y también el pequeño temblor de las bujías en el anochecer.
Mi historia está en mis manos y en las manos con que otros las tatuaron.
De mi estadía quedan las magias y los ritos,
unas fechas gastadas por el soplo de un despiadado amor,
la humareda distante de la casa donde nunca estuvimos,
y unos gestos dispersos entre los gestos de otros que no me conocieron.
Lo demás aún se cumple en el olvido,
aún labra la desdicha en el rostro de aquella que se buscaba en mí
igual que en un espejo de sonrientes praderas,
y a la que tú verás extrañamente ajena:
mi propia aparecida condenada a mi forma de este mundo.
Ella hubiera querido guardarme en el desdén o en el orgullo,
en un último instante fulmíneo como un rayo,
no en el tumulto incierto donde alzo todavía la voz ronca y llorada
entre los remolinos de tu corazón.
No. Esta muerte no tiene descanso ni grandeza.
No puedo estar mirándola por primera vez durante tanto tiempo.
Pero debo seguir muriendo hasta tu muerte
porque soy tu testigo ante una ley más honda y más oscura
que los cambiantes sueños, allá, donde escribimos la sentencia:
"Ellos han muerto ya.
Se habían elegido por castigo y perdón, por cielo y por infierno.
Son ahora una mancha de humedad en las paredes del primer aposento".
viernes, mayo 01, 2009
Boca que besa no canta: Reportaje a la poeta argentina Olga Orozco
(Este reportaje fue publicado en la revista Último Reino, en diciembre de 1994 y realizado por: María del Carmen Colombo, Patricia Somoza y Mónica Tracey.)Ella dice que habla en endecasílabos, con la medida de su respiración. Dice también que nunca se sintió poeta. Que su poesía ha sido una apuesta esperanzada y sin esperanza a la vez, apenas una aproximación, una búsqueda de respuesta a cada interrogante. Sin embargo, la que habla es Olga Orozco, la autora de libros como Los juegos peligrosos, Museo salvaje, La noche a la deriva. Su casa llena de luz es el lugar de encuentro, la escena propicia para la conversación.
miércoles, abril 29, 2009
Las madres, de Verlaine y de Rimbaud*
Por José Lezama Lima"(…) Ahora Paul Verlaine está en Londres con barras clownescas de brea y de hollín. Y Rimbaud está con él y ha sido la disculpa unas clases de francés que remediarán la pobreza. Detrás de ellos, como antiestrofa o coro, las madres. La de Rimbaud, que ve siempre que su hijo se le escapa desde que tenía diez años. Y la de Verlaine, que es la madre muy vieja del cuarentón largo, que ve que su hijo, más allá de la esposa y del hijo, la busca siempre, le pertenece. Ambas, como corcho tallado, se aprestan a seguir los designios de sus sucesiones. Piojoso, vociferante desigual, rueda de una a otra parte, como el plomo de una banda a otra del barco achicado como un tapón. Y la de Rimbaud, que recordaba el día que su hijo le pidió un piano y ante su consideración le descerrajó la mesa y luego le dio forma y registro de piano. Y la promesa de convertir todas las piezas de la casa en un piano si no llegaba el piano. Y la asombrada madre de Rimbaud, que ve que después del piano su hijo quiere ahora a Verlaine, que de noche camina hasta su casa gritando, sucio de hollín y de siniestros peldaños de buena canción, como si fuese entrada y salida de personajes previamente diseñados, cuando Rimbaud se escapaba de Londres, llegaba de inmediato la madre de Verlaine. De nuevo están juntos en Bruselas, ya con la madre de Verlaine. De regreso, la madre de Rimbaud le hace el sueño en un segundo piso, el granero, con breves borronaduras de cal. Le depara así en su rica sencillez, la misma provocación imaginativa que cuando después de píldoras de opio ve solo lunas blancas y lunas negras.
