martes, marzo 17, 2020
Nuestro humilde homenaje a la gran poeta Olga Orozco
Si te interesa, hacé clik en esta dirección para poder leer nuestro humilde homenaje a la gran poeta Olga Orozco. Gracias Daniel Gigena
sábado, marzo 14, 2020
Edgar Bayley Poemas
La Claridad
Me ha
tentado siempre la claridad
Y la
claridad se me ha negado a veces
Como
un pájaro que vuela en sueños
Y cae
y sigue cayendo
Sin
volar
Como
peso muerto
Me ha
tentado siempre la claridad
Especialmente
la claridad de las hojas del saúco
También
la claridad del guijarro
Y de
las ramas del abeto
Y la
rápida y voraz claridad de una salamandra
He
querido tener claridad para mirar
Los
terrones del campo recién removido
Y para
mirar también el mismo arado
Y el
agua que se desliza límpida por la acequia
Claridad
he querido para recorrer tantos sueños
Y
glorias y poderes y dispersas situaciones y gentes
Y para
estar en el aire sin ausentarme del fuego
Me ha
tentado siempre la claridad
De
estar totalmente en cada flor
En
cada herida o condena o semilla
He
querido tener claridad para vivir
Y
cuando al fin pude definir la claridad que yo buscaba
Advertí
cuánto sueño y plumón y roja tierra
Y
confusión y olvido hacen falta para comprender claramente
Y
estar aquí con total lucidez sentado a la vera del camino
Avivando
el fuego bajo el cielo y el polvo de las horas
Y como
me ha tentado siempre la claridad
Aquella
vez cuando bajo un abierto y extendido sol
Comenzaron
a encresparse las aguas de la bahía
Hasta
adquirir un tinte violáceo
Y un
gran pájaro blanco surgió de repente de entre las nubes
Batiendo
sus alas y revoloteando suavemente a mi alrededor
Decidí
que era el momento de arrojar estas palabras al mar
Porque
la claridad que tanto he buscado
Sólo
está en algunos silencios
En
algunos espacios en blanco
Antes
y después de unas pocas y triviales palabras
Un sol
No hay
una naranja perfectamente redonda
No hay
un día perfecto
Hay un
sol para los que han peleado
contra
las sombras
sin
rendirse jamás
de
noche
de día
a
orillas del lago
bajo
el sicómoro y el sauce
entre
las rocas y las anémonas
Para
ellos hay —habrá— un sol
porque
han peleado contra las sombras
contra
su propia oscuridad
su
turbia lámpara
su
ignorante desgano
Para
ellos
sí
habrá
un sol
pero
no hay
no
habrá nunca un día perfecto
una
naranja perfectamente redonda
Un
hombre trepa por las paredes y sube al
Colgado
de una soga
el
hombre que escala las paredes
tiene
fuertes zapatones con clavos
Escala
las paredes
porque
ha olvidado las llaves de su casa
y
mientras escala las paredes
hasta
llegar al piso trece
se
detiene algunos momentos
en los
balcones de cada piso
donde
aspira el olor de los geranios
las
madreselvas
las
hortensias
y los
malvones
Hay
sol
gallardetes
vendedores
ambulantes
y más
allá está el río
y más
allá los puentes
por
donde se va a la pampa
Abajo
están los niños
que
salen de las escuelas
y por
el cielo pasan aviones y pájaros
y
sombreros de anchas alas
que el
viento arrancó a los desprevenidos
La
soga ha sido atada a la viga
que
sobresale en la azotea
Un
hombre la ciñó a su cintura
y
asciende tomándose de la soga
con
sus manos enguantadas
Usa un
chaleco floreado y una gorra a cuadros
Debe
llegar al piso trece
donde
tiene que regar unos claveles
pisar
maíz
escribir
unas cartas
y
preparar una cazuela
Sube
lentamente
y en
cada piso se detiene un rato para descansar
Entra
en el balcón de cada piso
y se
sienta en un sillón
o se
extiende sobre una reposera
