miércoles, diciembre 05, 2012

Juan L. Ortiz, Alma, inclínate/ sobre los cariños idos...



(Del libro De las raíces y del cielo)



Alma, inclínate…

Alma, inclínate
sobre los cariños idos…

Sí, ya sé:
la esperanza en el aire, pero no la veo sonreír, perdón,
con los hálitos queridos…

La tierra, ahora, la tierra, con los llamados hundidos…

Me prestaréis, oh cabellos al viento, vuestras sedas,
para asir piadosamente a los llamados?

Siento que allá en el hondo, perdón, perdón de nuevo,
una soledad ciega alza raíces hacia ti, alma,
en busca, alma, de qué flores separadas?

Oh, los hilos que se adivinan
y que sangran, cortados, en la sombra…

Me prestaréis, oh cabellos al viento, vuestro viento,
para ir hacia debajo de la noche por los hilos desunidos?

Alma, inclínate
sobre los cariños idos…
mientras los cabellos al viento, alma,
os dan la ráfaga del descenso…

Pero vendrán, alma, los cabellos al viento,
cuando la esperanza en el aire está seca de almas,
y la tierra toda es de almas solas,
ay, solas,
muriéndose de nuevo por los perfumes perdidos?

Vendrán, vendrán
las dulces llamas del viento olas dulces fes del viento
desde su vuelo de divisas
hacia el gran sueño sin muerte…?

vendrán,
antes de que la sed,
la sed, la sed profunda que va más allá de la ceniza
dé cuenta también
de las heridas mismas de la ausencia,
todavía llorando, sin ojos, bajo nuestros silencios y las hierbas?
Mas no, alma, de pie,
delicadamente de pie en la línea de los grillos,
abierta como un oído imposible de esas azucenas de la sombra
--dulces sobrevivientes de la luna—
a las agonías que no pueden bajar, aún,
pero que ahogan el rocío…

Una es la noche, alma, desgarrada…
Una la del aire ilimitado y la de los tejidos profundos…
Y uno es el olvido de la muerte o el olvido de la vida…
Más qué sabes tú de la memoria que te excede
en el héroe desconocido que ama desde siempre
y que amará siempre perdiéndose
con la fe de la semilla, en el paisaje sin fin,
para las respuestas sucesivas a todas las ramas del horror
aun a aquellas de tu sangre
que tú crees tendidas, alma, desde el nunca del mar…?

La gran piedad, alma, es la del héroe,
pues que ella toca toda, toda, la cadena del tiempo…
Y esos cabellos al viento, con la edad del porvenir,
son, a pesar de alegría, sí,
la del héroe visible…

Helene Cixous: Ámame, ama a tu cucaracha, tú, mi amor, mi cucaracha

¿Quién eres tú que extrañanamente eres yo?
En muchos textos de Clarice Lispector, la suprema indagación, la máxima tensión se sitúa entre  sujeto humano y sujeto no humano. La pareja, el otro, aquel con quien, al final de una larga búsqueda, se tratará de establecer una relación de amor. (...) Es la cucaracha de La Pasión según GH. Una mujer, GH, que no tiene nombre, a quien simplemente le queda algo de sus iniciales, avanza lentamente durante muchísimo tiempo hacia la cucaracha inmemorial. (...) Así pues, avanza hasta la cucuaracha,  con todas sus patas. Hasta la famosa y soberbia escena sobre la que no hay que llamarse a engaño, la escena de ´la merienda de la cucaracha´.
En ese capítulo de esta biblia clandestina, GH cree que por fin ha alcanzado ese punto de madurez en el que conseguirá amar certeramente, dejar sitio al otro, hacer el supremo gesto de la cucaracha.Tras atrapar por descuido a la cucaracha con la punta del armario, y tras soltar la cucaracha algo de su jugo, de su materia (...), GH se lleva a la boca ese líquido blanco soltado por barata, y he aquí que se produce un hecho evidente: ella (GH) desaparece, vomita de asco, se desmaya, se vomita.(...), enseguida comprende, en cuanto cruza el umbral de error, que se ha equivocado; el error consiste en que no ha dejado sitio al otro y que, en la desmesura del amor, se dijo a sí misma, voy a dominar mi asco, llegaré hasta el gesto de la comunión suprema. Besaré al leproso (...).
Lo más difícil de conseguir nos enseña el texto, es llegar hasta la proximidad más extrema evitando caer en la trampa de la proyección, de la identificación. Es preciso que el otro siga siendo ajenísimo dentro de la máxima proximidad.
Y respetar a cada cual según su especie, sin violencia, con la neutralidad del Creador, el amor igual y no demostrativo respecto a cada acto de ser. (...).
En La Pasión..., el sujeto con el que Clarice realiza su aprendizaje de la última impasión, la pareja amorosa, es lo suficientemente extraño para que el ascetismo de ese perturbador trabajo sea más evidente para nosotros que si el otro fuera un sujeto ordinario. Ama a tu prójimo como si fuera tu extraño. Ama lo que no comprendes. Ámame, ama a tu cucaracha, tú, mi amor, mi cucaracha. Sí, el plano último de Clarice consiste en hacer aparecer al otro sujeto humano como igual -y esto es positivo- a la cucharcha. Cada cual según su especie.