* Fragmento extractado de "Ensayos-Analecta del reloj", del libro José Lezama Lima, Obras completas, Tomo II, editado por Aguilar, México, 1977.
Desidia de autoridades y vecinos de Parque Chacabuco
El Parque Chacabuco agoniza, y a nadie parece importarle.Ni siquiera a los vecinos del barrio, que ven valorizadas sus propiedades gracias a la cercanía de ese pulmón verde, se les mueve un pelo ante el notable deterioro del Chacabuco. Pasean, corren y se tiran entre la basura esparcida por todos lados. Toman mate cerca de las zanjas apestadas de mosquitos, indiferentes a los vahos nauseabundos que despide la tierra arrasada por los excrementos y el orín de animales y… humanos (¡). Son los mismos que uno encuentra en los cafés de los alrededores, opinando acerca de las epidemias de dengue y fiebre porcina, hablando, digo bien, porque a la hora de tomar recaudos, es decir, pasar a la acción, hacer algo, eligen hundirse en la desidia, siempre esperando, en el mejor de los casos, que del espacio público se encargue otro, no?
¿Cuál es la diferencia entre la actitud de esta gente --integrante de nuestras pulcras clases medias-- y la actitud de las tan chic autoridades de nuestra ciudad respecto del espacio público? Ninguna. Son tal para cual.
Lectura Pública de Carta Abierta en la Feria del Libro
Ciclo de Poesía Fedro: Apertura 2009
Este jueves 30 de abril a las 20 hs. en Carlos Calvo 578.
Coordinan el ciclo: Florencia Walfisch, Ana Lafferranderie: poesia@fedrosantelmo.com.ar
La ficción y sus hacerdores
martes, abril 28, 2009
Noche de autoras en la Feria del Libro
Homenaje a Ediciones Último Reino, editorial de poesía
lunes, abril 27, 2009
Poema: exorcismo por ardid*
Por Henri Michaux**Harto extraordinario sería que de los miles de sucesos que acaecen cada año resultase una armonía perfecta. Siempre hay algunos que se atragantan, y que uno guarda dentro de sí, hirientes.
Una de las cosas que pueden hacerse: el exorcismo.
Toda situación es dependencia y cientos de dependencias. Sería inaudito que resultase de esto una satisfacción sin tacha o que un hombre pudiera, por muy activo que fuese, combatirlas a todas eficazmente en la realidad.
Una de las cosas que pueden hacerse: el exorcismo.
El exorcismo, reacción de poder, a modo de ataque con ariete, es el auténtico poema del prisionero. En el lugar mismo del sufirmiento y la manía se introduce tal exaltación, tan magnífica violencia, unidas al martillear de las palabras, que el daño se disuelve progresivamente y lo reemplaza una aérea ira demoníaca --¡maravilloso estado!
Muchos poemas contemporáneos, poemas de liberación, obran también uno de los efectos del exorcismo; mas un exorcismo por ardid. Por ardid de la naturaleza subconsciente que se defiende mediante una elaboración imaginativa apropiada: los sueños. Por ardid premeditado o tanteante, que busca su punto de aplicación óptimo: los sueños diurnos.
No sólo los sueños sino una infinidad de pensamientos son "para salir del apuro", e incluso sistemas filosóficos que se creían algo muy distinto fueron sobre todo exorcisantes.
Efecto liberador semejante, pero naturaleza por completo diferente.
Nada en ella de ese impulso de saeta, fogoso y como suprahumano del exorcismo. Nada de esa especie de torreta de bombardeo que se forma en los momentos en que el objeto que hay que rechazar se ha tornado casi eléctricamente presente y es mágicamente combatido.
Esta ascensión vertical y explosiva constituye uno de los momentos culminantes de la existencia. Por muchas veces que aconseje uno tal ejercicio a quienes viven a pesar suyo en dependencia desgraciada, siempre serán pocas. Pero resulta difícil encender el motor; solamente logra hacerlo la cuasi desesperación.
