lunes, junio 22, 2009

César Vallejo: Poemas en prosa*

El buen sentido
Hay, madre, un sitio en el mundo, que se llama París. Un sitio muy grande y lejano y otra vez grande.
Mi madre me ajusta el cuello del abrigo, no porque empieza a nevar, sino para que empiece a nevar.
La mujer de mi padre está enamorada de mí, viniendo y avanzando de espaldas a mi nacimiento y de pecho a mi muerte. Que soy dos veces suyo: por el adiós y por el regreso. La cierro, al retornar. Por eso me dieran tánto sus ojos, justa de mí, in fraganti de mí, aconteciéndose por obras terminadas, por pactos consumados.
Mi madre está confesa de mí, nombrada de mí. ¿Cómo no da otro tanto a mis otros hermanos? A Víctor, por ejemplo, el mayor, que es tan viejo ya, que las gentes dicen: ¡Parece hermano menor de su madre! ¡Fuere porque yo he viajado mucho! ¡Fuere porque yo he vivido más!
Mi madre acuerda carta de principio colorante a mis relatos de regreso. Ante mi vida de regreso, recordando que viajé durante dos corazones por su vientre, se ruboriza y se queda mortalmente lívida, cuando digo, en el tratado del alma: Aquella noche fui dichoso. Pero, más se pone triste; más se pusiera triste.
—Hijo, ¡cómo estás viejo!
Y desfila por el color amarillo a llorar, porque me halla envejecido, en la hoja de espada, en la desembocadura de mi rostro. Llora de mí, se entristece de mí. ¿Qué falta hará mi mocedad, si siempre seré su hijo? ¿Por qué las madres se duelen de hallar envejecidos a sus hijos, si jamás la edad de ellos alcanzará a la de ellas? ¿Y por qué, si los hijos, cuanto más se acaban, más se aproximan a los padres? ¡Mi madre llora porque estoy viejo de mi tiempo y porque nunca llegaré a envejecer del suyo!
Mi adiós partió de un punto de su ser, más externo que el punto de su ser al que retorno. Soy, a causa del excesivo plazo de mi vuelta, más el hombre ante mi madre que el hijo ante mi madre. Allí reside el candor que hoy nos alumbra con tres llamas. Le digo entonces hasta que me callo:
—Hay, madre, en el mundo un sitio que se llama París. Un sitio muy grande y muy lejano y otra vez grande.
La mujer de mi padre, al oírme, almuerza y sus ojos mortales descienden suavemente por mis brazos.
La violencia de las horas
Todos han muerto.
Murió doña Antonia, la ronca, que hacía pan barato en el burgo.
Murió el cura Santiago, a quien placía le saludasen los jóvenes y las mozas, respondiéndoles a todos, indistintamente: «Buenos días, José! Buenos días, María!»
Murió aquella joven rubia, Carlota, dejando un hijito de meses, que luego también murió a los ocho días de la madre.
Murió mi tía Albina, que solía cantar tiempos y modos de heredad, en tanto cosía en los corredores, para Isidora, la criada de oficio, la honrosísima mujer.
Murió un viejo tuerto, su nombre no recuerdo, pero dormía al sol de la mañana, sentado ante la puerta del hojalatero de la esquina.
Murió Rayo, el perro de mi altura, herido de un balazo de no se sabe quién.
Murió Lucas, mi cuñado en la paz de las cinturas, de quien me acuerdo cuando llueve y no hay nadie en mi experiencia.
Murió en mi revólver mi madre, en mi puño mi hermana y mi hermano en mi víscera sangrienta, los tres ligados por un género triste de tristeza, en el mes de agosto de años sucesivos.
Murió el músico Méndez, alto y muy borracho, que solfeaba en su clarinete tocatas melancólicas, a cuyo articulado se dormían las gallinas de mi barrio, mucho antes de que el sol se fuese.
Murió mi eternidad y estoy velándola.
Lánguidamente su licor
Tendríamos ya una edad misericordiosa, cuando mi padre ordenó nuestro ingreso a la escuela. Cura de amor, una tarde lluviosa de febrero, mamá servía en la cocina el yantar de oración. En el corredor de abajo, estaban sentados a la mesa mi padre y mis hermanos mayores. Y mi madre iba sentada al pie del mismo fuego del hogar. Tocaron a la puerta.
—Tocan a la puerta! —mi madre.
—Tocan a la puerta! —mi propia madre.
—Tocan a la puerta! —dijo toda mi madre, tocándose las entrañas a trastes infinitos, sobre toda la altura de quien viene.
—Anda, Nativa, la hija, a ver quien viene.
Y, sin esperar la venia maternal, fuera Miguel, el hijo, quien salió a ver quién venia así, oponiéndose a lo ancho de nosotros.
Un tiempo de rúa contuvo a mi familia. Mama salió, avanzando inversamente y como si hubiera dicho: las partes. Se hizo patio afuera. Nativa lloraba de una tal visita, de un tal patio y de la mano de mi madre. Entonces y cuando, dolor y paladar techaron nuestras frentes.
—Porque no le deje que saliese a la puerta, —Nativa, la hija—, me ha echado Miguel al pavo. A su pavo.
¡Qué diestra de subprefecto, la diestra del padre, revelando, el hombre, las falanjas filiales del niño! Podía así otorgarle las venturas que el hombre deseara más tarde. Sin embargo:
—Y mañana, a la escuela, —disertó magistralmente el padre, ante el público semanal de sus hijos.
—Y tal, la ley, la causa de la ley. Y tal también la vida.
Mamá debió llorar, gimiendo a penas la madre. Ya nadie quiso comer. En los labios del padre cupo, para salir rompiéndose, una fina cuchara que conozco. En las fraternas bocas, la absorta amargura del hijo, quedó atravesada.
Mas, luego, de improviso, salió de un albañal de aguas llovedizas y de aquel mismo patio de la visita mala, una gallina, no ajena ni ponedora, sino brutal y negra. Cloqueaba en mi garganta. Fue una gallina vieja, maternalmente viuda de unos pollos que no llegaron a incubarse. Origen olvidado de ese instante, la gallina era viuda de sus hijos. Fueron hallados vacíos todos los huevos. La clueca después tuvo el verbo.
Nadie la espantó. Y de espantarla, nadie dejó arrullarse por su gran calofrío maternal.
—¿Dónde están los hijos de la gallina vieja?
—¿Dónde están los pollos de la gallina vieja?
¡Pobrecitos! ¡Dónde estarían!

