Si te interesa, en la siguiente dirección podés leer una nota de Jorge Perednik sobre el poeta Néstor Perlongher: http://www.revistalamasmedula.com.ar/nro3/nota1.htm
lunes, septiembre 14, 2009
Un palmar sin orillas
Hoy, lunes 14 de septiembre, a las 19, en la Biblioteca Nacional, Agüero 2502 (sala Cortazar), tendrá lugar la presentación de Un palmar sin orillas, antología del poeta Francisco Madariaga. La entrada es libre y gratuita.
www.franciscomadariaga.blogspot.com
www.franciscomadariaga.blogspot.com
viernes, septiembre 11, 2009
Sed de Querelle, de Miguel Ángel Lens*

Del país de la inspiración
los espejos
son charcos de lluvia
que nacieron secos
y después se enturbian
con las lágrimas de los enamorados
cuando se reflejan solitarios
al calor de cada encuentro
los espejos
son charcos de lluvia
que nacieron secos
y después se enturbian
con las lágrimas de los enamorados
cuando se reflejan solitarios
al calor de cada encuentro
Niño hechizado
desde
que te vi
viril aventurero
voy corriendo detrás
del remolino de hojas secas
de todos los otoños
de todos los inviernos
(la noche
menos soñada...)
el silbido del viento
hará de tus labios
mi agridulce
morada
El bello mendigo
gorrión de sangre azul
mariquita de arboleda
el verano te trajo más levantes
en la bolsa de arpillera...
Luciérnaga en el paredón
en la noche del deseo
el audaz mariquita
ha saltado el paredón
bajo la tupida enramada del baldío
tiene intensa mirada de azul overol
el jacarandá perfumado
le susurra entre brisas
que el chongo adorado lo espera
detrás del plateado matorral
entre los cardos suaves como lilas
en la noche cumbre del máximo deseo
el mariquita usa arito de coral
y eslip del mismo color...
La espuma de Hart Crane
el lomo rugiente de la ola
tiene el intenso perfume
del pecho vagabundo
de su amado...
Regla de oro y brillantes
a un mariquita
que no sabe ser feliz
no hay que agredirlo
ni con el pétalo
de un jazmín
*Poeta argentino, tiene siete libros editados. Los poemas que se transcriben pertenecen a su último libro Sed de Querelle (Buenos Aires, 2009).
desde
que te vi
viril aventurero
voy corriendo detrás
del remolino de hojas secas
de todos los otoños
de todos los inviernos
(la noche
menos soñada...)
el silbido del viento
hará de tus labios
mi agridulce
morada
El bello mendigo
gorrión de sangre azul
mariquita de arboleda
el verano te trajo más levantes
en la bolsa de arpillera...
Luciérnaga en el paredón
en la noche del deseo
el audaz mariquita
ha saltado el paredón
bajo la tupida enramada del baldío
tiene intensa mirada de azul overol
el jacarandá perfumado
le susurra entre brisas
que el chongo adorado lo espera
detrás del plateado matorral
entre los cardos suaves como lilas
en la noche cumbre del máximo deseo
el mariquita usa arito de coral
y eslip del mismo color...
La espuma de Hart Crane
el lomo rugiente de la ola
tiene el intenso perfume
del pecho vagabundo
de su amado...
Regla de oro y brillantes
a un mariquita
que no sabe ser feliz
no hay que agredirlo
ni con el pétalo
de un jazmín
*Poeta argentino, tiene siete libros editados. Los poemas que se transcriben pertenecen a su último libro Sed de Querelle (Buenos Aires, 2009).
Manigua, de Carlos Ríos, en Mar del Plata
Hoy, viernes 11 de septiembre de 2009, a las 20, se presentará en la Librería Chesteron, de Mar del Plata, Corrientes 1731 (entre San Martín y Rivadavia), la novela del escritor Carlos Ríos, Manigua (Ed. Entropía). Presenta Matías Moscardi. Organiza: Dársena 3.
Ciclo de Poesía en Vivo- Cycle de Poésie en direct
El próximo miércoles 16 de septiembre, a las 13 hs., en la sede de La Alianza Francesa de Bs. As., y, por el lado de París, en la sede de la Universidad de París VIII a las 18 hs., se podrá escuchar
a los poetas Claude Ber (Francia) y Juan García Gayo (Buenos Aires), con música del bandoneón de Enrique Patet.
a los poetas Claude Ber (Francia) y Juan García Gayo (Buenos Aires), con música del bandoneón de Enrique Patet.
Todo estará coordinado por un equipo instalado en Francia y otro aquí en Argentina.