Como sabe el buen entendedor, los poemas del comienzo de este libro no están en absoluto escritos por odio a esto o aquello, sino para liberarse de infleuncias.
La mayoría de los textos que siguen son, en cierto modo, exorcismos por ardid. Su razón de ser: mantener en jaque a los poderes circundantes del mundo hostil.
*Prefacio del libro Adversidades, exorcismos. Traducción, Jorge Riechman. Editorial Poesía Cátedra, Madrid, 1988.
**Poeta y pintor francés de origen belga. Entre sus libros se cuentan: Quien fui (1924), Ecuador (1929), Un bárbaro en Asia (1932), Paz en los quebrantes (1959), El infinito turbulento (1957), Conocimiento en el abismo (1961), Las grandes pruebas del espíritu (1966). Murió el 19 de octubre de 1984.
viernes, abril 24, 2009
El piano*, de Henri Michaux**
Compañero que no me observa, que no me evalúa,que no toma nota, que no conserva huellas, compañero
que no exije, que no me obliga a prometerle nada.
Con él, todo tan simple.
Yo me acerco. Él está listo.
Yo traigo la obsesión, la tensión, la opresión.
Él canta.
Yo traigo la situación irremediable, el vano despliegue
de esfuerzos, el fracaso de todo junto con la mezquindad, las
precauciones llevadas por el viento, por el fuego, por el fuego,
sobre todo por el fuego:
Él canta.
Yo traigo la inundación de sangre, el rebuzno de los asnos contra
la paz, los campos, el trabajo forzado, la miseria, los prisioneros
de la familia, las cosas a medias, los amores a medias, las vacas
flacas, los hospitales, los interrogatorios policiales, los lentos
agonizantes de las aldeas perdidas, los amargos vivientes,
los dañados, aquellos que derivan conmigo sobre la helada
y loca ladera:
Él canta.
Yo acarreo todo en desorden, sin saber lo que traigo, de quién,
para quién, quién habla en la cesta de las llagas:
Él canta.
* Texto incluido en el libro Passages (Gallimard, París, 1963).
* Poeta y pintor nacido en Bélgica en 1899 y nacionalizado francés. Murió en 1984.
jueves, abril 23, 2009
Poesía oscura, poesía clara II
Por Alejandra Pizarnik*"(...) En general, estamos acostumbrados a una poesía que tenga -digamos- subyacencia. En cambio en Girri hay una absorción total de la palabra. Crea una nueva manera de lectura en que la totalidad del poema queda convocada en la palabra, en una suerte de filo horizontal que no permite ningún más allá ni más acá. De este examen se desprende que Girri no sólo no es un poeta oscuro --como se ha dicho-- sino que es demasiado claro, y justamente por esto puede parecer oscuro. Aun así es un deber confesar que no he comprendido dos versos de El ojo**, dos versos obsesionantes: en lo bajo, no en lo oscuro,/en lo bajo, que no es lo oscuro.
Sin duda, hay una complacencia en no comprender algunos versos de un libro de poemas; alegra repetirlos pues misteriosamente nos suelen poner en contacto con lo más puro de la sonoridad del lenguaje. Además, de tanto repetirlos, su sentido acaba por estallar en el espíritu, como quería un gran oscuro, G. M. Hopkins."
*Fragmento del artículo titulado "Alberto Girri: El ojo", escrito por Alejandra Pizarnik y publicado en la revista Sur, Buenos Aires, Nº 291, noviembre-diciembre de 1964. Este artículo está incluido en el libro Alejandra Pizarnik, prosa completa (Lumen, Palabra en el Tiempo, 2001).