y
conversa con la vecina o los vecinos
y
acepta un café o un mate
o deja
caer un chorro de una bota de vino
en su
garganta
o
juega a las cartas
o
escucha confidencias y da consejos
y
cuenta algún episodio de su vida
hasta
que saluda y se va
y
sigue trepando por las paredes
colgado
de una soga
Es el
hombre que tiene fuertes zapatones con clavos
y un
chaleco floreado y una gorra a cuadros
que
olvidó las llaves de su casa
y
aspira el olor de los geranios
y debe
llegar al piso trece
antes
de que aparezcan los buhos
y se
iluminen las ventanas
Están los
pájaros y el río allá lejos
y el
césped del parque
y los
caballos que galopan por la llanura
y esta
silla desvencijada
y la
bañera
fuera
de uso
llena
de tierra y de flores
y el
mar y el navio que se acerca
y la
lagartija que se escurre entre las rocas
y el
vendedor de diarios que desde abajo
le
grita consejos y advertencias
mientras
el hombre vuela
asciende
conquista
cada piso con esfuerzo
y mira
siempre hacia arriba
la
tierra está lejos
el
cielo está lejos
El
hombre que trepa por las paredes
colgado
de una soga
cuando
entra en una casa por el balcón
es
bien recibido por los vecinos
y él
trata de ser útil
pero
en uno de los pisos
una
mujer inesperada
que es
una sola
y al
mismo tiempo
todas
las mujeres de su vida
le
pide que la lleve con él
Entonces
ella se ata también con la soga
y sube
con el hombre
más
allá del piso trece
hacia
las nubes
el
aire libre
el
cielo
el
viento
entre
los geranios
las
sombrillas
las
reposeras
sobre
puentes y puestos de diarios
y
mástiles
y
enredaderas
y
algunas gotas
y
semillas
y
sueños
con su
gorra a cuadros
con su
chaleco floreado
con su
enamorada de siempre
* Edgar
Maldonado Bayley (Buenos Aires, 1919-agosto de
1990) fue poeta, traductor, cuentista, ensayista, editor y dramaturgo. A
partir de 1945 elegiría el nombre de Edgar Bayley para firmar su obra
literaria. Hermano del artista plástico,
diseñador y arquitecto Tomás Maldonado.
Bayley
fue ante todo poeta y uno de los teóricos que más profunda y lúcidamente
reflexionaron acerca de la poesía en América Latina. Escribió ocho libros de
poemas (En común, 1949), La vigilia y el viaje (1958), Ni
razón ni palabra (1961), El día (1968), Celebraciones (1976), Nuevos
poemas (1981), Alguien llama
(1983) Libro de relatos (Vida y memoria del doctor Pi), dos de
ensayos (Realidad interna y función de la
poesía (1966) y Estado de alerta y estado de inocencia, 1989) y tres piezas
teatrales (Burla de Primavera (1951),
Farsa de Isopete y El sastre y Dulioto (1951 y 1953), todos ellos
reunidos, junto a otros textos no incluidos en libro o inéditos, en el volumen Obras, publicado por Grijalbo Mondadori
en 1999. Nuevos poemas (1981), Alguien llama (1983)
Desde
1947 hasta su jubilación en1980 trabajó en la Biblioteca de la Caja de Ahorro y
Seguro. Falleció en Buenos Aires en agosto de 1990.
Perteneció
a múltiples formaciones culturales entre 1940 y 1960. De la revista Arturo (1944) a Poesía Buenos Aires (1950-1960) hasta Zona de la poesía Americana (1963-1964). Durante la segunda mitad
de los años 40 integró con otros poetas y pintores uno de los más importantes
movimientos de vanguardia de la Argentina, el "Invencionismo". Bayley
es considerado como un espíritu rector del
"Invencionismo" argentino. En un comienzo, tomó las ideas de
Vicente Huidobro y las desarrolló como "... la creación de una realidad
propia en el poema y una negación vigorosa de la melancolía".
