sábado, octubre 10, 2009

César Fernández Moreno*: las palabras, el poeta...

tienen cuerpo las palabras tocan y son tocadas
son caramelos se las puede lamer chupar mamar
hierven como peces en un estanque tropical
tienen tantas formas como las valvas según las rocas a que se adhieran
pero importa mucho más lo que contiene su nacarado seno
la vida deliciosa frágil del ser que las habita
son transparentes para que resplandezca su contenido
son crisálidas clavos ardiendo
granadas que revientan en la mano si no se arrojan a tiempo
sólo viven para morir
son pilotos suicidas
perecen al tocar su objetivo
la poesía es uno de esos objetivos
uno de los nombres del hombre
su respuesta al canto del gallo
toda expresión equívoca que aclara las cosas
la parte en blanco de los formularios
el himno de libertad de un libre o de un esclavo
un balbuceo muy bien impostado
un abuso del lenguaje
cualquier cosa natural para decir después de hacer el amor
un lenguaje siempre tan intenso como una despedida
el halo que circunda ese lenguaje
cuando se llega al límite sólo hay un modo de hablar
la metáfora decir que una cosa es otra
en el límite todas las cosas son otras
todo es todo la verdad radica en soplos
la poesía la dice no hay otra ciencia exacta
la dice en cierto modo con ciertas palabras
confunde esas palabras las calienta para impedir que la vida
se entumezca en ellas
hace convergir la vida en las palabras
bosques vecinos uniendo sus incendios
el poeta nace se hace se deshace
se rehace renace
es el inspector más general
un contemplativo sin contemplaciones
todas las cosas le interesan por igual pero a algunas les presta
demasiada atención
a otras demasiado poca
es un científico cuya mente funciona sin datos
es un deslenguado
es una cruza de perro y dactilógrafo
para ser poeta basta con saber oler y escribir
su conducta nunca es absurda
nunca sabe en qué recodo encontrará las palabras
siempre está naufragando en la libertad
atravesando de piedra en palabra el río del tiempo
todo el tiempo siente cómo pasa el tiempo
cambia gente por soledad a través de angustia
las estrellas volatilizan a esa gente
pero ese hombre tiene que contarle cómo
son esas estrellas
está prisionero en una fortaleza no puede comunicarse
sino parabólicamente
por medio de obuses palomas mensajeras
silbatos supersónicos
es decir palabras
montado en ellas vuelve de su soledad a la gente
ustedes qué harían si vieran descender un plato volador
correrían a contárselo a todos
cualquier cosa que ve el poeta le parece un plato volador
todas lo son
ustedes escuchen o no pero él debe hablar
no le importa que a ustedes no les importe
mentiras le importa mucho y a ustedes también debería importarles
no piensen en él como poeta sino como hombre
de un tajo él se da cuenta cómo es alguna cosa
relaciones estrechísimas entre cosas al parecer remotísimas
él pone poética la realidad
la pone como es
o tal vez al contrario la realidad es la que se pone poética
las cosas se enternecen se desequilibran trascienden peligrosamente
sus límites
otra vez un bosque pero de otoño con todos sus árboles vibrantes de
balsámicas hojas
un movimiento se inicia alrededor del poeta lo arrastra a girar
para no caer debe aferrarse a las palabras
para flotar en ese vacío hace falta una balsa o un puente colgante
de palabras
o escala de seda o palabras por donde tal vez subir
la situación exige no perecer asumir una forma estable
no tiene otra salida que las palabras así como el atardecer no tiene
otra que las campanas
el poeta está obligado a descubrir y pronunciar esas palabras
una fisura se oscurece en la pulimentada superficie del mundo
donde él introduce la arista más delgada de su cuña verbal
a medida que los hechos pasan a palabras se va apaciguando
el vórtice de realidad
enardeciéndose el de palabras
hasta que el poeta entrega su confesión por escrito
la poesía es el arte de no escribir
dígalo con palabras como si no lo dijera con palabras
cualquier cosa puede concentrarse en una palabra o extenderse
en mil
hay que encontrar la cantidad exacta que resulte poética
cada palabra tiene mil sentidos
dos juntas multiplican un millón
con el correr del tiempo las precisiones se van desgastando
como templos abandonados en la selva
el poeta quiso fabricar una llave pero le salió una ganzúa
ya no sabe qué puertas abrirá pero las abrirá
admiremos al noble ladrón que sólo roba puertas cerradas
ha aceptado ser un sicario pero de la poesía
ha decidido gastar su tiempo en eso
está dispuesto a consumir un año en una e
a escribir con su sangre letreros luminosos
a escribir con bordes de monedas con lapiceras explosivas
con guantes con la zurda
aunque los dedos se le agarroten o se le derritan
a la madrugada levantándose o acostándose
con el deseo con el hartazgo
él estaba escribiendo
se quedó ciego y siguió escribiendo
el poema es el arma perfecta
complejo aceitado compacto
todo poeta vive como un pistolero
con el corazón en la boca
las palabras le ordenan el mundo pero le desordenan la vida
él no compra un espejo para adornar el dormitorio de su amante
compra la palabra espejo para adornar el verso donde su amante
lo abandona
y se queda solo frente a ese espejo
las balas rebotan en la blindada imagen
el arma funciona contra su portador pero él no quiere soltarla
se agarra del mundo por donde puede
su hacer es lo único que puede oponer al tiempo
el tiempo procura absorberme
integrarme a sí desintegrarme a mí
imposible evitar la lucha entre él y yo
yo lo voy a llenar de mí mismo de cosas en que me transformo
escribir como amar son órganos por donde me vuelco
me lanzo a ser en el tiempo bajo una forma nueva
hasta que me vacíe del todo ya lo sé
pero el tiempo no puede quedar así
hay que ponerlo overo de palabras

*(Buenos Aires, 1919 - París, 1985) Poeta y ensayista argentino, Fundó y dirigió la colección poética Fontefriada y las revistas literarias Contrapunto, Correspondencia y Zona; fue crítico de cine en la revista Nosotros, colaborador del diario La Nación y de la revista Sur. Publicó: Gallo ciego (1940), Romance de Valle Verde (1941), La mano y el seno (1941), El alegre ciprés (1941), La palma de la mano (1941), Veinte años después (1953), Argentino hasta la muerte (1963), La realidad y los papeles (1967), Sentimientos completos (1982).
**El poema que reproducimos pertenece a su libro Argentino hasta la muerte.

