miércoles, mayo 06, 2009

Enrique Molina: Alta marea

Cuando un hombre y una mujer que se han amado se separan
se yergue como una cobra de oro el canto ardiente del orgullo
la errónea maravilla de sus noches de amor
las constelaciones pasionales
los arrebatos de su indómito viaje sus risas a través de las piedras
sus plegarias y cóleras
sus dramas de secretas injurias enterradas
sus maquinaciones perversas las cacerías y disputas
el oscuro relámpago humano que aprisionó un instante el furor
de sus cuerpos con el lazo fulmíneo de las antípodas
los lechos a la deriva en el oleaje de gasa de los sueños
la mirada de pulpo de la memoria
los estremecimientos de una vieja leyenda cubierta de pronto
con la palidez de la tristeza y todos los gestos del abandono
dos o tres libros y una camisa en una maleta
llueve y el tren desliza un espejo frenético por los rieles de
la tormenta
el hotel da al mar
tanto sitio ilusorio tanto lugar de no llegar nunca
tanto trajín de gentes circulando con objetos inútiles o
enfundadas en ropas polvorientas

pasan cementerios de pájaros
cabezas actitudes montañas alcoholes y contrabandos informes
cada noche cuando te desvestías
la sombra de tu cuerpo desnudo crecía sobre los muros hasta el techo
los enormes roperos crujían en las habitaciones inundadas
puertas desconocidas rostros vírgenes
los desastres imprecisos los deslumbramientos de la aventura
siempre a punto de partir
siempre esperando el desenlace
la cabeza sobre el tajo
el corazón hechizado por la amenaza tantálica del mundo

Y ese reguero de sangre
un continente sumergido en cuya boca aún hierve la espuma de los
días indefensos bajo el soplo del sol
el nudo de los cuerpos constelados por un fulgor de lentejuelas
insaciables
esos labios besados en otro país en otra raza en otro planeta en otro
cielo en otro infierno
regresaba en un barco
una ciudad se aproximaba a la borda con su peso de sal como un
enorme galápago
todavía las alucinaciones del puente y el sufrimiento del trabajo
marítimo con el desplomado trono de las olas y el árbol
de la hélice que pasaba justamente bajo mi cucheta
éste es el mundo desmedido el mundo sin reemplazo el mundo
desesperado como una fiesta en su huracán de estrellas
pero no hay piedad para mí
ni el sol ni el mar ni la loca pocilga de los puertos
ni la sabiduría de la noche a la que oigo cantar por la boca de las
aguas y de los campos con las violencias de este planeta
que nos pertenece y se nos escapa
entonces tú estabas al final
esperando en el muelle mientras el viento me devolvía a tus brazos
como un pájaro
en la proa lanzaron el cordel con la bola de plomo en la punta y el
cabo de Manila fue recogido
todo termina
los viajes y el amor
nada termina
ni viajes ni amor ni olvido ni avidez
todo despierta nuevamente con la tensión mortal de la bestia que
acecha en el sol de su instinto
todo vuelve a su crimen como un alma encadenada a su dicha y
a sus muertos
todo fulgura como un guijarro de Dios sobre la playa
unos labios lavados por el diluvio y queda atrás
el halo de la lámpara el dormitorio arrasado por la vehemencia
del verano y el remolino de las hojas sobre las sábanas vacías
y una vez más una zarpa de fuego se apoya en el corazón de su presa
en este Nuevo Mundo confuso abierto en todas direcciones
donde la furia y la pasión se mezclan al polen del Paraíso
y otra vez la tierra despliega sus alas y arde de sed intacta y sin raíces
cuando un hombre y una mujer que se han amado se separan.

*Poeta argentino (Buenos Aires, 1910- 1996). Publicó, entre otros, los siguientes libros: Las cosas y el delirio (1941), Pasiones terrestres, (1946), Costumbres errantes o la redondez de la tierra (1951), Amantes antípodas (1961), Fuego libre (1962) , etcétera.

Viajar Sola, de Mercedes Araujo

Agradecemos a la poeta Teresa Arijón por recordamos que hoy, miércoles 7 de mayo, la editorial Abeja Reina, presentará el libro de Mercedes Araujo, Viajar sola. La cita es en Librería Fedro: Carlos Calvo 578, barrio de San Telmo, a las 19.30.

Virginia Woolf: Comprender un poema*

"Era una tarde de primavera y nos tumbamos --Nessa y yo— en el largo césped, detrás del Flower Walk. Había llevado conmigo The Goleen Treasury. Lo abrí y empecé a leer un poema. E instantáneamente y por primera vez lo comprendí (no recuerdo cuál era). Fue como si se hubiera transformado en totalmente comprensible. Tuve una sensación de transparencia en las palabras que se da cuando dejan de ser palabras y se intensifican de tal manera que parece que se viven; se prevén como si expresaran lo que ya se está sintiendo. Quedé tan pasmada que intenté explicar la sensación. “Se tiene la impresión de comprender lo que se quiere decir”, dije torpemente. Supongo que Nessa lo ha olvidado; nadie hubiera podido comprender por mis palabras, la extraña sensación que tuve, allí, en la cálida hierba, de que la poesía se convertía en verdad. Tampoco estas palabras expresan la sensación. Es igual a lo que siento, a veces, mientras escribo. La pluma sigue el rastro."
Fragmento extractado del libro Momentos de vida, Ed. Lumen, 2008, pp. 126, 127.

martes, mayo 05, 2009

Felisberto*: el traje de vivo y el traje de bobo**

"(...) Yo mismo no tenía ideas definidas sobre mis compañeros (...). Cuando uno de ellos se encontraba con otro --sobre todo si era por primera vez--, por más simpatía que se provocaran, ya uno empezaba a probar al otro --con un disimulo que parecía natural-- uno de estos dos trajes: el de vivo o el de bobo. Apenas el otro calzara una manga o una pierna del pantalón que éste le arrimara, ya éste pensaría en el otro y lo vería siempre en el traje que primero habría calzado. Esta lucha de los trajes podía ser amistosa por mucho tiempo: cada uno luchaba con el otro detrás de las palabras que pronunciaba y muchas veces la paz era mantenida con la ilusión que cada uno tenía de estar él vestido de vivo y ver al otro con el traje de bobo, también había amistades en las que uno reconoía su traje de bobo y admiraba en el otro el traje de vivo. Yo me encontraba en un caso más raro: apenas el otro venía hacia mí lleno de simpatía, pero trayendo en los ojos la duda del traje que me pondría, yo ya levantaba un brazo o una pierna para calzar el traje de bobo. Al principio el otro se desconcertaba ante la facilidad con que ocurrían las cosas: tal vez él hubiera puesto un traje de bobo encima de uno de vivo. Pero no tardaba mucho en confirmar que yo tenía un solo traje; y cuando descubría que yo tocaba el piano, pensaría: 'Con razón: éste está pensando en la música. A lo mejor éste era bobo y lo pusieron a estudiar el piano'."
*Felisberto Hernández, escritor uruguayo nacido en Montevideo en 1902. Además de narrador fue pianista.
**El fragmento que se transcribe está incluido en el volumen 3 de sus Obras Completas, Siglo XXI, Buenos Aires, 2005.

Poesías escogidas del poeta José Pedroni

Poesías escogidas es el nombre del libro del poeta argentino José Pedroni*, publicado por Editorial Botella al Mar y que será presentado en la Feria del Libro el domingo 10 de mayo, a las 16, en el Rincón de la Lectura, Pabellón Ocre, entrada por Avenida Santa Fe. Presentarán la obra: Graciela Capacci, Florencia Locelso y Horacio Semeraro.

*José Pedroni había nacido en Gálvez, Provincia de Santa Fe, en 1899. Sus primeros poemas los publica en 1920 y, entre su fecunda obra poética, corresponde destacar La gota de agua (1923), Gracia plena (1925), Poemas y palabras (1935), Diez mujeres (1937), El pan nuestro (1941), Nueve cantos (1944), Monsieur Jaquín (1956), Cantos del hombre y Canto a Cuba (1960), La hoja voladora (1961), El nivel y su lágrima (1963). Murió en 1967.
Deshojamiento
La nieve casta su perdón desmiga
sobre la oscura ancianidad del suelo.
Cuando la tierra ya no puede, amiga,
calladamente se deshoja el cielo.

Así, el espino, el parral, y el banco,
visten la gracia de este nuevo adorno.
El haz de leña es un osito blanco
y es una choza de esquimal el horno.

Fija en la mía tu mirada pura,
pues dan mis ojos a un paisaje interno,
y mira como nieva tu ternura
sobre mi triste corazón de invierno.
(Del libro Gracia plena)

Tu vuelta, milonga

Letra de Alberto Hilarión Acuña
Musica de Casalla (editorial Lagos)

Se recomienda la versión de la cantante Nelly Omar

Recitado:
Desde su pago lejano
le llegó a la pulpería,
esa carta de María
que está temblando en su mano...

Canto:

Tu vuelta vivo esperando
a pesar de tu tardanza
acaricio la esperanza
de que me sigas amando
de noche "aliveo" mi cruz
cuando un galopar escucho
y se me hace que es tu pucho
cualquier bichito..., de luz.

A veces he visto a "mama"
como sus lágrimas seca,
porque ando medio "culeca"
y toso mucho en la cama,
de sonsa agarré un resfriao
en la última pamperada
por salir desabrigada
creyendo que habías chiflao.

Mi trenza negra esa mata
que fue nidal de tus besos
hilvanan tu ausencia de esos
mal llamao hilos de plata,
flecos del poncho plateao
de la luna mi aparcera
que alguna noche de espera
me los habrás obsequiao.