Silvia Camerotto, La grosse fuge


martes, diciembre 04, 2012

Juan Carlos Moisés, Poemas...



CAJA DE PANDORA

Una poesía de propuestas
o una poesía de poesía,
una poesía de filiaciones
o una mirada destructiva sobre las lilas blancas,
un cielo sin ángeles
o un revólver frío como la noche,
una poesía sin palabras
o una poesía de dientes de ajo,
una poesía de respuestas
o una poesía de personas,
una nube pasajera bajo las constelaciones
o un viento del sur,
una escritura automática
o una lapicera clavada en el cuerpo de tu enemigo.


EL QUERIDO

Según el último censo
nacional,
mi pueblito, el querido,
el natal, tiene más o menos la misma
cantidad de habitantes
que cuarenta años atrás;
eso porque no contaron árboles,
sueños, pajaritos, nubes, aguaceros,
todo lo que respira
y queda para siempre.


AUTORRETRATO

No he descubierto aún
qué clase de tipo soy,
mucho buscar y saltar
como el saltamontes,
de ojos chiquitos y bigotes chamuscados,
quise usar la cabeza y usé los pies,
hablé demasiado,
nunca aprendí a cantar.


HAY UNAS CUANTAS PALABRAS

Hay unas cuantas palabras
que quisiera reunir.
Haciendo cálculos
creo que me llevaría
toda una vida reunirlas.
Les debo ese poema.


INTERCAMBIOS ESPONTANEOS

El caballo con una pata de mesa,
la mesa con una pata de caballo.
Festejamos esos entreveros,
porque en todos nuestros intercambios
nos hemos quedado vos
con uno de mis pies,
yo con una de tus manos.

PALABRAS Y GROSELLAS

Las palabras no dicen
nada
o dicen muy poco,
no son consistentes,
sólo llenan espacios en blanco,
buscan repercusión en sí mismas
cuando no son el sí mismo
de formas graciosas, groseras,
grosellas
me encuentran, me atrapan
del cuello y cubren
toda mi boca
hasta colmarla
(grosellas maduras).


RAMA SUSPENDIDA EN EL AIRE

Como rama
suspendida en el aire,
separado de lo que sucede,
me dejo estar:
ni un paso adelante
ni uno atrás,
no miro a ninguna parte,
no hago decididamente nada.
¿Para qué?

Desafío
a lo que se agita alrededor.


LA VERDAD

La vaca parada
en el lomo del pajarito
me toma una fotografía
mientras miro al pajarito
que apenas resiste
el peso de la vaca,
como el actor que hace
de su personaje la verdad
y de la verdad
un lugar inestable.


MI ANTEPASADO FUE UN MEMBRILLO


Mi antepasado fue un membrillo,
germinaciones espontáneas
dieron conmigo.
Si me dieran la opción
no elegiría un zapallo
como futura herencia.
La exigencia mínima
sería un conejo.


Juan Carlos Moisés (Chubut, 195). Poeta, narrador, guionista de historietas. Publicó, entre 
otros libros:  Poemas encontrados en un huevo (1977), Ese otro buen poema (1983), Querido mundo (1988), 
Animal teórico (2004), Palabras en juego (2006 – 1º premio en el Concurso Patagónico de Poesía Fundación 
Banco Provincia y Dirección General de Cultura de esa provincia) y Museo de varias artes (2006 – 
1º premio Fondo Nacional de las Artes).


Miguel Martínez Naón, Estación de servicio...


domingo, diciembre 02, 2012

Ciclo, El deseo en la escritura


Ruinas Circulares Certamen



.: Bases y condiciones
 
V Certamen NACIONAL

Poesía y Cuento Breve
de Ediciones Ruinas Circulares

con el apoyo del Grupo de Escritores de los Malos Ayres
del 15 de Agosto al 17 de Diciembre 2012
SISTEMA DE ENVÍO: por MAIL  
(completar formulario, al final de bases y condiciones)
 
BASES Y CONDICIONES  
La Editorial Ruinas Circulares convoca al V Certamen Nacional de Poesía y Cuento Breve de Ediciones Ruinas Circulares que se organizará de acuerdo a las siguientes bases:
 
1. Podrán concursar todos los escritores argentinos mayores de 18 años, residentes en el territorio nacional.
 
2. Las obras deberán ser originales e inéditas. No deben haber sido premiadas (I, II, III premio) en otros certámenes, en cambio se aceptarán menciones, recomendaciones, finalistas, accésit, etc. No deberán estar las obras a la espera de resoluciones ni estar publicadas bajo los formatos: papel o ebook.

3. El tema será libre. Deberán mantener vocabulario, ortografía, estructura y cuidado estilístico, de lo contrario, serán rechazados. Cada autor podrá presentar una sola obra por género.
 
4. Cuento: cada original deberá tener una extensión máxima de dos (2) páginas y se presentarán escritas en hoja DIN A-4, Times New Roman, cuerpo 12, a doble espacio y por una sola cara.
 
5. Poesía: cada original deberá tener una extensión máxima de hasta sesenta (60) líneas (podrá corresponder a un solo poema o a varios), entendiendo que si un verso es muy extenso y está compuesto por varias líneas, se computarán líneas (hasta 60 caracteres con espacios), no versos, dentro de las mismas características del género anterior.
 