Tres poetas, un encuentro

Editorial Alción invita a la lectura/presentación conjunta de los poemarios:

Canción de Vic Morrow ,de Jaime Rodríguez Z.
Madamas, de Marisa do Brito Barrote.
La señora Sh., de Jimena Néspolo.

Walter Romero oficiará de maestro de ceremonias.

Miércoles 21 de octubre, 19.
Casa de la Lectura
Lavalleja 924, Ciudad de Buenos Aires
.

viernes, octubre 09, 2009

Alberto Vanasco: Arte poética

Si el poema no sirve para imponer al nombre de las cosas
otro nombre y a su silencio otro silencio,
si no sirve para hender el día
en dos mitades como otros dos días relucientes
y para decir a cada uno
lo que cada uno quiere o necesita
o no se ha dicho nunca a sí mismo.

Si el poema no sirve para que el amigo o la amiga
entren en él como en un amplio recinto
y se sienten a conversar largamente con un vaso
de vino en la mano
sobre las raíces del tiempo o el sabor del coraje
o de lo que tardan en llegar este año los fríos.

Si el poema no sirve para quitarle el sueño a un canalla
o ayudar a dormir al inocente,
si es inútil para el deseo y el asombro,
para la memoria o el olvido.

Si el poema no sirve para hacer del que escucha
un fanático
que el poeta se calle.

Ella en general
de buena fuente sé que tu sonrisa estalla como
los frutos
que tu nombre resuena como las declinaciones más
antiguas
que en ti todo se excede como el año se vuelca
que los días te siguen hasta hacerte volar
que tu boca es más suave que los saltos del universo
más dulce que la memoria de las primas que tanto
hemos amado
es en tus ojos donde la luz desata sus mares
es por ti que el mar reanuda su juego
es en tu voz donde la noche amansa sus vientos
propicios
y es en el centro de tu risa donde el día ordena sus
mástiles

es a ti a quien la mañana dedica su empeño
a quien prefiere la línea del mediodía
por quien se preparan los hábitos del anochecer

es por ti que cada nombre ha clavado sus anclas
y por quien el año alberga demasiado optimismo

es en tu corazón donde madura lo que está por venir


Alberto Vanasco (1925-1993). Poeta, narrador, ensayista y autor teatral nacido en Buenos Aires, Capital Federal, donde falleció. Participó en las revistas Letra y Línea, Contemporánea y Macedonio. Tiene numerosos libros publicados.

Miel de Caña

Mañana, sábado 10 de octubre, a las 21.30, se presentará Miel de caña, un grupo de música instrumental andino-barroca, que cuenta entre sus integrantes a nuestro amigo, el poeta Alejandro Castro. La cita es en la Nueva Casona de Colombres, Colombres 764, barrio de Boedo.

El tiempo II, Miguel Martínez*

El tiempo, la cresta del tiempo, su voz de letra corrida bajo el rayo
clama? vela? por quién preguntará? golpearía la puerta si pasara?
A esta hora en el campo los insectos huyen,
la yarará descansa en el pozo, en la vertiente, flota,
y el cariño tiene mucho que decir
de cabellos crecidos y canosos, de perros vagabundos y
de don Olvio que temprano hachaba
hace ya mucho tiempo.
O sería un duelo, un alma, un pensamiento
nada más
el mío.
Y este barrio mundano, sólo asido por una mujer,
cerrará los ojos arrodillado en ella?
elevará las anclas?
será feriado? lloverá?

El tiempo, la cresta del tiempo, querida,
las cartas,
y nada más.


*Miguel Martínez nació en 1976. Es poeta y actor.

jueves, octubre 08, 2009

Denise Levertov, traducción de Sandra Toro

MIRAR, CAMINAR, SER
"El mundo no es algo para mirar, es algo para estar en él." Mark Rudman

Yo miro y miro.
Mirar es un modo de ser: uno se vuelve,
a veces, un par de ojos caminando.
Caminando dondequiera que el mirar te lleve.

Los ojos
cavan túneles en el mundo.
Tocan
fanfarria, aullido, madrigal, clamor.
El mundo y su pasado,
no sólo
el presente visible, lo sólido y la sombra
que mira al que mira.

¿Y el lenguaje? ¿Los ritmos
del eco y la interrupción?
Ése es
un modo de respirar.

Respirar para sustentarse
mirando,
caminando y mirando,
por el mundo,
en él.

*Denise Levertov (Inglaterra, 1923-1997).

miércoles, octubre 07, 2009

Marta Mastroiácomo: No olvidamos, no perdonamos, no nos reconciliamos!

El próximo 20 de octubre se cumplirá un nuevo aniversario de la desaparición de Marta Zelmira Mastroiácomo*, querida amiga y compañera, que fue secuestrada por la dictadura genocida en 1976, presumiblemente cuando iba camino a La Plata. Es por eso que queremos recordarla, aquí, en este blog del amasijo, diciendo: Martita, ¡no olvidamos, no perdonamos, no nos reconciliamos!