El momento más grave de la vida...
Un hombre dijo:
—El momento más grave de mi vida estuvo en la batalla del Marne cuando fui herido en el pecho.
Otro hombre dijo:
—El momento más grave de mi vida, ocurrió en un maremoto de Yokohama, del cual salvé milagrosamente, refugiado bajo el alero de una tienda de lacas.
Y otro hombre dijo:
—El momento más grave de mi vida acontece cuando duermo de día.
Y otro dijo:
—El momento más grave de mi vida ha estado en mi mayor soledad.
Y otro dijo:
—El momento más grave de mi vida fue mi prisión en una cárcel del Perú.
Y otro dijo:
—El momento más grave de mi vida es el haber sorprendido de perfil a mi padre.
Y el ultimo hombre dijo:
—El momento más grave de mi vida no ha llegado todavía.
Las ventanas se han estremecido...
Las ventanas se han estremecido, elaborando una metafísica del universo. Vidrios han caído. Un enfermo lanza su queja: la mitad por su boca lenguada y sobrante, y toda entera, por el ano de su espalda.
Es el huracán. Un castaño del jardín de las Tullerías habráse abatido, al soplo del viento, que mide ochenta metros por segundo. Capiteles de los barrios antiguos, habrán caído, hendiendo, matando.
¿De qué punto interrogo, oyendo a ambas riberas de los océanos, de qué punto viene este huracán, tan digno de crédito, tan honrado de deuda derecho a las ventanas del hospital? Ay las direcciones inmutables, que oscilan entre el huracán y esta pena directa de toser o defecar! Ay! las direcciones inmutables, que así prenden muerte en las entrañas del hospital y despiertan células clandestinas a deshora, en los cadáveres.
¿Qué pensaría de si el enfermo de enfrente, ése que está durmiendo, si hubiera percibido el huracán? El pobre duerme, boca arriba, a la cabeza de su morfina, a los pies de toda su cordura. Un adarme más o menos en la dosis y le llevarán a enterrar, el vientre roto, la boca arriba, sordo el huracán, sordo a su vientre roto, ante el cual suelen los médicos dialogar y cavilar largamente, para, al fin, pronunciar sus llanas palabras de hombres.
La familia rodea al enfermo agrupándose ante sus sienes regresivas, indefensas, sudorosas. Ya no existe hogar sino en torno al velador del pariente enfermo, donde montan guardia impaciente, sus zapatos vacantes, sus cruces de repuesto, sus píldoras de opio. La familia rodea la mesita por espacio de un alto dividendo. Una mujer acomoda en el borde de la mesa, la taza, que casi se ha caído.
Ignoro lo que será del enfermo esta mujer, que le besa y no puede sanarle con el beso, le mira y no puede sanarle con los ojos, le habla y no puede sanarle con el verbo. ¿Es su madre? ¿Y cómo, pues, no puede sanarle? ¿Es su amada? ¿Y cómo, pues, no puede sanarle? ¿Es su hermana? Y ¿cómo, pues, no puede sanarle? ¿Es, simplemente, una mujer? ¿Y cómo pues, no puede sanarle? Porque esta mujer le ha besado, le ha mirado, le ha hablado y hasta le ha cubierto mejor el cuello al enfermo y ¡cosa verdaderamente asombrosa! no le ha sanado.
El paciente contempla su calzado vacante. Traen queso. Llevan sierra. La muerte se acuesta al pie del lecho, a dormir en sus tranquilas aguas y se duerme. Entonces, los libres pies del hombre enfermo, sin menudencias ni pormenores innecesarios, se estiran en acento circunflejo, y se alejan, en una extensión de dos cuerpos de novios, del corazón.
El cirujano ausculta a los enfermos horas enteras. Hasta donde sus manos cesan de trabajar y empiezan a jugar, las lleva a tientas, rozando la piel de los pacientes, en tanto sus párpados científicos vibran, tocados por la indocta, por la humana flaqueza del amor. Y he visto a esos enfermos morir precisamente del amor desdoblado del cirujano, de los largos diagnósticos, de las dosis exactas, del riguroso análisis de orinas y excrementos. Se rodeaba de improviso un lecho con un biombo. Médicos y enfermeros cruzaban delante del ausente, pizarra triste y próxima, que un niño llenara de números, en un gran monismo de pálidos miles. Cruzaban así, mirando a los otros, como si más irreparable fuese morir de apendicitis o neumonía, y no morir al sesgo del paso de los hombres.
Sirviendo a la causa de la religión, vuela con éxito esta mosca, a lo largo de la sala. A la hora de la visita de los cirujanos, sus zumbidos nos perdonan el pecho, ciertamente, pero desarrollándose luego, se adueñan del aire, para saludar con genio de mudanza, a los que van a morir. Unos enfermos oyen a esa mosca hasta durante el dolor y de ellos depende, por eso, el linaje del disparo, en las noches tremebundas.
¿Cuánto tiempo ha durado la anestesia, que llaman los hombres? ¡Ciencia de Dios, Teodicea! si se me echa a vivir en tales condiciones, anestesiado totalmente, volteada mi sensibilidad para adentro! ¡Ah doctores de las sales, hombres de las esencias, prójimos de las bases! Pido se me deje con mi tumor de conciencia, con mi irritada lepra sensitiva, ocurra lo que ocurra aunque me muera! Dejadme dolerme, si lo queréis, mas dejadme despierto de sueño, con todo el universo metido, aunque fuese a las malas, en mi temperatura polvorosa.
En el mundo de la salud perfecta, se reirá por esta perspectiva en que padezco; pero, en el mismo plano y cortando la baraja del juego, percute aquí otra risa de contrapunto.
En la casa del dolor, la queja asalta síncopes de gran compositor, golletes de carácter, que nos hacen cosquillas de verdad, atroces, arduas, y, cumpliendo lo prometido, nos hielan de espantosa incertidumbre.
En la casa del dolor, la queja arranca frontera excesiva. No se reconoce en esta queja de dolor, a la propia queja de la dicha en éxtasis, cuando el amor y la carne se eximen de azor y cuando, al regresar, hay discordia bastante para el diálogo.
¿Dónde está, pues, el otro flanco de esta queja de dolor, si, a estimarla en conjunto, parte ahora del lecho de un hombre?
De la casa del dolor parten quejas tan sordas e inefables y tan colmadas de tanta plenitud que llorar por ellas sería poco, y sería ya mucho sonreír.
Se atumulta la sangre en el termómetro.
¡No es grato morir, señor, si en la vida nada se deja y si en la muerte nada es posible, sino sobre lo que se deja en la vida! ¡No es grato morir, señor, si en la vida nada se deja y si en la muerte nada es posible, sino sobre lo que se deja en la vida! ¡No es grato morir, señor, si en la vida nada se deja y si en la muerte nada es posible, sino sobre lo que pudo dejarse en la vida!
Voy a hablar de la esperanza
Yo no sufro este dolor como César Vallejo. Yo no me duelo ahora como artista, como hombre ni como simple ser vivo siquiera. Yo no sufro este dolor como católico, como mahometano ni como ateo. Hoy sufro solamente. Si no me llamase César Vallejo, también sufriría este mismo dolor. Si no fuese artista, también lo sufriría. Si no fuese hombre ni ser vivo siquiera, también lo sufriría. Si no fuese católico, ateo ni mahometano, también lo sufriría. Hoy sufro desde más abajo. Hoy sufro solamente.
Me duelo ahora sin explicaciones. Mi dolor es tan hondo, que no tuvo ya causa ni carece de causa. ¿Qué sería su causa? ¿Dónde está aquello tan importante, que dejase de ser su causa? Nada es su causa; nada ha podido dejar de ser su causa. ¿A qué ha nacido este dolor, por sí mismo? Mi dolor es del viento del norte y del viento del sur, como esos huevos neutros que algunas aves raras ponen del viento. Si hubiera muerto mi novia, mi dolor sería igual. Si la vida fuese, en fin, de otro modo, mi dolor sería igual. Hoy sufro desde más arriba. Hoy sufro solamente.
Miro el dolor del hambriento y veo que su hambre anda tan lejos de mi sufrimiento, que de quedarme ayuno hasta morir, saldría siempre de mi tumba una brizna de yerba al menos. Lo mismo el enamorado. ¡Qué sangre la suya más engendrada, para la mía sin fuente ni consumo!
Yo creía hasta ahora que todas las cosas del universo eran, inevitablemente, padres o hijos. Pero he aquí que mi dolor de hoy no es padre ni es hijo. Le falta espalda para anochecer, tanto como le sobra pecho para amanecer y si lo pusiesen en la estancia oscura, no daría luz y si lo pusiesen en una estancia luminosa, no echaría sombra. Hoy sufro suceda lo que suceda. Hoy sufro solamente.
Hallazgo de la vida
¡Señores! Hoy es la primera vez que me doy cuenta de la presencia de la vida. ¡Señores! Ruego a ustedes dejarme libre un momento, para saborear esta emoción formidable, espontánea y reciente de la vida, que hoy, por la primera vez, me extasía y me hace dichoso hasta las lágrimas.
Mi gozo viene de lo inédito de mi emoción. Mi exultación viene de que antes no sentí la presencia de la vida. No la he sentido nunca. Miente quien diga que la he sentido. Miente y su mentira me hiere a tal punto que me haría desgraciado. Mi gozo viene de mi fe en este hallazgo personal de la vida, y nadie puede ir contra esta fe. Al que fuera, se le caería la lengua, se le caerían los huesos y correría el peligro de recoger otros, ajenos, para mantenerse de pie ante mis ojos.
Nunca, sino ahora, ha habido vida. Nunca, sino ahora, han pasado gentes. Nunca, sino ahora, ha habido casas y avenidas, aire y horizonte. Si viniese ahora mi amigo Peyriet, les diría que yo no le conozco y que debemos empezar de nuevo. ¿Cuándo, en efecto, le he conocido a mi amigo Peyriet? Hoy sería la primera vez que nos conocemos. Le diría que se vaya y regrese y entre a verme, como si no me conociera, es decir, por la primera vez.
Ahora yo no conozco a nadie ni nada. Me advierto en un país extraño, en el que todo cobra relieve de nacimiento, luz de epifanía inmarcesible. No, señor. No hable usted a ese caballero. Usted no lo conoce y le sorprendería tan inopinada parla. No ponga usted el pie sobre esa piedrecilla: quién sabe no es piedra y vaya usted a dar en el vacío. Sea usted precavido, puesto que estamos en un mundo absolutamente inconocido.
¡Cuán poco tiempo he vivido! Mi nacimiento es tan reciente, que no hay unidad de medida para contar mi edad. ¡Si acabo de nacer! ¡Si aún no he vivido todavía! Señores: soy tan pequeñito, que el día apenas cabe en mí!
Nunca, sino ahora, oí el estruendo de los carros, que cargan piedras para una gran construcción del boulevard Haussmann. Nunca, sino ahora avancé paralelamente a la primavera, diciéndola: «Si la muerte hubiera sido otra...». Nunca, sino ahora, vi la luz áurea del sol sobre las cúpulas de Sacre-Coeur. Nunca, sino ahora, se me acercó un niño y me miró hondamente con su boca. Nunca, sino ahora, supe que existía una puerta, otra puerta y el canto cordial de las distancias.
¡Dejadme! La vida me ha dado ahora en toda mi muerte.
Nómina de huesos
Se pedía a grandes voces:
—Que muestre las dos manos a la vez.Y esto no fue posible.
—Que, mientras llora, le tomen la medida de sus pasos.Y esto no fue posible.
—Que piense un pensamiento idéntico, en el tiempo en que un cero permanece inútil.Y esto no fue posible.
—Que haga una locura.Y esto no fue posible.
—Que entre él y otro hombre semejante a él, se interponga una muchedumbre de hombres como él.Y esto no fue posible.
—Que le comparen consigo mismo.Y esto no fue posible.
—Que le llamen, en fin, por su nombre.Y esto no fue posible.
Una mujer...
Una mujer de senos apacibles, ante los que la lengua de la vaca resucita una glándula violenta. Un hombre de templanza, mandibular de genio, apto para marchar de dos a dos con los goznes de los cofres. Un niño está al lado del hombre, llevando por el revés, el derecho animal de la pareja.
¡Oh la palabra del hombre, libre de adjetivos y de adverbios que la mujer decline en su único caso de mujer, aun entre las mil voces de la Capilla Sixtina! ¡Oh la falda de ella, en el punto maternal donde pone el pequeño las manos y juega a los pliegues, haciendo a veces agrandar las pupilas de la madre, como en las sanciones de los confesionarios!
Yo tengo mucho gusto de ver así al Padre, al Hijo y al Espiritusanto, con todos los emblemas e insignias de sus cargos.
No vive ya nadie...
—No vive ya nadie en la casa —me dices—; todos se han ido. La sala, el dormitorio, el patio, yacen despoblados. Nadie ya queda, pues que todos han partido.
Y yo te digo: Cuando alguien se va, alguien queda. El punto por donde pasó un hombre, ya no está solo. Únicamente está solo, de soledad humana, el lugar por donde ningún hombre ha pasado. Las casas nuevas están más muertas que las viejas, por que sus muros son de piedra o de acero, pero no de hombres. Una casa viene al mundo, no cuando la acaban de edificar, sino cuando empiezan a habitarla. Una casa vive únicamente de hombres, como una tumba. De aquí esa irresistible semejanza que hay entre una casa y una tumba. Sólo que la casa se nutre de la vida del hombre, mientras que la tumba se nutre de la muerte del hombre. Por eso la primera está de pie, mientras que la segunda está tendida.
Todos han partido de la casa, en realidad, pero todos se han quedado en verdad. Y no es el recuerdo de ellos lo que queda, sino ellos mismos. Y no es tampoco que ellos queden en la casa, sino que continúan por la casa. Las funciones y los actos se van de la casa en tren o en avión o a caballo, a pie o arrastrándose. Lo que continúa en la casa es el órgano, el agente en gerundio y en circulo. Los pasos se han ido, los besos, los perdones, los crímenes. Lo que continúa en la casa es el pie, los labios, los ojos, el corazón. Las negaciones y las afirmaciones, el bien y el mal, se han dispersado. Lo que continua en la casa, es el sujeto del acto.
Existe un mutilado...
Existe un mutilado, no de un combate sino de un abrazo, no de la guerra sino de la paz. Perdió el rostro en el amor y no en el odio. Lo perdió en el curso normal de la vida y no en un accidente. Lo perdió en el orden de la naturaleza y no en el desorden de los hombres. El coronel Piccot, Presidente de «Les Gueules Cassées», lleva la boca comida por la pólvora de 1914. Este mutilado que conozco, lleva el rostro comido por el aire inmortal e inmemorial.
Rostro muerto sobre el tronco vivo. Rostro yerto y pegado con clavo a la cabeza viva. Este rostro resulta ser el dorso del cráneo, el cráneo del cráneo. Vi una vez un árbol darme la espalda y vi otra vez un camino que me daba la espalda. Un árbol de espaldas sólo crece en los lugares donde nunca nació ni murió nadie. Un camino de espaldas sólo avanza por los lugares donde ha habido todas las muertes y ningún nacimiento. El mutilado de la paz y del amor, del abrazo y del orden y que lleva el rostro muerto sobre el tronco vivo, nació a la sombra de un árbol de espaldas y su existencia transcurre a lo largo de un camino de espaldas.
Como el rostro está yerto y difunto, toda la vida psíquica, toda la expresión animal de este hombre, se refugia, para traducirse al exterior, en el peludo cráneo, en el tórax y en las extremidades. Los impulsos de su ser profundo, al salir, retroceden del rostro y la respiración, el olfato, la vista el oído, la palabra, el resplandor humano de su ser, funcionan y se expresan por el pecho, por los hombros, por el cabello, por las costillas, por los brazos y las piernas y los pies.
Mutilado del rostro, tapado del rostro, cerrado del rostro, este hombre no obstante, está entero y nada le hace falta. No tiene ojos y ve y llora. No tiene narices y huele y respira. No tiene oídos y escucha. No tiene boca y habla y sonríe. No tiene frente y piensa y se sume en sí mismo. No tiene mentón y quiere y subsiste. Jesús conocía al mutilado de la función, que tenía ojos y no veía y tenía orejas y no oía. Yo conozco al mutilado del órgano, que ve sin ojos y oye sin orejas.
Algo te identifica...
Algo te identifica con el que se aleja de ti, y es la facultad común de volver: de ahí tu más grande pesadumbre.
Algo te separa del que se queda contigo, y es la esclavitud común de partir: de ahí tus más nimios regocijos.
Me dirijo, en esta forma, a las individualidades colectivas, tanto como a las colectividades individuales y a los que, entre unas y otras, yacen marchando al son de las fronteras o, simplemente, marcan el paso inmóvil en el borde del mundo.
Algo típicamente neutro, de inexorablemente neutro, interpónese entre el ladrón y su víctima. Esto, así mismo, puede discernirse tratándose del cirujano y del paciente. Horrible medialuna, convexa y solar, cobija a unos y otros. Porque el objeto hurtado tiene también su peso indiferente, y el órgano intervenido, también su grasa triste.
¿Qué hay de más desesperante en la tierra, que la imposibilidad en que se halla el hombre feliz de ser infortunado y el hombre bueno, de ser malvado ?
¡Alejarse! ¡Quedarse! ¡Volver! ¡Partir! Toda la mecánica social cabe en estas palabras.
César Vallejo, Poesía completa 2, Página/12-Ed. Losada.

Paco Urondo: Por Soledades

Un hombre es perseguido, una
familia entera, una organización, un pueblo. La
responsable de esta situación no es la codicia, sino un
comerciante con sus precios, con la imposición
de las reglas del juego. Los empresarios, la policía
con la imposición de las reglas del juego. Por eso
ese hombre, ese pueblo, esa familia, esa organización, se
siente perseguida. Es más, comienzan
a perseguirse entre ellos, a delatarse,
a difamarse, y juntos, a su vez, se lanzan a perseguir
quimeras, a olvidarse de las legítimas,
de las costosas pero realizables aspiraciones;
marginan la penosa esperanza.
Entonces toda la familia, todo el pueblo, entra
en el nivel más alto de la persecución: la paranoia, esa
refinada búsqueda de los
perseguidos históricos y culturales. Y ésta
es la triste historia de los pueblos
derrotados, de las familias envilecidas,
de las organizaciones inútiles, de los hombres solitarios, la
llama que se consume sin el viento, los aires
que soplan sin amor, los amores que se marchitan
sobre la memoria del amor o sus fatuas presunciones.