6. El plazo de presentación de los relatos concluye el 17 de Diciembre de 2012 inclusive. Se tomará como referencia la fecha y hora del envío del mail.
 
7. PREMIOS
Se concederán para ambos géneros:

PREMIO ÚNICO

*         La publicación de un libro por 50 ejemplares (64 páginas), según diseño institucional de Ediciones Ruinas Circulares, colección Torre de Babel dirigida por Patricia Bence Castilla -ver página (www.ruinascirculares.com)- y la inclusión en el catálogo (folleto a todo color) que se distribuye en distintas librerías del país (ver en link, Ediciones las imágenes de tapa y sus contenidos, de los dos premiados de 2011). En caso de que un autor no alcance la cantidad de páginas requeridas o el resto de sus trabajos no estuvieran a la misma altura literaria que la del texto ganador, Ediciones Ruinas Circulares podrá optar por la edición de cien (100) revistas de 14x20, conservando dicha impresión similares características a las del sello editor (ver otras publicaciones en la página web).
*         Invitación a participar de la V Antología (2012) si se hiciere.
*         Diploma.
*         La participación en forma totalmente gratuita de una Jornada Intensiva, sobre: Creación Literaria y la Carrera de Escritor (ver A).  
II. a) Menciones de Honor:
*         Invitación a participar de la V Antología (2012) si se hiciere.
*         Diploma.
*         La participación en forma totalmente gratuita de una Jornada Intensiva, sobre: Creación Literaria y la Carrera de Escritor (ver A).  
II. b) Menciones Generales:
*         Diploma.
*         La participación en forma totalmente gratuita de una Jornada Intensiva, sobre: Creación Literaria y la Carrera de Escritor (ver A).  
III. Recomendaciones del jurado:
·          Diploma
·          La participación en forma totalmente gratuita de una Jornada Intensiva, sobre: Creación Literaria y la Carrera de Escritor (ver A).  
IV. Finalistas:
·          Diploma
·          La participación en forma totalmente gratuita de una Jornada Intensiva, sobre: Creación Literaria y la Carrera de Escritor (ver A).  
 
(A) PREMIACIÓN GENERAL: Se ofrecerá a todos los ganadores del concurso, una jornada de trabajo intensivo coordinada por la Escritora Liliana Díaz Mindurry, conjuntamente con la entrega de diplomas. Fecha, lugar y horario a confirmar. Para consultar el programa ingresar a: www.ruinascirculares.com (próximamente).
 
8. ANTOLOGÍA: Poesía y Cuento. Ésta será optativa-cooperativa, y estará integrada por todos los escritores y poetas seleccionados que deseen participar. Esta publicación se llevará a cabo sólo si el interés de los inscriptos y la calidad de los trabajos así lo justificara.
 
9. El jurado estará compuesto por la Sra. Liliana Díaz Mindurry, como presidenta, y por los escritores Patricia Bence Castilla, Zelmar Acevedo Díaz (Premio Único Cuento 2011), Enrique Pablo García (Mención de Honor Cuento 2011), Maricló Díaz Saubidet (Premio Único Poesía 2011) y Claudio Archubi (Mención de Honor Poesía 2011), considerando su fallo inapelable.
 
10. El fallo tendrá lugar a partir de la segunda quincena del mes de marzo, fecha en que se destruirán todos los archivos de los concursantes no seleccionados.

11. Será requisito imprescindible que los autores asistan a la entrega de premios y certificados, o alguna persona en su nombre pase a retirar las respectivas nominaciones, o, de lo contrario, retirarlas en Lavalleja 165 (serán retenidos por seis meses), Villa Crespo- Ciudad Autónoma de Buenos Aires, confirmando fecha y horario antes de pasar, por vía mail.

12. No podrán participar los ganadores del PREMIO ÚNICO de los certámenes 2009, 2010 y 2011, tanto de poesía como de cuento. Tampoco podrán hacerlo, los integrantes del Grupo de Escritores de los Malos Ayres.
 
13. La presentación a estos Premios Únicos y Menciones, supone la total aceptación de las presentes bases.

Ana Ajmatova, En lugar de un prólogo...

En los terribles años de Yezhov hice cola
Durante siete meses delante de las cárceles de Leningrado.
Una vez alguien me reconoció. Entonces
Una mujer que estaba detrás de mí, con los labios
Azulados, que naturalmente nunca había oído mi nombre,
Despertó del entumecimiento que era habitual en todas nosotras
Y me susurró al oído (allí hablábamos todas en voz baja):
-¿Y usted puede describir esto?
Y yo dije:
-Puedo.
Entonces algo como una sonrisa resbaló en aquello que una vez había sido su rostro.

1

Al alba te llevaron,
Como a un entierro tras de ti mi salida,
En la oscura alcoba los niños lloraron,
Ante el santo quedaba la vela derretida.
En tus la labios el frío de un ícono.
Sudor de muerte en la frente no olvido.
Como las mujeres de Streliezki pregono
Bajo las torres del Kremlin mi alarido.