Marta Zelmira Mastriácomo nació el 20 de diciembre de 1945, en Capital Federal. Maestra normal y licenciada en Letras (medalla de oro, UBA), traductora, periodista. Se desempeñó como periodista en la revista YA, es tiempo de pueblo y en El Descamisado, desde allí cubrió numerosos conflictos obreros que tuvieron lugar en la época. Viajó al interior y estuvo en Sierra Grande, cuando la huelga de los mineros. De sólida formación intelectual, ejerció como profesora de griego antiguo. También escribió un libro: El movimiento obrero argentino. Tradujo numerosos libros del inglés para la editorial Granica y fue correctora de estilo.
Marta militó en la Juventud Trabajadora Peronista (JTP). Su compañero, Hugo Alberto Goldsman, murió el 14 de diciembre de 1976.
Los padres de Marta nunca recibieron información oficial sobre lo ocurrido con ella, ni las circunstancias de su detención. Ningún organismo de seguridad hizo una acusación formal, ni nadie admitió que había sido detenida. Ellos hicieron permanentemente gestiones ante organismos militares, la Iglesia y embajadas. Cuando se enteraron de la desaparición de Marta, sus padres comenzaron un largo peregrinaje. Participaron de las primeras marchas de la Madres de Plaza de Mayo y estuvieron a punto de ser secuestrados en el denominado episodio de la Iglesia San Cruz, el operativo militar que realizó la Armada argentina, con el infiltrado Alfredo Aztiz ("El angel rubio") a la cabeza , que culminó con la vida de entre otras, las monjas francesas y de la primera presidenta de las Madres, Azucena Villaflor. El arquitecto Mastrogiácomo se constituyó en un testigo importante para el juicio contra Alfredo Aztiz, en Francia.
El matrimonio realizó gestiones ante el Papa, monseñor Aramburu, y Pío Laghi. Por sus ancestros italianos, hicieron gestiones ante el consulado de Italia en la Argentina. Se presentaron ante la delegación de la OEA. Todas las actuaciones de los padres de Marta están documentadas debidamente.
(Véase: martamastrogiacomo.blogspot.com)

Denise Levertov*, en versión de Sandra Toro

Agradecemos a Sandra Toro, nos haya hecho conocer esta magnífica versión suya del poema de Denise Levertov:

DESEANDO LA LUNA

La luna no. Una flor
al otro lado del agua.

El agua pasa rauda en la crecida,
arrastrando por la melena a un árbol,

un establo, un puente. La flor
canta en la orilla lejana.

Una flor no, un pájaro gritando
oculto entre los árboles más negros, música

sobre el agua, que hace un silencio
de los pliegues marrones del manto del río.

La luna. No, un joven caminando
bajo los árboles. Hay faroles

entre las hojas.
Tierno, sabio, alegre,

su rostro está despierto bajo su propia luz,
lo veo a través del agua como en primer plano.

Un bufón. La música de sus cascabeles suena
solemne, un canto de aflicción

con el que bailo en mi orilla.

*(Inglaterra, 1923-1997).

martes, octubre 06, 2009

Lectura y debate: Las generaciones poéticas

Este viernes 9 de octubre, a las 19, en el Centro Cultural de la Cooperación, Corrientes 1543 3º (sala Meyer Dubrovsky) se realizará la lectura de poemas y el debate acerca de "Las generaciones poéticas".
Participan: Alberto Muñoz, Jorge Brega, Fernanda Castell y Anna Pinotti. Coordina: Selva Dipasquale.

Giácomo Leopardi: Variaciones sobre la luna*

Fragmentos

I (“La sera del di di festa”)

Dulce y sin viento y clara está la noche,
Y sobre los tejados y los huertos
Posándose la luna nos revela
Serena en lejanía la montaña.

II (“Alla luna”)

Oh graciosa luna yo recuerdo
Que hará un año yo venía a esta colina
A mirarte y mirarte con angustia,
Y tú pendías sobre aquella selva
Como ahora que todo lo esclareces.

III (“Canto nocturno d´un pastore errante dell Asia)

Luna ¿qué haces en el cielo, dime,
Silenciosa luna?
Al final de la tarde surges, pasas
Contemplando desiertos y te posas.
¿Harta no estás aún
De recorrer tus sempiternas vías?
¿No rehúyes aún, aún deseas
Divisar estos valles?
Como tu vida es, luna,
La vida del pastor,
Con la primera luz de nuevo surge,
A los campos se va con sus rebaños,
Ve más rebaños, herbazales, fuentes,
De noche a su fatiga da reposo,
Y nada más espera.
Dime, luna: ¿qué vale
Para el pastor su vida?
Y esa tu vida, luna, ¿qué te vale?
¿Adónde, dime, tienden,
El breve vagar mío,
Tu carrera inmortal?

* Poemas extractados de El libro de la Luna, investigación y selección T. Arijón, A. Carrera, E. Russo (Ed. El Ateneo, 1998).

domingo, octubre 04, 2009

ayer



Ayer


Cuándo murió Cámpora?


Ayer, 19 de diciembre de 1980, pero,


la verdad, ¿a quién va a importarle la verdad?


–en el país inmundo (amado)


donde el pajarraco inmundo ¡Martínez!


de Hoz puede ser ministro de Economía:


en el país argentino estéril


de los estériles militares argentinos.


Me acuerdo que Perón decía: –No,


si las armas no las tienen de adorno,


lo que tienen de adorno es la cabeza”.


¡El país argentinoide!


¿Cuándo murió Cámpora?


Ayer, querida mía.


Si vos supieras (sabés)


cuántas leguas de tierra cuesta cada palabra


y que encima, debajo, la pueblan y repueblan de cadáveres:


el ‘80, ¡qué hijos de puta!


trajeron a los inmigrantes


–para matarlos.


El loquito Videla y el degenerado de Harguindeguy.


Y el pelotudo máximo: Viola.


Agotaron la cuota del perdón, que era mucha.


¡Y yo hablo en serio, no estoy jodiendo!


Lamborghinis del mundo, uníos.


Algunos, para hacerse la paja, utilizan la mano de Zenón:


bella como un talón, nadie lo niega,


Digámoslo a coro, idiotas: “¡Telón!”


En la Epoca en que no hay un carajo para transferir...


Pero es la Gran Epoca (jamás minúsculos)


Precisamente: porque...




