sábado, octubre 04, 2014

Transpolar de octubre: Ciclo de lecturas

Ayer, viernes 3, a las 20, se realizó con gran éxito el Ciclo de Lecturas Transpolar, con la presencia de los poetas Susana Villalba, Rodolfo Edwards, Juan Diego Incardona y Julia Magistratti+ Maxi Amena (imágenes). Música: Marina Quiroga. Curador: Fernando Gabriel Caniza. El acto se realizó en Alamut Libros, una hermosa librería vinería, ideal para que transpolemos a pura literatura, música e imágenes. Lugar: J. L. Borges 1985, casi esquina Soler, Palermo. CABA.

Osvaldo Bossi: Yo soy aquel


Maria Lyda Canoso: Pasar al otro lado


Marcelo Saraceno: Luces...


viernes, octubre 03, 2014

Nancy Toselli: Nostalgia es un palabra...

La poeta Nancy Toselli presentó recientemente su libro Nostalgia es una palabra (editorialdeacá). Y lo hizo allí, donde reside, en Villa Mercedes, San Luis.

El acto se realizó en la Secretaría de Extensión (Pescadores 280), a las 20, en el marco de la "Segunda Muestra de Collage" que el grupo de "producción de textos de los Talleres Literarios de la Extensión" pone a consideración del público lo que viene realizando.
Y fue la bella poeta Vanesa Cuello quien presentó el libro. 
Transcribimos a continuación  el texto completo con el que la poeta Cuello presentó el libro de Toselli. 