** El ojo, libro de poemas del poeta argentino Alberto Girri (Losada, Buenos Aires, 1964.)
Poesía oscura, poesía clara
Por José Lezama Lima*"En cierta ocasión, me decían que Góngora era un poeta que tornaba oscuras las cosas claras y que yo, por el contrario, era un poeta que tornaba las cosas oscuras claras, evidentes, cenitales. He señalado que entre los antiguos juglares aparecieron los trovar clus, que eran juglares que hacían poesía oscura. Así vemos que aun la juglaría, por definición simple, no tiene que ver nada con la claridad, puesto que ya había entre los juglares quienes hacían poesía oscura o hermética (...).Hay la poesía oscura y la poesía clara. Éste es un hecho que tenemos que aceptar con sencillez, como aceptamos la existencia del día y de la noche; de las cosas que se hacen por el día y las cosas que se hacen por la noche. (...), en definitiva, ni las cosas oscuras lo son tanto como para darnos horror, ni las claras tan evidentes para hacernos dormir tranquilos. Pero esto de oscuridad y claridad ya me va pareciendo trasnochado. Lo que cuenta es lo que Pascal llamó los penseés d'arriere. Es decir, el eterno reverso enigmático, tanto de lo oscuro o lejano como de lo claro o cercano. La tendencia a la oscuridad, a resolver enigmas, a cumplimentar juegos entrecruzados es tan propia del género humano como la imagen reflejada en la clara lámina marina, que puede conducirnos con egoísta voluptuosidad a un golpe final, a la muerte. No hay que buscar oscuridades donde no existen."
* José Lezama Lima, escritor cubano (1910-1916). Fundó la revista Verbum y dirigió la revista Orígenes. Publicó entre otros, los siguientes libros: Muerte de Narciso (1937), Enemigo rumor (1941), Aventuras sigilosas (1945), Dador (1960), Fragmentos a su imán (1977), Paradiso (novela, 1966), La cantidad hechizada (ensayo, 1970), Oppiano Licario (novela inconclusa, aparecida póstumamente en 1977).
viernes, abril 17, 2009
agradecimiento
Agradezco desde aquí a todos los amigos/as que me están haciendo llegar sus saludos por mi cumpleaños: un gran abrazo para todos! María del Carmen.
miércoles, abril 15, 2009
Premio Iberoamericano de Cuento Julio Cortázar
Convocatoria
El Instituto Cubano del Libro, la Casa de las Américas y la Fundación ALIA convocan a la octava edición del Premio Iberoamericano de Cuento Julio Cortázar, creado por la prestigiosa escritora y traductora Ugnè Karvelis, con el objetivo de estimular a los narradores de Iberoamérica. El premio, que tiene una frecuencia anual, fue concebido además como un homenaje al gran escritor argentino, uno de los mayores de nuestra lengua.
Los concursantes deberán regirse por las siguientes bases:
. Podrán participar todos los autores iberoamericanos. Los interesados deben presentar un cuento inédito, en español, de tema libre, que no esté comprometido con ningún otro concurso ni se encuentre en proceso editorial.
. Los autores enviarán tres copias del cuento, cuya extensión máxima será de 20 cuartillas mecanografiadas a dos espacios y foliadas.
. Los cuentos estarán firmados por sus autores, quienes incluirán sus datos de localización. Es admisible el seudónimo literario, pero en tal caso será indispensable que lo acompañe de su identificación personal.
. Las obras deberán ser enviadas, antes del 30 de junio de 2009 a:
Premio Iberoamericano de Cuento Julio Cortázar. Centro Cultural Dulce María Loynaz, y E, Vedado. Ciudad de La Habana, Cuba,
o a:
Casa de las Américas, 3ra, esquina a G, Vedado. Plaza. Ciudad de La Habana. Cuba.
. El jurado estará integrado por destacados narradores y críticos. Se conocerá su decisión en agosto de 2009.
. Se otorgará un premio único e indivisible que consistirá en: 1 500.00 euros, la publicación del cuento premiado en la revista literaria La Letra del Escriba, tanto en su versión impresa como electrónica, así como su publicación en forma de libro junto con los relatos que obtengan menciones, volumen que se presentará en la Feria Internacional del Libro de La Habana de 2010. La premiación se realizará en La Habana el 26 de agosto de 2009, aniversario del natalicio de Julio Cortázar. No se devolverán los originales concursantes.