miércoles, marzo 11, 2020
martes, marzo 10, 2020
Taller de Lectura de Poesía Marzo 2020
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| Imagen extraída de Biblioteca Ignoria. No figura nombre autor/a |
Taller
de lectura de Poesía Marzo 2020
Autor
elegido: Edgar Bayley
Lugar:
Caballito
Comienzo:
Jueves 12 de Marzo 2020
Horario:
19 a 21
Modalidad:
taller grupal, cuatro reuniones de dos horas cada una
Coordina:
María del Carmen Colombo
Interesados
escribir a: cotocolombo@gmail.com
domingo, marzo 08, 2020
sábado, marzo 07, 2020
miércoles, marzo 04, 2020
Taller de Lectura de Poesía-Marzo 2020
Taller
de lectura de Poesía Marzo 2020
Autor elegido: Edgar Bayley
Lugar: Caballito
Comienzo: Jueves 12 de Marzo 2020
Horario: 19 a 21
Modalidad: taller grupal, cuatro reuniones de dos horas
cada una
Coordina: María del Carmen Colombo
Interesados escribir a: cotocolombo@gmail.com
lunes, febrero 24, 2020
Pier Paolo Pasolini
“La
poesía no es una mercancía porque no es consumible. Es hora de decirlo: este
parangonar la obra con un producto y a sus destinatarios como consumidores
puede ser una metáfora divertida e ingeniosa. Pero nada más opuesto a la
verdad. Antes bien, quien se atreve a decir en serio una cosa semejante no es
sino un imbécil. La poesía no se produce “en serie”: no es, en consecuencia, un
producto. Y el lector de poesía puede leer hasta un millón de veces un poema:
jamás lo consumirá. Por el contrario, y por extraño que parezca, acaso a la
millonésima vez es posible que le parezca más extraño, nuevo y escandaloso que
la primera. La poesía no es un valor meta histórico porque ni se escribe ni se
lee fuera de la historia. Es en todo caso, híper histórica porque su carga de
ambigüedad no se agota en ningún momento histórico concreto.”
De la nota, 23 de febrero de 2020
Las tribulaciones de Pier Paolo Pasolini
La rabia del marginado
Sadie Madhur: Pequeño mamífero eléctrico
"Hay topos alrededor del mundo, hay caballos,
hay nutrias. Hay patos alrededor del mundo, hay
murciélagos por todos lados. Hay unos blancos que
parecen de peluche. Son osos
pequeños y otros inventos de costureras creativas.
Hay de todo en el mundo. Hay miles de seres, de
reinos, de cosas animadas e inanimadas."
viernes, febrero 21, 2020
domingo, febrero 09, 2020
Jacobo Fijman: El canto del cisne
EL CANTO DEL CISNE
Demencia:
el camino más alto y más desierto.
Oficio de las máscaras absurdas; pero tan humanas.
Roncan los extravíos;
tosen las muecas
y descargan sus golpes
afónicas lamentaciones.
Semblantes inflamados;
dilatación vidriosa de los ojos
en el camino más alto y más desierto.
Se erizan los cabellos del espanto.
La mucha luz alaba su inocencia.
El patio del hospicio es como un banco
a lo largo del muro.
Cuerdas de los silencios más eternos.
Me hago la señal de la cruz a pesar de ser judío.
¿A quién llamar?
¿A quién llamar desde el camino
tan alto y tan desierto?
Se acerca Dios en pilchas de loquero,
y ahorca mi gañote
con sus enormes manos sarmentosas;
y mi canto se enrosca en el desierto.
¡Piedad!
*De su libro Molino rojo, 1926.
** (Uriff, Besarabia, 1898-Buenos Aires, 1970).
viernes, enero 31, 2020
TALLER DE LECTURA DE POESÍA FEBRERO 2020
TALLER DE LECTURA DE POESÍA FEBRERO 2020
Autor elegido: Jacobo Fijman
Libro elegido: Molino rojo
Cuatro reuniones de dos horas cada una
Jueves de 19 a 21
Inicio jueves 13 de febrero 2020
Coordina María del Carmen Colombo
Inscripciones: cotocolombo@gmail.com
jueves, enero 23, 2020
Vallejo, César: TEORÍA DE LA REPUTACIÓN
He estado en la famosa taberna Sztaron de la calle de Seipel, en Budapest, taberna, según se murmura, de una secreta firma bolchevique y cuyo gerente, Ossag Muchay, es tan cortés con la clientela. Muchay ha estado conmigo un gran rato, conversando y bebiendo absintio de Viena, esa distilación religiosa y armada, color de convólvulo, que extrae de una extraña gramínea salvaje, llamada dístilo dormido. La taberna, esta tarde, se ha visto visitada por muy contados parroquianos, que entraban, estirando los miembros, bebían malvadamente ante el mostrador y se iban con gran perfección. Dos muchachas jugaban en un rincón de la planta baja, un juego de dulce de hierro,3 con pequeñas tortugas de capa y cintas de colores. A la entrada de la misma sala, platicábamos el buen Muchay y yo. Hablábamos de las supersticiones del Asia Menor, de las salobres ciencias de aprehensión, de las hechicerías.