Cárcel de Villa Devoto, 1973: Cuentos de batalla.

Milonga del marginado paranoico

Parece mentira
que haya llegado a tener
la culpa de todo lo que ocurre
en el mundo; pero es así. Han tratado
de disuadirme psicólogos y sociólogos de mi tiempo,
me han dado razones de peso técnico largamente
formuladas y
parcialmente ciertas. Pero
yo sé que soy culpable de los dolores
que aquí siento y recorren el mundo; de las soledades
que lo van vaciando: quisiera saltar
como Juan L. Ortiz, vociferar
como Oliverio Girondo, pero: primero, ellos me ganaron
de mano; segundo, no me sale bien y aquí
empieza todo nuevamente: otro sufrimiento
igual a diapasones y recursos
que conozco perfectamente y que no vale la pena
repetir: primero, para no emularlos; segundo, porque tendré que ir
reconociendo que no he sabido
hacerme entender. Y esto es agudo como un ataque
que nos traga la lengua; pido entonces disculpas
por la mala impresión, por las exageraciones.

Benefacción

Piedad para los equivocados, para
los que apuraron el paso y los torpes
de lentitud. Para los que hablaron bajo tortura
o presión de cualquier tipo, para los que supieron
callar a tiempo o no pudieron mover
un dedo; perdón por los desaires con que me trata
la suerte; por titubeos y balbuceos. Perdón
por el campo que crece en estos espacios de la época
trabajosa, soberbia. Perdón
por dejarse acunar entre huesos
y tierras, sabihondos y suicidas, ardores
y ocasos, imaginaciones perdidas y penumbras.

Poemas póstumos (1970-1972).

martes, junio 16, 2009

16 de junio de 1955: bombardeos sobre la plaza de mayo

Recordando esa fecha terrible, pensé en los versos del poeta norteamericano Wallace Stevens referidos a una pintura de picasso:

¿Es esta pintura de Picasso, este "montón
de destrucciones", un retrato de nosotros,

Ahora, una imagen de nuestra sociedad?

(Is this picture of Picasso, this "hoard
Of destruccions", a picture of ourselves,

Now, an image ofour society? (...) )*

* Del libro El hombre de la guitarra azul.

viernes, junio 12, 2009

Mallarmé: Minucias chinas*

“Tiene usted ahora mis trece poemas (…).
Tengo algunos ruegos que hacerle:
. Dígame si hubiera alguna corrección que no le guste –después de haber examinado largo tiempo su significación, porque hay que desconfiar de la sensación desagradable que se experimenta al ver nuevas palabras en lugar de aquellas que la memoria concluía de antemano. Yo mismo he sido sorprendido algunas veces. Todas las sustituciones han tenido una finalidad, relativa generalmente a la composición, y no he vacilado en sacrificar versos que me parecían de una linda pintura. (…)
. Segundo ruego, que se relaciona –no oso decir con la impresión sino con la imprenta: Quisiera un tipo suficientemente cerrado, que se adaptara a la condensación del verso, pero con aire entre los versos, con espacio, a fin de que se separen bien los unos de los otros, lo que es necesario también por su condensación. He numerado los poemas, ¿es útil? En todo caso quisiera, también, un gran blanco después de cada uno, un descanso, porque no han sido concebidos para continuarse así, y, si bien, debido al orden que ocupan, los primeros sirven de iniciadores a los últimos, desearía que no se los leyera de un tirón y como buscando una continuidad de estados del alma que resulten los unos de los otros, lo que no es así, y echaría a perder el placer particular de cada uno. --Su orden es bueno, no es así?, con excepción del Mendiant que he rechazado al penúltimo lugar, no sabiendo dónde colocarlo. –Qué piensa del título? He vacilado entre Angoises y Atonies, que son igualmente justos, pero he preferido el primero que ilumina mejor el Azur, y los versos en la misma nota. (…).
Envíeme una Prueba. (…) Confío en esa Prueba (…) para ver por mí mismo el efecto de conjunto, primero, y, si no habría ventaja en desplazar ciertos poemas: y después detalles, que estarían repetidos a demasiada poca distancia, y se contradecirían, incluso. En fin, hay uno o dos títulos que todavía no he encontrado, el del Mendiant, por ejemplo, y de Tristesse d’ été, que repite una palabra del soneto.
De igual modo recuerdo que la palabra fin se encuentra dos veces en Épilogue (…).
¡Qué de minucias, verdaderamente chinas (…).

*Fragmento de la carta enviada por el poeta Sthépan Mallarmé a Catulle Mendès –poeta, crítico y amigo de Mallarmé— el 24 de abril de 1866 (Cartas sobre la Poesía, Ed. del Copista, 2004).

jueves, junio 11, 2009

Matías Vernengo: Cuaderno Blanco*

Paisaje de fondo

Contra el paisaje de fondo de las sierras
se levanta una hilera de álamos,

y un ligero

movimiento
de párpados

la disuelve.

No alcanza

No alcanza el atardecer en el valle.

Y hay aguiluchos amontonados
sobre el cuerpo de una yegua alazana.

Existir es demasiado.
Y no alcanza.

Las manos

Apoyadas en la superficie fría,
como flotando, las manos
sobre el agua
traen paisajes: los tallos
altos y verdes
y los penachos rubios
de las cortaderas,
las piedras grises y blancas,

el cielo, como una vena azul
que baja por la quebrada.

* Matías Vernengo nació en Buenos Aires, 1963. Editor egresado de la UBA. Reside, desde 2007, en la provincia de San Luis. Los poemas que se transcriben están incluidos en su tercer libro de poemas Cuaderno blanco (Alción Editora, 2009).

Poemas de James Joyce*

XXVIII
Dulce dama, no cantes
canciones tristes sobre el amor que termina;
deja a un lado la tristeza y canta cómo
el amor que pasa es suficiente.

Canta del largo y profundo sueño
de los amantes que han muerto
y que todo amor reposará en la tumba.
El amor ya está exhausto.

XXX
El amor vino a nosotros un lejano atardecer
cuando tímidamente uno seducía
y el otro rondaba temeroso –
Pues el comienzo del amor es aprensivo.

Fuimos amantes fieles. Pasó el amor
que tuvo muchas horas placenteras.
Bienvenidas ahora
las sendas que habremos de caminar.

XXXVI
Oigo un ejército cargando sobre la costa
y el estruendo de caballos al galope, envueltas en espuma las rodillas.
Arrogantes, erguidos detrás de negras armaduras,
blandiendo látigos, despreciando las riendas, los aurigas.

Le gritan a la noche su nombre de batalla:
gimo dormido cuando escucho en la distancia sus risas turbulentas.
Cruzan la tiniebla de los sueños, un fuego cegador,
resonando, resonando en el corazón como en un yunque.

Vienen sacudiendo victoriosos su larga, verde cabellera:
salen del mar y corren gritando por la playa.
¿No tienes juicio, corazón, que así te desesperas?
Amor, amor, amor, ¿por qué me has dejado solo?

*Véase: Poesía irlandesa contemporánea. Libros de Tierra Firme, 1999. Traducción: J. Fonderbrider y Gerardo Gambolini.

María Carman: Ganar el cielo

I
Entre las ramas hay un nido
escondido de la luz.
Alguien canta como un dios
Y la voz gana el cielo.


Tu alma es otro pájaro; bastaba
una hoja para calcarlo: círculos,
líneas que imito de un ala.
Te inventaba un doble:
luego la mariposa
dormía en tu Biblia
volando sobre Belén.
El ala casi es
toda la mariposa
pero no sé
si pude hacerlo.
Calcar
lo que traían tus manos
era hermoso
crear otras sombras total
las verdaderas viven
en los libros de dios.

X
El búho herido en la jaula no es
el búho que refulge en la llanura.
La víbora es dócil
en su frasquito, la iguana
hiberna demasiado.

Cambiaste al último hijo de la casa
por un gorrión: Juan Gris.

Todos quieren ser salvajes
todavía en la ciudad,
tu santuario de nostalgias.

María Carman (Buenos Aires, 1971) es doctora en Antropología, docente en la Uba e investigadora del CONICET. Es autora del ensayo Las trampas de la cultura (editorial Paidós) y de la novela Los elegidos (editorial Sudamericana). Los poemas que se transcriben pertenecen a su libro de poemas inédito Ganar el cielo.

martes, junio 09, 2009

Falleció el poeta, narrador y compañero Daniel Muxica*

Con mucho dolor, transcribimos a continuación el texto del mensaje que nos envía la poeta Susana Villaba.
"Anoche falleció el poeta y narrador Daniel Muxica, de un inesperado y súbito infarto. Buena persona, buen escritor, buen amigo. En 2007 comenzó la Casa de la Lectura, entonces Casa del Escritor, que dirigía. Además sostuvo durante varios años la editorial Bohemia y la revista Los rollos del mal muerto, entre varias otras cosas que hizo. Acaba de aparecer su segunda novela, que él no llegó a presentar, y está por salir un nuevo libro de poemas. Les copio un poema de su último libro: La conversación, personalmente el que más me gusta, aunque hay que leerlo como un todo, es complicado sacar de contexto un poema suelto. Y opino con el conocido párrafo de Miguel Hernández: No perdono a la muerte enamorada, no perdono a la vida desatenta, no perdono a la tierra ni a la nada."
adoptará cuerpos e imágenes
que no darán ningún punto de vista
sobre sí mismos

protegerá la anatomía que tuvo
con su contingencia original
y sus vestigios

moldeará su carácter
interpretando los datos en bruto
sin estar dotado
de todos los elementos de la objetividad

transformará esa indistinción global
en una forma organizada del afecto
*Daniel Muxica había nacido en Valentín Alsina, prov. de Buenos Aires en 1950. En poesía: publica en 1976 Hermanecer (Editorial Schapire); en 1983 El poder de la música (Editorial Stephane y Bloom Asociados) y en 1987 El perro del alquimista (Editorial Stephane y Bloom Asociados). En 1988 edita Contra dicción (Editorial De la Pluma); en 1989 Ex Libris (Editorial Xul) y en 1991 Siete textos premortales (Editorial El Caldero). En 1993 El libro de las traducciones (Editorial El Caldero). En 1998 edita Nihil Obstat, cd-libro. En 2004 publica La conversación (Editorial La Bohemia). En teatro: 1988 estrena Los ángeles organizados.
En 1995 publica La erótica argentina, antología poética 1600/1990 (co edición de Editorial Catálogos y Editorial El Caldero), reeditada en 2003 (Editorial Manantial).
En 2002 funda y dirige la revista de textos poéticos “Los rollos del mal muerto”.

lunes, junio 08, 2009

Vocal, revista para escuchar

El martes 9 de junio, a las 19, se presentará la revista Vocal (revista para escuchar).
La cita es en Librería Fedro (Carlos Calvo y Bolívar, San Telmo).

Poesias de Irene Gruss y Susana Villalba
Musica del saxofonista Nicolas Said

Centenario del Nacimiento del escritor Javier Villafañe

Miércoles 24/06 a las 19:00. Corrientes 1543, Centro Cultural de la Cooperación.

La Comisión de Homenaje por el Centenario del Nacimiento de Javier Villafañe invita a la jornada que tendrá lugar en el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini, con la presencia de Sarah Bianchi, Canela, Juan Carlos Junio, Leopoldo Castilla, Pablo Medina, Nora Lía Sormani, Mario “Pepe” Quintana, Javier Villafañe (h) y Juano Villafañe.
Se presentará el CD Los caminos del Gallo Pinto, se proyectará la película La Andariega del río y se inaugurará una exposición con títeres, libros e imágenes del titiritero y escritor argentino.

sábado, junio 06, 2009

VI Concurso Nacional Macedonio Fernández de Narrativa Breve y Poesía

La Fundación Médica de Lomas de Zamora a través de la CODIC, comisión de docencia, investigación y cultura, y el Taller Macedonio Fernández de lectura y escritura literarias invitan a poetas y narradores a participar del “VI CONCURSO NACIONAL MACEDONIO FERNÁNDEZ-CMLZ DE NARRATIVA BREVE Y POESÍA”.