De Réquiem, Ana Ajmatova (1889 – 1966).

sábado, diciembre 01, 2012

Octavio Paz, Piedra de sol




un sauce de cristal, un chopo de agua,
un alto surtidor que el viento arquea,
un árbol bien plantado mas danzante,
un caminar de río que se curva,
avanza, retrocede, da un rodeo
y llega siempre:
                       un caminar tranquilo
de estrella o primavera sin premura,
agua que con los párpados cerrados
mana toda la noche profecías,
unánime presencia en oleaje,
ola tras ola hasta cubrirlo todo,
verde soberanía sin ocaso
como el deslumbramiento de las alas
cuando se abren en mitad del cielo,

un caminar entre las espesuras
de los días futuros y el aciago
fulgor de la desdicha como un ave
petrificando el bosque con su canto
y las felicidades inminentes
entre las ramas que se desvanecen,
horas de luz que pican ya los pájaros,
presagios que se escapan de la mano,

una presencia como un canto súbito,
como el viento cantando en el incendio,
una mirada que sostiene en vilo
al mundo con sus mares y sus montes,
cuerpo de luz filtrado por un ágata,
piernas de luz, vientre de luz, bahías,
roca solar, cuerpo color de nube,
color de día rápido que salta,
la hora centellea y tiene cuerpo,
el mundo ya es visible por tu cuerpo,
es transparente por tu transparencia,

voy entre galerías de sonidos,
fluyo entre las presencias resonantes,
voy por las transparencias como un ciego,
un reflejo me borra, nazco en otro,
oh bosque de pilares encantados,
bajo los arcos de la luz penetro
los corredores de un otoño diáfano,

voy por tu cuerpo como por el mundo,
tu vientre es una plaza soleada,
tus pechos dos iglesias donde oficia
la sangre sus misterios paralelos,
mis miradas te cubren como yedra,
eres una ciudad que el mar asedia,
una muralla que la luz divide
en dos mitades de color durazno,
un paraje de sal, rocas y pájaros
bajo la ley del mediodía absorto,

vestida del color de mis deseos
como mi pensamiento vas desnuda,
voy por tus ojos como por el agua,
los tigres beben sueño de esos ojos,
el colibrí se quema en esas llamas,
voy por tu frente como por la luna,
como la nube por tu pensamiento,
voy por tu vientre como por tus sueños,

tu falda de maíz ondula y canta,
tu falda de cristal, tu falda de agua,
tus labios, tus cabellos, tus miradas,
toda la noche llueves, todo el día
abres mi pecho con tus dedos de agua,
cierras mis ojos con tu boca de agua,
sobre mis huesos llueves, en mi pecho
hunde raíces de agua un árbol líquido,

voy por tu talle como por un río,
voy por tu cuerpo como por un bosque,
como por un sendero en la montaña
que en un abismo brusco se termina
voy por tus pensamientos afilados
y a la salida de tu blanca frente
mi sombra despeñada se destroza,
recojo mis fragmentos uno a uno
y prosigo sin cuerpo, busco a tientas,

corredores sin fin de la memoria,
puertas abiertas a un salón vacío
donde se pudren todos lo veranos,
las joyas de la sed arden al fondo,
rostro desvanecido al recordarlo,
mano que se deshace si la toco,
cabelleras de arañas en tumulto
sobre sonrisas de hace muchos años,

a la salida de mi frente busco,
busco sin encontrar, busco un instante,
un rostro de relámpago y tormenta
corriendo entre los árboles nocturnos,
rostro de lluvia en un jardín a obscuras,
agua tenaz que fluye a mi costado,

busco sin encontrar, escribo a solas,
no hay nadie, cae el día, cae el año,
caigo en el instante, caigo al fondo,
invisible camino sobre espejos
que repiten mi imagen destrozada,
piso días, instantes caminados,
piso los pensamientos de mi sombra,
piso mi sombra en busca de un instante,

busco una fecha viva como un pájaro,
busco el sol de las cinco de la tarde
templado por los muros de tezontle:
la hora maduraba sus racimos
y al abrirse salían las muchachas
de su entraña rosada y se esparcían
por los patios de piedra del colegio,
alta como el otoño caminaba
envuelta por la luz bajo la arcada
y el espacio al ceñirla la vestía
de un piel más dorada y transparente,


tigre color de luz, pardo venado
por los alrededores de la noche,
entrevista muchacha reclinada
en los balcones verdes de la lluvia,
adolescente rostro innumerable,
he olvidado tu nombre, Melusina,
Laura, Isabel, Perséfona, María,
tienes todos los rostros y ninguno,
eres todas las horas y ninguna,
te pareces al árbol y a la nube,
eres todos los pájaros y un astro,
te pareces al filo de la espada
y a la copa de sangre del verdugo,
yedra que avanza, envuelve y desarraiga
al alma y la divide de sí misma,
escritura de fuego sobre el jade,
grieta en la roca, reina de serpientes,
columna de vapor, fuente en la peña,
circo lunar, peñasco de las águilas,
grano de anís, espina diminuta
y mortal que da penas inmortales,
pastora de los valles submarinos
y guardiana del valle de los muertos,
liana que cuelga del cantil del vértigo,
enredadera, planta venenosa,
flor de resurrección, uva de vida,
señora de la flauta y del relámpago,
terraza del jazmín, sal en la herida,
ramo de rosas para el fusilado,
nieve en agosto, luna del patíbulo,
escritura del mar sobre el basalto,
escritura del viento en el desierto,
testamento del sol, granada, espiga,