Osvaldo Lamborghini

sábado, octubre 03, 2009

Dichos de don Ricardo Molinari

“Qué podría decir yo, que sea bueno o novedoso, de esta vida que me da Dios? Ocio, nada más. Horas dedicadas a lecturas desordenadas, contemplaciones y algunos minutos, los menos, para la amistad. Mis creencias literarias aún no llegan a completar un anaquel mediano. Admiraciones, juventud atropellada y la vida cambiante. Ya somos dueños de algunas tentativas de genio, que se pierden en política, en acallamiento y disculpa filosófica. Tal el caso de Macedonio Fernández, nuestro Torres de Villarroel, todavía mejor. Hoy creo en todos los órdenes de la disciplina artística de nuestro país. Los tiempos mejoran. Y quede en pobreza esta breve lonja de la plaia azul de la persona mía…”

“Casi me atrevería a decir, que sin proposición tácita, la palabra, o ellas todas, pujan entre sí y crean un verso que alguna vez brota inesperado, y casi siempre de peregrina esencia y tratamiento.”


“Y pienso que existe una porción indefinible de azar, de escondimiento, de casualidad en la poesía. ¡El positivo y extrordinario juego!”


Sobre su propia obra: “… un extenso cuaderno de complejidades, dudas y experiencias, de aprendizaje, ejercicios y busca tensa de un tono de armonía interior saludable.”

“La literatura es una larga, inútil y penosa dedicación.”

“Me defiendo porque quiero hacer poesía, que es mi modo más hondo de vivir.”

“He sacrificado muchas cosas por la poesía. La poesía es un ejercicio de pobreza”.

“La poesía es mi constante divagar, esa porción de tiempo que se destruye en nada y arranca inmutable de las tinieblas y del sabor del alma”.

“Pasión de ocioso la de arrimar a una, otra palabra –a veces repetida incisamente—para ver cómo en ella cambia el sentimiento, hasta volverse más fino.”

“(…) La poesía no es vanidad (…). No es un adorno que acompaña la existencia humana, ni sólo una pasajera exaltación ni un acaloramiento o diversión.”

“Entregué mi tiempo a una labor noble y pensé en una alta dignidad: la que cuida mis días.”

Nicolás Olivari: "Soy la tristeza de un ex socialista/ que rico y burgués toma fresco al balcón/ le trae el viento el ideal justicialista..."

"Soy la tristeza de un ex socialista/ que rico y burgués toma el fresco al balcón,/
le trae el viento el ideal justicialista/ mientras abajo pasa elástica la manifestación”

Hay un hombre solo a las dos de la tarde
Hay un hombre solo a las dos de la tarde
sentado en una plaza,
es domingo, día de guardar.
Se ha puesto el traje de gala,
on su civil condecoración de caspa
serpenteando la solapa.

Fija la mirada, la cara inmóvil,
el hombre se está allí, solo en la ciudad,
a las dos de la tarde del domingo
solo en su soledad.

Se queda, quietecito, casi duro,
mientras lejos hay seres, familias, amores;
él no tiene nada, sólo su domingo desfondado
de recuerdos y de presentes.

Está solo, a las dos de la tarde,
en mi plaza suburbana,
con la mirada en la nada.

Tan solo que más no se pudiera.

Yo le pido al buen Dios que desde su
altoparlante
celestial,
le descuelgue al hombre que está solo,
este domingo a las dos de la tarde,
un cachito de tango
para que no se quede tan solo,
tan solo, mi alma.

(Pas de quatre (1964).

Tranvía a las dos de la mañana
Aburrido carro de hierros económicos,
diez centavos de ruidos a hierro viejo,
maderas nostalgiosas de bosques, lacónicos
edictos municipales y un higiénico consejo...
Un guarda metafísico que fuma
a espaldas de un espectro de inspector.
Larva retardada el tranvía se esfuma
dejando un parpadeante resplandor...
¡Oh! mi tristeza exacerbada,
mi cuantiosa tristeza,
como pesa
en esta carrindanga retrasada...
Nenas apabulladas por un frío reticente
-el inútil frío de las dos de la mañana-,
la pereza se da diente con diente
con la inminencia de la cama...
Son dos violinistas por la nota espigadas,
que aún las persigue, la nota del vals...
siempre a estas horas están desmadejadas
y en el pomo de la rabia solucionan su mal...
Tendrán hasta diez y seis años confesados,
y una tristeza efectiva de heroínas de opereta,
a estas horas sus espíritus son blandos estados
de conciencia, a ver, ¡qué hace este poeta!
Ensayo una mirada que es cómica a fuer de triste,
-pero una se ha dormido- mi corazón,
así como el deseo que antes la desviste,
presiente un gran agujero de pobreza en su talón.
¡Oh la miseria de tu media agujereada!
-la bella durmiente ha descalzado un pie-
silba suavemente un aria cansada
la otra compañera del Café Concert...
Miseria de pequeños burgueses
la nuestra, nenas violinistas...
y el tranvía sigue haciendo eses
como un progreso juerguista.
Miseria de burgueses pacatos
que no se deciden a definir sus vidas:
Ustedes, serían prostitutas ha rato,
y el que les canta sería un suicida...
¡Cómo es innoble la vida a las dos de la mañana!,
¡qué abulia escandalosa!, ¡qué ganas de acabar
para siempre!, ¡para siempre!
toca la campana
se acaba el viaje
y mañana
empezar... empezar...
17 de octubre
Desde la negra barrera del otro lado de la villa,
donde el horizonte se fundía con la nada,
con salitre en la mejilla resecada
y una miel despavorida en la mirada
llegaron
los descamisados.
Desde la fragua abierta cual granada de su sangre,
encajada en el molde de la muerte,
desde altos hornos pavorosos, crudo fuego enemigo
con las uñas carcomidas
y el cabello chamuscado en cansancio secular
sus mujeres desgreñadas por el hambre y sus crías
que no lloran porque miran,
llegaron
los descamisados.
Sin más arma que el cansado desaliento que en sus trazos
/se hizo hueco/
frente al río enchapado de alquitranes y petróleos,
solfatara de mil diablos expulsados,
del ansioso cielo antiguo de los pobres,
detenido en el asombro de su paso,
la pupila desbarrada en la angustia esperanzada
en un hombre que hace luz en la tiniebla,
que levanta todo aquello que se daba por perdido,
por perdido y para siempre,
llegaron/los descamisados.
Desde el otro lado de los puentes destruidos
por la mano codiciosa de los despechados
con un grito silencioso en la grieta de los labios,
clamoroso, esperanzado,
latir azulceleste en las venas que se crispan,
levantando los racimos en las manos,
hacia un hombre presentido,
que vibraba delicado,
llegaron
los descamisados.
Desde el taller cerrado y la fábrica con su cara
clausurada de bondad,
patinada
por el antiguo sudor de sus familiares,
invadieron la ciudad
y el grito fue invadiendo las conciencias
hasta hacerle claridad.
Claridad junto al Líder recobrado
por su pueblo, el gran pueblo, solo el pueblo,
y para siempre... para siempre, desde entonces
es nuestro, solo nuestro, recobrado por el pueblo,
en aquel día de gloria que empezó oscuro y trágico
hasta hacerse claridad,
cuando el nombre iluminado,
mi prójimo y vecino, mi compañero y hermano,
lo rezaran con el alma, cuando llegaron
los descamisados.
(Democracia, 16 de octubre de 1952)