Bases
Podrán participar todas las personas mayores de 18 años residentes en Argentina con un libro inédito de poesía o narrativa breve escrito en castellano, de tema libre, que no haya obtenido premios o menciones, ni haya sido finalista en otros concursos.
Sólo se podrá participar en un género.
Los autores premiados serán notificados en los primeros días del mes de noviembre.
La participación en este concurso implica la aceptación completa de sus bases.
Se tomará como válida la fecha del sello postal.
No se entregará recibo alguno por la recepción de las obras.
Ningún material será devuelto por la institución durante el concurso ni después de establecido el fallo del jurado ni se mantendrá correspondencia sobre el mismo con los participantes.
Los autores ganadores conservarán los derechos totales de su autoría.
La participación en este concurso es gratuita.
La sola recepción del material determina la inscripción.
No podrán participar personas relacionadas directamente con el CMLZ.
Los envíos serán recibidos desde el 4 de mayo hasta el 31 de julio de 2009 por correo postal o personalmente en Colombres 420, (1832) Lomas de Zamora, Buenos Aires, Argentina.
Premio único e indivisible para cada género: $ 3.000 más la edición del libro ganador.
Bases Narrativa: un libro inédito de cuentos breves, de temática libre, con un mínimo de 50 y un máximo de 70 páginas (con aproximadamente 22 líneas por hoja), en hoja tamaño A4, anillado y firmado con seudónimo, en letra Times New Roman o similar, en cuerpo 12, a espacio y medio por una sola cara del papel.
Sistema de plicas: los libros deberán ir acompañados de un sobre cerrado conteniendo los datos personales del autor (nombre y apellido, número de documento, domicilio, teléfonos y correo electrónico) y en cuyo frente figurarán el seudónimo y el título de la obra. Cantidad de copias: tres.
Jurado Narrativa: Alejandra Laurencich, Inés Garland y Roberto Ferro.
Bases Poesía: un libro inédito de poemas, de temática libre, con un mínimo de 400 líneas y un máximo de 700, en hoja tamaño A4, anillado y firmado con seudónimo, en letra Times New Roman o similar, en cuerpo 12, a doble espacio por una sola cara del papel. No podrán superarse las 70 páginas.
Sistema de plicas: los libros deberán ir acompañados de un sobre cerrado conteniendo los datos personales del autor (nombre y apellido, número de documento, domicilio, teléfono y correo electrónico) y en cuyo frente figurarán el seudónimo y el título de la obra. Cantidad de copias: tres.
Jurado Poesía: María del Carmen Colombo, Jorge Boccanera y Javier Adúriz.
Coordinación general: Roxana Palacios Loray
Mayor información: E-mail: macedonianos@gmail.com

Macedonio: Hay un morir*

No me lleves a sombras de la muerte
adonde se hará sombra mi vida,
donde solo se vive el haber sido.
No quiero vivir del recuerdo.
Dame otros días como éstos de la vida.
Oh no tan pronto hagas
de mí un ausente
y el ausente de mí.
¡Que no te lleves mi hoy!
Quisiera estarme todavía en mí.

Hay un morir si de unos ojos
se voltea la mirada de amor
y solo queda el mirar de vivir.
Es el mirar de sombras de la Muerte.
No es Muerte la libadora de mejillas,
esto es Muerte: olvido en ojos mirantes.
II. Amor se fue
Amor se fue; mientras duró
de todo hizo placer.
Cuando se fue
nada dejó que no doliera.

*Macedonio Fernández. Obras completas, Tomo VII. Ed. Corregidor, Buenos Aires, 1987.

viernes, junio 05, 2009

X Olimpíadas Colegiales de Poesía 2009

APOA, Asociación de Poetas Argentinos convoca a las X OLIMPÍADAS COLEGIALES DEPOESÍA para estudiantes de escuelas de todo el país, según las siguientes categorías enumeradas:

CATEGORÍA A: alumnos que estén cursando el 1º,2º y 3º año del colegio secundario o el 8º y 9ª EGB/ESB y 1º Polimodal; CATEGORÍA B: alumnos que estén cursando el 4º, 5º y6º año del colegio secundario o el 2º y 3º POLIMODAL; CATEGORÍA C: alumnos que estén cursando en escuelas secundarias para adultos; CATEGORÍA D: Alumnos que estén cursando la escuela primaria en escuelas primarias para adultos.
Conforme al Artículo 134 de la LEY Nº 26.206 a) 6 (seis) años nivel primario y 6 (años) Nivel secundario o, b) 7 años Nivel Primario y 5 (cinco) de Educación Secundaria 3.
-Los concursantes deberán enviar un poema inédito, no premiado en ningún otro concurso, en castellano, de extensión, tema y formas libres, escrito en PC o máquina de escribir a doble espacio y por triplicado a X OLIMPÍADAS COLEGIALES DE POESÍA A.P.O.A, La Rioja 138 10º CC - C1214 ADB, CIUDAD AUTÓNOMA DE BUENOS AIRES.
-El poema deberá tener un solo autor el que firmará al pie e incluirá dentro del sobre de envío una hoja con los siguientes datos:
* Apellido y nombre completos, Nº de DNI. o de C.I, nacionalidad, edad, domicilio, código postal, localidad, provincia,teléfono, dirección de correo electrónico, categoría en la cual concursa, año, división y turno.
* Apellido, nombre, domicilio, código postal,localidad y teléfono de su docente de Lengua/Literatura.
* Nombre, domicilio, código postal, localidad,provincia y teléfono/fax, correo electrónico del colegio al que concurre.
* Nota de uno de los padres como sigue: “Autorizo a A.P.O.A. Asociación de Poetas Argentinos, en mi carácter de padre y/o madre, a publicar el poema de mi hijo/a… si fuera premiado en la final de las X OLIMPÍADAS COLEGIALES DE POESÍA” (FIRMA Y ACLARACIÓN DE FIRMAAL PIE).
4. LOS POEMAS DEBERÁN SER ENVIADOS ÚNICAMENTE POR CORREO,FRANQUEO SIMPLE DESDE EL 1º DE ABRIL HASTA EL 7 DE JULIO DE 2009 INCLUSIVE TOMÁNDOSE COMO VÁLIDA LA FECHA DEL MATASELLOS DEL SOBRE.
5. Un jurado formado por miembros de la Comisión Directiva deA.P.O.A. seleccionará los poemas más logrados de cada categoría, cuyos autores participarán en la final.
6. Los alumnos que resulten finalistas serán notificadospor mail (alumno y colegio) y al domicilio del colegio entre el 21 yel 30 de julio. Una vez recibida esta carta de notificación, las autoridades del colegio del alumno finalista deberán confirmarnos lavpresencia del alumno y el nombre del/os docente/s y/o bibliotecario/s acompañante/s a la dirección postal de A.P.O.A o al correo electrónico apoa.olimpiadascolegiales@gmail.com hasta el 10 de agosto inclusive.
De no existir dicha confirmación, el alumno finalista no podráparticipar en la final y su lugar será ocupado por el alumno cuyopuntaje continúe en la calificación otorgada por el jurado.
7. No se devolverán los trabajos enviados.
DE LA FINAL
1. La final de las se realizará el día viernes 21 de agosto de 2009, en el SALÓN DORADO de la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, sito en Perú 160 1ºPiso, en el marco de las X JORNADAS ITINERANTES DE POESÍA.
2. Los finalistas deberán presentarse para su acreditación en el SALÓN DORADO a las 9:00. El desarrollo de las finales se hará entre las 10:00 y 12.30 hs.
3. Los finalistas deberán estar acompañados por un docentede su colegio (del área Lengua/Literatura preferentemente) o un bibliotecario. Mientras los finalistas estén concursando, los docentes participarán de un taller de poesía en el SALÓN SAN MARTÍN, contiguoal de las finales de las Olimpíadas.
4. Durante las dos horas y media que dura la final, los alumnos escribirán un poema CONFORME A LAS INSTRUCCIONES QUE en ese momento de A.P.O.A les entregarán.
5. Una vez terminada la final, los finalistas se reuniráncon sus docentes acompañantes y juntos podrán participar de otrasactividades programadas para estas VIII JORNADAS ITINERANTES DEPOESÍA.
6. El jurado elegirá, por categoría, 1 primer premio, 1 segundo premio y 1 tercer premio y hasta 5 menciones. No se declarará desierto el primer premio.
7. El resultado y la entrega de premios del concurso se anunciará a las 17:00 del mismo día en el Salón Dorado. Los poemas ganadores serán leídos al público por el autor. Los primeros premios recibirán medallas, diplomas y libros. De los segundos y hasta la última mención, diplomas y libros. El colegio recibirá libros. Los poemas ganadores se publicarán en plaquetas por categoría las que sepresentarán en el transcurso del año 2010.
8. Los alumnos y docentes acompañantes recibiráncertificados de asistencia.
Ante cualquier duda, comunicarse al TE 4790-6548 de 08.00 a 12.00 o al e-mail: apoa.olimpiadascolegiales@gmail.com SEDE POSTAL LA RIOJA 138 PISO 10 DTO.CC C1214ADBBUENOS AIRES - ARGENTINA

jueves, junio 04, 2009

Agenda poética

--Ciclo de poesía: Interiores con poetas: se presentará el poeta Hugo Francisco Rivella(Córdoba/Salta). En la Biblioteca Popular "José Ingenieros", Ramírez de Velasco 958 - Villa Crespo, Buenos Aires. El sábado 6 de Junio de 2009, a las 18.

--Presentación del libro de poemas de Liliana Celiz: A los que fueron pájaros
Lunes 8 de junio a las 19.30, en la SEA, Bartolomé Mitre 2815 - Of. 225 a 230.
--Festejo del Día del Escritor. En la SEA, Bmé. Mitre 2815, 2 Piso, Of. 225 a 230.
viernes 12 de junio, a las 19.30. www.lasea.org.ar

-Editorial Bajo la Luna: presentación de El hilván de Laura Pratto, Bengala de Beatriz Vignoli y Lluvias de Laura Wittner. Martes 16 de junio, a las 19.30. Casa de la lectura, Lavalleja 924, Buenos Aires.

- Editorial Macedonia invita a la presentación de Delta: Fotografía: Anna Lee. Poesía: Viviana Abnur. Con la participación de Martín Araujo y Cecilia Zabala (guitarra)
Jueves 18 de junio,19,30, en Fedro, Carlos Calvo 578, San Telmo.

martes, junio 02, 2009

El yo clandestino de La muda encarnación*, de María del Carmen Colombo


Autora: Erika Martínez Cabrera**

La muda encarnación (1993) comienza con una cita de Nietzche de la que Colombo se apropia invirtiendo su dirección ideológica: “La mujer sigue siendo gata o pájaro. O, en el mejor caso, vaca”. A la animalización, que impregnaba de visceralidad a los personajes arrabaleros del Blues del amasijo (1985), se le viene a sumar ahora una personificación de las bestias simbólicas de la Patria Grande: la vaca y el caballo (312). La oralidad coloquial viene a mezclarse fluidamente con un culturalismo paisajístico que lee el campo argentino a través de los ojos pictóricos de El Bosco o Bruegel, y se aleja así del populismo. Del arrabal a la pampa, Colombo trabaja incansable sobre un imaginario folclórico herido de muerte. Una “pobre mortal montura” enamora al “eterno caballo” del poema IV; los poemas VI y VII cuentan la “Caída” y la “Muerte de la vaca ancestral”. Las voces de Colombo funcionan como un mecanismo corruptor de símbolos nacionales: Una orquesta de almas/ desafinadas voces/ en mi oído absoluto” (pp. 41-42). El poemario narra la agonía de lo infinito, de la eternidad de la pampa, retratada en todo lo que hay en ella de contingente: aperos, animales, detalles del paisaje. Como contraposición a la pampa aparece el gallinero, signo de una culpa, de una podredumbre de los cuerpos en la que aún resuenan los ecos de la dictadura. Dios está enfermo, como el día que nació César Vallejo, y se multiplican las zanjas, los huecos, las fisuras, los agujeros (313). El no-ser atraviesa todo el libro: la vaca y la gallina existen en negativo, condenadas a una “condición de alverre” (sic), son “las que no” frente al perpetuo “soy el que” del gallo, de lo masculino (314).
De forma más explícita que en el Blues del amasijo, la multitud de personajes, registros y voces que atraviesan La muda encarnación son máscara de un vacío, de una pérdida del cuerpo y de la palabra, como apunta ya el libro desde su título (315). El disfraz que persiste en la poesía de la década anterior revela ahora con más claridad su naturaleza: se convierte en sudario. Como indica una cita bíblica (316),el vacío de su yo”, “las entrañas huecas” (pág.50) de la madre proceden de la inexistencia (¿desaparición?) del hijo (página 51), (317):

oh figlia del tuo figlio

ese sudario
envuelve
el vacío de todos tus huevos.