rostro de llamas, rostro devorado,
adolescente rostro perseguido
años fantasmas, días circulares
que dan al mismo patio, al mismo muro,
arde el instante y son un solo rostro
los sucesivos rostros de la llama,
todos los nombres son un solo nombre
todos los rostros son un solo rostro,
todos los siglos son un solo instante
y por todos los siglos de los siglos
cierra el paso al futuro un par de ojos,

no hay nada frente a mí, sólo un instante
rescatado esta noche, contra un sueño
de ayuntadas imágenes soñado,
duramente esculpido contra el sueño,
arrancado a la nada de esta noche,
a pulso levantado letra a letra,
mientras afuera el tiempo se desboca
y golpea las puertas de mi alma
el mundo con su horario carnicero,

sólo un instante mientras las ciudades,
los nombres, lo sabores, lo vivido,
se desmoronan en mi frente ciega,
mientras la pesadumbre de la noche
mi pensamiento humilla y mi esqueleto,
y mi sangre camina más despacio
y mis dientes se aflojan y mis ojos
se nublan y los días y los años
sus horrores vacíos acumulan,

mientras el tiempo cierra su abanico
y no hay nada detrás de sus imágenes
el instante se abisma y sobrenada
rodeado de muerte, amenazado
por la noche y su lúgubre bostezo,
amenazado por la algarabía
de la muerte vivaz y enmascarada
el instante se abisma y se penetra,
como un puño se cierra, como un fruto
que madura hacia dentro de sí mismo
y a sí mismo se bebe y se derrama
el instante translúcido se cierra
y madura hacia dentro, echa raíces,
crece dentro de mí, me ocupa todo,
me expulsa su follaje delirante,
mis pensamientos sólo son su pájaros,
su mercurio circula por mis venas,
árbol mental, frutos sabor de tiempo,

oh vida por vivir y ya vivida,
tiempo que vuelve en una marejada
y se retira sin volver el rostro,
lo que pasó no fue pero está siendo
y silenciosamente desemboca
en otro instante que se desvanece:

frente a la tarde de salitre y piedra
armada de navajas invisibles
una roja escritura indescifrable
escribes en mi piel y esas heridas
como un traje de llamas me recubren,
ardo sin consumirme, busco el agua
y en tus ojos no hay agua, son de piedra,
y tus pechos, tu vientre, tus caderas
son de piedra, tu boca sabe a polvo,
tu boca sabe a tiempo emponzoñado,
tu cuerpo sabe a pozo sin salida,
pasadizo de espejos que repiten
los ojos del sediento, pasadizo
que vuelve siempre al punto de partida,
y tú me llevas ciego de la mano
por esas galerías obstinadas
hacia el centro del círculo y te yergues
como un fulgor que se congela en hacha,
como luz que desuella, fascinante
como el cadalso para el condenado,
flexible como el látigo y esbelta
como un arma gemela de la luna,
y tus palabras afiladas cavan
mi pecho y me despueblan y vacían,
uno a uno me arrancas los recuerdos,
he olvidado mi nombre, mis amigos
gruñen entre los cerdos o se pudren
comidos por el sol en un barranco,

no hay nada en mí sino una larga herida,
una oquedad que ya nadie recorre,
presente sin ventanas, pensamiento
que vuelve, se repite, se refleja
y se pierde en su misma transparencia,
conciencia traspasada por un ojo
que se mira mirarse hasta anegarse
de claridad:
                  yo vi tu atroz escama,
Melusina, brillar verdosa al alba,
dormías enroscada entre las sábanas
y al despertar gritaste como un pájaro
y caíste sin fin, quebrada y blanca,
nada quedó de ti sino tu grito,
y al cabo de los siglos me descubro
con tos y mala vista, barajando
viejas fotos:
                 no hay nadie, no eres nadie,
un montón de ceniza y una escoba,
un cuchillo mellado y un plumero,
un pellejo colgado de unos huesos,
un racimo ya seco, un hoyo negro
y en el fondo del hoyo los dos ojos
de una niña ahogada hace mil años,

miradas enterradas en un pozo,
miradas que nos ven desde el principio,
mirada niña de la madre vieja
que ve en el hijo grande un padre joven,
mirada madre de la niña sola
que ve en el padre grande un hijo niño,
miradas que nos miran desde el fondo
de la vida y son trampas de la muerte
—¿o es al revés: caer en esos ojos
es volver a la vida verdadera?,