A veces se me figura...
un mostrador, la tranquera
"ande" emborracho mi espera
entre vasos de amargura,
no quería incomodarte
pero hoy, me animé a escribirte
porque tengo que decirte
que somos dos..., a esperarte.

lunes, mayo 04, 2009

Poemas de Tatiana Oroño*

Tejidos
Alguien me enseñó a tejer con bolillos y aprendí. En un patio con glorieta, fuente de azulejos moriscos y tuberías rotas. La labor consistía en ir siguiendo el dibujo del modelo en papel pinchado sobre una almohadilla alargada con varios hilos en cuyas puntas, atados, los bolillos sonaban, al chocar entre sí, con minúsculo zapateo. La almohadilla estaba acostada sobre una especie de cama de muñecas. No era una cama, se llamaba escalerilla. Con ella en la falda aprendí a pasar de un lado a otro los trémulos garrotes que al irse entrecruzando iban trabando un tejido arborescente. Mi instructora lo remató. La labor calada sin gancho de aguja era fruto de un juego al aire libre, resultado de un baile de pequeños zuecos de boj.
Encaje de Brujas
En mi familia éramos laicos, gente sin fiestas de comunión ni bautismos, ni esa ilusión de vestidos blancos que compartían los demás. Pero a los 7 años sentí el llamado de la fe. Con la punta de los dedos eché mano a un panadero a la deriva. Porque sabía que si arrancaba la semilla, un pan diminuto invaginado en el pompón ingrávido, podría pedir un deseo. Pedí que mi padre volviera y riera ella, porque una madre sin risa es algo complicado. Lo dejé en el aire y ahí quedó, en suspenso, indeciso. Soplé para que se llevara el pedido a destino. Que no podía ser otro que la buena voluntad de Dios. Quien tenía que estar de mi parte.
Años después escribí un nombre de varón en un vidrio empañado. El vidrio era casi tan alto y ancho como la pared. Afuera, de noche. En la superficie condensada de frío desnudé letras que desquitaban del impredecible futuro calando en el cielo la escritura bordada por la punta del dedo. Estoy segura que los poderes puestos en obra por aquel conjuro eran de naturaleza inviolable. Puse al cielo en función indeleble de papel de calco. Así se golpea, comprendí, a las puertas del corazón de la misericordia. Desde adentro de esta casa triste y con un solo dedo grabar un nombre en la memoria del cielo es caer de rodillas sin doblarlas.
Años después el hijo la llamaba por teléfono desde el exilio en México. Ella me dijo por qué mantenía durante todos esos años el jardín con tanta pulcritud de podas, injertos y trasplantes, el año entero con la espalda doblada. Cuando me confió que trabajaba para que el día que él llegase lo encontrara todo lindo, como siempre, entendí.
También actúo así. Parecido. No vendrá nadie en Navidad. Pero estrené el mantel amarillo. Tapé el pan dulce con la servilleta bordada en España. Tampoco fue usada nunca.
Dos piezas labradas con el arte del encaje de Brujas.
*Tatiana Oroño nació en San José, Uruguay, en 1947. Publicó diversos libros.
**Los textos que se transcriben están incluidos en La piedra nada sabe, publicado recientemente.

Elias Canetti*: Mi recuerdo más remoto**

"Mi recuerdo más remoto está bañado de rojo. Salgo por una puerta en brazos de una muchacha, ante mí el suelo es rojo y a la izquierda desciende una escalera igualmente roja. Frente a nosotros, a la misma altura, se abre una puerta y aparece un hombre sonriente que viene amigablemente hacia mí. Se me arpoxima mucho, se detiene, y me dice: "¡Enséñame la lengua!". Yo saco la lengua, él palpa en su bolsillo, extrae una navaja, la abre y acercando la cuchilla junto a mi lengua dice: "Ahora le cortaremos la lengua". No me atrevo a retirar la lengua, él se acerca cada vez más hasta rozarla con la hoja. En el último momento retira la navaja y dice: "Hoy todavía no, mañana". Cierra la navaja y la guarda en su bolsillo.
Cada mañana cruzamos la puerta y salimos al corredor rojo, se abre la puerta y aparece el hombre sonriente. Sé qué es lo que va a decir y espero su orden para mostrar la lengua. Sé que me la cortará y cada vez tengo más miedo. Así comienza el día, y la historia se repite muchas veces.

Guardo esto para mí y es sólo mucho más tarde que se lo menciono a mi madre. De color rojo sólo recuerda la pensión de Karlsbad, donde había pasado el verano de 1907 con mi padre y conmigo. Habían traído para el pequeño de dos años una niñera de Bulgaria, una muchacha que no tenía quince años de edad. Todas las mañanas salía temprano con el niño en brazos, hablaba sólo búlgaro, pero se encontraba a gusto en la animación de Karlsbad y regresaba siempre puntualmente con el pequeño. Una vez la vieron en la calle con un joven desconocido; no sabe qué decir de él, una relación casual. Tras pocas semanas se comprueba que el joven ocupa la habitación frente a la nuestra, al otro lado del corredor. A veces la muchacha corre a su encuentro durante la noche. Mis padres se sienten responsables por ella y la envían inmediatamente a Bulgaria.
Ambos, la muchacha y el joven salían siempre de casa a primera hora, así debió tener lugar el primer encuentro, así debió comenzar todo. La amenaza del cuchillo surtió efecto, el niño guardó silencio durante diez años. "
*Elías Canetti nació en Bulgaria en 1905. Premio Nobel de Literartura, 1981.
**Este texto está incluido en el libro La lengua absuelta (Ed. Raíces, Barcelona, 1980).

Un poema de Olga Orozco

Yo, Olga Orozco, desde tu corazón digo a todos que muero.
Amé la soledad, la heroica perduración de toda fe,
el ocio donde crecen animales extraños y plantas fabulosas,
la sombra de un gran tiempo que pasó entre misterios y entre alucinaciones,
y también el pequeño temblor de las bujías en el anochecer.
Mi historia está en mis manos y en las manos con que otros las tatuaron.
De mi estadía quedan las magias y los ritos,
unas fechas gastadas por el soplo de un despiadado amor,
la humareda distante de la casa donde nunca estuvimos,
y unos gestos dispersos entre los gestos de otros que no me conocieron.
Lo demás aún se cumple en el olvido,
aún labra la desdicha en el rostro de aquella que se buscaba en mí
igual que en un espejo de sonrientes praderas,
y a la que tú verás extrañamente ajena:
mi propia aparecida condenada a mi forma de este mundo.

Ella hubiera querido guardarme en el desdén o en el orgullo,
en un último instante fulmíneo como un rayo,
no en el tumulto incierto donde alzo todavía la voz ronca y llorada
entre los remolinos de tu corazón.
No. Esta muerte no tiene descanso ni grandeza.
No puedo estar mirándola por primera vez durante tanto tiempo.
Pero debo seguir muriendo hasta tu muerte
porque soy tu testigo ante una ley más honda y más oscura
que los cambiantes sueños, allá, donde escribimos la sentencia:
"Ellos han muerto ya.
Se habían elegido por castigo y perdón, por cielo y por infierno.
Son ahora una mancha de humedad en las paredes del primer aposento".

viernes, mayo 01, 2009

Boca que besa no canta: Reportaje a la poeta argentina Olga Orozco

(Este reportaje fue publicado en la revista Último Reino, en diciembre de 1994 y realizado por: María del Carmen Colombo, Patricia Somoza y Mónica Tracey.)

La obra de Olga Orozco es fundante en la literatura argentina contemporánea. La publicación de su último libro Con esta boca en este mundo fue el motivo para hablar acerca de su escritura, de sus compañeros de ruta, de la literatura como medio de vida, de sus casi desconocidos relatos, del amor, de la poesía, de una pasión infinita.
Ella dice que habla en endecasílabos, con la medida de su respiración. Dice también que nunca se sintió poeta. Que su poesía ha sido una apuesta esperanzada y sin esperanza a la vez, apenas una aproximación, una búsqueda de respuesta a cada interrogante. Sin embargo, la que habla es Olga Orozco, la autora de libros como
Los juegos peligrosos, Museo salvaje, La noche a la deriva
. Su casa llena de luz es el lugar de encuentro, la escena propicia para la conversación.