*Poeta argentino (Buenos Aires, 1900- 1966), cuyo verdadero nombre era Diego Arzeno. Entre sus publicaciones se encuentran: Carne al sol, colección de cuentos (1922),La amada infiel (1924), La musa de la mala pata (1926), El gato escaldado ( 1929), Diez poemas sin poesías, Los poemas rezagados, Pas de quatre. Si bien poesía y narrativa fueron sus géneros preferidos, incursionó también en teatro, cine (como guionista, por ejemplo, de El morocho del abasto: La vida de Carlos Gardel (1950), escribió letras de tango ("La violeta", entre otras).

viernes, octubre 02, 2009

Ricardo Molinari*: "Escribir es la compañía del pensamiento, el no estar solo"

Oda a la sangre
Esta noche en que el corazón me hincha la boca duramente,
sin pudor, sin nadie, quisiera ver mi sangre corriendo por la tierra:
golpeando su cuerpo de flor,
-de soledad perdida e inaguantable-
para quejarme angustiosamente
y poder llorar la huida de otros días,
el color áspero de mis viejas venas.
Si pudiera verla sin agonía
quemar el aire desventurado, impenetrable,
que mueve las tormentas secas de mi garganta
y aprieta mi piel dulce, incomparable;
no, ¡las mareas, las hierbas antiguas,
toda mi vida de eco desatendido!

Quisiera conocerla espléndida, saliendo para vivir fuera de mí,
igual que un río partido por el viento,
como por una voluntad que sólo el alma reconoce.
Dentro de mí nadie la esperó. Hacia qué tienda o calor ajeno
/saldrá alguna vez/
a mirar deshabitada su memoria sin paraíso,
su luz interminable, suficiente.
Quisiera estar desnudo, solo, alegre,
para quitarme la sombra de la muerte
como una enorme y desdichada nube destruida.

Si un día no fuéramos tan extraños, defendidos,
que oyéramos gemir las hierbas igual que un sediento
/hábito peregrino,/
limpios del humor sucio, corruptivo,
me cortaría las venas de amor
para que se escuchase su retumbar;
para vestir mi cuerpo solitario
de un larguísimo fuego delicioso.

Pero no ha de llegar nunca ese tiempo mágico,
como no llega la felicidad
donde no vive el olvido, una voz muerta,
apagada voluntariamente.
Ni mar ni cielo ni flor ni mujer: nada;
nadie la ha visto llevar su rosa vulnerable,
su desierto extraviado entre inútiles bocas.
¡Qué duro silencio la cubre!
Ya no sé dónde llega o la distrae la vida
o desea dejarla
desprendida.
Dónde se angosta su piel imposible,
su lento signo enigmático: llama de esencia sin despedida.

A través de la carne va llorando,
metida en su foso sin cielo,
en su noche despreciada,
con su lengua eterna, contenida.
Qué gran tristeza la vuelve a la vida sin cansancio;
al reposo, cerrada.

¡La muerte inmensa vela su sueño sin alborada!

Nadie sabe nada, nunca. Nada.
Todo es eso. ¡Ansiedad vuelta hacia dentro,
sorda, detestable; alejada!

Majestuosa en su mundo obscuro, volverá a su raíz
indefinida, penetrante, sola.
Tal vez un río, una boca inolvidable,
no la recuerden.

Una rosa para stefan George
Il va parmi ses fleurs;et les souffles de l’air
Hölderlin
(Similis factus sum pellicano solitudinis)

No es la paciencia de la sangre la que llega a morir,
ni el sueño ni el mármol de Delfos, sino el polvo
que se calienta entre las uñas.
Qué importa morir, que se borren las paredes como un río seco;
que no quede una flor en la calle con su borde de luto en la frente,
ni el viento sobre las piedras podridas.

Qué haces allí, tronchado sin humedad,
con tu dicha sin aliento, con tu muerte tendida a los pies.
Con tu espuma llena de ceniza. Desdeñoso.

Ya vendrán los hombres con el ruido, con los gestos;
pero el odio seguirá intacto.

Todos te habrán estrechado la mano alguna vez,
y tú habrás bebido la cicuta en la soledad,
como un vaso de leche.

Adiós, país de nieve, de ventisca agria, sin gentes que digan mal
de ti. Eterno. Desnudo.

La sangre metida en su canal de hielo
—fuego sin aire— Jordán perdido. Si el tiempo
tuviera sentido
como el Sol y la Luna presos;
si fuera útil vivir,
si fuera necesario,
qué hermoso espanto: tengo la voluntad avergonzada.

Yo soy menos feliz que tú. Me quedo combatiendo
sin honor,/con un haz de ramas en las manos.
Duerme. Dormir para siempre es bueno, junto al mar;
los ríos secos debajo de la tierra con su rosa de sangre muerta.

Duerme, lujo triste, en tu desierto solo.

¡Esta palabra inútil!