"Presentar el libro de Nancy me pone en un lugar de privilegio. Por varias razones. Primero porque conozco a la autora como persona, más allá de su poesía, de su arte y segundo porque fue por medio de la poesía, justamente, que la conocí hace unos años cuando volví a vivir a Villa Mercedes.
Conocerla, ser amigas, compartir espacios de confidencia, ideas, gustos, hacen que cuente con un valor agregado a la hora de leer su obra, también, de alguna manera, me permite la subjetividad del afecto hallando un lugar confortable en una lectura absolutamente intimista, con la intimidad que la amistad abarca y permite para recorrer esos espacios sensibles al corazón y tener quizá, algunas certezas.
Encontrarme ahora de este lado de la mesa, habiendo estado del lado del público tantas veces, siendo oyente de alguno de los textos antes inéditos y que hoy están publicados en este libro, me alegra y me hace decir, una vez más, cuán generosa es la poesía. Conmigo y con ustedes, con todos los presentes, porque es hoy la poesía, (la poesía de Nancy Toselli), la que nos convoca.
Quiero contarles lo que la poesía de Nancy, inspiró, movilizó y conmovió en mí como lectora.
Poesía de una autora dueña de una generosa, muy generosa, sensibilidad. Porque es desde allí, desde esa sensibilidad huidiza al ojo desacostumbrado, de esa que no es evidente, que Nancy escribe este libro, donde pone el cuerpo y dice en cada poema lo que pasa, cuándo pasa, cómo pasa.
Un libro llamado Nostalgia es una palabra. Según la definición de la R.A. E: “Nostalgia: del griego nostos, que significa regreso y algos, dolor. Sinónimo de melancolía. Pesar que causa el recuerdo de algún bien perdido”.
Definiciones que pretenden dar un nombre a aquello que se siente en el cuerpo y en la memoria. Nostalgia, un sentimiento que todos hemos sentido y conocemos.
Esa nostalgia, ahora convertida en palabra anunciándose desde el título y proponiendo una invitación a los sitios desde donde, Nancy habla. La segmenta, la separa, la ordena, la fragmenta, pone su voz y la titula: “de la infancia”, “de los reflejos”, “de las voces”, “de la melancolía”. cuatro partes que componen el libro, y desde donde elige contar y escribir su poesía.
Desde allí, nos invita a explorar los versos y reconocernos o reconocerla, saber de lo que está hablando, como cuando dice en uno de los poemas de la primera parte del libro: “mirar el sol de frente y después cerrar los ojos, poder por un instante poseer una galaxia”.
¿Quien no lo ha hecho? Mirar al sol, cerrar los ojos y dejar que estallen los colores, poseer por un instante esa galaxia, ver reducido a nuestros párpados un universo parecido al que habitamos. Verlo. Ver esa invisibilidad que somos, ese punto brillante en el universo. Invisibles. Ínfimos, como esa ráfaga de felicidad de la que habla al final del texto y es apenas un destello. Allí nos lleva Nancy, eso nos muestra y allí nos reconocemos.
Nancy la del agua, la que nombra siempre en su poesía, la que trae en ríos, mar, llovizna, lágrimas… nieve. Nancy, sumergiéndose en ríos de lugares inhóspitos que permitan quedarse horas nadando, fluyendo o en silencio contemplándose las manos.
Así, nos invita en voz baja a sentarnos en la orilla, para ser silenciosos espectadores del momento de una niña tomada de la mano de su padre en el río. Ese río al que siempre vuelve. Esa niña que mira y se subyuga en esa instantánea cuando dice en su poema: “un sonido como de trueno/y sigue corriendo el agua./ Un martín pescador/zambullida y vuelo rápido/una grieta y helechos/el alguacil que se espanta/tan lejano el azul, tan fuerte tu mano/ furia de agua y piedra/ hasta llegar al remanso”.
La misma de la infancia, que en un texto que dedica a sus abuelos, resume en un verso tan impactante como bello: “unas manos que hoy /están dentro de mis manos”.
La “de los reflejos”. El espectro de la luz que asoma en una introspección profunda de esa nostalgia, cuando dice que su corazón es un espejo trizado y escribe en ese poema: “Transcurren los días, noches, sueños/ un grito, un alarido o beso/esos ojos no se mueven/han perdido los párpados/ sólo son pupilas que brillan/puntos repetidos, fractales/ a la madrugada amenazan con invadirlo todo
y continúa firme pero implorante: “exigir la palabra, la respuesta justa/ el porqué adecuado…” y vuelve a la metáfora del corazón, para llevarlo nuevamente a su estado natural; lastimado, (trizado) como anunció al comenzar el poema, y terminar el mismo, con este verso:
“sobre un espejo roto se entrelazan/ vigilia y sueño”.
También nos lleva al juego laberíntico frente al espejo en un poema que dice:” se me ha vuelto obsesión/ la curiosidad por saber qué sucede/ con las imágenes que atrapa ese espejo ovalado” y convoca mundos paralelos también el el mismo texto: “por las noches escucho murmullos, se que vienen de ahí/hay gente atrapada entre el cristal y el azogue”
Cuando habla “de los reflejos”, reflejos de una luz de luna, donde asoma la reina madre, su madre, en ese poema cuatro, de seis dedicados a ella, poema que incorpora los cinco sentidos y deja la melancolía desenmascarada, Nancy se sienta a su lado y le dice: “la luz de la luna que acaricia, una a una, las ramas secas/ el rocío despierta el aroma de las flores que no están”.
Habla también del lugar “de las voces”, ahora es su voz la que habla … es su voz, son las voces de los otros, voces propias y ajenas que añoran vientos de antes. Cuando escribe: “molinos que nunca dejaron de girar/un campo, al sur, donde te cuidan/para que las lágrimas se sequen, para que la noche no llegue”. Allí, se escucha claramente una voz. Será su voz? Será un eco de otras voces?
Y la voz divina, la voz omnipresente a la que llama cuando dice: “infinitos murmullos de insectos que claman por una respuesta para encontrar el porqué, especificar el cuándo o decidir el dónde encontrar la razón/ que justifique su existencia” y reafirma: “como un rosario, un ángelus o un vía crucis/una vigilia que sueña amanecer epifanía”.
Cierra el libro de manera casi esférica, redonda, en la última parte:“de la melancolía” El último lugar desde el que su poesía se declara pública.
Una poesía que nos invita, como también nos esquiva, dependiendo de cuánto nos acerquemos. Nos hace cómplices, nos desafía, nos recorre, nos sumerge en sus aguas y nos hace leer y releerla para seguir explorando y mirando esas galaxias que mencionaba antes.
Uno de los poemas, de melancolía casi visceral comienza diciendo: “Hoy han florecido jazmines”. Es una bocanada este verso, una bocanada de aire que toma para continuar diciendo: “y es como si ya no fueran a volver las sombras” Nancy habla de esas sombras, las que nos comen de noche, esas, que no nos dejan dormir. Hay una intención en ese deseo: que ya no vuelvan. Pero no se van. Vuelven y se clavan en el medio ganando la batalla cuando continúa el poema y dice: “un duraznero sangra en frutos suaves/ no puedo olvidar aquel camino”.
La melancolía, la nostalgia que es una palabra que encierra muchas palabras, palabras que nos son reveladas y compartidas en este libro de Nancy Toselli.
Palabras que nos remiten a una noche de verano caliente, de cielo azul y quietud extrema, donde se oye el canto de los grillos y el insomnio de la sutileza amenaza con sus primeros pasos. Esa remembranza que Nancy nos trae en este último poema donde la palabra sueño cierra perfectamente el círculo y permite dejar filtrar las acepciones:
“Es verano.
Aún a esta hora, el calor es sofocante, asfixia los movimientos, cierra
la entrada de aire a mi pecho.
El brillo de la luna llena entra por los ventanales, desaparece bajo la
Cama, hace un guiño desde el espejo.
Ojalá esta luz no se lleve mi sueño”