P: ¿En qué momento sintió que era una poeta?
O.O: Ah, yo no lo he sentido nunca. Todavía no lo siento. Siento que soy una persona que escribe poemas. Nada más. Pero de allí a sentir que soy una poeta, no lo sentí nunca, todavía estoy aspirando al título.
P: ¿Alguna vez dudó de su escritura?
O.O: Siempre, permanentemente. Yo siempre siento que el poema es una especie de apuesta esperanzada y sin esperanza a la vez. Porque sé que no voy a acertar nunca con el centro preciso de nada de lo que quiero decir. Es una aproximación, nada más. Pero la apuesta se vuelve a repetir, naturalmente, no se renuncia. No sé, creo que debe ser la sensación de casi todos. Creo que salvo los poetas muy descriptivos, esos que consiguen encerrar un paisaje en lo que hacen, el resto no llega nunca a ese centro. Pero si la poesía se te confunde con una visión sagrada y no sé si acertar con algo es acertar también con la palabra sagrada, el momento de acierto con algo debe ser como una revelación. Yo supongo que se paga muy caro: se debe pagar o con el silencio, o con la enajenación o con el balbuceo permanente como Rimbaud, Hölderlin o Artaud.
P: “Hemos hablado demasiado del silencio...”, dice usted en un poema de su último libro...
O.O: Hay dos clases de silencio: está el silencio de la pausa, es decir el silencio del vacío, que puede darse por muchas razones. Y está el silencio de la plenitud, que siempre es aparente (enseguida sientes que lo tienes que llenar con algo nuevo). Pero yo creo que se ha sobrevalorizado el silencio con relación a la palabra. Parece que todo el mundo escribiera para llegar al silencio. Y yo creo que es una mala interpretación acerca de Rimbaud, quien es tomado como ejemplo para esto. Como si la gran consecución, el gran logro de Rimbaud hubiera sido su silencio. Yo no creo que haya sido así, para nada. Ahora, ¿es una renuncia, es un desdén o es otra cosa? No lo sabemos.
P: ¿Cómo juega en su escritura el silencio? Porque pareciera que en sus textos no hay lugar para el silencio, sino que siempre el silencio está nombrado.
O.O: Y, tal vez, no sé. Eso no lo he pensado demasiado, les confieso. Lo que podría decir, sí, es que existe una solicitación continua de eso que Octavio Paz llama “los signos en rotación”, justamente cuando habla acerca de Mallarmé. Las solicitaciones son muchas, casi siempre cuesta más renunciar a las solicitaciones que buscar la solicitación en sí. Porque la opción siempre me mutila, la opción siempre me priva de algo –yo soy bastante barroca como ustedes ven--. Creo que de allí viene la no búsqueda tan absoluta del silencio.
P: Algo que se repite como una afirmación es que usted encontró temprano una voz y la mantuvo a lo largo de toda su producción poética. ¿Usted siente que es así?
O.O: Creo que de algún modo los asuntos son los mismos. Y creo que pasa con todos los poetas. Se trata de un largo poema que podría ser ininterrumpido. Porque uno gira más o menos alrededor de las mismas cosas acuciantes internas, ¿no? Yo creo que debo haber conseguido tal vez una mayor riqueza de expresión, una mayor soltura en los recursos, una mayor maduración reflexiva como para que lo que antes se manifestaba de una manera más ingenua tome caminos más en espiral. Pero creo que en esencia son las mismas cosas.
P: ¿Nunca sintió la tentación de intentar otro tono o siempre fue así y no le interesó probar otro?
O.O: Yo creo que en mí es el tono de mi propia respiración. Naturalmente, cuando en mi primera adolescencia hice cosas formales --escribir sonetos, romances, liras, cosa que por otra parte quedó tan atrás que ni recuerdo una siquiera– el tono tal vez fuera otro. Yo creo que mi tono corresponde a mi ritmo, y mi ritmo respiratorio es el endecasílabo y el heptasílabo. De haber inventado otro tono, habrían tenido que venir a hacerme respiración artificial. La otra vez vino a verme García Saraví, y se escuchaba el ruido de una canilla. Entonces él me pregunto qué era eso, y yo le dije: “en esta casa todo canta o llora”. Y él me dijo: “¿no te das cuenta que hablás en endecasílabo?”. Y yo le dije: “Cómo no me voy a dar cuenta si es la medida de mi respiración. Ahora te los regalo porque éstos son los que utilizo de entrecasa”, le contesté.
P: Sin embargo en relación con su obra poética sus relatos resultan sorprendentes. Usted es conocida y reconocida como poeta pero poca gente sabe que escribió cuentos.
O.O: Sí, claro, porque además mi libro de relatos tuvo muy mala suerte. La oscuridad es otro sol apareció y, a los dos meses, desapareció. Y es de lectura obligatoria en Universidades, en Estados Unidos, inclusive en los seminarios, y me escriben muchachos de allá pidiéndome que les mande una fotocopia, porque en las librerías de acá les contestan que el libro está agotado. Y bueno, está el sótano de Losada lleno de libros. Sin embargo, un día me llamó Nicolás Babini para decirme que gracias a este libro yo había conquistado la celebridad. En el diario Clarín un artículo empezaba diciendo: “Por más que la poeta Olga Orozco diga que la oscuridad es otro sol, la población de Buenos Aires no opina lo mismo”, y seguía hablando de los cortes de luz.
P: ¿Se podría hablar de una escisión entre sus relatos y su poesía?
O.O: Yo creo que no la hay. Incluso en mis relatos se encuentran muchas de las claves de mi poesía. Hay muchísimos elementos de angustia y de muchas otras cosas, ¿no?
P: Sin embargo, en sus relatos está presente el humor.
O.O: Y, claro, la poesía no puede hacer humor, para mí, para mi tono. Si yo hago humor, rompo... con todo. Me resulta más fácil hacer humor en una cosa que es lineal y que es un poco accidental para mí. Porque yo creo que, cabalmente, mi tecla está en la poesía, no en el relato. Inclusive, no sé, creo que hay demasiadas imágenes tal vez.
P: No cabe duda de que son los relatos de una poeta, pero además tienen humor.
O.O: Tienen humor, tienen acción y tienen un diálogo que no es forzado. Pero además están armados como yo hago los poemas. No sé si ustedes se han fijado que en mis poemas hay una estructura muy rígida, son de una arquitectura muy acabada. Es decir, las escaleras no dan al vacío, las ventanas no se abren en un pilar, se abren donde deben abrirse, lo que está en la línea veinticuatro no se contradice con lo que viene en la línea treinta y dos. Nunca un elefante levanta una pestaña ni sucede ese mundo de cosas. A los relatos yo tenía que pensarlos dibujando casi, para que alguien que acababa de pasar por un lugar no se encimara con otro que ya estaba en ese lugar. Hablo de personas pero lo mismo me sucedía con las paredes y los objetos.
P: ¿Usted siente que la poesía y los relatos le han dado posibilidades diferentes?O.O: Bueno, claro, el relato me dio la posibilidad de contar de una manera lineal. En mi poesía yo no cuento, es otra cosa. Tampoco hago humor, ya lo decía antes.
P: ¿Por qué la idea de que el humor no puede estar en la poesía?
O.O: No, no. No es que yo crea que no puede estar. Es mi caso. En mi caso hay a veces una cierta ironía. Al humor no he llegado nunca.
P: Tal vez sea porque en su poesía la palabra está tratada como palabra sagrada.
O.O: Así es la cosa. En mí la poesía se mezcla un poco con la plegaria misma. Muchas veces me encasillan dentro del surrealismo, cosa que no es para nada real. Tal vez haya un parentesco en la actitud ante la vida, en la valorización de muchos elementos oníricos, en la creencia en muchos planos diferentes de la realidad –que no son solamente los visibles–, en el apego a la libertad, al amor, al erotismo, a un montón de cosas que ensalzan los surrealistas. Pero yo, por ejemplo, nunca hice automatismo, jamás. Y pienso, y lo sigo pensando, que si alguna vez hiciera automatismo yo no desembocaría en la poesía sino en la plegaria.
P: Usted tiene un humor muy agudo.
O.O: Es cierto, el humor me ha sacado siempre de los grandes abismos. El humor es lo diario. Y la poesía es otro nivel. Es lo que dice Bachelard: la poesía es lo vertical, naturalmente. Lo vertical es la excavación en lo profundo o la ascesis, la elevación, la búsqueda de lo alto. La prosa es lo lineal, lo horizontal, la vida diaria en la que pueden caber costumbres, rutinas, diálogos, entra todo lo posible de la comunicación humana. Pero eso yo digo que en mis relatos yo soy realista. Los hechos son reales.
P: Con algo de fantasmagoría...
O.O: Yo tuve una abuela, nieta de irlandeses, que vivió con nosotros hasta los 97 años. Ella me contó cuentos, creo que hasta que yo tenía 25 años. Cuando yo estaba durmiendo, me iba a buscar a cualquier hora porque tenía insomnio, me hacía levantar para tomar fernet con ella y me contaba cuentos. Pero cuentos que no he encontrado en ningún lado; creo que alguno, seguramente, lo inventaba. Ella tenía una creencia muy grande en otros mundos, en elementos mágicos, etc… Y yo tenía muchos elementos sobrenaturales cuando era chica – y cuando grande también--. El cuarto de mi abuela y el mío se comunicaban por medio de una puerta. Yo veía siempre el resplandor de las velas, porque ella pasaba largas horas despierta rezando. Uno de mis cuentos termina con eso: yo estoy viendo una señora que se está hamacando en una silla vienesa que hay en mi cuarto, una señora transparente hecha como de humo..., y cuando le pregunto a mamá me dice que es mi abuela Florencia. Me estaba hablando de alguien que había muerto hacía cincuenta años, y yo oigo, entonces, un ruido en el patio de la casa, un roce extraño como de alas en las persianas. Entonces me levanto para ver qué pasa. Y ella me ve pasar por delante de la puerta y me pregunta: “dónde va, hijita”. Y yo le digo: “no sé, abuela, escucho ruidos en el patio”. Ella me responde: “no es nada, váyase a la cama, son los fantasmas”.
P: ¿Cree que ese clima de la infancia propició su acercamiento a la literatura?O.O: Bueno, supongo que sí. Porque yo comencé a escribir antes de saber escribir. Tampoco tuve nunca oposición en mi casa para la literatura: papá era un excelente lector, me leía a Leopardi, a Dante, me los traducía, desde muy chica.
P: ¿A qué poetas reconoce como maestros?
O.O: Yo puedo reconocer como maestros hasta al oleaje, al viento de la pampa, al canto de los pájaros, a la Biblia, al sermón, a los relatos de mi abuela que era fantástica. A tantas cosas puedo reconocer como maestros, y evidentemente mi primera formación fue muy clásica. Yo escribo verso libre pero empecé escribiendo verso casi clásico, rompiendo después.
P: ¿Qué leía usted?
O.O: Leía a Quevedo, a San Juan de la Cruz, a Garcilazo, a Lope...
P: ¿Y después de ellos?
O.O: Después de ellos pasé a los franceses: a Rimbaud, a Nerval, Artaud, Michaux, a Milosz, siempre tuve adoración por Milosz. Y de los españoles de la generación del 27, mi gran amor no fue ni García Lorca ni Alberti, sino Cernuda. Y los románticos alemanes, naturalmente.
P: ¿Eliot también?
O.O: Eliot también, y Rilke.
P: ¿Y los compañeros de ruta de su generación? ¿De quiénes se sintió próxima?O.O: ¿Dices en cuanto a la poesía, en cuanto a la mentalidad o en cuanto al afecto?
P: No sabemos si corre todo junto.
O.O: No, no. Porque mi poesía, por ejemplo, no tiene nada que ver con la de Alberto Girri, y Alberto era como mi hermano, una de las personas que más he querido, más próxima. Nos conocimos en la facultad con Alberto. He tenido por él un enorme cariño. Para mí su muerte ha sido un golpe muy duro... Bueno, por lo demás, como poetas: Molinari, Enrique Molina –tenemos bastante parentesco inclusive de lenguaje–, Bayley, Aguirre... Pero creo que a ninguno elegiría para compañero de la isla. En otro tiempo me hubiera ido con un médico ginecólogo. Ahora me iría con un sacerdote. (Y el grabador prefiere olvidar. Es el momento en que el grabador prefiere callar, mientras en la habitación luminosa persiste la risa. Con malicia sale la ocurrencia y la risa estalla. La misma que Olga Orozco reconoce que la ha ayudado a lo largo del camino, cuando la sensibilidad y la inteligencia le hablan de dolor y de absurdo. Tal vez porque “hay una misma cavidad para el dolor y la alegría”, como decía Victor Hugo. Es entonces cuando el humor la salva, la salva cada vez que dice un nombre en el sitio preciso. Y el grabador olvida. Cuando Olga Orozco habla su boca ríe en el mundo como en sus relatos.)