Presidente de Honor del concurso: Miguel Barnet. Coordinadora general: Basilia Papastamatíu
martes, abril 14, 2009
Nuevas ediciones de Editorial Aurelia Rivera
lunes, abril 13, 2009
Recordando a Simone Weil*
"Mecánica humana. Quien sufre trata de comunicar su sufrimiento --ya sea zahiriendo a otro, ya sea provocando su piedad-- con el fin de disminuirlo, y a fe que lo consigue. (...) Tendencia a extender el dolor más allá de uno mismo. jueves, abril 09, 2009
Amelia Biagioni*
ChacaritaHelecho crisantemo
cala rama clavel y dalia
como pórtico de noviembre
ciudadela posada en cielo
con sus generaciones extendidas
bajo el vigor
animación fragantes calles
señalan verdes amarillos amarantos
mementos de abejorro
mariposa recién abierta
*Amelia Biagioni (1916-2000). Publicó: Sonata de soledad, 1954; La llave, 1957; El humo, 1967; Las cacerías, 1976; Las estaciones de Van Gogh.
Otro poema de Silvina*
CAMAEn dormitorios que no veré más
que fueron los testigos de mis viajes;
en dormitorios hondos como bosques
y que están dedicados al asombro,
en los que se desplazan con un tren
para llevarnos a un lugar cualquiera;
en los barcos anclados al adiós
con un ojo de buey que encuadra el sol;
en los que persistieron con rumores
de chicharras, con lunas delictuosas;
en los otros que son meros pasillos
que nos adjudicaron en la infancia;
en los secretos, que el amor concede;
en aquellos que son sólo una playa
con las mesas de luz hechas de arena;
en aquellos que son una azotea
o entre los abanicos de las palmas
un pedazo de tierra de un domingo
tuve una cama que no olvidaré
Su cabecera fue a veces de bronce,
de madera, de pecho o de follajes,
de papeles de diario o de cemento.
Su colchón fue de pasto o de baldosas,
de tigre o de león embalsamado,
de lana o de mosaico o de plumas,
de arena suave o de algún cuerpo humano.
Cama en la oscuridad, supuesto río,
que lleva a las regiones subterráneas
del sueño, del silencio o del reposo.
Horizontal como el desierto fuiste
como el fondo del mar y silenciosa…
En ti escuché los ruidos más remotos
que llegan de los puertos y del campo.
En ti supe morir estando viva;
vivir cuando creí que estaba muerta.
Asesiné, olvidé y amé sin tregua,
bajo tus baldaquines invisibles.
Un infinito perro no sería
más constante que tú, a través del tiempo.
*Poeta y narradora argentina. El poema que se transcribe está incluido en el libro Lo amargo por dulce (1962).
Silvina Ocampo: La visión
Caminábamos lejos de la noche,citando versos al azar,
no muy lejos del mar.
Cruzábamos de vez en cuando un coche.
Había un eucalipto, un pino oscuro
y las huellas de un carro
donde el cemento se volvía barro.
Cruzábamos de vez en cuando un muro.
Íbamos a ninguna parte, es cierto,
y estábamos perdidos: no importaba.
La calle nos llevaba
junto a un caballo negro casi muerto.
Era de noche -esto será mentira.
Tal vez, pero en mis versos es verdad-.
Una arcana deidad
casi siempre nocturna que nos mira
vio que nos deteníamos y el día
suspendió sus fanáticos honores,
clausuró sus colores
pues también el caballo nos veía.
No digas que no es cierto: nos miraba.
Con la atónita piedra de sus ojos,
bajo los astros rojos,
nos vio como los dioses que esperaba.