*Poeta argentino (Buenos Aires, 1898-1996). Editó, entre otros, los siguientes libros de poemas: El imaginero (1927), Panegírico de Nuestra Señora de Luján (1930), Odas a la orilla de un viejo río (1940), Seis cantares de la memoria (1941), El alejado (1943), El huésped y la melancolía —poemas escritos entre 1944 y 1946—, Días donde la tarde es un pájaro (1954), Una sombra antigua canta (1966), La escudilla (1973), La cornisa (1977), etcétera.

jueves, octubre 01, 2009

Juan L. Ortiz: "Si no se identifica con la vida no es poesía"

Aquí estoy a tu lado ( Del libro El agua y la noche)

Aquí estoy a tu lado mujer mía que duermes,
solo.
La noche es una oscuridad tímida
a través
de la madreselva.
(Será en los campos una solemnidad
de giro armonioso,
mágico,
acompasado de grillos y suspirado de aguas).
Estoy solo a tu lado, mujer mía.
¿Qué sueño
agitará tu pecho?
Aquí estoy a tu lado, solo, mujer mía.
¿Qué será de nosotros
de aquí a doscientos años?
Qué seremos ¡Dios mío! Qué seremos?
Dentro de cien,
dónde estaré yo?
¿Tendrá la noche estival,
entonces la forma que ahora tiene?
¿Y habrá una soledad
que gemirá
en esta misma pieza,
al lado
de la mujer dormida?


Fui al río (Del libro El ángel inclinado)

Fui al río, y lo sentía
cerca de mí, enfrente de mí.
Las ramas tenían voces
que no llegaban hasta mí.
La corriente decía
cosas que no entendía.
Me angustiaba casi.
quería comprenderlo,
sentir qué decía el cielo vago y pálido en él
con sus primeras sílabas alargadas,
pero no podía.

Regresaba
--¿Era yo el que regresaba?—
en la angustia vaga
de sentirme solo entre las cosas últimas y secretas.
De pronto sentí el río en mí,
corría en mí
con sus orillas trémulas de señas,
con sus hondos reflejos apenas estrellados.
Corría el río en mí con sus ramajes.
Era yo un río en el anochecer,
y suspiraban en mí los árboles,
y el sendero y las hierbas se apagaban en mí.
Me atravesaba un río, me atravesaba un río!

Sobre el sitio baldío (Del libro La rama hacia el este)

Sobre el sitio baldío,
verde,
el cielo de las cinco,
plateado en una extática dulzura.

Mujeres pasan
en la luz blanca.

¿Blanca la luz?
Una melodía profunda,
abierta y concentrada
delicadamente, a la vez,
hecha de pastos iluminados,
de puras nubes quietas,
de figuras rítmicas.

Mujeres cruzan el silencio argentino
sobre un tapiz por un momento mágico.

La tarde de verano (Del libro El álamo y el viento)

La tarde de verano es una frescura indecisa, gris, después de las lluvias.
Pero el jardín, ah, el jardín con la luz de las rosas, frágil y húmeda,
va dando la dulzura del tiempo, la secreta dulzura, irisada, del tiempo.

El momento dorado se abre y mira las flores.
Amigos, y los otros que no saben de la vida de los jardines, luego de las lluvias,
ni de los sentimientos de las horas a través de las rosas,
ni menos de las relaciones del cielo último con las criaturas que se empinan para
/recogerlo?

Amigos, y los otros, entre un agudo mundo de puñales?


A la orilla del río (Del libro El aire conmovido)

A la orilla del río
un niño solo
con su perro.
A la orilla del río
dos soledades
tímidas,
que se abrazan.

¿Qué mar oscuro,
qué mar oscuro,
los rodea,
cuando el agua es de cielo
que llega danzando
hasta las gramillas?
A la orilla del río
dos vidas solas,
que se abrazan.
Solos, solos, quedaron
cerca del rancho.
La madre fue por algo.
El mundo era una crecida
nocturna.
¿Por qué el hambre y las piedras
y las palabras duras?
Y había enredaderas
que se miraban,
y sombras de sauces,
que se iban,
y ramas que quedaban…

Solos de pronto, solos,
ante la extraña noche
que subía, y los rodeaba:
del vago, del profundo
terror igual,
surgió el desesperado
anhelo de un calor
que los flotara.

A la orilla del río
dos soledades puras
confundidas
sobre una isla efímera
de amor desesperado.

El animal temblaba.
¿De qué alegría
temblaba?
El niño casi lloraba.
¿De qué alegría
casi lloraba?¿

A la orilla del río
un niño solo
con su perro.


Alma, inclínate… (Del libro De las raíces del cielo)

Alma, inclínate
sobre los cariños idos…

Sí, ya sé:
la esperanza en el aire, pero no la veo sonreír, perdón,
con los hálitos queridos…

La tierra, ahora, la tierra, con los llamados hundidos…

Me prestaréis, oh cabellos al viento, vuestras sedas,
para asir piadosamente a los llamados?

Siento que allá en el hondo, perdón, perdón de nuevo,
una soledad ciega alza raíces hacia ti, alma,
en busca, alma, de qué flores separadas?

Oh, los hilos que se adivinan
y que sangran, cortados, en la sombra…

Me prestaréis, oh cabellos al viento, vuestro viento,
para ir hacia debajo de la noche por los hilos desunidos?

Alma, inclínate
sobre los cariños idos…
mientras los cabellos al viento, alma,
os dan la ráfaga del descenso…

Pero vendrán, alma, los cabellos al viento,
cuando la esperanza en el aire está seca de almas,
y la tierra toda es de almas solas,
ay, solas,
muriéndose de nuevo por los perfumes perdidos?