P: Dijo que conoció a Girri en la facultad, ¿usted estudio Letras?
O.O: Sí, Letras. No terminé la carrera, hice hasta cuarto año. Estudié en la UBA, en la calle Viamonte, empecé en 1938 y dejé en el ‘42.
P: ¿Usted sentía la necesidad de una formación académica?
O.O: No, pero pensé que necesitaba un orden. Un orden para estudiar. Después me casé y me resultó difícil retomar, sobre todo griego que era obligatorio hasta cuarto año.
P: ¿Le fue provechosa esa experiencia?
O.O: Bueno, me dio un cierto orden, una cierta disciplina que me hacía falta.
P: Hablamos de los compañeros de ruta, ¿qué pasa con las generaciones más jóvenes? ¿Siente que su poesía ha influido en ellas?
O.O: Eso se lo voy a preguntar a ustedes. No la encuentro como influencia, pero yo me entiendo muy bien con los jóvenes. Creo que no somos cerrados, que tenemos ductilidad como para ver dónde está la poesía. De la misma manera que yo la encuentro en muchachos que hacen poesía concreta, o que hacen ese tipo de cosa generativa en que una palabra trae otra, con muy poca ilación como no sea un parentesco a veces exclusivamente verbal.
P: ¿Usted se siente leída por las generaciones más jóvenes?
O.O: Sí, yo lo he sentido, porque he dado muchas conferencias, he hecho lecturas en universidades y yo encuentro el eco de los muchachos. Siempre me he sentido muy cómoda y muy acompañada y además he tenido una conversación muy libre, muy espontánea con ellos.
P: Nosotras creemos que su poesía está presente en la escritura de poetas mas jóvenes, a veces desviada, a veces con otro tono. Incluso nos parece difícil pensar en la existencia de Alejandra Pizarnik sin su poesía.
O.O: Bueno, yo la conocí a Alejandra cuando yo tenía treinta y seis años y ella, dieciocho. O antes: yo tenía treinta y cuatro y ella, dieciséis. Algo debo haber obrado.
P: Sin embargo, nos interesa reflexionar acerca de este tema porque hay un parentesco literario fuerte entre su poesía y la de Alejandra y pocas personas han reparado en esto.
O.O: Sí, sí, claro, por supuesto.
P: Tanto es así que hay versos suyos en los poemas de Alejandra, como “de estas aguas no beben las bestias del olvido”, que incluso se incluyen sin la cita correspondiente. ¿Le molesta esto?
O.O: No, a mí siempre me gusta que citen a mis clásicos.
P: Y, en general, ¿cuál es su opinión cuando un poeta incluye versos ajenos sin citar?
O.O: Yo creo que no está mal, es lo que llaman intertextualidad...Yo no lo haría. Creo que las cosas pueden ser lícitas. Pero bueno, también eso puede ser, es una manera, está expuesto ahí, que lo descubra quienquiera.
P: ¿Si en lo que usted está escribiendo, de pronto descubre que hay algo que quedó de otro escritor...?
O.O: Hago una búsqueda exhaustiva, y si no lo encuentro y tengo la sensación de que es de otro, lo saco. Quizá por un sentido de la propiedad desarrollado excesivamente, tal vez.
P: De todos sus libros, ¿cuál prefiere?
O.O: Siempre será el próximo, si existe. Cuando un libro se termina, lo que tengo es la sensación de que no está realizado del todo. Aunque nunca escribo un libro con la intención de escribir un libro, se va haciendo porque hay un oleaje que trae cosas semejantes de una época u otra época. Y después es lo que trae el oleaje de cada época.
P: ¿Ninguno de sus libros de poemas está pensado como unidad?
O.O: Yo creo que los únicos libros que escribí como una unidad total fueron Las muertes y Cantos a Berenice.
P: Museo salvaje también parece estar pensado como una unidad.
O.O: Claro, porque fue una época de angustias, y la angustia esencial mía era la angustia de muerte con relación a cierta sensación de enajenamiento con respecto a mi cuerpo, que Yurkievich confunde con asco y con algo demoníaco, y está muy equivocado. Jamás. El cuerpo siempre me ha parecido un intermediario sagrado.
P: ¿En qué trabajo se refiere Yurkievich a su libro Museo salvaje?
O.O: En un trabajo asqueroso.
P: Cuando se habla de Olga Orozco se hace mucho hincapié en el esoterismo. Sin embargo, lo esotérico marca fuertemente un momento de su producción, no toda su obra.
O.O: Por supuesto, eso está en Los juegos peligrosos, y después queda uno que otro elemento. Hay personas que han hecho tesis en Estados Unidos por ejemplo, muy bien hechas por cierto pero que toman exclusivamente el esoterismo. No lo religioso, que en mi poesía es tanto o más importante que lo esotérico. Además en Los juegos peligrosos hay una cantidad de elementos que están explícitamente jugados en ese orden pero en lo que no se tiene que insistir tanto.
P: En cuanto a lo religioso, sus poemas por momentos parecen sostener una creencia, por momentos parecen escenificar una duda en una lucha desesperada por creer.
O.O: Yo creo que están las dos cosas. Hay una fe profunda que a veces tambalea, sobre todo en los poemas que tienen relación con la muerte.
P: Como en el poema “Si me puedes mirar”, donde se pide por favor un testimonio...
O.O: Ah, sí, el poema a mi madre. Bueno, también lo pido en un poema de mi último libro. Pero no como si pidiera que Dios me manifieste su existencia, sino que me manifieste mi existencia. Porque yo, a veces, creo en una absoluta irrealidad de mi persona: esa es una de mis angustias grandes. Y a veces creo que no hay nada, como decía Borges, “que alguien me está soñando” y que a la vez yo proyecto un universo alrededor. En fin, una cosa muy berkeliana, pero eso es otro tema. Pero siento que mi angustia de muerte no me la quiero confesar y, además, que proviene de un cierto retorcimiento en la duda que no quiero sentir. Y es que, justamente, para mí lo contrario de la vida no es la muerte, para mí lo contrario de la muerte ha sido siempre la nada. Pero la nada es impensable: no te cabe la nada en tu cabeza como no te cabe lo que no tiene principio y lo que lo tiene, lo que no tiene fin y lo que lo tiene. No te cabe ninguna de esas cosas porque la conciencia funciona con otros caminos. Tal vez yo le tenga miedo a una cierta metamorfosis, que por fuerza se pueda producir después de la muerte y que es totalmente impensable –por más que golpee de este lado, no voy a saber cómo es ese tránsito–. Pero una tiene la sensación de que puede apegarse a eso que dice Sócrates según Platón: si hay algo después, bienvenido sea, ¿y si no hay nada? ¿Qué? ¿Qué importa?, ya ni estás. Pero es como si fueras a ver que no hay nada, a ver esa nada. Esa es la angustia brava.
P: En sus textos se habla de la caída, en un sentido bíblico.
O.O: Sí, sí, claro, para mí la caída sigue como en una cierta movilidad que no es visible, pero que está acá, en el mismo punto donde, aparentemente, estamos suspendidos.
P: En ese sentido, ¿qué pensadores, qué filósofos, quiénes formaron a la primera Olga Orozco y después con cuáles se fue afianzando?
O.O: Bueno, no tengo nada con qué quedarme definitivamente. Mi apego mayor ha sido por Kierkegaard, por Heidegger, por los existencialistas, en definitiva. Pero siempre con un Dios, no sin un Dios.
P: ¿Sus poemas de amor fueron escritos mientras usted estuvo enamorada o cuando el amor pasó?
O.O: Y... no. Mis poemas de amor, aun cuando siguiera enamorada, están escritos ya a una pérdida. Yo estoy con los españoles que dicen: “boca que besa no canta”. Estuve siempre muy ocupada mientras el amor era pleno y compartido como para sentarme a escribir. Creo que esa es una de las razones de que no haya escrito demasiado.
P: ¿Cual es su visión del amor?
O.O: Era siempre demasiado absoluta. Por eso la falta de perduración, justamente.
P: Quemándose en su propio fuego...
O.O: La falta de perduración no era mía sino de la otra parte. Como sucede con el amor absoluto y los hombres: es muy difícil que ellos se plieguen a un amor absoluto. Se sienten un poco asfixiados. Además resulta muy difícil encontrar la conjunción de un amor absoluto y un espíritu de fuego.
P: ¿Ante qué influencia mayor se sentó a escribir, qué la moviliza más fuertemente para la escritura?
O.O: Por un lado la ignorancia, en el sentido de que quería saber cosas y no recibía respuestas satisfactorias. Entonces empecé a interrogar yo a las cosas. La poesía ha sido para mí una interrogación, aunque aparentemente sea una aseveración. Por otro lado, el terror al tiempo y el temor a la muerte.
P: ¿Y con respecto a su último libro?
O.O: Bueno, es un libro duro. Fueron cuatro años terribles esos. Está escrito con pérdidas y ausencias, como sobrepasando el momento del grito. No lo escribí con el grito, lo escribí después. El grito lo dieron muy bien los griegos. Pero como hay una cosa de fe última, no es un camino cerrado. En fin, es el ritmo que una ha tenido entre azares y desdichas. Antes, ustedes me preguntaban a cuál de mis libros quería más. Yo no sé, el último es uno de los que más quiero. Y creo que es así porque ahí se convocan un montón de pérdidas que se recuperan a través de las palabras, y el resto es catarsis que también es importante.
P: Usted trabaja la pérdida como recuperación.
O.O: La ausencia termina por convertirse en una presencia, la ausencia termina por acompañarte.
P: Y con respecto a la realidad más inmediata, ¿la literatura le permitió vivir?O.O: A todo el mundo le parece que la literatura no sirve para nada, pero yo me he ganado la vida con la literatura, no con talleres literarios sino trabajando en editoriales. Trabajé muchos años, primero en Losada, más tarde con la editorial Muchnik, que después pasó a ser Fabril Editora. Allí era secretaria técnica cuando Pellegrini era asesor literario, yo trabajaba con él. Seguía todo el proceso del libro: el encargo, la traducción, la corrección de estilo y la de pruebas. Después, cuando cerró Fabril Editora, pasé a Claudia, fue la época de oro de Claudia. Usaba muchos seudónimos. Para los trabajos científicos elegí uno de hombre, porque parecía que daba más apoyatura. Ahora, miren qué nombre fui a elegir: Jorge Videla. Los trabajos de ocultismo los firmaba Richard Reiner. El consultorio sentimental, Valeria Guzmán. Los comentarios de libros los firmaba Martín Yañez. Lo que estaba más cerca de mi propio estilo eran las biografías de artistas que firmaba como Valentine Charpentier –naturalmente eran las personas lo que te permitían tomar, no las obras porque parecía que eso aburría a las lectoras de Claudia. Carlota Ezcurra escribía las notas frívolas y Helena Prado, algunas de modas.
P: ¿Alguna firmaba como Olga Orozco?
O.O: No, no. Y lo lamento.
P: ¿Le molestaba ganarse la vida con algo que no fuera estrictamente lo suyo?
O.O: No, para nada. Además creo que no me perjudicó hacer periodismo. Creo que me dio una mayor soltura y una capacidad de ver las cosas desde distintos lugares.
P: ¿Y después de Claudia?
O.O: Después elegí cuentos para Editorial Atlántida. Pero sin escribir, sólo los elegía.
P: ¿Que está escribiendo en este momento?
O.O: Estoy trabajando, como siempre, en algunos poemas y en el libro de relatos. Al libro de relatos le falta poco, ya podría publicarlo así como está, pero como tenía anotados dos relatos más de los que tengo hechos (uno está por la mitad y el otro no tiene más que anotaciones), estaba esperando terminarlos para cerrar el libro: uno es una historia con gitanos y el otro, acerca de las hogueras de San Juan. Estos relatos están emparentados con los de La oscuridad es otro sol, los personajes inclusive son los mismos.
Es el final. Porque de lo que se habla es de proyectos, de lo que está por hacerse, del futuro, y de eso nadie puede dar cuenta. A ese futuro Olga Orozco está abierta como posibilidad de una escritura que sí seguirá dando cuenta en ese mundo definitivo de su literatura.