*Narradora y poeta argentina (1903-1994). Este poema está dedicado a Borges y pertenece al libro Los nombres (1953).
miércoles, abril 08, 2009
Juan José Ceselli*: Aquel mueble
sus senos surgían de cajitas de música
y las piernas giraban con ruido de pasadizo secreto
dejando escapar torbellinos de medias y de ligas
y perfumes de azahar
en sus curvas las manos quedaban atascadas para
siempre
tenía cajones mixtos que sólo guardaban recuerdos
o caricias
y era inútil tratar de introducir la llave
cuando las cerraduras juntaban los párpados para soñar.
*Poeta argentino (1909-1982).
Carlos de la Púa*: Los bueyes
Vinieron de Italia, tenían veinte años,con un bagayito por toda fortuna
y, sin aliviadas, entre desengaños,
llegaron a viejos sin ventaja alguna.
Mas nunca sus labios los abrió el reproche:
siempre consecuentes, siempre laburando,
pasaron los días, pasaban las noches,
el viejo en la fragua, la vieja lavando.
Vinieron los hijos! Todos malandrinos!
Vinieron las hijas! Todas engrupidas!
Ellos son borrachos, chorros, asesinos,
y ellas, las mujeres, están en la vida.
Y los pobres viejos, siempre trabajando,
nunca para el yugo se encontraron flojos;
pero, a veces, sola, cuando está lavando,
a la vieja el llanto le quema los ojos.
*Carlos De La Púa se llamaba en realidad Carlos Raúl Muñoz y Pérez, se hacía llamar Carlos Muñoz del Solar y lo llamaban El Malevo Muñoz. Este poema está incluido en La crencha engrasada (1928).
martes, abril 07, 2009
Nuestra adhesión a Artemio
Taller de Poesía
PLAN DE TRABAJO
Metodología
• Lectura y análisis de los textos de los participantes.La palabra del otro como generadora de textos: Práctica intensiva de la escritura. • Voces y resonancias. Propuestas estéticas: Lectura de la obra de otros autores:Baudelaire-Rimbaud-Mallarmé-Valery-Eliot-Lezama Lima-Discépolo-Pizarnik-Bayley-Orozco-Ortiz-Lamborghini-Bellessi-Gruss, etcétera.
Objetivos: • Perfeccionar la artesanía propia del oficio. Ahondar en aquellos temas y motivos que se manifiesten en la producción grupale individual. • Reconocer en los textos filiaciones y parentescos literarios. • Adquirir una mayor conciencia del proceso creativo.
Actividad complementaria: evaluación grupal del conjunto de los textos presentados por cada uno de los integrantes, como cierre de cada tres meses de trabajo.
Talleres individuales. Corrección y edición de originales (libros).
César Fernández Moreno*
Primer poema al mostradorestoy parado contra el mostrador
mis pantorrillas tensas me soportan
un rato cada una
vos te hubieras sentado en una mesa
tus hombros los hubiera soportado un respaldo
hubieras perdido tu mirada en la vereda de enfrente
qué fabulosa lejanía
yo he venido a queda un poco más arriba
veo un poco más de cerca
alcanzo a leer las letras de la vidriera
al revés
pero es el mismo proceso
la misma breve lucha con el paquetito de azúcar
el mismo sabor aceitoso del café suburbano
cambio propina por comentario sobre lluvia inminente
saco mi libreta con disimulo
para escribir este primer poema sobre un mostrador
pero el patrón me enciende una luz
solícitamente
y lo escribimos a medias
entre mi mano y su mirada
* Poeta argentino (1919-1985), hijo de Baldomero. Puiblicó, entre otros libros: Gallo ciego, 1940; Veinte años después, 1953; Argentino hasta la muerte, 1963; Ambages, 1972; Sentimientos completos, 1982; Obra Poética I: Argentino hasta la muerte y otros libros, 1999; Obra Poética II: Querencia y otros libros, 1999.