Los invito, a que descubran, que encuentren la poesía de Nancy Toselli, una poeta que tiene un compromiso y un nivel elevados por y para la poesía y que sin duda, van a disfrutar (ojalá, tanto como yo lo hice) al leer el tan bello y sentido libro, Nostalgia es una palabra."
 

miércoles, octubre 01, 2014

Graciela Cros: La parte más negra...



Un día aparece
y uno siente
que todo
terminó.

Se pudo fingir hasta ese momento
pero ya no podrá hacerlo
ni por un segundo más.

No es una mancha que se expande.
Un gas que asfixia.

Es una sensación de luz cortada.
De parabrisas estrellado
por una piedra en el camino.

No quedan huellas.
Uno no sabe quién es ni dónde está.
Te arrancan los ojos,
te cortan la lengua,
te tapan los oídos,
te despellejan vivo.

No hay referencias en ese vacío.
Al rato, como si alguien
encendiera la luz,
la parte más negra se esconde,
es decir, adelgaza
tanto como para hacernos creer
que desapareció.

Los que estamos en el ajo
sabemos que esto no ocurre.

Una vez que se presenta
nunca más deja de hacerlo.

Esto pasa
de vez en cuando,
por eso vuelven
a aumentarme
la dosis.





domingo, septiembre 28, 2014

Sharon Olds: Poema para mi primer amante

Transcribimos este poema del sitio de facebook del poeta Jonio González.





Ahora que comprendo, me gusta
pensar en tu horror: te habían dado una joven
loca de amor, largo cuerpo
lozano y crudo, delgado como un jabón
gastado, pechos redondos y turgentes y
opalinos como pompas de jabón,
colocada entre tus piernas, dieciocho años,
intacta. Me gusta entender tu
horror, ahora, la forma en que la tomaste,
desvirgándola como si destripases un pescado,
marchándote en la mañana hablando de una esposa.
Ahora que sé
algo del miedo al amor
me gusta pensar en su cuerpo incandescente
verduzco como un pez sacado a tierra, retorciéndose
a palmetazos contra una roca – caída en tu
regazo, hombre, estremeciéndose como tu polla,
una mujer enajenada de amor, recién
salidita, punzante como una herramienta a estrenar,
centelleante sobre tus muslos y todo lo que
podías hacer con tanto horror era arrancar su fruto como a un
caracol para sacarlo de su negra concha y después
deshacerte de ella. Me intimida que el horror
se cobre tanto, estoy enamorada de la chica que fue
a ofrecerse, vino a ti y
lo dispuso todo como un manjar en una bandeja, la
dulce carne — sí, sí,
acepto el regalo.