Vendrán, vendrán
las dulces llamas del viento olas dulces fes del viento
desde su vuelo de divisas
hacia el gran sueño sin muerte…?

vendrán,
antes de que la sed,
la sed, la sed profunda que va más allá de la ceniza
dé cuenta también
de las heridas mismas de la ausencia,
todavía llorando, sin ojos, bajo nuestros silencios y las hierbas?
Mas no, alma, de pie,
delicadamente de pie en la línea de los grillos,
abierta como un oído imposible de esas azucenas de la sombra
--dulces sobrevivientes de la luna—
a las agonías que no pueden bajar, aún,
pero que ahogan el rocío…

Una es la noche, alma, desgarrada…
Una la del aire ilimitado y la de los tejidos profundos…
Y uno es el olvido de la muerte o el olvido de la vida…
Más qué sabes tú de la memoria que te excede
en el héroe desconocido que ama desde siempre
y que amará siempre perdiéndose
con la fe de la semilla, en el paisaje sin fin,
para las respuestas sucesivas a todas las ramas del horror
aun a aquellas de tu sangre
que tú crees tendidas, alma, desde el nunca del mar…?

La gran piedad, alma, es la del héroe,
pues que ella toca toda, toda, la cadena del tiempo…
Y esos cabellos al viento, con la edad del porvenir,
son, a pesar de alegría, sí,
la del héroe visible…

*Poemas extractados de los siguientes libros del autor: El agua y la noche (1933); El ángel inclinado (1938); La rama hacia el este (1940); El álamo y el viento (1948); El aire conmovido (1949); De las raíces del cielo(1958).

Juanele: Fragmentos de un testimonio*

Preeminencia del paisaje
(…) no veo en el paisaje, como Sartre dijo muy bien, solamente paisaje. Veo, o lo trato de ver, o lo siento así, todas las dimensiones de lo que trasciende o de lo que diríamos así, lo abisma. Es decir la vida secreta por un lado y la vida no solo con las criaturas que lo habitan o lo componen sino con las otras cosas con lo que está relacionado, no solamente en el sentido de las sensaciones (…).

Cincelar en oro etéreo
Las primeras influencias fueron las de Lugones, aunque nunca he sido lugoniano. En su poesía me molestaban los alardes, la poesía enfática. Era un modelamiento en metal de la expresión y en metal pesado, relumbrante. Agréguele a eso todas las piedras preciosas, porque había un derroche de piedras preciosas, crisoles. (…) Juan Ramón Jiménez decía: “cincelar en oro etéreo”, porque estamos cargados de oro macizo. Lo de Lugones era oro, pero un oro muy pesado.

La repetición de palabras
Yo creo, apoyándome en Pavese, que esa repetición podría justificar cierta autenticidad, porque cuando uno repite las palabras, es porque esas palabras son significativas y porque pueden ser resonancia o reflejo de lo que también Pavese llama mitos que vienen de la infancia. Si la insistencia fuera (…), el reflejo de una mitología profunda (…) no se relacionarían a veces solamente con la mitología individual, sino que están dentro de un aura que no llamaría mitología, pero sí ciertas creencias flotantes, inconscientes, en determinado ambiente, están en ciertas palabras de la gente, en ciertas fábulas, en ciertas expresiones diría, inconscientes, oblicuas, soslayadas. Eso en cuanto a lo colectivo. En lo individual, la insistencia para mí, ahora, en lugar de hacerme sospechoso de monotonía, me afirma en algo que está más allá de la conciencia. (...)

Valor independiente de la palabra
(...) A pesar de sentir tanto la individualidad de la palabra, no la siento como absoluto, como en el simbolismo, por ejemplo, forma independiente o destacada. Sin dejar de sentir lo que llamaríamos la virtualidad de la palabra, porque me he formado en eso y no pude evitarlo. La virtualidad no solamente sigificativa sino musical, la totalidad de la palabra. No olvide usted el soneto de las vocales de Rimbaud (...).
Uno trata de acuerdo a sus posibilidades de dar el sentido más puro a la palabra, sin que esto signifique que la palabra esté aislada. Porque la palabra se exalta en realación con las otras y con el ritmo que envuelve, que empujam que es lo que se relaciona con el tiempo en la poesía y que es en realidad lo que da a la palabra su valor.
Poesía que evoca el silencio
Yo lo siento así. No hay que olvidar que tengo también un poco del simbolismo en el sentido musical, pero no en la música en sí, diremos, lo que puede ser música para los oídos del sentido literal, sino esa otra música, esa cosa que hay más allá de la música, como el mismo Debussy en la propia música dice, que no es la evocación del silencio sino la sugerencia de algo que está germinando y que va a florecer y que no puede definirse. Es decir el devenir, es decir el tiempo más que los momentos esos de la eternidad donde uno pudo sentir como un vértice (...).

* Respuestas extractadas de la entrevista realizada por J. Bignozzi a Juanele, en junio de 1968, incluida en la antología Juanele, publicada por Carlos Pérez Editor en 1969. El subtitulado es mío.

martes, septiembre 29, 2009

Dulce María Loynaz*: Mal pensamiento y otros poemas

Mal pensamiento

¡Qué honda serenidad
el agua tiene esta noche!
Ni siquiera brilla:
tersa,
obscura, aterciopelada,
está a mis pies extendida
como un lecho.
No hay estrellas.
Estoy sola y he sentido
en el rostro la frescura
de los cabellos mojados
de Ofelia.

Más bien
¿Estrella dices? No,
más bien la nube. La nube un poco borrosa:
la nube que no tiene
color ni forma ni destino;
a la que no se dan bellos nombres de dioses.
Más bien la fugitiva nube siempre flotando,
la desflecada nube
que nadie ama.
Sí, más bien la nube que se va pronto,
se esfuma, se deshace,
y más nada.

LXI
Rodeada de mar por todas partes,
soy isla asida al tallo de los vientos...
Nadie escucha mi voz, si rezo o grito:
Puedo volar o hundirme... Puedo, a veces,
morder mi cola en signo de Infinito.
Soy tierra desgajándome... Hay momentos
en que él me ciega y me acobarda,
en que el agua es la muerte donde floto...
Pero abierta a mareas y a ciclones,
hinco en el mar raíz roto.
Crezco del mar y muero de él... Me alzo
¡para volverme en nudos desatados...!
¡Me come un mar batido por las alas
de arcángeles sin cielo, naufragados!

Viajero
Yo soy como el viajero
que llega a un puerto y no lo espera nadie:
soy el viajero tímido que pasa
entre abrazos ajenos y sonrisas
que no son para él...
Como el viajero solo
que se alza el cuello del abrigo
en el gran muelle frío...