Joaquín Giannuzzi*: Me contó un guitarrero
Me contó un guitarreroque una dulce razón hay en el hecho
de tocar la guitarra: es el apoyo
de su brazo en la curva
que entra a buscar el centro de la caja.
Ese leve reposo
de la carne concede
la explicación más vasta de la vida.
Yo alabé su certeza y vi más claro;
y pensé: cuando uno
quedando a oscuras no comprende nada
de lo que pasa aquí, en las relaciones
entre el mundo y las cosas, el orgullo,
lucidez y piedad se desmoronan
como buscando un sitio que responda
al sueño que merecen
y justifique lo que se ha perdido.
Uno comprueba entonces
sin júbilo y sin pena, pero sí
con un poco de paz bajo la frrente
que el lugar del sentido está en el centro
de lo que somos, una
especie de retorno a la primera
interrogación, una
vuelta sosegada hacia el asombro.
De modo que mi brazo, en su descanso.,
--contaba el guitarrero--
me remite, sin duda a lo que soy
y las cuerdas responden por mí mismo.
*Nació en Buenos Aires en 1924 y murió en Salta en 2004.Su obra poética abarca los siguientes títulos: “Nuestros días mortales” (1958), “Contemporáneo del mundo” (1962), “Las condiciones de la época” (1967), “Señales de una causa personal” (1977), “Principios de incertidumbre” (1980), “Violín obligado” (1984), “Cabeza final” (1991), “Apuestas en lo oscuro” (2000, incluido en la edición de su “Obra poética” completa) y “¿Hay alguien ahí?” (2003).
Francisco "Coco" Madariaga*

¿Amoldáis vuestra esfera a lo más íntimo del porvenir?
Perros enanos entecos, tenéis a vuestro servicio los
escribientes nacionales, pajarracos de la patria.
Canasteros de los frutos del odio, no estoy arrepentido
de tener a mi servicio las joyas y los frutos del deseo.
Principitos destronados de toda sangre de composición
en la naturaleza.
Eugenios, Equis, Clauditos, perritos de ceniza.
*Poeta argentino, nacido en Corrientes. Publicó, entre otros libros: Las jaulas del sol , El delito natal, Los terrores de la suerte, El asaltante veraniego, Tembladerales de oro, Llegada de un jaguar a la tranquera, Una acuarela móvil, Resplandor de mis bárbaras, El tren casi fluvial, País Garza Real, etcétera.
Mario Trejo*: Los campeones de la noche

Ninguna ley tengo para ofrecer
ninguna profecía
salvo la muerte y las revoluciones victoriosas
Dejemos entonces al guerrero en paz
y a los hermanos rotos en medio del camino
Pasemos al sacrificio. La ceremonia está servida:
abrazos celebrados detrás de la ciudad
besos en andenes movedizos
mudas consignas en salas de espera
y a veces ni un guiño
nada para despistar
nada para sobreentender
sólo los ojos lacios como en mesa de póker
Ya no podremos ser los elegidos por el sol
los cachorros feroces que asombrarían al mundo
Apenas si hemos nacido sin querer
viejos desconocidos a quienes llamo mis amigos
perdidos en el trasbordo y sin saber qué tren tomar!
Pero mis compatriotas juegan a dormir y a olvidarse
de todo
A los sobrevivientes los conozco
borrachos que invocan a Dios como a una deuda de
juego
soldados que hacen patria en los umbrales
pálidos maricas dispuestos a fingir hasta el alba
parejas para las que ha terminado sin gloria
esta noche en la que tanto creyeron
y también el húmedo insomne que mueve sus ojos
desde el hospital
acechando el ruido de los libres
aullando por la droga que le traerá el olvido
el negro paraíso que es dormir una noche
Y aquí
en el centro de la ciudad
las tiernas actrices compran el diario
y los temerosos también quieren saber qué pasa en el mundo
mientras los coches llevan solitarias parejas
y todos tanteamos una cama y un nuevo sueño
y la mañana viene trayendo la luz y la paz
pero no para todos
apenas para nosotros
los ganadores
los verdaderos campeones de la noche.