Me despedí de Muchay y abandoné la taberna. Avancé hacia la esquina y tomé la calle de Praga, que apareció invadida de gente. La multitud observaba por sobre los tejados las maniobras de la policía. Enteréme, por crecidas puntuales y menguantes de viñeta, que se perseguía a un delincuente de un alto delito, que nadie sabía precisar. Un grupo de gendarmes salió de una de las torres de la iglesia de Ravulk, conduciendo preso a un hombre. Al descender el prisionero las gradas del atrio, pude verle entre la muchedumbre, trajeado de una pelliza en losanges, los ojos enormes, perrazo de gran estimación, que acabase de morder a una reina.
Hasta el comisariado fui detrás de esta gente. El comisario interrogó al preso, en tono de legal indignación:
––¿Quién es usted? ¿Cuál es su nombre?
––Yo no tengo nombre, señor, ––dijo el preso.
Se ha averiguado en Loeben, aldea donde vivía el aherrojado, por su nombre, sin conseguirlo. Nadie da razón de nada que se relacione con sus antecedentes de familia. En sus bolsillos tampoco se ha sorprendido papel alguno. Lo único que está probado es que vive en Loeben, porque todo el mundo le ha viso allí a diario, caminar por las calles, sentarse en los garitos, leer periódicos, conversar con los transeúntes. Pero nadie conoce su nombre. ¿Desde cuándo vivía en Loeben? Se ignora, por otro lado, si es húngaro o extranjero.
He vuelto a la taberna de Ossag Muchay y le he referido el caso en todos sus detalles y aun dándole la filiación minuciosa del preso. Muchay me ha dicho:
––Ese individuo carece, en verdad, de nombre. Soy yo quien guarda su nombre. ¿Quiere usted conocerlo?
Me tomó por el brazo, subimos al segundo piso y me condujo a un escritorio. Allí extrajo de un diminuto estuche de acero un retazo de papel, donde aparecía, en trazos gruesos y resueltos, pero tan enredados que era imposible descifrarlos, una firma delineada con tinta verde rana, de la que usan los campesinos de Hungría. Argumenté a Muchay:
––¿Se puede acaso tomar el nombre de una persona y esconderlo en un estuche, como una simple sortija o un billete...?
––Ni más ni menos, ––me respondió el tabernero.
––¿Y qué explicación tiene todo esto? ¿Cuál es, en resumen, ese nombre?
––Usted ni nadie puede saberlo, pues este nombre es ahora de mi exclusiva posesión. Puede usted conocerlo, mas no saberlo...
––¿Se burla usted de mí, señor Muchay?
––De ninguna manera. Aquel hombre perdió su nombre y él mismo, aunque quisiera darlo, no puede ya saberlo. Le es absolutamente imposible, en tanto no tenga en su poder la firma que usted está viendo aquí.
––Pero si él la trazó, le será fácil trazar otra y otras.
––No. El nombre no es sino uno solo. Las firmas son muchas, sin duda, mas el nombre está en una sola de las firmas, entre todas.
Sus inesperadas sutilezas de billar, empezaron a hacerme palos. Muchay, en cambio, hablaba sin vacilaciones. Encendió su pipa con dos centellas de pedernal croata. Cerró su estuche de acero y me invitó a bajar.
––La vida de un hombre, ––me dijo, descendiendo la escalera––, está revelada toda entera en uno solo de sus actos. El nombre de un hombre está revelado en una sola de sus firmas. Saber ese acto representativo, es saber su vida verdadera. Saber esa firma representativa, es saber su nombre verdadero.
––¿Y en qué se funda usted para creer que la firma que usted posee, es la firma representativa de ese hombre? Además, ¿qué importancia tiene el saber el nombre verdadero de una persona? ¿No se sabe, acaso, el nombre verdadero de todas las personas?
––¿Escuche usted, ––me argumentó Muchay, dando inflexión prudente a sus palabras––, el nombre verdadero de muchas personas se ignora. Esta es la causa por la cual, en lugar de apresar al obrero de Loeben, no se ha apresado al patrón de la fábrica donde éste trabaja.