miércoles, abril 29, 2009

Las madres, de Verlaine y de Rimbaud*

Por José Lezama Lima
"(…) Ahora Paul Verlaine está en Londres con barras clownescas de brea y de hollín. Y Rimbaud está con él y ha sido la disculpa unas clases de francés que remediarán la pobreza. Detrás de ellos, como antiestrofa o coro, las madres. La de Rimbaud, que ve siempre que su hijo se le escapa desde que tenía diez años. Y la de Verlaine, que es la madre muy vieja del cuarentón largo, que ve que su hijo, más allá de la esposa y del hijo, la busca siempre, le pertenece. Ambas, como corcho tallado, se aprestan a seguir los designios de sus sucesiones. Piojoso, vociferante desigual, rueda de una a otra parte, como el plomo de una banda a otra del barco achicado como un tapón. Y la de Rimbaud, que recordaba el día que su hijo le pidió un piano y ante su consideración le descerrajó la mesa y luego le dio forma y registro de piano. Y la promesa de convertir todas las piezas de la casa en un piano si no llegaba el piano. Y la asombrada madre de Rimbaud, que ve que después del piano su hijo quiere ahora a Verlaine, que de noche camina hasta su casa gritando, sucio de hollín y de siniestros peldaños de buena canción, como si fuese entrada y salida de personajes previamente diseñados, cuando Rimbaud se escapaba de Londres, llegaba de inmediato la madre de Verlaine. De nuevo están juntos en Bruselas, ya con la madre de Verlaine. De regreso, la madre de Rimbaud le hace el sueño en un segundo piso, el granero, con breves borronaduras de cal. Le depara así en su rica sencillez, la misma provocación imaginativa que cuando después de píldoras de opio ve solo lunas blancas y lunas negras.
* Fragmento extractado de "Ensayos-Analecta del reloj", del libro José Lezama Lima, Obras completas, Tomo II, editado por Aguilar, México, 1977.

Desidia de autoridades y vecinos de Parque Chacabuco

El Parque Chacabuco agoniza, y a nadie parece importarle.
Ni siquiera a los vecinos del barrio, que ven valorizadas sus propiedades gracias a la cercanía de ese pulmón verde, se les mueve un pelo ante el notable deterioro del Chacabuco. Pasean, corren y se tiran entre la basura esparcida por todos lados. Toman mate cerca de las zanjas apestadas de mosquitos, indiferentes a los vahos nauseabundos que despide la tierra arrasada por los excrementos y el orín de animales y… humanos (¡). Son los mismos que uno encuentra en los cafés de los alrededores, opinando acerca de las epidemias de dengue y fiebre porcina, hablando, digo bien, porque a la hora de tomar recaudos, es decir, pasar a la acción, hacer algo, eligen hundirse en la desidia, siempre esperando, en el mejor de los casos, que del espacio público se encargue otro, no?
¿Cuál es la diferencia entre la actitud de esta gente --integrante de nuestras pulcras clases medias-- y la actitud de las tan chic autoridades de nuestra ciudad respecto del espacio público? Ninguna. Son tal para cual.

Lectura Pública de Carta Abierta en la Feria del Libro

El próximo jueves 30/4 se realizará una nueva lectura pública de La Carta/5, del espacio Carta Abierta.
El acto tendrá lugar en la Feria del Libro, Sala VictoriaOcampo (unificada), Pabellón Blanco, 1er. Piso, a las 23:00.
El texto será leído por: OSVALDO BAYER, LILIANA HERRERO, NORBERTO GALASSO, TERESA PARODI, VICENTE BATTISTA, TITO COSSA, HORACIO GONZÁLEZ, JAIME SORÍN Y RICARDO FORSTER.
Al cabo de la lectura, y en coincidencia con la masiva afluencia de público (ese día la entrada a la Feria será gratuita), se realizará un abrazo al stand de la Biblioteca Nacional , como muestra de solidaridad y reconocimiento a sus autoridades y trabajadores.

Ciclo de Poesía Fedro: Apertura 2009

Leerán los poetas: Leopoldo Castilla, Liliana Lukin, Silvia Dabul y Alejo González Prandi.
Este jueves 30 de abril a las 20 hs. en Carlos Calvo 578.
Coordinan el ciclo: Florencia Walfisch, Ana Lafferranderie: poesia@fedrosantelmo.com.ar

La ficción y sus hacerdores


Casa de la Cultura, Rufino de Elizalde 2831-Palermo Chico
Entrevista a la narradora Hebe Uhart
La cita es el miércoles 29, a las 19.30

martes, abril 28, 2009

Noche de autoras en la Feria del Libro

La cita es el jueves 30 de abril, en el stand de las editoriales independientes de la Feria del Libro (2321/Pabellón Amarillo).
Leerán: Pola Oloixarac, Beatriz Vignoli y Sonia Budassi.
Se recuerda que ese día entre las 20.30 y hasta la 1, la entrada es libre y gratuita.

Homenaje a Ediciones Último Reino, editorial de poesía

Durante la Inauguración del Festival Internacional de Poesía de la Feria del Libro le entregarán a Ediciones Último Reino una plaqueta en homenaje a los 30 años de continuada labor en la difusión de la poesía argentina.
La cita es el miércoles 29 de abril, 20:30 hs, Sala Rincón de la Lectura (entrada por Av. Santa Fe y Sarmiento).

lunes, abril 27, 2009

Poema: exorcismo por ardid*

Por Henri Michaux**
Harto extraordinario sería que de los miles de sucesos que acaecen cada año resultase una armonía perfecta. Siempre hay algunos que se atragantan, y que uno guarda dentro de sí, hirientes.
Una de las cosas que pueden hacerse: el exorcismo.
Toda situación es dependencia y cientos de dependencias. Sería inaudito que resultase de esto una satisfacción sin tacha o que un hombre pudiera, por muy activo que fuese, combatirlas a todas eficazmente en la realidad.
Una de las cosas que pueden hacerse: el exorcismo.
El exorcismo, reacción de poder, a modo de ataque con ariete, es el auténtico poema del prisionero. En el lugar mismo del sufirmiento y la manía se introduce tal exaltación, tan magnífica violencia, unidas al martillear de las palabras, que el daño se disuelve progresivamente y lo reemplaza una aérea ira demoníaca --¡maravilloso estado!
Muchos poemas contemporáneos, poemas de liberación, obran también uno de los efectos del exorcismo; mas un exorcismo por ardid. Por ardid de la naturaleza subconsciente que se defiende mediante una elaboración imaginativa apropiada: los sueños. Por ardid premeditado o tanteante, que busca su punto de aplicación óptimo: los sueños diurnos.
No sólo los sueños sino una infinidad de pensamientos son "para salir del apuro", e incluso sistemas filosóficos que se creían algo muy distinto fueron sobre todo exorcisantes.
Efecto liberador semejante, pero naturaleza por completo diferente.
Nada en ella de ese impulso de saeta, fogoso y como suprahumano del exorcismo. Nada de esa especie de torreta de bombardeo que se forma en los momentos en que el objeto que hay que rechazar se ha tornado casi eléctricamente presente y es mágicamente combatido.
Esta ascensión vertical y explosiva constituye uno de los momentos culminantes de la existencia. Por muchas veces que aconseje uno tal ejercicio a quienes viven a pesar suyo en dependencia desgraciada, siempre serán pocas. Pero resulta difícil encender el motor; solamente logra hacerlo la cuasi desesperación.
Como sabe el buen entendedor, los poemas del comienzo de este libro no están en absoluto escritos por odio a esto o aquello, sino para liberarse de infleuncias.
La mayoría de los textos que siguen son, en cierto modo, exorcismos por ardid. Su razón de ser: mantener en jaque a los poderes circundantes del mundo hostil.
*Prefacio del libro Adversidades, exorcismos. Traducción, Jorge Riechman. Editorial Poesía Cátedra, Madrid, 1988.
**Poeta y pintor francés de origen belga. Entre sus libros se cuentan: Quien fui (1924), Ecuador (1929), Un bárbaro en Asia (1932), Paz en los quebrantes (1959), El infinito turbulento (1957), Conocimiento en el abismo (1961), Las grandes pruebas del espíritu (1966). Murió el 19 de octubre de 1984.