Por siempre, Edgar Bayley*
EL POETA RECUERDA UN VIEJO AMOR AL COMENZAR EL AÑOes costumbre al terminar el año
volverse mirar a los costados
(en otro tiempo
en la casa habitaban tantas gentes
sombras
una aventura de amor fracasada)
otros encuentran que es necesario aclarar estos brindis
de año nuevo porque hay esperanzas que enunciar
mirarse brindar por la libertad y las pequeñas gotas de lluvia
y el amor (tus ojos) y el amor (todas pero
principalmente tú)
hemos viajado diciendo esperando en las cavidades
del mediodía un nuevo cántico para todos y además
en forma ligeramente diferente nos hemos dicho
cuando éramos amantes las mismas cosas que se
dicen los otros
pero ahora se trata de un brindis
y no brindaremos por los recuerdos sino por los
árboles del porvenir
por los nombres del porvenir
para que el corazón y la estrella concurran al esfuerzo
común para que la voluntad sin demasiada violencia
como cosa ínfima
se extienda y apruebe las cosas de este mundo
para que yo (de regreso) después de haber hablado
mucho (una noche cualquiera) compruebe la
fatalidad de la distancia
pero levanta de cualquier manera tu copa porque
siempre hay una palabra que todos pueden
pronunciar y el río sigue moviendo su miedo su
tarde y el puñado de tersos inviolables pájaros
este año y todos los años has acumulado errores sobre
tu cabeza
y pensando crear tu vida sólo la has repetido
(en otro tiempo
abríamos la puerta de mañana
y entraban el sol los sombreros arrojados al viento
por los trasnochadores de la víspera
los ecos de sus conversaciones
y tu risa
aunque hacía tanto que ya no te veíamos)
como en otro tiempo
sin cuadrantes ni altura he llegado muchas noches
este año
ahora yo puedo recordarla suelto
como una fragilidad silenciosa
en este día en esta hora
a otras tierras entregará sus manos
sus ojos han conocido otros combates más cerca de la
piedad o del odio
pero ahora se trata de un brindis
del año que comienza indiferente a su memoria o tus
deseos
*Poeta argentino.
lunes, abril 06, 2009
Presentación del libro La orilla familiar
Presentan: María Rosa Lojo y Susana Szwarc. Traductor al catalán: Pere Bessó. Canciones a cargo de: María Heinen
sábado, abril 04, 2009
Nadadora, nuevo libro de la poeta Marta Miranda
Recostada sobre el cemento tibio
estira una mano y la sumerge
Al retirarla
iluminado
trae consigo un guante líquido
el universo brilla en una mano
jueves, abril 02, 2009
2 de abril: Gustavo Caso Rosendi*
Cuando cayó el soldado Vojkovic
dejó de vivir el papá de Vojkovic
y la mamá de Vojkovic y la hermana
También la novia que tejía
y destejía desolaciones de lana
y los hijos que nunca
llegaron a tener
Los tíos los abuelos los primos
los primos segundos
y el cuñado y los sobrinos
a los que Vojkovic regalaba chocolates
y algunos vecinos y unos pocos
amigos de Vojkovic y Colita el perro
y un compañero de la primaria
que Vojkovic tenía medio olvidado
a quien Vojkovic
le compraba la yerba
cuando estaba de guardia
Cuando cayó el soldado Vojkovic
cayeron todas las hojas de la cuadra
todos los gorriones todas las persianas
*Nació en Esquel, Chubut, Argentina, en 1962. Reside en la ciudad de La Plata. El poema que se transcribe está incluido en su libro Soldados.
2 de abril

*Este fragmento es parte del testimonio de Daniel Terzano --ex combatiente de Malvinas, también psicólogo y escritor--, incluido en el excelente libro Partes de guerra, de Graciela Speranza y Fernando Cittadini.