En el último poema, titulado como el texto vallejiano “Espergesia”, se abre paso sin embargo la esperanza: ante un dios ausente, la salvación llega a través de la representación. En escena, bajo los reflectores, el vacío se vuelve eficaz. No hay más certidumbre que esa.

quiero el agua
del paraíso, dice, alba
blanca, pura luz mirando el
reflector dice llena
luna sin culpas
el balde de mi alma
hasta el colmo
como quien toma del gollete
celestial actriz finge
la gota terrenal cuando
enjuga con la punta
del manto una sed de rocío: ella
cree en la eficacia
del vacío y representa
la escena pensada por dios
para salvarnos (318)

Del final de La muda encarnación nace el siguiente libro de Colombo, La familia china (1999), donde los personajes pasan de alternar sus registros y voces poéticas a cobrar la personalidad y presencia de caracteres teatrales (319). Estructurado en una serie de estampas en prosa poética, este último libro dinamita en su baile intergenérico al yo confesional de la lírica.
En El hacedor (1960) de Borges, Shakespeare se dirige a Dios para decirle: “Yo, que tantos hombres he sido en vano, quiero ser uno y yo (pág. 1989,182). Para Colombo, el único ser en vano es el ser único. De ahí que refuerce la multiplicidad del yo en el poema, que lo disfrace siempre de nuevo.
* Fragmento extractado de Carnaval negro: Veinte poetas argentinas de los años 80, (págs. 493 a 496), texto correspondiente a la tesis doctoral de la docente e investigadora española Erika Martínez Cabrera (dirigida por el doctor Älvaro Salvador Jofré), de la Universidad de Granada, Facultad de Filosofía y Letras del Depto de Literatura Española.
** Erika Martínez Cabrera es docente e investigadora de la Universidad de Granada. Entre sus diversos trabajos se encuentran: “La narrativa breve de Silvina Ocampo”, “Dos ventanas, una luz: la prosa de Sor Juana y Santa Teresa de Jesús; “El ser invisible. Poesía argentina de los años 80, escrita por mujeres”.
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(312) El diálogo con Oliverio Girando es en este punto claro. Casi podríamos leer el siguiente extracto de Espantapájaros (1932) como un intertexto cómico de la cita de Nietzche: “¿Verdad que no hay diferencia sustancial entre vivir con una vaca o con una mujer que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?” (1986, pp. 66,67). Lejos del humorismo de Girando, la personificación de Colombo tiene una vocación dramática que nos hace pensar en otro gran maestro de la locución animal, Horacio Quiroga, que con frecuencia dotaba a sus bestias de un halo trágico muy lejano al tono de la fábula tradicional.
(313)Vallejo escribió en “Espergesia”, el famoso poema de Los heraldos negros (1918) con el que dialoga Colombo: “Hay un vacío/ en mi aire metafísico/ que nadie ha de palpar” (1985, 49). El origen incierto del vocablo “espergesia” (relacionable quizás con el latín expergiscor, “volver en sí, despertar”), apunta más bien a un neologismo del infinito idiolecto vallejiano.
(314)Resuena en estas fórmulas un episodio de La Biblia: al arder la zarza frente a Moisés, se escuchó una voz que decía “yo soy el que soy” (Éxodo 3:1-417. Estas palabras fueron sagazmente alteradas por Cervantes quien, frente a un labrador, hace proferir a su maltrecho Quijote un “yo sé quién soy” (parte I; Cap. V). Shakespeare parece glosarlas igualmente en Hamlet, cuyo protagonista afirma: “I am myself” (“yo soy yo mismo”), acto 3, escena I, y en Otelo, donde Yago afirmaba: “I am not what I am”(“yo no soy lo que soy”), acto 1, escena I).
315 Para el cristianismo, la encarnación es el misterio y el dogma de la palabra hecha carne. Visto A la luz de esta definición, el título de Colombo se torna en contrasentido. Algo que deja de ocurrir si atendemos a los efectos del trauma de la dictadura en la producción cultural argentina de los años 80. Las consecuencias poéticas de la imposibilidad de ver y su derivación en una imposibilidad de hablar han sido estudiadas en varios artículos por Jorge Monteleone (ver bibliografía).
316 Las referencias bíblicas atraviesan todo el libro –de nuevo desde el título—con una presencia que alterna lo amenazante y lo cómico: “tú (eres) la que no/ ahora y en la hora” o “polvo eres” (pág. 53); pecadores y justos/ en un libro de calles/ dispersas” (pág.35); “ora pro nobis” (pág.37); “creo en/ la Ponedora/ purísima del casto/ huevo celestial” (pág.47). De hecho en la segunda parte del poemario pueden seguirse las huellas argumentales del “misterio de la encarnación”: la presencia de la virgen (pág.33), la anunciación (pág. 37), el propio misterio: “un hechizo/ no puede despertar// a las hondas de montaña/ ave luz ave dios/ por qué serás tan/ alto en el vientre…” (pág.32).
317 Muchos años después pero en clara sintonía con Colombo, Diana Bellessi escribirá: “Nacen esas madres/ de esos hijos y después/ se quieren ir” (2005). Las madres reiben de sus hijos la “Herencia” (así se titula el poema) de la rebelión. Este nacer de los hijos se lo debe todo, sin duda, a las Madres de Plaza de Mayo, que hicieron un eslogan de esta nueva forma de materinidad.
318 Colombo, 1993, pág. 59.
319 Como prueba del carácter anfibio del poemario, hay que decir que varios de sus fragmentos fueron adaptados al teatro y representados en los años 1999-2000 en los Festivales de Teatro del Centro Cultural Ricardo Rojas de Buenos Aires.

viernes, mayo 29, 2009

¡NO A LA ESCUELA DE POLICÍA DENTRO DEL PARQUE CHACABUCO!


Nos informan los amigos de la organización "Juntos por parque Chacabuco" (http://www.parquechacabuco/) lo siguiente:


"El Gobierno de la Ciudad resolvió utilizar las instalaciones del Parque Chacabuco para la formación de la nueva Policía Metropolitana.

Los vecinos y usuarios del Parque y del Polideportivo no fuimos informados: nos enteramos por los medios de comunicación.
Funcionarios del Gobierno dicen (INFORMALMENTE) que la presencia de la policía será solo para pruebas de aptitud física de los aspirantes y que ocupará el Polideportivo y la pista de uno a tres meses. Durante ese lapso ¿están garantizadas las actividades que vecinos y usuarios, entre ellos, estudiantes de cuatro escuelas medias, desarrollan en el lugar?
Creemos que se están vulnerando dos derechos protegidos por la Constitución de la CBA: el cuidado de los espacios públicos de uso común y gratuito y el de la promoción gratuita del deporte.
Los vecinos nos preguntamos:
. ¿Es un PARQUE PÚBLICO el sitio para desarrollar actividades de una Escuela de Policía?
. ¿Es un POLIDEPORTIVO MUNICIPAL usado por miles de menores el sitio para entrenar o hacer pruebas de aptitud física a futuros policías?
. ¿Los vecinos y alumnos debemos perder una aprte del parque y el uso del Polideportivo?
. ¿Por qué el Gobierno actúa de facto, sin consenso, manipulando a la comunidad, desoyendo su voluntad, intentando enfrentar a unos y otros soslayando el derecho de todo ciudadano al libre acceso a la información?
La historia del Parque Chacabuco es la historia de las sucesivas y constantes pérdidas de su espacio verde público y gratuito que, por lo visto, seguimos perdiendo. De las 22 hectáreas originales hoy sólo tenemos 16.
El golpe de gracia fue la construcción de la Autopista 25 de Mayo realizada por la dictadura militar, fuera de todo marco democrático, fuera de todo consenso y que lo partió en dos vulnerando severamente su unidad y funcionalidad.
De ser una Unidad Parque, pasó a albergar cuatro Escuelas, el Centro Cultural Adán Buenos Aires, recibe a 4 escuelas medias en su Polideportivo y las colonias de verano e invierno con más de 10.000 niños convirtiéndolo en un verdadero POLO EDUCATIVO.
De la misma manera que en oscuras épocas de nuestro país (que creíamos superadas), el gobierno entre gallos y medianoches llena el Polideportivo con la "ESCUELA DE POLICÍA", sin consenso, sin aviso, sin información del CGP, y desconociendo la voluntad de la gente y el mandato de la misma Constitución de la Ciudad de Buenos Aires. ¿Por qué actúan a escondidas? ¿Será que piensan seguir entrenando en ese lugar?
El Gobierno invirtió este verano $2.000.000 en arreglos de instalaciones para la Policía y... ¿lo va a usar sólo por unos meses?
¿Con mil cadetes entrenando, quién va a poder usarlo?
¿Es adecuado que nuestros niños compartan su espacio con una Escuela de Policía?
Otro dato: ¿sabía que las escuelas del parque no usan el Polideportivo y sí van a clubes privados?
Otro dato más: Los vecinos firmaron un convenio con el gobierno, ante la Defensoría de la Ciudad y otros organismos, donde se recuperarían para el parque los terrenos bajo autopista adyacentes a Emilio Mitre y a Curapaligüe (antes concesionados) para su uso común. Desconociendo ese convenio, la policía ocupa el edificio del ex supermercado Disco, redoblando la intrusión.
Constitución Del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires:
Art.27: El Gobierno debe garantizar la protección e incremento de los espacios públicos (y verdes) de acceso libre y gratuito y garantizar su uso común.
Art. 33: La Ciudad promueve la práctica del deporte y las actividades físicas, procurando la equiparación de oportunidades y sostiene centros deportivos de carácter gratuito.

Juntos Por Parque Chacabuco www.parquechacabuco.info

jueves, mayo 28, 2009

El Arca Digital

Edición 346, ead/elarcadigital.com.ar
Para ver la edición completa haga clik aquí

Recomendaciones: Librería El Astillero

Si estás buscando una muy buena librería, andáte hasta
Scalabrini Ortiz 2518, casi Esq. Santa Fe: ahí está El Astillero.
Vas a ser atendido por sus propios dueños, que, además de ser libreros de experiencia,
son dos excelentes escritores.

lunes, mayo 25, 2009

Macedonio II: Poema de trabajos de estudios de las estéticas de la siesta

(En busca de la Metáfora de la Siesta)
Belarte Conciencial (del ser de la conciencia, no de episodios de ella). Arte consciente, sabido o ‘inspirado´; sin la Vida; de trabajo
a la vista; tan consciente que puede hacerse de encargo
sin comprometerse a una inspiración de encargo; metáfora sin contexto de trama ni de efusión, sólo por labor perceptiva, sin sonoridades, compás, simetría, ritmo; sin emoción asociada sino sólo percepción y emoción directa; no psiquismos o borrosidades asociativas o analógicas burdas, ni extractos de descripción con pretensión de descripción total, ni símbolos fáciles, inhábiles: percepción en Versión (indirecta, no mero traslado del Objeto al papel); sin la puerilidad del novelismo o biografismo, del dónde, cuándo, cómo y a quién aconteció el poema.
Al lector: lectura de ver hacer; sentirás lo difícilmente que la voy tendiendo ante ti. Trabajo de formularla; lectura de trabajo; leerás más como un lento venir viniendo que como una llegada.

Dedicado a los pies de Tinta China de la Siesta, Fiesta de la Intelección, Siesta Evidencial

La sin Estrellas Noche del Deslumbramiento: las Cosas perdidas en todo-transparencia; hora de los Rumores, sólo aviso de cosas.

Su estática o figura: el Mundo un Botón Reventicio. Tensión. Su dinámica: mínima, no advertida. Su moción: un «lento» procesional, sin dirección, columpio. Su acento: murmullo de vibraciones interiores, no sonido de traslaciones.

Su sentido: un Presente no fluente. Vibración sin Traslación, No Rumbo, No Perfil, No Andar.

De la noche estrellada no nació metafísica; en la Siesta duerme lo individual; nace el panteísmo.