*(Del libro: Los muertos y los vivos, Bartleby Editores, Madrid, 2009. Trad. J. J. Almagro y Carlos Jiménez Arribas.)

sábado, septiembre 27, 2014

Aviso importante: mi Twitter

En un post anterior avisé que mi cuenta de Twitter había sido suspendida o jaqueadad. Y por eso abrí otra cuenta "Colombomanía" @delamasijoblog.
Pues para mi sorpresa, la cuenta anterior, reapareció como por arte de magia (?), me refiero a blogdelamasijo@gmail.com @cototita2014.
Bueno, la cuestión que ahora entonces tengo dos cuentas y quería que todos mis amigos/as estuvieran al tanto.
Muchas gracias!

martes, septiembre 23, 2014

Mónica Tracey: Lugares










                                                                                                               Un poeta debe escribir sobre
                                                                                                                       la frontera donde vive.
                                                                                                                  (Leyendo a Seamus Heaney)








                                                Caracas

Sólo quedé yo
sólo yo de las tres
para contarlo
y aquí estoy
desde hace días
viendo por la ventana
nuestra ventana
muda
no puedo decir nada
aquí
la ausencia
sólo la ausencia
habla.


 
India

Queda un barullo
de todos esos días
queda un barullo
no se puede pensar la India
no se puede decir nada
bellos retazos
en el tumulto
bellos.



 Varanasi

La lluvia sobre el
Ganges cae lenta
suave nadie quiere
desbordar al Ganges
que ya desborda de
ritos de cuerpos
de cenizas
apenas una lluvia
serena para aplacar
al sol.



 Patan

A las diez es noche cerrada
                                               no hay alumbrado
                                               ni gente
                                               sólo templos templos templos algunos
                                               con pequeñas velas encendidas
                                               como si un fantasma
                                               hubiera dejado su ofrenda
                                               Lalitpur debió llamarse Lilliput
                                               con sus pequeños negocios
                                               de puertas diminutas
                                               justo a la medida
                                               de sus pequeños habitantes
                                               que pronto
                                               en unas horas
                                               andarán tocando campanas
                                               en todos los templos
                                               sin esperar siquiera
                                               el amanecer.

 
Dublin

                                               Ese lento anochecer en Dublin
                                               digo ¡Estoy en Dublin!
                                               Dios está escrito en la pared
                                               de enfrente
                                               el barrote del fumadero corta
                                               la palabra stuDios
                                               Dios decía Dios.



 Tigre

Víctor pasa en su lanchón
lentísimo
apenas divide aguas
apenas mueve la mañana de nubes bajas
un surco cada día sobre su misma estela
un hombre necesario
en su delta.



 En un tren

Es preciso pasar dos veces
por el mismo lugar
porque no se pasa
dos veces
por el mismo lugar
así el sol
así la lluvia
así también la montaña
con su engañosa inmovilidad
así mis ojos hoy
tan abiertos.





*Mónica Tracey  (Junín, Prov. de Buenos Aires, 1953).  Poeta y periodista. Fue integrante del grupo Último Reino. Libros publicados: A Pesar de los dioses, 1981. Celebración Errante, 1987, Hablar de lo que se ama, 1990 (este libro ganó una beca de la Fundación Antorchas),  Hablo en Lenguas, 1999, Sobre la espalda del cielo, que ganó el tercer premio del Fondo de las Artes 2007,  todos en editorial Ultimo Reino.

**  Los poemas que se publican son inéditos.