viernes, abril 24, 2009

El piano*, de Henri Michaux**

Compañero que no me observa, que no me evalúa,
que no toma nota, que no conserva huellas, compañero
que no exije, que no me obliga a prometerle nada.
Con él, todo tan simple.
Yo me acerco. Él está listo.
Yo traigo la obsesión, la tensión, la opresión.
Él canta.
Yo traigo la situación irremediable, el vano despliegue
de esfuerzos, el fracaso de todo junto con la mezquindad, las
precauciones llevadas por el viento, por el fuego, por el fuego,
sobre todo por el fuego:
Él canta.
Yo traigo la inundación de sangre, el rebuzno de los asnos contra
la paz, los campos, el trabajo forzado, la miseria, los prisioneros
de la familia, las cosas a medias, los amores a medias, las vacas
flacas, los hospitales, los interrogatorios policiales, los lentos
agonizantes de las aldeas perdidas, los amargos vivientes,
los dañados, aquellos que derivan conmigo sobre la helada
y loca ladera:
Él canta.
Yo acarreo todo en desorden, sin saber lo que traigo, de quién,
para quién, quién habla en la cesta de las llagas:
Él canta.
* Texto incluido en el libro Passages (Gallimard, París, 1963).
* Poeta y pintor nacido en Bélgica en 1899 y nacionalizado francés. Murió en 1984.

jueves, abril 23, 2009

Poesía oscura, poesía clara II

Por Alejandra Pizarnik*
"(...) En general, estamos acostumbrados a una poesía que tenga -digamos- subyacencia. En cambio en Girri hay una absorción total de la palabra. Crea una nueva manera de lectura en que la totalidad del poema queda convocada en la palabra, en una suerte de filo horizontal que no permite ningún más allá ni más acá. De este examen se desprende que Girri no sólo no es un poeta oscuro --como se ha dicho-- sino que es demasiado claro, y justamente por esto puede parecer oscuro. Aun así es un deber confesar que no he comprendido dos versos de El ojo**, dos versos obsesionantes: en lo bajo, no en lo oscuro,/en lo bajo, que no es lo oscuro.
Sin duda, hay una complacencia en no comprender algunos versos de un libro de poemas; alegra repetirlos pues misteriosamente nos suelen poner en contacto con lo más puro de la sonoridad del lenguaje. Además, de tanto repetirlos, su sentido acaba por estallar en el espíritu, como quería un gran oscuro, G. M. Hopkins."

*Fragmento del artículo titulado "Alberto Girri: El ojo", escrito por Alejandra Pizarnik y publicado en la revista Sur, Buenos Aires, Nº 291, noviembre-diciembre de 1964. Este artículo está incluido en el libro Alejandra Pizarnik, prosa completa (Lumen, Palabra en el Tiempo, 2001).
** El ojo, libro de poemas del poeta argentino Alberto Girri (Losada, Buenos Aires, 1964.)

Poesía oscura, poesía clara

Por José Lezama Lima*

"En cierta ocasión, me decían que Góngora era un poeta que tornaba oscuras las cosas claras y que yo, por el contrario, era un poeta que tornaba las cosas oscuras claras, evidentes, cenitales. He señalado que entre los antiguos juglares aparecieron los trovar clus, que eran juglares que hacían poesía oscura. Así vemos que aun la juglaría, por definición simple, no tiene que ver nada con la claridad, puesto que ya había entre los juglares quienes hacían poesía oscura o hermética (...).Hay la poesía oscura y la poesía clara. Éste es un hecho que tenemos que aceptar con sencillez, como aceptamos la existencia del día y de la noche; de las cosas que se hacen por el día y las cosas que se hacen por la noche. (...), en definitiva, ni las cosas oscuras lo son tanto como para darnos horror, ni las claras tan evidentes para hacernos dormir tranquilos. Pero esto de oscuridad y claridad ya me va pareciendo trasnochado. Lo que cuenta es lo que Pascal llamó los penseés d'arriere. Es decir, el eterno reverso enigmático, tanto de lo oscuro o lejano como de lo claro o cercano. La tendencia a la oscuridad, a resolver enigmas, a cumplimentar juegos entrecruzados es tan propia del género humano como la imagen reflejada en la clara lámina marina, que puede conducirnos con egoísta voluptuosidad a un golpe final, a la muerte. No hay que buscar oscuridades donde no existen."

* José Lezama Lima, escritor cubano (1910-1916). Fundó la revista Verbum y dirigió la revista Orígenes. Publicó entre otros, los siguientes libros: Muerte de Narciso (1937), Enemigo rumor (1941), Aventuras sigilosas (1945), Dador (1960), Fragmentos a su imán (1977), Paradiso (novela, 1966), La cantidad hechizada (ensayo, 1970), Oppiano Licario (novela inconclusa, aparecida póstumamente en 1977).

viernes, abril 17, 2009

agradecimiento

Agradezco desde aquí a todos los amigos/as que me están haciendo llegar sus saludos por mi cumpleaños: un gran abrazo para todos! María del Carmen.

miércoles, abril 15, 2009

Premio Iberoamericano de Cuento Julio Cortázar

La querida amiga y exquisita poeta Basilia Papastamatíu, residente hace ya muchos años en la hermana República de Cuba, nos ha hecho llegar las bases de este Concurso, cuyas bases transcribimos a continuación:
Convocatoria
El Instituto Cubano del Libro, la Casa de las Américas y la Fundación ALIA convocan a la octava edición del Premio Iberoamericano de Cuento Julio Cortázar, creado por la prestigiosa escritora y traductora Ugnè Karvelis, con el objetivo de estimular a los narradores de Iberoamérica. El premio, que tiene una frecuencia anual, fue concebido además como un homenaje al gran escritor argentino, uno de los mayores de nuestra lengua.
Los concursantes deberán regirse por las siguientes bases:
. Podrán participar todos los autores iberoamericanos. Los interesados deben presentar un cuento inédito, en español, de tema libre, que no esté comprometido con ningún otro concurso ni se encuentre en proceso editorial.
. Los autores enviarán tres copias del cuento, cuya extensión máxima será de 20 cuartillas mecanografiadas a dos espacios y foliadas.
. Los cuentos estarán firmados por sus autores, quienes incluirán sus datos de localización. Es admisible el seudónimo literario, pero en tal caso será indispensable que lo acompañe de su identificación personal.
. Las obras deberán ser enviadas, antes del 30 de junio de 2009 a:
Premio Iberoamericano de Cuento Julio Cortázar. Centro Cultural Dulce María Loynaz, y E, Vedado. Ciudad de La Habana, Cuba,
o a:
Casa de las Américas, 3ra, esquina a G, Vedado. Plaza. Ciudad de La Habana. Cuba.

. El jurado estará integrado por destacados narradores y críticos. Se conocerá su decisión en agosto de 2009.
. Se otorgará un premio único e indivisible que consistirá en: 1 500.00 euros, la publicación del cuento premiado en la revista literaria La Letra del Escriba, tanto en su versión impresa como electrónica, así como su publicación en forma de libro junto con los relatos que obtengan menciones, volumen que se presentará en la Feria Internacional del Libro de La Habana de 2010. La premiación se realizará en La Habana el 26 de agosto de 2009, aniversario del natalicio de Julio Cortázar. No se devolverán los originales concursantes.
Presidente de Honor del concurso: Miguel Barnet. Coordinadora general: Basilia Papastamatíu

martes, abril 14, 2009

Nuevas ediciones de Editorial Aurelia Rivera

Vaya nuestro agradecimiento desde aquí a Pablo "El Corto" Alessandrini, director de la editorial Aurelia Rivera (www.aurelialibros.com.ar) por habernos hecho llegar ejemplares de los últimos libros editados por su sello: Éxapon de Federico P. Maggiore; La puerta equívoca, poemas de Juan Carlos Martelli; El dramaturgo americano y El asesino piadoso, novelas de Raul García Luna; Un sendero iluminado, de Pablo A. Basz y Guillermo Hotel, de Guillermo Piro.

lunes, abril 13, 2009

Recordando a Simone Weil*

"Mecánica humana. Quien sufre trata de comunicar su sufrimiento --ya sea zahiriendo a otro, ya sea provocando su piedad-- con el fin de disminuirlo, y a fe que lo consigue. (...) Tendencia a extender el dolor más allá de uno mismo.

Si por un exceso de debilidad no puede provocarse la compasión ni tampoco hacer daño al prójimo, se daña la representación del universo en uno mismo. Cualquier cosa hermosa y buena resulta entonces como una injuria. (...)

Hacer daño al prójimo es recibir algo de él. ¿Qué? ¿Qué se gana (y qué habrá que pagar a cambio) cuando se hace daño? Sale uno crecido. Sale uno más ancho. Ha colmado dentro de sí un vacío al crearlo en el otro.

Poder hacer daño al prójimo impúnemente (...) es ahorrarse un gasto de energía, gasto que el otro debe asumir. Lo mismo que en la satisfacción ilícita de un deseo cualquiera. La energía que se economiza de esa manera se degrada enseguida. (...)"