*Poeta cubana (La Habana 1902-1977). Ha recibido muchos premios, entre los que podemos mencionar: Orden Carlos Manuel de Céspedes, Orden Félix Varela, Distinción por la Cultura Nacional y Medalla Alejo Carpentier (Cuba) y Orden de Alfonso X el Sabio (España). Fue galardonada con el Premio Nacional de la Literatura (1987), Premio de la Crítica (1991) y Premio Miguel de Cervantes (1992). Murió en la Habana en 1997.

lunes, septiembre 28, 2009

Concurso de Cuentos Fundación Victoria Ocampo 2009

Bases:
1- Se premiará con una edición al mejor libro de cuentos inéditos.
2- Se editará una antología con los mejores cuentos del concurso.
3- Podrán participar todos los escritores argentinos, que presenten cuentos originales e inéditos.
4- Los originales deberán ser entregados desde el 1° de septiembre hasta el día 10 de diciembre de 2009.
5- El jurado estará integrado por Ana María Shua, Jorge Cruz y Jorge E. Clemente.
6- Cada participante deberá enviar un libro de cuentos cuya extensión no sea menor de sesenta (60) y no mayor de ciento treinta (130) carillas. Cada carilla deberá estar escrita en tamaño A4 y el interlineado será a dos espacios. Se deberán presentar tres (3) ejemplares encarpetados y anillados del libro, escritos en PC o máquina de escribir, sobre una sola cara del papel. En la portada de cada ejemplar se escribirán el seudónimo elegido y el título de la obra El participante deberá presentar un sobre cerrado que contenga el nombre, apellido, número de documento de identidad, domicilio, teléfono, e-mail (si lo tuviera) y el título de la obra presentada. En el frente del sobre se deberán escribir el seudónimo y el título de la obra. Las tres carpetas y el sobre cerrado deberán remitirse dentro de un sobre o paquete cerrado con la siguiente inscripción “Concurso de Cuentos Fundación Victoria Ocampo, 2009 "Nelly Arrieta de Blaquier". Dirección: Sarmiento 1562, Mesa de Entrada, (1042) Capital Federal, los días hábiles de 9 a 19 hs., o enviarse por correo a la misma dirección. En caso de envío por correo la fecha de finalización de recepción de los trabajos es la consignada en el artículo 4°, con prescindencia de la fecha de remisión del libro. Contra la recepción de las obras se entregará al participante un recibo en el que conste el número con el que ingresa al concurso.
7- Cada participante podrá presentar la cantidad de libros que desee sujeto a la condición de que cada una se envíe en un sobre por separado y que en cada una de ellas conste un seudónimo diferente.
8- No tendrán derecho a participar los trabajos que no reúnan los requisitos previstos en estas bases.
9- Los participantes que obtengan el premio o cuyos cuentos sean seleccionados, autorizan expresamente a la Fundación Victoria Ocampo a difundir sus nombres, imágenes, datos personales, en los medios y formas que la editorial considere conveniente sin derecho a compensación alguna.
10- El simple hecho de participar en el concurso implica el conocimiento y aceptación de estas bases y de las modificaciones que pudiera realizar la Fundación Victoria Ocampo respecto de las mismas, así como de las decisiones que pudiera adoptar la Fundación Victoria Ocampo sobre cualquier cuestión no prevista en ellas, supuesto en los cuales los participantes no tendrán derecho a reclamo alguno. Las situaciones no previstas serán resueltas por el Jurado y la Comisión Directiva de la Fundación y su decisión será inapelable.
11- El Jurado podrá decretar desierto el Primer y Segundo Premio.
12- Los participantes que obtengan el Primero y Segundo Premio ceden a la Fundación Victoria Ocampo el derecho de publicación del libro premiado sin derecho a compensación alguna ni remuneración por derecho de autor. Lo obtenido por la venta de esos ejemplares será destinado a futuras publicaciones de la Fundación Victoria Ocampo sin fines de lucro.
13- Quien obtenga el Primer Premio no podrá participar por el término de cinco años en certámenes futuros que la Fundación Victoria Ocampo organice en la misma categoría que resultó premiado.
14- Los trabajos presentados no serán devueltos.

viernes, septiembre 25, 2009

Denise Levertov: una atención fiel*

-Usted ha dicho que escribir poesía de forma 'orgánica' surge de prestar una atención fiel al objeto, y que sin embargo es la presencia de lo 'inesperado' o 'la musa', lo que transforma esa atención en poesía. Se ha referido a este proceso como una especie de 'alquimia'. Puede comentar un poco más acerca de este impredecible factor X?

D.L.: Es la recompensa que a veces es dada por haber prestado una cuidadosa y fiel atención. Si no le prestás a la experiencia tu atención paciente, estarás trabajando únicamente con voluntad e inteligencia, y entonces tendrás que manipular la experiencia. Si sos muy hábil, podés hacer algunas cosas buenas; pero relativamente superficiales. En cambio, si dedicás a tu material una especie de humilde devoción, o atención, y si tenés algún talento innato que te ayude, entonces recibirás mucho. Y si perseverás, entonces (a veces) te es dado el premio especial de los poetas, de lo 'absolutamente impredecible'. Ninguna cantidad de atención fiel puede garantizar esto, pero a veces podés ser levantado en el aire como un remolino y llevado hacia ciertas zonas de la experiencia que nunca habías considerado posibles. Esto, por supuesto, es un don. No podés querer que pase. Pero podés ubicarte a vos mismo en una relación con respecto a tu arte como para poder recibirlo si es que ocurre; esta relación es la atención fiel. (...)

*Fragmento de una entrevista realizada a la poeta: De American Poetry Observed: Poets on Their Work. 1984.

Andinista, de Teresa Arijón

El jueves 1 de octubre, a las 20, en Moreno 2320 (casi Pichincha), se presentará, Andinista, el nuevo libro de la poeta Teresa Arijón. Organiza Gog y Magog.