¡caer, volver, soñarme y que me sueñen
otros ojos futuros, otra vida,
otras nubes, morirme de otra muerte!
—esta noche me basta, y este instante
que no acaba de abrirse y revelarme
dónde estuve, quién fui, cómo te llamas,
cómo me llamo yo:
                            ¿hacía planes
para el verano —y todos los veranos—
en Christopher Street, hace diez años,
con Filis que tenía dos hoyuelos
donde bebían luz los gorriones?,
¿por la Reforma Carmen me decía
"no pesa el aire, aquí siempre es octubre",
o se lo dijo a otro que he perdido
o yo lo invento y nadie me lo ha dicho?,
¿caminé por la noche de Oaxaca,
inmensa y verdinegra como un árbol,
hablando solo como el viento loco
y al llegar a mi cuarto —siempre un cuarto—
no me reconocieron los espejos?,
¿desde el hotel Vernet vimos al alba
bailar con los castaños — "ya es muy tarde"
decías al peinarte y yo veía
manchas en la pared, sin decir nada?,
¿subimos juntos a la torre, vimos
caer la tarde desde el arrecife?
¿comimos uvas en Bidart?, ¿compramos
gardenias en Perote?,
                               nombres, sitios,
calles y calles, rostros, plazas, calles,
estaciones, un parque, cuartos solos,
manchas en la pared, alguien se peina,
alguien canta a mi lado, alguien se viste,
cuartos, lugares, calles, nombres, cuartos,

Madrid, 1937, 
 en la Plaza del Ángel las mujeres
cosían y cantaban con sus hijos,
después sonó la alarma y hubo gritos,
casas arrodilladas en el polvo,
torres hendidas, frentes esculpidas
y el huracán de los motores, fijo:
los dos se desnudaron y se amaron
por defender nuestra porción eterna,
nuestra ración de tiempo y paraíso,
tocar nuestra raíz y recobrarnos,
recobrar nuestra herencia arrebatada
por ladrones de vida hace mil siglos,
los dos se desnudaron y besaron
porque las desnudeces enlazadas
saltan el tiempo y son invulnerables,
nada las toca, vuelven al principio,
no hay tú ni yo, mañana, ayer ni nombres,
verdad de dos en sólo un cuerpo y alma,
oh ser total...
                    cuartos a la deriva
entre ciudades que se van a pique,
cuartos y calles, nombres como heridas,
el cuarto con ventanas a otros cuartos
con el mismo papel descolorido
donde un hombre en camisa lee el periódico
o plancha una mujer; el cuarto claro
que visitan las ramas de un durazno;
el otro cuarto: afuera siempre llueve
y hay un patio y tres niños oxidados;
cuartos que son navíos que se mecen
en un golfo de luz; o submarinos:
el silencio se esparce en olas verdes,
todo lo que tocamos fosforece;
mausoleos de lujo, ya roídos
los retratos, raídos los tapetes;
trampas, celdas, cavernas encantadas,
pajareras y cuartos numerados,
todos se transfiguran, todos vuelan,
cada moldura es nube, cada puerta
da al mar, al campo, al aire, cada mesa
es un festín; cerrados como conchas
el tiempo inútilmente los asedia,
no hay tiempo ya, ni muro: ¡espacio, espacio,
abre la mano, coge esta riqueza,
corta los frutos, come de la vida,
tiéndete al pie del árbol, bebe el agua!,

todo se transfigura y es sagrado,
es el centro del mundo cada cuarto,
es la primera noche, el primer día,
el mundo nace cuando dos se besan,
gota de luz de entrañas transparentes
el cuarto como un fruto se entreabre
o estalla como un astro taciturno
y las leyes comidas de ratones,
las rejas de los bancos y las cárceles,
las rejas de papel, las alambradas,
los timbres y las púas y los pinchos,
el sermón monocorde de las armas,
el escorpión meloso y con bonete,
el tigre con chistera, presidente
del Club Vegetariano y la Cruz Roja,
el burro pedagogo, el cocodrilo
metido a redentor, padre de pueblos,
el Jefe, el tiburón, el arquitecto
del porvenir, el cerdo uniformado,
el hijo pedilecto de la Iglesia
que se lava la negra dentadura
con el agua bendita y toma clases
de inglés y democracia, las paredes
invisibles, las máscaras podridas
que dividen al hombe de los hombres,
al hombre de sí mismo,
                            se derrumban
por un instante inmenso y vislumbramos
nuestra unidad perdida, el desamparo
que es ser hombres, la gloria que es ser hombres
y compartir el pan, el sol, la muerte,
el olvidado asombro de estar vivos;

amar es combatir, si dos se besan
el mundo cambia, encarnan los deseos,
el pensamiento encarna, brotan las alas
en las espaldas del esclavo, el mundo
es real y tangible, el vino es vino,
el pan vuelve a saber, el agua es agua,
amar es combatir, es abrir puertas,
dejar de ser fantasma con un número
a perpetua cadena condenado
por un amo sin rostro;
                           el mundo cambia
si dos se miran y se reconocen,
amar es desnudarse de los nombres:
"déjame ser tu puta", son palabras
de Eloísa, mas él cedió a las leyes,
la tomó por esposa y como premio
lo castraron después;
                         mejor el crimen,
los amantes suicidas, el incesto
de los hermanos como dos espejos
enamorados de su semejanza,
mejor comer el pan envenenado,
el adulterio en lechos de ceniza,
los amores feroces, el delirio,
su yedra ponzoñosa, el sodomita
que lleva por clavel en la solapa
un gargajo, mejor ser lapidado
en las plazas que dar vuelta a la noria
que exprime la substancia de la vida,
cambia la eternidad en horas huecas,
los minutos en cárceles, el tiempo
en monedas de cobre y mierda abstracta;