*Simone Weil. Filósofa francesa (1909-1943). Fragmento extraído del libro La gravedad y la gracia, Editorial Trotta. Madrid, 1998.

jueves, abril 09, 2009

Amelia Biagioni*

Chacarita
Helecho crisantemo
cala rama clavel y dalia
como pórtico de noviembre

ciudadela posada en cielo
con sus generaciones extendidas
bajo el vigor

animación fragantes calles
señalan verdes amarillos amarantos

mementos de abejorro
mariposa recién abierta

felicidad de rosa y tumba

*Amelia Biagioni (1916-2000). Publicó: Sonata de soledad, 1954; La llave, 1957; El humo, 1967; Las cacerías, 1976; Las estaciones de Van Gogh.

Otro poema de Silvina*

CAMA
En dormitorios que no veré más
que fueron los testigos de mis viajes;
en dormitorios hondos como bosques
y que están dedicados al asombro,
en los que se desplazan con un tren
para llevarnos a un lugar cualquiera;
en los barcos anclados al adiós
con un ojo de buey que encuadra el sol;
en los que persistieron con rumores
de chicharras, con lunas delictuosas;
en los otros que son meros pasillos
que nos adjudicaron en la infancia;
en los secretos, que el amor concede;
en aquellos que son sólo una playa
con las mesas de luz hechas de arena;
en aquellos que son una azotea
o entre los abanicos de las palmas
un pedazo de tierra de un domingo
tuve una cama que no olvidaré

Su cabecera fue a veces de bronce,
de madera, de pecho o de follajes,
de papeles de diario o de cemento.
Su colchón fue de pasto o de baldosas,
de tigre o de león embalsamado,
de lana o de mosaico o de plumas,
de arena suave o de algún cuerpo humano.

Cama en la oscuridad, supuesto río,
que lleva a las regiones subterráneas
del sueño, del silencio o del reposo.
Horizontal como el desierto fuiste
como el fondo del mar y silenciosa…
En ti escuché los ruidos más remotos
que llegan de los puertos y del campo.
En ti supe morir estando viva;
vivir cuando creí que estaba muerta.
Asesiné, olvidé y amé sin tregua,
bajo tus baldaquines invisibles.
Un infinito perro no sería
más constante que tú, a través del tiempo.
*Poeta y narradora argentina. El poema que se transcribe está incluido en el libro Lo amargo por dulce (1962).

Silvina Ocampo: La visión

Caminábamos lejos de la noche,
citando versos al azar,
no muy lejos del mar.
Cruzábamos de vez en cuando un coche.

Había un eucalipto, un pino oscuro
y las huellas de un carro
donde el cemento se volvía barro.
Cruzábamos de vez en cuando un muro.

Íbamos a ninguna parte, es cierto,
y estábamos perdidos: no importaba.
La calle nos llevaba
junto a un caballo negro casi muerto.

Era de noche -esto será mentira.
Tal vez, pero en mis versos es verdad-.
Una arcana deidad
casi siempre nocturna que nos mira

vio que nos deteníamos y el día
suspendió sus fanáticos honores,
clausuró sus colores
pues también el caballo nos veía.

No digas que no es cierto: nos miraba.
Con la atónita piedra de sus ojos,
bajo los astros rojos,
nos vio como los dioses que esperaba.
*Narradora y poeta argentina (1903-1994). Este poema está dedicado a Borges y pertenece al libro Los nombres (1953).

miércoles, abril 08, 2009

Juan José Ceselli*: Aquel mueble

Aquel mueble era mitad cómoda mitad mujer
sus senos surgían de cajitas de música
y las piernas giraban con ruido de pasadizo secreto
dejando escapar torbellinos de medias y de ligas
y perfumes de azahar
en sus curvas las manos quedaban atascadas para
siempre
tenía cajones mixtos que sólo guardaban recuerdos
o caricias
y era inútil tratar de introducir la llave
cuando las cerraduras juntaban los párpados para soñar.

*Poeta argentino (1909-1982).

Carlos de la Púa*: Los bueyes

Vinieron de Italia, tenían veinte años,
con un bagayito por toda fortuna
y, sin aliviadas, entre desengaños,
llegaron a viejos sin ventaja alguna.

Mas nunca sus labios los abrió el reproche:
siempre consecuentes, siempre laburando,
pasaron los días, pasaban las noches,
el viejo en la fragua, la vieja lavando.

Vinieron los hijos! Todos malandrinos!
Vinieron las hijas! Todas engrupidas!
Ellos son borrachos, chorros, asesinos,
y ellas, las mujeres, están en la vida.

Y los pobres viejos, siempre trabajando,
nunca para el yugo se encontraron flojos;
pero, a veces, sola, cuando está lavando,
a la vieja el llanto le quema los ojos.

*Carlos De La Púa se llamaba en realidad Carlos Raúl Muñoz y Pérez, se hacía llamar Carlos Muñoz del Solar y lo llamaban El Malevo Muñoz. Este poema está incluido en La crencha engrasada (1928).

martes, abril 07, 2009

Nuestra adhesión a Artemio

Ante el jaqueo de la página de Consultora Equis, hacemos llegar desde aquí nuestra solidaridad a su titular, Artemio López, y nuestro más enérgico repudio por ese tipo de actos.

Taller de Poesía

Todavía quedan vacantes para el taller de poesía de los martes de 19 a 21, coordinado por la poeta María del Carmen Colombo (www.mariadelcarmencolombo.com). Consultas: escribir a colombomc@fibertel.com.ar o llamar al 15-60-255595.

PLAN DE TRABAJO
Metodología

• Lectura y análisis de los textos de los participantes.La palabra del otro como generadora de textos: Práctica intensiva de la escritura. • Voces y resonancias. Propuestas estéticas: Lectura de la obra de otros autores:Baudelaire-Rimbaud-Mallarmé-Valery-Eliot-Lezama Lima-Discépolo-Pizarnik-Bayley-Orozco-Ortiz-Lamborghini-Bellessi-Gruss, etcétera.

Objetivos: • Perfeccionar la artesanía propia del oficio. Ahondar en aquellos temas y motivos que se manifiesten en la producción grupale individual. • Reconocer en los textos filiaciones y parentescos literarios. • Adquirir una mayor conciencia del proceso creativo.

Actividad complementaria: evaluación grupal del conjunto de los textos presentados por cada uno de los integrantes, como cierre de cada tres meses de trabajo.

Talleres individuales. Corrección y edición de originales (libros).

César Fernández Moreno*

Primer poema al mostrador

viejo si me vieras ahora
estoy parado contra el mostrador
mis pantorrillas tensas me soportan
un rato cada una

vos te hubieras sentado en una mesa
tus hombros los hubiera soportado un respaldo
hubieras perdido tu mirada en la vereda de enfrente
qué fabulosa lejanía

yo he venido a queda un poco más arriba
veo un poco más de cerca
alcanzo a leer las letras de la vidriera
al revés

pero es el mismo proceso
la misma breve lucha con el paquetito de azúcar
el mismo sabor aceitoso del café suburbano
cambio propina por comentario sobre lluvia inminente
saco mi libreta con disimulo
para escribir este primer poema sobre un mostrador

pero el patrón me enciende una luz
solícitamente
y lo escribimos a medias
entre mi mano y su mirada

* Poeta argentino (1919-1985), hijo de Baldomero. Puiblicó, entre otros libros: Gallo ciego, 1940; Veinte años después, 1953; Argentino hasta la muerte, 1963; Ambages, 1972; Sentimientos completos, 1982; Obra Poética I: Argentino hasta la muerte y otros libros, 1999; Obra Poética II: Querencia y otros libros, 1999.

Joaquín Giannuzzi*: Me contó un guitarrero

Me contó un guitarrero
que una dulce razón hay en el hecho
de tocar la guitarra: es el apoyo
de su brazo en la curva
que entra a buscar el centro de la caja.
Ese leve reposo
de la carne concede
la explicación más vasta de la vida.
Yo alabé su certeza y vi más claro;
y pensé: cuando uno
quedando a oscuras no comprende nada
de lo que pasa aquí, en las relaciones
entre el mundo y las cosas, el orgullo,
lucidez y piedad se desmoronan
como buscando un sitio que responda
al sueño que merecen
y justifique lo que se ha perdido.
Uno comprueba entonces
sin júbilo y sin pena, pero sí
con un poco de paz bajo la frrente
que el lugar del sentido está en el centro
de lo que somos, una
especie de retorno a la primera
interrogación, una
vuelta sosegada hacia el asombro.
De modo que mi brazo, en su descanso.,
--contaba el guitarrero--
me remite, sin duda a lo que soy
y las cuerdas responden por mí mismo.
*Nació en Buenos Aires en 1924 y murió en Salta en 2004.Su obra poética abarca los siguientes títulos: “Nuestros días mortales” (1958), “Contemporáneo del mundo” (1962), “Las condiciones de la época” (1967), “Señales de una causa personal” (1977), “Principios de incertidumbre” (1980), “Violín obligado” (1984), “Cabeza final” (1991), “Apuestas en lo oscuro” (2000, incluido en la edición de su “Obra poética” completa) y “¿Hay alguien ahí?” (2003).

Francisco "Coco" Madariaga*


Los poetas oficiales

¿Amoldáis vuestra esfera a lo más íntimo del porvenir?

Perros enanos entecos, tenéis a vuestro servicio los
escribientes nacionales, pajarracos de la patria.
Canasteros de los frutos del odio, no estoy arrepentido
de tener a mi servicio las joyas y los frutos del deseo.
Principitos destronados de toda sangre de composición
en la naturaleza.
Eugenios, Equis, Clauditos, perritos de ceniza.

*Poeta argentino, nacido en Corrientes. Publicó, entre otros libros: Las jaulas del sol , El delito natal, Los terrores de la suerte, El asaltante veraniego, Tembladerales de oro, Llegada de un jaguar a la tranquera, Una acuarela móvil, Resplandor de mis bárbaras, El tren casi fluvial, País Garza Real, etcétera.