La Siesta Evidencial envuelve. Borrados en su deslumbre los perfiles, hácesenos nocturna la hora; los cuerpos vivientes, en el embebimiento de Luz transparentan, invisibles de luz. Sólo los pies de cerco y los muros pisan sombra.

Nocturnalidad de la Siesta.

Al pie de cada muro, todo a lo largo, al pie de cada arbusto, de cada cerco, pincela un trazo o deja caer una gran gota de tinta china la luz estrujada en su tensión, vertiendo de su ser la sombra más espesa, en la verticación abrumante del Todo.

Sombras más fuertes que no tiene la noche, noche más unida porque no la desunen estrellas, gotea pies negros a los cercos y muros y sobre cada agujero o lista de tinta de la luz estremece un pequeño enjambre de resplandor.

Noche mejor para la intelección, porque no turba con las pavuras que habitan la noche, se despliega por todas las Cosas, sin perfiles pintados que embebió la Siesta.

La Siesta, una sola, que no se disminuye con el adorno menor de las estrellas.

La Siesta Oída, mientras ojos grandes de ciego son los nuestros, en su rumor.

Tensión de plenitud verticante envuelve; como de un botón reventicio es el rumor de la Siesta Oída.

El Todo de la Siesta bambolea, cimbra en la vasta embebición de tensa luz.

Las Cosas recogen sus Perfiles hasta un mero ser, adivinado.

Duermen los Perfiles. Estáse una frescura levemente móvil en el cabecear las copas de árboles su compás lento. Sigue cayendo con todo-igual verterse.

Aquel que por el camino que la Siesta hace blanco aléjase moviendo ante sí las manos como se camina en la noche, pero para apartar las tinieblas del deslumbramiento, cree vivir individual y proponerse un fin de camino, pero privado de Perfiles, sin Figura, en las contraluces interiores a la mucha luz es visto sin Figura, transparente, y sólo es fuerte, en su debilidad, la sombra entre sus pies, más vista que él en el continuo del descenso incesado del aplomo del Día. La Siesta, dormir del perfil, dormir de lo individual, es el hecho mayor de las Cosas, el mayor dato de la inteligibilidad. Nos dice: «Ahora sé tú el deslumbrado que ve». En otra hora lo real y la inteligencia se son extraños.

Entre los planos de contraluz del Día violento, borrado en transparencia por la luz, hecho hombrecillo, adivinado, el hombre allá se hormiguea en la mancha fuerte, entre sus pies, de su cuerpo.

La luz se ensecreta en la reverberación, seca los Perfiles, agua los cuerpos de los seres; la sombra ancha, libre, lava y empalidece; la sombra fija, de lo enhiesto y vertical, ennegrece al pie de los cercos, de los muros. Y todo esto vale por cómo a las psiques toma, por qué les propone: la Intelección.

Es el momento de la Sombra Corta, breves sombras negrísimas recogidas a los pies, que no alcanzan de una a otra cosa, que no se alzan por los muros; las cosas aminoradas por transparencias; las sombras al pie más fuertes. La luz opera una embebición de separaciones y hace del Todo un Continuo. Constante oído rumor unido, quietud y visión una hacen del Todo un ¡ah!, el elevarse de un ¡ah!

Elevación en luz de las cosas y sombras tintas al pie,caídas, sin tenderse ni alzarse en tanto todo lo que parte de lo terrenal, perfumes, rumores, en un Ascenso. ¿Por qué cortas las sombras, por qué tanto más negras como cortas, por qué, Siesta, son así tus sombras? Tu luz es la Intelección, ¿pero estas manchas espesas calzando todo pie? ¿Por qué la Intelección está siempre defendiéndose y atacada de las sombras; por qué de la Intelección hay un prevalecer pero no un continuo? ¿No hay Continuo de Intelección? ¿No hay un Continuo de Pasión?

Abrumación aceptada; sólo la visión de Luz y el oír lozanos. Los árboles o el trigal (Paifois comme un soupir de leurs ámes brúlantes) se tienen dueños; el hombre es un menos tenerse que ellos; los árboles le dicen: «Qué claro es todo; qué claro es ser».

El todo decir de la Siesta: Presente no fluente, Moción sin Traslación; lo Ser, el Todo hace un Mundo sin Marcha, que es y que no va; el Ser se da una sola vez; Vibración, Oscilación sin Repetición Idéntica o Casualidad hacen al Tiempo un solo Hoy.

Fantasmas de la Siesta Evidencial. Exaltación de la Vigilia de la Presentación-Natura que hace dentro a los Ojos sombras de reverberación; fantasmas de palidecimientos de la fulgencia verticante; fantasma de pie, cabeceando, oscilando, aunque enhiestos.

Siesta al Oído de las crepitaciones, de las bocanadas de la Tensión, de rumores que saltan exhalados, corridas cortas de un aleteo de zozobra del ave en su sueño, calofríos, hundimientos, distendimientos, ahogos en pesadillas, incorporaciones de yacentes dormidos.

La sin Estrellas Noche por Deslumbramiento.

Discusión con los noes totales del Silencio.

La sin Estrellas Noche de la Reverberación Siestal.

Más rumbos otorgan las estrellas; la Luz-Sollos niega todos. Total negación nos opone la Noche sin Estrellas a la perfilación, dirección e identidad de lo real. Lo sin Rumbo tiene la verdad; todo Rumbo y Perfil son un error.

Para mí la Siesta es el Llamado al Camino de la Evidencialidad Mística, y está en el ángulo de Oscuridad y Deslumbramiento, lo oscuro por reverberación, la claridad del darse del Ser por supresión de la Figura y Rumbo que se nos antoja imposible. El mundo en Siesta no marcha; a la Noche las estrellas le ponen direcciones múltiples. Por ello la Inteligencia prospera en la Siesta y no en la Noche.

(Pero esto ha de ser dado en versión, es decir, en metáfora, no en definición. Quien tenga la metáfora de la Siesta, la dé. Yo se la pediré al gallo insomne de la Noche de la Siesta. Hay que hacerle arte al místico, a la Pasión, pero no a lo Real, a la pasión de vivir.)

1940

Macedonio Fernández: Poema al astro de luz memorial



Poema a la Memoria en lo astral
(Yo todo lo voy diciendo para matar la muerte en "Ella")

TESIS: Es más Cielo la Luna que el Cielo, si una Cordialidad de la Altura es lo que buscamos.

Astro terrenalicio de la luz segunda
astro terrenalicio de la luz dulce
que con aventura extraña visitas las noches de la Tierra, unas sí y otras no, pero siempre de una noche para otra con diversa libertad de visita, siempre o más breve o más detenida
y cada serie de tus visitas comienzas tímidamente y mitad creces noche a noche y mitad decreces noche a noche, haciéndote un visitante diferente de noche en noche, para en mínimo ser cual comenzaste partir a un no volver de algunos días.
Astro terrenalicio de un día sí y otro no, de una vez más y otra menos, pero que no dejas nunca de serlo.
¿Para qué astro eres entonces visita de sus noches, pues no eres terrenal en tus ciertas ausencias, o es que los otros días piensas en ti sola como sólo en la tierra en las noches de tu plena luz?
Dile a un poeta que no lo sabe todo, si está hecha tu ausencia con un pensar en ti, o quizá con un lucir a otro. Porque poeta es saberlo todo.
Trechos de tu órbita la Tierra no los sabe, y ella tan cierta está de algún imposible tuyo para tenerse en sus noches y este amor alternante no se enduda, en tanto en mí, hombre de continuidad en humano amor me puso incurablemente en sospecha.
Pero te amamos tanto, astro de la luz segunda, tu dulce luz tanto amamos memorizando a la tierra el sol no presente con tu luzrecuerdo; yo al menos te amo tanto, que cuando vuelves ceso de creer en tu ausencia de ayer y de otros días. También como la Tierra, yo creo que sólo por imposible ayer no estabas.

Astro memorioso que esmeras un día de cada dos en tocar de diurnidad la noche terrenal
cual si supieras que la memoria solar de la tierra solaricia es desfalleciente de un día a otro alternado día
y si antes y después le has de hacer noches diurnales a la Tierra
y lo haces tú, tú que no tienes olvido por ausencia, tú que ausente por noches fías en la memoria de ti por la tierra, inquiétaste por la memoria solar de la Tierra.
Tutora de la fidelidad terrenal al recuerdo del Sol, en eso eres solaricia; pero eres terrenalicia en tu fidelidad de compañía a la órbita de la Tierra.
He comprendido un misterio tuyo pero éste no.
Terrenelicia tú, solaricia la Tierra ¿es que velas por toda la memoria en el mundo y amas más las memorias, por más reales, que los presentes?
Aquí callo sin comprender.
¿O es que no nos vienes en tu amor sino en un menos amor y en principal cuida del amor solario de la Tierra?
Cuando te veo recién arribada, alcanzado por ti nuestro borde, pareciendo vacilar allí y como a emprender un rodar a lo largo del horizonte por gustarlo, y luego te pliegas a un ascenso ¿qué nos quieres decir así?
Quedemos sin saberlo hoy también; mañana, más tarde -para qué son nuestros días sino para trabajar más y otra vez los misterios - más enérgicamente, en buena hora de mi espíritu contemplaré, escucharé el misterio de tu sentido en el Misterio Todo.

Cuando tú quieres ser el ojo del ciprés y con un mirar obseso aferras nuestra contemplación
debemos comprenderte dolorida, tanto como cuando nosotros en un no poder ya resistir nos revolvemos como tú ahora
oh único astro que mira
(pues todos los otros saetan ásperos de chispas
que nunca miraron).
Oh único astro de mirada,
nos revolvemos clamando hacia el no ser.
Y ya ahora te desprendiste del follaje y tiendes hacia el horizonte,
te serenas, vagas
y cuando la nubecilla en gran viento flota, te aguzas flecha disparada de ella vertiginosa
para detenerte, serenarte cunado huiste bastante de aquel pasajero copo al que le opusiste tu fuga, caprichosa triste
y complacida de tu juego y nuestro asombro, nos encaras con ligereza
y en fin vas cayendo con ladeado mirar distraído hacia el borde del mundo.
Y ya te fuiste, con tus pobres dichas y quejas.
En toda la andanza, sólo en el perfil de los cipreses lloraste, y tanto que pediste nuestra piedad.
Y ahora por faltar tuyo un cielo sin mirada en las noches,
ahora sólo habrá astros que agitan, no tú que acompañas.
Oh, sí, acompañas
con cuántas gracias saltas de copa en copa siguiéndonos entre los árboles con tus saltitos de luz a sombras.

El único mirar dulce que viene de lo alto es el tuyo
el chispear del viaje de indiferencia de las otras estrellas molesta y agita, y no nos mira.
Heridos de ellas, corremos a ti cuando apareces y con dolor nuestro comienza la ausencia tuya.
Sí; porque pudiera que el móvil chispear de las estrellas sea dolor como hay dolor en nosotrospero es que tú, luna, que también sufres, miras y acompañas.
Eres más sabia o afortunada en la mitigación participante.
Qué es la Luna no lo sabemos hombres y aún artistas y poetas, qué sentido tiene su ser y sus modos, su adhesión a la tierra, su seguimiento al sol, su mediación mnemónica entre la tierra y el sol y por qué quiere hacer diurnales unas y no otras de las noches terrenas, y tantas cosas más, neciamente explicadas, que de ellas ignoramos pero que sólo puede explicarlas la doctrina del misterio.
Que el Sol te atrae, que la Tierra también, que recibes la luz del sol y sin amor, por fuerza la reflejas a la tierra, éstas no son explicaciones; no se nos dice por qué el sol brilla, por qué en torno suyo gira la luna en torno de la tierra, ya que pudo ser otramente; por qué hay una luz interceptable, por qué hay una luz que tiene sombras, por qué ceden a su paso unas cosas y otras no y hay lo opaco y lo traslúcido.
Mecánica dirá por qué, pero yo no pregunto sino para qué razón para el alma, pues conciencia se anula si admite un mundo rígido, y todo el porqué físico no es más que decirme el antes de algo, o sea una evasión no una respuesta.