mejor la castidad, flor invisible
que se mece en los tallos del silencio,
el difícil diamante de los santos
que filtra los deseos, sacia al tiempo,
nupcias de la quietud y el movimiento,
canta la soledad en su corola,
pétalo de cristal en cada hora,
el mundo se despoja de sus máscaras
y en su centro, vibrante transparencia,
lo que llamamos Dios, el ser sin nombre,
se contempla en la nada, el ser sin rostro
emerge de sí mismo, sol de soles,
plenitud de presencias y de nombres;

sigo mi desvarío, cuartos, calles,
camino a tientas por los corredores
del tiempo y subo y bajo sus peldaños
y sus paredes palpo y no me muevo,
vuelvo donde empecé, busco tu rostro,
camino por las calles de mí mismo
bajo un sol sin edad, y tú a mi lado
caminas como un árbol, como un río
caminas y me hablas como un río,
creces como una espiga entre mis manos,
lates como una ardilla entre mis manos,
vuelas como mil pájaros, tu risa
me ha cubierto de espumas, tu cabeza
es un astro pequeño entre mis manos,
el mundo reverdece si sonríes
comiendo una naranja,
                                 el mundo cambia
si dos, vertiginosos y enlazados,
caen sobre las yerba: el cielo baja,
los árboles ascienden, el espacio
sólo es luz y silencio, sólo espacio
abierto para el águila del ojo,
pasa la blanca tribu de las nubes,
rompe amarras el cuerpo, zarpa el alma,
perdemos nuestros nombres y flotamos
a la deriva entre el azul y el verde,
tiempo total donde no pasa nada
sino su propio transcurrir dichoso,

no pasa nada, callas, parpadeas
(silencio: cruzó un ángel este instante
grande como la vida de cien soles),
¿no pasa nada, sólo un parpadeo?
—y el festín, el destierro, el primer crimen,
la quijada del asno, el ruido opaco
y la mirada incrédula del muerto
al caer en el llano ceniciento,
Agamenón y su mugido inmenso
y el repetido grito de Casandra
más fuerte que los gritos de las olas,
Sócrates en cadenas "(el sol nace,
morir es despertar: "Critón, un gallo
a Esculapio, ya sano de la vida"),
el chacal que diserta entre las ruinas
de Nínive, la sombra que vio Bruto
antes de la batalla, Moctezuma
en el lecho de espinas de su insomnio,
el viaje en la carretera hacia la muerte
—el viaje interminable mas contado
por Robespierre minuto tras minuto,
la mandíbula rota entre las manos—,
Churruca en su barrica como un trono
escarlata, los pasos ya contados
de Lincoln al salir hacia el teatro,
el estertor de Trotsky y sus quejidos
de jabalí, Madero y su mirada
que nadie contestó: ¿por qué me matan?,
los carajos, los ayes, los silencios
del criminal, el santo, el pobre diablo,
cementerio de frases y de anécdotas
que los perros retóricos escarban,
el delirio, el relincho, el ruido obscuro
que hacemos al morir y ese jadeo
que la vida que nace y el sonido
de huesos machacadosen la riña
y la boca de espuma del profeta
y su grito y el grito del verdugo
y el grito de la víctima...
                                    son llamas
los ojos y son llamas lo que miran,
llama la oreja y el sonido llama,
brasa los labios y tizón la lengua,
el tacto y lo que toca, el pensamiento
y lo pensado, llama el que lo piensa,
todo se quema, el universo es llama,
arde la misma nada que no es nada
sino un pensar en llamas, al fin humo:
no hay verdugo ni víctima...
                                         ¿y el grito
en la tarde del viernes?, y el silencio
que se cubre de signos, el silencio
que dice sin decir, ¿no dice nada?,
¿no son nada los gritos de los hombres?,
¿no pasa nada cuando pasa el tiempo?

—no pasa nada, sólo un parpadeo
del sol, un movimiento apenas, nada,
no hay redención, no vuelve atrás el tiempo,
los muerto están fijos en su muerte
y no pueden morirse de otra muerte,
intocables, clavados en su gesto,
desde su soledad, desde su muerte
sin remedio nos miran sin mirarnos,
su muerte ya es la estatua de su vida,
un siempre estar ya nada para siempre,
cada minuto es nada para siempre,
un rey fantasma rige sus latidos
y tu gesto final, tu dura máscara
labra sobre tu rostro cambiante:
el monumento somos de una vida
ajena y no vivida, apenas nuestra,

—¿la vida, cuándo fue de veras nuestra?,
¿cuándo somos de veras lo que somos?,
bien mirado no somos, nunca somos
a solas sino vértigo y vacío,
muecas en el espejo, horror y vómito,
nunca la vida es nuestra, es de los otros,
la vida no es de nadie, todos somos
la vida —pan de sol para los otros,
los otros todos que nosotros somos—,
soy otro cuando soy, los actos míos
son más míos si son también de todos,
para que pueda ser he de ser otro,
salir de mí, buscarme entre los otros,
los otros que no son si yo no existo,
los otros que me dan plena existencia,
no soy, no hay yo, siempre somos nosotros,
la vida es otra, siempre allá, más lejos,
fuera de ti, de mí, siempre horizonte,
vida que nos desvive y enajena,
que nos inventa un rostro y lo desgasta,
hambre de ser, oh muerte, pan de todos,