Mario Trejo*: Los campeones de la noche


A Paco y Juan, indudablemente

Ninguna ley tengo para ofrecer
ninguna profecía
salvo la muerte y las revoluciones victoriosas
Dejemos entonces al guerrero en paz
y a los hermanos rotos en medio del camino
Pasemos al sacrificio. La ceremonia está servida:
abrazos celebrados detrás de la ciudad
besos en andenes movedizos
mudas consignas en salas de espera
y a veces ni un guiño
nada para despistar
nada para sobreentender
sólo los ojos lacios como en mesa de póker
Ya no podremos ser los elegidos por el sol
los cachorros feroces que asombrarían al mundo
Apenas si hemos nacido sin querer
viejos desconocidos a quienes llamo mis amigos
perdidos en el trasbordo y sin saber qué tren tomar!
Pero mis compatriotas juegan a dormir y a olvidarse
de todo
A los sobrevivientes los conozco
borrachos que invocan a Dios como a una deuda de
juego
soldados que hacen patria en los umbrales
pálidos maricas dispuestos a fingir hasta el alba
parejas para las que ha terminado sin gloria
esta noche en la que tanto creyeron
y también el húmedo insomne que mueve sus ojos
desde el hospital
acechando el ruido de los libres
aullando por la droga que le traerá el olvido
el negro paraíso que es dormir una noche
Y aquí
en el centro de la ciudad
las tiernas actrices compran el diario
y los temerosos también quieren saber qué pasa en el mundo
mientras los coches llevan solitarias parejas
y todos tanteamos una cama y un nuevo sueño
y la mañana viene trayendo la luz y la paz
pero no para todos
apenas para nosotros
los ganadores
los verdaderos campeones de la noche.

Mario Trejo (1926). Poeta, dramaturgo, guionista, autor de canciones y periodista argentino. Colaboró en varias revistas literarias: "Contemporánea", "Luz y sombra", "Cinedrama", "Ciclo" y "Conjugación", entre otras. También se encuentran colaboraciones suyas en revistas extranjeras. En teatro recibió el Premio Municipal (1957) y el Premio Nacional "Florencio Sánchez" (1960) por su obra "No hay piedad para Hamlet", escrita en colaboración con Alberto Vanasco. "Los pájaros perdidos", con música de Astor Piazzolla es su canción más conocida y difundida. Poemarios: "Celdas de la sangre", "El uso de la palabra", "La pena capital" y "Orgasmo y otros poemas".

Por siempre, Edgar Bayley*

EL POETA RECUERDA UN VIEJO AMOR AL COMENZAR EL AÑO
es costumbre al terminar el año
volverse mirar a los costados
(en otro tiempo
en la casa habitaban tantas gentes
sombras
una aventura de amor fracasada)
otros encuentran que es necesario aclarar estos brindis
de año nuevo porque hay esperanzas que enunciar
mirarse brindar por la libertad y las pequeñas gotas de lluvia
y el amor (tus ojos) y el amor (todas pero
principalmente tú)
hemos viajado diciendo esperando en las cavidades
del mediodía un nuevo cántico para todos y además
en forma ligeramente diferente nos hemos dicho
cuando éramos amantes las mismas cosas que se
dicen los otros
pero ahora se trata de un brindis
y no brindaremos por los recuerdos sino por los
árboles del porvenir
por los nombres del porvenir
para que el corazón y la estrella concurran al esfuerzo
común para que la voluntad sin demasiada violencia
como cosa ínfima
se extienda y apruebe las cosas de este mundo
para que yo (de regreso) después de haber hablado
mucho (una noche cualquiera) compruebe la
fatalidad de la distancia
pero levanta de cualquier manera tu copa porque
siempre hay una palabra que todos pueden
pronunciar y el río sigue moviendo su miedo su
tarde y el puñado de tersos inviolables pájaros
este año y todos los años has acumulado errores sobre
tu cabeza
y pensando crear tu vida sólo la has repetido
(en otro tiempo
abríamos la puerta de mañana
y entraban el sol los sombreros arrojados al viento
por los trasnochadores de la víspera
los ecos de sus conversaciones
y tu risa
aunque hacía tanto que ya no te veíamos)
como en otro tiempo
sin cuadrantes ni altura he llegado muchas noches
este año
ahora yo puedo recordarla suelto
como una fragilidad silenciosa
en este día en esta hora
a otras tierras entregará sus manos
sus ojos han conocido otros combates más cerca de la
piedad o del odio
pero ahora se trata de un brindis
del año que comienza indiferente a su memoria o tus
deseos
*Poeta argentino.

lunes, abril 06, 2009

Presentación del libro La orilla familiar

El próximo miércoles 15 de abril, a las 19, en El Casal de Catalunya, Chacabuco 863, Capital, se presentará el libro de la poeta argentina Ana Guillot, La orilla familiar.
Presentan: María Rosa Lojo y Susana Szwarc. Traductor al catalán: Pere Bessó. Canciones a cargo de: María Heinen

sábado, abril 04, 2009

Nadadora, nuevo libro de la poeta Marta Miranda

No te pierdas el nuevo libro de la poeta argentina Marta Miranda, editado por Bajo la Luna Poesía, Nadadora, donde podrás leer poemas como el siguiente:

Recostada sobre el cemento tibio
estira una mano y la sumerge

Al retirarla
iluminado
trae consigo un guante líquido

el universo brilla en una mano

*Marta Mirando nació en Mendoza. Tiene varios libros publicados. Desde 1986 vive en Buenos Aires.

jueves, abril 02, 2009

2 de abril: Gustavo Caso Rosendi*

Trinchera
Cuando cayó el soldado Vojkovic
dejó de vivir el papá de Vojkovic
y la mamá de Vojkovic y la hermana
También la novia que tejía
y destejía desolaciones de lana
y los hijos que nunca
llegaron a tener
Los tíos los abuelos los primos
los primos segundos
y el cuñado y los sobrinos
a los que Vojkovic regalaba chocolates
y algunos vecinos y unos pocos
amigos de Vojkovic y Colita el perro
y un compañero de la primaria
que Vojkovic tenía medio olvidado
y hasta el almacenero
a quien Vojkovic
le compraba la yerba
cuando estaba de guardia
Cuando cayó el soldado Vojkovic
cayeron todas las hojas de la cuadra
todos los gorriones todas las persianas
*Nació en Esquel, Chubut, Argentina, en 1962. Reside en la ciudad de La Plata. El poema que se transcribe está incluido en su libro Soldados.

2 de abril


"(...) En medio de la noche, ahí estábamos, parados en una barrera suburbana, una columna de micros con soldados que volvían de la guerra. Los taxistas no lo podían creer. Y después, cuando entramos a Campo de Mayo, recorrimos un tramo indefinido en completo silencio, hasta que empezamos a escuchar, a lo lejos, una marcha, una marcha hermosa, Avenida de las camelias --una marcha meláncolica, como todas las nuestras, escritas con tonos menores, sin el triunfalismo de circo de las marchas norteamericanas--. Era una noche oscurísima y no sabíamos de dónde venía esa música, hasta que de pronto, cuando la música era ya estridente, vimos una banda tocando en medio de la nada, abajo de una lamparita de no más de veinticinco vatios, en pleno descampado. Y ahí los dejamos, porque los micros nunca pararon y ahora se me ocurre pensar que todavía siguen ahí, en el mismo lugar, tocando La avenida de las camelias para nadie. Nunca supe bien qué fue eso, pero me quedó grabado como una visión."
*Este fragmento es parte del testimonio de Daniel Terzano --ex combatiente de Malvinas, también psicólogo y escritor--, incluido en el excelente libro Partes de guerra, de Graciela Speranza y Fernando Cittadini.

Encuentro Cultural Passo de Guanxuma

La Universidad Nacional de General Sarmiento convoca al Encuentro cultural Passo de Guanxuma: ficciones de argentinos sobre Brasil y de brasileños sobre la Argentina (cuentos, fragmentos de novelas, crónicas de viaje y contacto, fantasías e impresiones en español, portugués o portuñol).
El encuentro se realizará el 2 y 3 de julio de 2009, en la sede Los Polvorines de la UNGS, J. M. Gutiérrez 1150.
Podrá presentarse cualquier escritor en lengua española y portuguesa. De este modo, si bien nuestra convocatoria aparece en principio restringida a lo argentino y lo brasileño, se considerará la aceptación de textos escritos por y sobre otros latinoamericanos en relación con el Brasil, y textos de brasileños sobre otros países de América Latina.
No hay extensión mínima. La extensión máxima del texto propuesto para la lectura oral será de 2000 palabras; la versión para su publicación puede llegar a 3.000 palabras. Los textos pueden ser inéditos o ya publicados.Los textos seleccionados por el comité organizador serán leídos por sus autores (o por otra persona que éstos designen) en el encuentro. A su vez, una selección de dichos textos serán publicados en una edición de la universidad. Cada texto seleccionado para la edición será publicado en español y portugués: los editores traducirán al portugués los textos escritos originalmente en español, y al español los textos en portugués.
Para este encuentro participarán, junto con los autores de los textos seleccionados, otros escritores invitados vinculados con el tema de la convocatoria. Se organizarán también mesas con investigadores especializados en aspectos históricos, lingüísticos, críticos y editoriales de los cruces culturales entre Argentina y Brasil.
Enviaremos en breve la circular actualizada con la lista de escritores y especialistas invitados.Los textos de ficción deben enviarse antes del 24 de abril del 2009 a passodeguanxuma@ungs.edu.ar en un archivo adjunto. En otro archivo adjunto deberán figurar nombre y apellido del autor, dirección y teléfono, correo electrónico. Responderemos el mensaje con el acuse de recibo.
Los textos para la lectura en las jornadas y los textos para la publicación serán seleccionados por Eduardo Muslip, Eduardo Rinesi e Isis Costa McElroy.
Se informará a los autores de los textos seleccionados su aceptación para el encuentro antes del 18 de mayo de 2009. En esa fecha se publicará el programa final del evento.Isis McElroy (Arizona State University) Eduardo Muslip (Universidad Nacional de General Sarmiento).

miércoles, abril 01, 2009

El mercado de las pulgas

Nos gustó la reseña del excelente libro El mercado de las pulgas, de Juan Lima, aparecida en Imaginaria, por eso te la recomendamos.