Lo que anhelamos explicar es qué debemos sentir y adivinar ante estos hechos, ante el comportamiento lunar, qué nos quiere decir y de qué manera concierta con el misterio total único. La espontaneidad, el acontecer libre, no es una respuesta; es un renunciamiento explicativo. Todavía no poeta, no soy poeta, no hay poeta, pues de esto no se sabe. Hasta ahora, pues, sólo vivimos.
Debió enseñársenos y debimos entenderlo antes que nuestro saber ignorado innato y luego nuestro acto nos hicieran gustar por primera vez el pecho materno. ¿Pero cómo, se dirá, ha de esperar el niño a conocer el sentido de la luna para empezar a nutrirse, si en tanto morirá? ¿Pero por qué, digo yo, ha de precisar nutrirse antes de entender el sentido de la luna y se ha de morir si deja lo uno por lo otro? La ciencia nada explica, es evidente; pero el poeta no lo dijo nunca tampoco, aún.
Y yo miraré la próxima Luna todavía sin entenderla.

Oh Luna, que puede amarse, bien me pareces Pobrecita del Cielo.

viernes, mayo 22, 2009

La magdalena de Proust

"(…) En cuanto reconocí el sabor del pedazo de magdalena mojado en té que mi tía me daba (aunque todavía no había descubierto y tardaría mucho en averiguar el por qué ese recuerdo me daba tanta dicha), la vieja casa gris con fachada a la calle, donde estaba su cuarto, vino como una decoración de teatro a ajustarse al pabelloncito del jardín que detrás de la fábrica principal se había construido para mis padres, y en donde estaba ese truncado lienzo de casa que yo únicamente recordaba hasta entonces; y con la casa vino el pueblo, desde la hora matinal hasta la vespertina y en todo tiempo, la plaza, adonde me mandaban antes de almorzar, y las calles por donde iba a hacer recados, y los caminos que seguíamos cuando hacía buen tiempo. Y como ese entretenimiento de los japoneses que meten en un cacharro de porcelana pedacitos de papel, al parecer, informes, que en cuanto se mojan empiezan a estirarse, a tomar forma, a colorearse y a distinguirse, convirtiéndose en flores, en casas, en personajes consistentes y cognoscibles, así ahora todas las flores de nuestro jardín y las del parque del señor Swann y las ninfeas del Vivonne y las buenas gentes del pueblo y sus viviendas chiquitas y la iglesia y Combray entero y sus alrededores, todo eso, pueblo y jardines, que va tomando forma y consistencia, sale de mi taza de té […]"
Marcel Proust, En busca del tiempo perdido: Por el camino de Swann.
Gentileza: jorgegonzalvo.blogspot.com

Performance: Soy, luego escribo

En Casa de la Lectura, Lavalleja 924, y con entrada libre y gratuita, se realizará el día
22 de mayo, a las 20, la Performance Soy, luego escribo.
Leerán sus textos Paula Jiménez, José María Gomez y Walter Viegas.
Tangos: Wally Romero: la figura del guapo en "Corazón de papel", de Cátulo Castillo.
Además, "Charlemos en referencia al melodrama de Puig", "Quién hubiera dicho" y un homenaje al más glam de los cantores, Carlos Gardel, con su clásico "Cuesta abajo".
Fernando Noy cantará sus poemas y evocará a Elis Regina, cantando a dúo con ella.
Número de humor de Pol Ajenjo y presenta la Gran Marcova.

jueves, mayo 21, 2009

Ciclo de Poesía Fedro

Los invitamos a un nuevo encuentro del Ciclo de poesía, que se realizará
en el habitual espacio de Fedro, Carlos Calvo 578, para escuchar a:
Rodolfo Edwards, Virginia Janza, Daniel Muxica y Julia Wong
Jueves 28 de mayo a las 20.
Coordinan el ciclo: Florencia Walfisch, Ana Lafferranderie

miércoles, mayo 20, 2009

Teatro en Casa de la Lectura

En Casa de la Lectura, Lavalleja 924, y con entrada libre y gratuita, mañana, jueves 21 de mayo, a las 20, tendrá lugar la función de la obra de teatro: CATEDRAL, basada en los cuentos de Raymond Carver.
Dirección y dramaturgia de Martín Flores Cárdenas.
Actúan: Rafael Cejas, Matilde Campilongo, Chendo Hortiguera.
Un ciego visita a una vieja amiga y a su marido. En el curso de la noche entenderán que la vida es más esquiva de lo que imaginaban.

lunes, mayo 18, 2009

Interiores, con poetas

Una nueva edición del ciclo Interiores con poetas se realizará el sábado 23 de mayo, a las 18, en la Biblioteca de Ramírez de Velasco 958, Capital. Poeta Invitada: Patricia Rodón (Mendoza). Coordina como siempre: Inés Manzano. Entrada libre y gratuita.

viernes, mayo 15, 2009

Seamus Heaney: Para que cada uno afine su música

"En su novela El primer círculo, Solzhenitzyn sitúa la acción en un campo de prisioneros en las afueras de Moscú; los prisioneros son técnicos altamente calificados forzados a trabajar en proyectos ideados por Stalin. El proyecto más importante de todos es el intento de construir un mecanismo capaz de intervenir los teléfonos. Pero lo que tiene que ser especial de este mecanismo concreto (...) es que no sólo grabará la voz y el mensaje, sino que además identificará la modulación esencial de los sonidos de la voz que habla; descubrirá, según nos dice el autor, 'aquello que hace que todas las voces humanas sean únicas' (...). La idea es que la voz es una especie de huella dactilar poseedora de una rúbrica constante y singular que, como las huellas dactilares, puede ser grabada y empleada para nuestra identificación.
Ahora bien, una de las finalidades de la formación literaria que yo recibí era que el oído del estudiante se convirtiera en un artefacto capaz de "pinchar" las poesías, de modo que cualquier fragmento de un verso desprovisto de nombre o de fecha pudiese llegar a ser identificado por la dicción, los tropos o la cadencia. (...)

Lo que quiero decir es que existe una relación entre el núcleo de la voz del poeta cuando habla y el núcleo de su voz poética, entre su acento original y el estilo que en algún momento descubrirá. Creo que el descubrimiento de un modo de escribir natural y adecuado a tu sensibilidad depende de la capacidad de recobrar ese punto sensible esencial que los técnicos de Solzhenitzyn intentaban aislar. Ese y no otro es el registro absoluto que sirve para que cada uno afine su música."

*Fragmento extractado de De la emoción a las palabras. Anagrama, Colección Argumentos, Barcelona, 1996, pp. 42-43.
**Seamus Heaney nació en 1929 en Irlanda del Norte. Poeta, prosista y ensayista. Premio Nobel de Literatura 1995.

Leonor Silvestri*: El gato

gato, gato, ardiente claridad
en las noches de la calle,
¿quién forjó tu subyugante simetría?

¿en qué profundidades o alturas?
¿en qué cielos se enciende la llama de tus ojos?
¿sobre qué alas aspirás a la eternidad?
¿Y qué mano se atreve a asir tu fuego?

¿qué hombro o qué arte
podría torcer el vigor de tu espíritu?
¿cuándo tu corazón comienza a palpitar
qué terrible pie te podría domar?

¿qué martillo? ¿qué cadena?
¿qué caldera fraguó tu mente?
¿qué yunque se atreve a trabar
el mortal terror de tus temibles garras?

cuando las estrellas lanzan sus rayos,
y riegan el cielo con sus lágrimas,
sonreís ante tu imagen y la del indefenso pichón.

gato, gato, ardiente claridad
en las noches de la calle,
¿quién forjó tu subyugante simetría?

*Leonor Silvestri (1976). Poeta, periodista, ensayista y traductora. Publicó, entr otros libros, Catulo. Poemas (ensayo, 2005); El curso, mitología grecolatina (2006), Después de vos (poesía, 2007). El poema que se transcribe está incluido en su último libro.

jueves, mayo 14, 2009

Esta vez es denserio

Mañana, viernes, a las 22, podés sintonizar la audición ESTA VEZ ES DENSERIO, emitida por radio cultura FM 97.9 o por internet: http://www.fmradiocultura.com.ar/radio_en_vivo.htm

Teléfono para comunicarse en VIVO: 5031-9807/08

Produce Gabriela Salomone,
Opera “el indio” Norberto,
Colaboradora especial Vanesa Elias,
Copiloto Hernán Lucchetti,
Conduce el poeta Esteban Charpentier.

estavezesdenserio@gmail.com

Ángel Valente: Eros, mística y psicoanálisis

“La relación entre eros y mística ha sido oscurecida en la tradición nuestra por obvios condicionamientos culturales. Tanto desde un monismo espiritualista como desde un monismo materialista, experiencia erótica y experiencia mística han sido abusiva y parcialmente interpretadas. Las rectificaciones empiezan a ser considerables; tan considerables como difíciles de soportar los determinantes culturales que las han hecho necesarias.
Sería curioso considerar, desde ese punto de vista, la posición de las vanguardias psicoanalíticas en años recientes. Considerar, por ejemplo, las posiciones adoptadas, en extremos distintos, por Laing o por Lacan. Laing, después de un proceso de radicalización social y de aproximación de signo positivo o reduccionista de los fenómenos psicóticos a los fenómenos místicos, ha optado él mismo por la vía mística (6).
Lacan, en una de sus intervenciones abruptas e incisivas en su Seminario, afirma a propósito del tema que aquí precisamente nos preocupa: Lo que se intentaba a fines del pasado siglo, en tiempos de Freud, lo que buscaba una serie de buenas gentes alrededor de Charcot y de otros, era reducir la mística a un asunto de semen. Un examen más detenido mostrará que no se trata de eso en absoluto. Y un poco antes de llegar a esta conclusión, Lacan aclara: (La mística) es algo perfectamente serio, sobre lo que nos informan algunas personas, con superior frecuencia mujeres, o bien gentes dotadas como san Juan de la Cruz (…). Hay hombres que están tan bien como las mujeres. Puede suceder. Y que al propio tiempo se encuentran igualmente bien. A pesar, no digo de su falo, a pesar de todo lo que les molesta en razón de éste, vislumbran que ha de haber un goce que esté más allá. Tales son los místicos (7).
6. Véase sobre todo Politics of Experience and The Bird of Paradise, 1967. El proceso hasta ahora había sido el contrario: una aproximación negativa o reduccionista de los fenómenos místicos a los fenómenos psicóticos o neuróticos. La entera escuela psicoanalítica parecía marcada por esta simple reveladora afirmación de Freud en carta de 1929 a Romain Rolland: Qué extraños me resultan los mundos en que usted evoluciona. La mística es para mí un recinto tan cerrado como la música.
7. Le Séminaire, Livre XX. Ed. Du Senil, París, 1975."


*Texto incluido en Variaciones sobre el pájaro y la red, de José Ángel Valente, Tusquets, 1991.

Wassily Kandinsky: Pequeñas alegrías

"Cobraron vida aquellos cuentos alemanes que a menudo había escuchado de niño. Los altos tejados, hoy desaparecidos, de las plazas del Paseo y de Maximiliano (...) y en especial la vega del río --que descubrí una vez por pura casualidad-- habían convertido los cuentos en realidad. El tranvía azul se deslizaba por las calles como si fuera un aire fantástico que favoreciera la respiración y provocara la alegría. Los buzones amarillos cantaban desde las esquinas igual que los canarios. Yo saludaba al letrero "Molino artístico" y me sentía en una ciudad del arte, que para mí era la misma que la ciudad de los cuentos. Todos los cuadros medievales que pinté después, tuvieron su origen en aquellas impresiones.*
*Wassili Kandisky (Moscú 1866- 1944). A la izquierda, el cuadro Pequeñas alegrías. Museo Guggenheim de Nueva York.

Willem De Kooning: La mujer en mí...


"En esta fase temprana, quizá pintara la mujer en mí (...). Soy consciente de que algunos críticos lo interpretarán como una confesión de homosexulidad latente. Si yo pintara mujeres bellas, ¿me haría aparecer eso como no homosexual? A mí me gustan las mujeres bellas; en la realidad e incluso las modelos de las revistas. Las mujeres a veces me desconciertan. En la serie Mujeres, he pintado ese desconcierto."*

*Willem De Kooning, pintor y escultor (Rotterdam 1904-Nueva York 1997. A la izquierda,“Woman I (Mujer I)”, 1950-52, oleo sobre lienzo, 192.7-147.3 cm, Nueva York, Museum of Modern Art (MOMA) (http://www.moma.org/).

miércoles, mayo 13, 2009

La huella de los gallegos en el barrio de La Boca

Agradecemos a Marta Sacco, nuestra querida amiga, el envío de esta información. Se trata del programa de actividades, que se realizarán en el Museo de Bellas Artes Benito Quinquela Martín, acerca de la huella que dejaron los gallegos en el Río de la Plata, más precisamente en el barrio de La Boca.