Eloísa, Perséfona, María,
muestra tu rostro al fin para que vea
mi cara verdadera, la del otro,
mi cara de nosotros siempre todos,
cara de árbol y de panadero,
de chófer y de nube y de marino,
cara de sol y arroyo y Pedro y Pablo,
cara de solitario colectivo,
despiértame, ya nazco:
                                  vida y muerte
pactan en ti, señora de la noche,
torre de claridad, reina del alba,
virgen lunar, madre del agua madre,
cuerpo del mundo, casa de la muerte,
caigo sin fin desde mi nacimiento,
caigo en mí mismo sin tocar mi fondo,
recógeme en tus ojos, junta el polvo
disperso y reconcilia mis cenizas,
ata mis huesos divididos, sopla
sobre mi ser, entiérrame en tu tierra,
tu silencio dé paz al pensamiento
contra sí mismo airado;
                                    abre la mano,
señora de semillas que son días,
el día es inmortal, asciende, crece,
acaba de nacer y nunca acaba,
cada día es nacer, un nacimiento
es cada amanecer y yo amanezco,
amanecemos todos, amanece
el sol cara de sol, Juan amanece
con su cara de Juan cara de todos,

puerta del ser, despiértame, amanece,
déjame ver el rostro de este día,
déjame ver el rostro de esta noche,
todo se comunica y transfigura,
arco de sangre, puente de latidos,
llévame al otro lado de esta noche,
adonde yo soy tú somos nosotros,
al reino de pronombres enlazados,

puerta del ser: abre tu ser, despierta,
aprende a ser también, labra tu cara,
trabaja tus facciones, ten un rostro
para mirar mi rostro y que te mire,
para mirar la vida hasta la muerte,
rostro de mar, de pan, de roca y fuente,
manantial que disuelve nuestros rostros
en el rostro sin nombre, el ser sin rostro,
indecible presencia de presencias...

quiero seguir, ir más allá, y no puedo:
se despeñó el instante en otro y otro,
dormí sueños de piedra que no sueña
y al cabo de los años como piedras
oí cantar mi sangre encarcelada,
con un rumor de luz el mar cantaba,
una a una cedían las murallas,
todas las puertas se desmoronaban
y el sol entraba a saco por mi frente,
despegaba mis párpados cerrados,
desprendía mi ser de su envoltura,
me arrancaba de mí, me separaba
de mi bruto dormir siglos de piedra
y su magia de espejos revivía
un sauce de cristal, un chopo de agua,
un alto surtidor que el viento arquea,
un árbol bien plantado mas danzante,
un caminar de río que se curva,
avanza, retrocede, da un rodeo
y llega siempre.
 
México, 1957

Marina Tsvietáieva, POEMA DEL FIN (fragmentos)


4.

Niebla dorada,
ola de gas.
Se fuma sin respiro.
¡Tanto hablar y fumar!
¿A qué huele? A gran prisa,
a placer, a pecado:
a negocios secretos
y a polvos para el baile.

Solteros con familia,
jóvenes venerables.
Entre risas y bromas
no paran de contar.
Sean grandes o pequeños,
con morros y con bozo.
...A comercio secreto,
a polvos para el baile.

(Doy media vuelta: ¿es ésta
nuestra casa?- ¡no soy dueña!)
Uno sobre los cheques
y el otro en cabritilla.
Y aquel: pies de charol,
trabajando a escondidas.
...A ¿matrimonio?: comercio,
a polvos para el baile.

(...)



12.

Lluvia, vertical melena
ante los ojos. Colinas.
Más allá de los suburbios.
Estamos en las afueras.

Existe, pero es ajeno
-madrastra, que no materna.
Ir más allá es imposible.
Morir. Morir aquí mismo.

Campo. Verja.
Dos hermanos.
Un suburbio la vida
¡construye en las afueras!

Cuando todo se ha perdido,
los casos y sus verdades,
sólo quedan suburbios.
¡¿Dónde están las ciudades?!

Rompe -de furia- la lluvia,
como ya estamos rompiendo.
En tres meses con sus días,
entre los dos un encuentro.

Al pobre Job
¿Dios le pidió fianza?
Sin resultado:
¡estamos en las afueras!

(...)


Tres poemas mayores- Marina Tsvietáieva (Rusia, 1892-1941).
Traduc.: Elizabeth Burgos, Lola Díaz y Severo Sarduy
Hiperión, Madrid, 2004 


.

"En el año 1924, Tsvietáieva escribió, en sólo cuatro meses el , cuyo tema principal es Poema del finla ruptira de dos amantes. Los amantes aparecen representados en los versos como El y Ella, o con un Tú y un Yo, cuando toma la palabra el yo poético, que en casi todas las ocasiones es femenino. La pareja protagonista del drama del amor y del desamor aparece sin nombres, apenas sin referencias externas. No sabemos la edad que tienen, ni a qué se dedican, ni su estado civil, y apenas ofrecen indicios de su manera de pensar y encarar la vida. Lo único que nos dejan entrever los versos es que parecen escritos al mismo tiempo en que se desarrollan los acontecimientos."