––Pero usted sabe el delito de que se le acusa?
––De un atentado contra el Regente Horthy.
Bajé los ojos, dando viento a mis órganos medianos y me quedé Vallejo ante Muchay.
viernes, diciembre 13, 2019
blog del amasijo: Colombo, María del Carmen en Las 12
blog del amasijo: Colombo, María del Carmen en Las 12: Gracias Clara Ortiz por avisarme, y gracias al equipo del Suplemento Las 12, del diario Página/12 por la mención
Colombo, María del Carmen en Las 12
Gracias Clara Ortiz por avisarme, y gracias al equipo del Suplemento Las 12, del diario Página/12 por la mención
lunes, diciembre 09, 2019
Maria Julia de Ruschi Ordalía del agua (plaquette)
parece que vuesa merced debe ir adelante por
el ahora,
en
cuanto tenemos la flor del verano en la mano
Andrés de San Martín
La muerte fuera del tiempo
madre,el tiempo ha lavado a la muerte de toda manchacorrí desde las naves hacia las estrellascorrí desde las naves sobre el agua limpia,
purísima, iluminadahasta el horizontegusto a sangre en mi garganta,
los ojos cegados por el resplandorcorrí la lanza en ristre, belicoso,
la música del solestallando bajo el yelmomadre, la luz se convirtió en serpientesque se anudaron a mis piernas, a mi cinturamadre, la muertelavada de toda mancha me miróy yo miré hacia los barcosy vi a un niño que iba a cazar pájarosla sangre se escurrió entre mis dedosy vi a mi perro esperándome, jadeantey salí corriendo al huertomientras maduraba la muerteentre las hojasmadre,
la gloria, el saltoel relámpago en el pechola paz
Los marineros
el ojo turbio y la lengua torpeajmaríla risa grande hueca amarga malade no haber sido acunadoajmaría nosotros los marinerosnos necesitan los capitanespara ignorarnos
no hay pan¡no tengas hambre!y si dicen“perdióse más de la mitad de la tripulación”esos somos nosotrosajmarí:
La partida
hacer crecer el tiempo
a razón de mil inexactitudes por segundo
telarañas
que soñaron astrónomos,
comerciantes y locos
ambiciosos, traidores
y navegantes por vocación o por la fuerza
Magalhais siempre extranjero
abre los portulanos sobre las rodillas del mar
y su voluntad desesperada
vuela ya, ya ha llegado, ya pisó cielo
el astrologus sensible de otra manera
a los ultrajes monárquicos
le calienta la cabeza
y el capitán está harto
del artero don Faleiro
su noche de sabiduría quedará en el muelle
y el sol le devorará en silencio el mapa de los ojos
horóscopos, cartas astrales,
naufragios y susceptibilidad de cuartos húmedos
en el barrio del puerto
ambos comerán de la mano de los monarcas
y morderán las manos de los monarcas
y las manos de los monarcas jugarán con ellos
así en la tierra como en el mar
mientras aquel a quien el sueño levanta
por encima de todos los desaires
y agrias certidumbres robadas en noches
de cacería delirante
ese, el señor de los señores,
el que no llegará pero hará llegar a todos
Moisés de suntuosas quimeras
engaña sutilmente a reyes, constelaciones y
parte suavemente de las orillas del mundo,
se aleja poco a poco
poco a poco
a la locura que le da sus laureles, que lo pierde
così voleva la sua infelice sorte
* * María Julia De Ruschi nació en Buenos Aires. Poeta, traductora, ensayista. Publicó los siguientes libros de poesía: Polvo que une (1975), Et amava (1982), Artemis cantando, Artemis (1982) traducido, La mujer vacilante (2003), Salir de Egipto (2007) y Nada escrito (hilos, 2010). Codirigió la colección de poesía “el imaginero” e integró el Consejo Asesor de hilos editora.
lunes, diciembre 02, 2019
miércoles, noviembre 27, 2019
Taller de Lectura de Poesía- Enero 2020
Taller de Lectura de Poesía- Enero 2020
Autor elegido: César Vallejo
Libros: Los heraldos negros y TrilceCuatro reuniones de dos horas
Inicio: jueves 2 de enero de 2020, a las 19
Lugar: Caballito
Coordina: María del Carmen Colombo
Consultas e inscripciones: cotocolombo@gmail.com
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