PROGRAMACION

Sábado 16 Mayo
13.00 hs. ●Conferencia: Las Letras Gallegas, por Alberto Portas
16.00 hs. ● Música Folk Herbadaboa y Xeito Novo.
Miércoles 20 Mayo
16.00 hs. ● Conferencia: El Tercio de Galicia en la Defensa de Buenos Ayres. Por el Cte. Horacio Guillermo Vázquez Rivarola. Participa la Guardia de Honor de la Escuela Nacional de Náutica Manuel Belgrano.
Viernes 22 Mayo
20.00 hs. ● Música: Xeito Novo.
Sábado 23 Mayo
16.00 hs. ● Conferencia: Aproximación a lo poético, por Carlos Penelas
● Música: Virxen do Carmen y Asociación Hijos de Zas, (acordeones a piano y percusión). Coro Social Asociación Cultura y Recreo Residentes de Vigo.
Miércoles 27 Mayo
16.00 hs. ● Conferencia: Los Gallegos en el tango. Rubén Rodriguez Ponziolo
Viernes 29 Mayo
16.00 hs. ● Conferencia: La presencia Gallega en el Riachuelo por Marcelo Weissel Álvarez. Certezas desde la Arqueología y la Historia. Hallazgo del Mercante Español y la Barraca Peña de La Boca.
Sábado 30 Mayo
16.00 hs. ● Ronda de Estandartes de la colectividad gallega de Buenos Aires. ● Música: Os Toliños. Coro del Instituto Argentino de Cultura Gallega.
Domingo 31 Mayo
● Cierre de la muestra.

Colaboran: Xunta de Galicia delegación de Buenos Aires Oficina Cultural de la Embajada de España, Tercio de Voluntarios Urbanos de Galicia - Caixanova. Centro Gallego de Buenos Aires Instituto Argentino de Cultura Gallega. Fundación Xeito Novo y la Comunidad Santiago Apóstol de La Boca.

museoquinquelamartin@buenosaires.gov.ar

martes, mayo 12, 2009

SEA: Concurso de cuento

Como parte de los homenajes al 50º aniversario de la Casa de las Américas, la Sociedad de Escritoras y Escritores de la Argentina (SEA) organiza este concurso de cuentos.

Bases
I. Podrán participar todos los escritores argentinos y cubanos residentes en su país o en el extranjero. No podrán participar los miembros de la Comisión Directiva de la Sociedad de Escritoras y Escritores de la Argentina (SEA).
II. Los interesados deberán enviar por triplicado, encuadernado o anillado, un libro inédito escrito en castellano, de tema y forma libres, que no esté participando simultáneamente en ningún otro concurso. No podrán participar obras que hayan sido premiadas en otro certamen literario o que estén en proceso de publicación.
III. Los trabajos deberán presentarse escritos a máquina mecánica, eléctrica o electrónica en una sola cara de la hoja, a doble espacio en formato A4. La extensión será de 100 páginas como mínimo y de 150 como máximo. Los trabajos deberán ser firmados con seudónimo.
IV. Los concursantes adjuntarán a sus obras un sobre cerrado, rubricado por fuera con seudónimo y título del libro. En el interior deben constar nombre completo y breve currículum del autor, domicilio, número telefónico, dirección de e-mail y fotocopia de su documento de identidad. Debe agregarse una declaración escrita y firmada por el autor, donde conste que la obra es inédita y no está participando simultáneamente en otro certamen.
V. El plazo de admisión comenzará el 1 de mayo de 2009 y finalizará el 30 de junio de 2009. Se aceptarán los trabajos que lleguen con posterioridad a ese límite, siempre y cuando conste en el matasellos postal que fueron enviados con anterioridad.
VI. Las obras concursantes deberán enviarse a las oficinas de la SEA: Bartolomé Mitre 2815 (C1201AAA), Buenos Aires, Argentina. No se devolverán originales ni copias de los trabajos enviados.
VII. Habrá un premio único e indivisible, consistente en $ 4.000 (cuatro mil pesos moneda nacional).
VIII. El fallo del jurado será inapelable. Es facultad del jurado declarar desierto el premio y resolver cualquier caso no considerado en las bases de la presente convocatoria.
IX. El resultado del premio se dará a conocer a la prensa y en la página web de la SEA en enero de 2010, en consonancia con el fallo del Premio Casa de las Américas, notificándose de inmediato al concursante que resulte ganador.

SEA / Sociedad de Escritoras y Escritores de la ArgentinaAsociación Civil - Personería Jurídica IGPJ 0078/2001. Bartolomé Mitre 2815, 2º piso, oficinas 225 a 230, C1201, Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Argentina. Tel. (5411) 4 864 8101. www.lasea.org.ar

Mónica Valdés: La memoria es mi ciudad

XXIV
en la plaza
se iluminan los tilos
los gorriones cambian de cielo
esa bufanda roja habla de mí

mi viejo almanaque concede este encuentro
los gestos vuelven a través de invisibles labios

te miro como te miraba
el sol se recarga en tu espalda
oigo pasos
no olvido

la memoria es mi ciudad

XXIX
ciudad paisaje
arrabales con niños
palpitan soledad
amanecen abrazados
esperan que amaine el viento
y cruzan el umbal
donde se ve la nada
*Mónica Valdés nació en Argentina; residió varios años en México. Los poemas que se transcriben pertenecen al libro La memoria es mi ciudad.

Liliana Guaragno: El tiempo uno

La cita es el miércoles 20 de mayo, a las 19.30 en ARCHIBAR, Mario Bravo 437, de esta capital. Y el motivo, la presentación del nuevo de libro de poemas, El tiempo uno, de la escritora Liliana Guaragno publicado por Editorial Leviatán. Ahí estaremos.

Seamus Heaney: un poema

Gentileza de: elblogdeenriqueortiz.blogspot.com

Cavar
Entre el índice y el pulgar
descansa la pluma gruesa, grata como un revólver.

Bajo mi ventana, el claro raspar
de la pala que se hunde en tierra arenisca:
mi padre, que cava. Observo desde arriba
el esfuerzo de su trasero entre las plantas;
se dobla y se yergue veinte años antes,
agachándose rítmicamente entre hileras de patatas
donde cavaba.

La bota gruesa descansaba en la pala, era palanca
el mango apoyado con firmeza en la rodilla.
Arrancaba brotes fuertes, hincaba la hoja brillante,
esparcía patatas nuevas que nosotros recogíamos,
gozando de su dureza fría en nuestras manos.

¡ Señor, cómo manejaba la pala el viejo!
Igual que su padre.

Mi abuelo cortaba más turba en un día
que nadie en turbera de Toner.
Una vez le llevé leche en una botella
con un torpe tapón de papel. Se enderezó
para beberla, y volvió enseguida a la tarea
de cortar y cercenar con primor, arrojando terrones
por encima del hombro, ahondando más y mejor
a la busca de la turba buena. Cavando.

Se despierta en mí el olor frío a mantillo,
el chapoteo de carbón empapado, los bruscos cortes
de la hoja que atraviesa raíces vivas.
Pero yo no tengo una pala con la que seguir
a hombres como ellos.

Entre el índice y el pulgar
descansa la gruesa pluma: cavaré con ella.

Digging
Between my finger and my thumb /The squat pen rests; snug as a gun.//Under my window, a clean rasping sound / When the spade sinks into gravelly ground: / My father, digging, I look down // Till his straining rump among the flowerbeds/Bends low, comes up twenty years away/Stooping in rhythm through potato drills/ Where he was digging. // The coarse boot nestled on the lug, the shaft / Against the inside knee was levered firmly. / He rooted out tall tops, buried the bright edge deep /To scatter new potatoes that we picked /Loving their cool hardness in our hands./ By God, the old man could handle a spade. / Just like his old man. // My grandfather cut more turf in a day/ Than any other man on Toner's bog./Once I carried him milk in a bottle /Corked sloppily with paper. He straightened up / To drink it, then fell to right away / Nicking and slicing neatly, heaving sods / Over his shoulder, going down and down / For the good turf. Digging. //The cold smell of potato mould, the squelch and slap/ f soggy peat, the curt cuts of an edge/Through living roots awaken in my head./But I've no spade to follow men like them.// Between my finger and my thumb/ The squat pen rests. I'll dig with it.
Traducción de Brian Hughes y Esteban Pujals.
Seamus Heaney (Derry. Irlanda del Norte.1939). El poema "Digging" pertenece a su primer libro, Death of a naturalist, que se publicó en 1966).

lunes, mayo 11, 2009

Poesía: artificio y técnica


“Considero que la técnica es distinta del artificio. Artificio es lo que uno puede aprender de los versos de los otros. Artificio es la habilidad para hacer. (…) Puede hacerse gala del artificio sin necesidad de referencias a las emociones o al yo. Pone de manifiesto qué tipo de ejercicio atlético hay que hacer para mantener la buena forma verbal; puede contentarse con ser vox et praetera nihil –pura voz y nada más--, pero no tiene nada que ver con voz, cuando hablamos de “encontrar la voz”. (…)
La técnica no sólo implica el modo como el poeta trabaja las palabras, su dominio de la métrica, del ritmo y de la textura verbal, sino también una definición de su actitud hacia la vida, una definición de la realidad. Implica el descubrimiento de modos de salirse de sus límites cognitivos y habituales para adentrarse en lo inarticulado (…). La técnica exige sellar con nuestra marca de agua una forma esencial de percibir, hablar y pensar, para que quede impresa en el tacto y en la textura de nuestras líneas; la técnica se refiere a la totalidad el esfuerzo creador. (…) Técnica es
aquello que, según una frase de Yeats, convierte “el hato de accidentes e incoherencias que se sienta a desayunar” en “una idea, en algo deliberado, completo”. "
*Seamus Heaney, poeta (1939, Derry, Irlanda).
*De la emoción a las palabras, Anagrama, 1996.

Una de poetas

Si querés, podés leer textos de JORGE SPÍNDOLA en trando a esta dirección:

http://www.bariloche2000.com/cultura/una-de-poetas/38691-spindola-al-sur-del-sur.html

Franz Kafka*: Una noche**

"Abismado en la noche.

Tal como a veces inclina uno la cabeza para reflexionar, así estar completamente abismado en la noche. Todo en derredor duermen los hombres.

Una pequeña comedia, un inocente autoengaño, es eso de que duermen en camas sólidas, bajo un techo seguro, estirados o encogidos sobre colchones, entre sábanas debajo de mantas; en realidad se ha reunido, como una vez aquel entonces, y como después, en un paraje desierto, acampado al aire libre, un número incalculable de seres humanos, un ejército, un pueblo, bajo un cielo frío, sobre tierra frías, echados al suelo en el mismo lugar donde antes estuvieron de pie, la frente apretada contra el brazo, la cara hacia el suelo, respirando tranquilamente.

Y tú velas; eres uno de los vigías. Agitando un tizón que haz tomado del montón de ramas rotas que hay a tu lado, descubres al vigía más próximo.

Alguien tiene que velar; eso es así. Alguien tiene que estar ahí."

*Franz Kafka, escritor checo (1883-1924).
**Conversaciones con el orante, Losada, 1990.

Presentación

Ediciones Botella al Mar invita a la presentación del libro Diario de Alfonsina, del poeta Jorge Cabrera, el viernes 22 de mayo a las 19.30, en la librería El Astillero, Scalibrini Ortíz 2518.

Caravansari, revista española de poesía

Hoy, lunes 11 de mayo, a las 20, en la Casa de la Lectura, Lavalleja 924, tel. 5197-5476/5084, y con entrada libre y gratuita, se presentará Caravansari, revista española de poesía contemporánea en lenguas peninsulares.
Presentan: David Castillo (España) y Graciela Caprarulo (Argentina). Leen poetas argentinos antologados en la revista: Beatriz Scahefer Peña, César Bisso, Ana Guillot, Rubén Balseiro.

Pato-en-la cara

Este próximo jueves 14 de mayo, Pato-en-la-cara presenta Hélio Oiticica. Qual é o parangolé? y otros escritos, de Waly Salomao. La cita es en la FunCEB, Esmeralda 969, a las 19.30.