SEA: Convocatoria a asamblea extraordinaria
Dice la convocatoria a asamblea extraordinaria de la Sociedad de Escritoras y Escritores de la Argentina (SEA):
"Finalizado el ejercicio contable 2008-2009, y de acuerdo con lo aprobado en la reunión de Comisión Directiva del pasado 7 de julio, se convoca a Asamblea Ordinaria para el próximo 12 de septiembre a las 10.00, en la sede de nuestra institución, Bartolomé Mitre 2815, 2º piso, oficinas 225 a 230 (frente a plaza Once, al lado de la estación Once del Ferrocarril Sarmiento), para tratar el siguiente orden del día.
1.- Lectura del Balance para su aprobación.
2.- Lectura de la Memoria para su aprobación.
Se recuerda a socias y socios que la administración de la SEA estará funcionando el sábado 12, para facilitar a quienes adeudaren cuotas la puesta al día, requisito indispensable para participar con voz y voto de la Asamblea, tal como lo establece el artículo 49° del Estatuto.
Buenos Aires, 11 de agosto de 2009
COMISIÓN DIRECTIVA"
1.- Lectura del Balance para su aprobación.
2.- Lectura de la Memoria para su aprobación.
Se recuerda a socias y socios que la administración de la SEA estará funcionando el sábado 12, para facilitar a quienes adeudaren cuotas la puesta al día, requisito indispensable para participar con voz y voto de la Asamblea, tal como lo establece el artículo 49° del Estatuto.
Buenos Aires, 11 de agosto de 2009
COMISIÓN DIRECTIVA"
miércoles, septiembre 09, 2009
Nueva Convocatoria de la Asociación Canadiense de Hispanistas
Gracias a la poeta Valeria Zurano nos enteramos del "Registro Creativo de la Asociación Canadiense de Hispanistas", que, ya en su oportunidad, ha organizado numerosas exposiciones de poemas póster durante los congresos de la Asociación. En mayo de este año, por ejemplo, se lanzó una Antología Mural y Virtual de Poetas hispanocanadienses. La versión virtual fue publicada en Isla Negra_5/183 (mayo de 2009), dirigida por Gabriel Impaglione.
"Esta es una nueva convocatoria.
Se trata de una convocatoria abierta, dirigida tanto a las poetas que están afiliadas al Registro Creativo de la ACH, como a las que no lo estén.
Antología mural y virtual “El espacio no es un vacío, incluye todos los tiempos”.
"Esta es una nueva convocatoria.
Se trata de una convocatoria abierta, dirigida tanto a las poetas que están afiliadas al Registro Creativo de la ACH, como a las que no lo estén.
Antología mural y virtual “El espacio no es un vacío, incluye todos los tiempos”.
Consistirá en poemas escritos por las poetas sobre otras poetas (desde la antigüedad a la contemporaneidad.) Antología horizontal y vertical: fuente de revelaciones. En tantos pueblos, ciudades, países hay voces poéticas que se pierden. Tratemos de recuperarlas y compartirlas.
Esta Antología está dedicada a Marta Zabaleta, en celebración de su proyecto “Mujeres y palabras en el mundo” (Women and Words in the World), WWW, una red de auto apoyo y colaboración internacional. Fundada y dirigida por Marta Zabaleta e integrada sólo por mujeres, tiene su sede en Londres, Inglaterra, donde ella reside. Más detalles, visite Marta Zabaleta_
El prólogo de la Antología estará en manos de Gladys Ilarregui (University of Delaware, EE. UU.), quien ha organizado múltiples invitaciones a escritoras con el propósito de promover la poesía iberoamericana. Ilarregui es, además, fundadora de la Fundación Cultural Iberoamericana, Washington DC, EE. UU. Más detalles, visite Gladys Ilarregui_
El aspecto Mural de la Antología se expondrá como una de las actividades del Registro Creativo en el 46 congreso de la Asociación Canadiense de Hispanistas, que se realizará en Concordia University, Montreal, Quebec, Canadá, en 2010. Para el aspecto Virtual de la Antología, la editorial canadiense Broken Jaw Press (editor Joe Blades) la pondrá en su sitio Web, como “libro abierto” y podrá ser visitada desde el momento de la inauguración, es decir, mayo 2010, en adelante.
Detalles de la participación y envío:
Cada poeta podrá colaborar con tres (3) poemas, escritos en castellano. Deberá mandar una bio-bibliografía personal, y una bio-bibliografía de la poeta (o poetas) a las que dedica los poemas.
Enviar a Nela Rio nelario@rogers.com con copia a José Antonio Giménez Micó gimenezmico@videotron.ca.
Plazo: El plazo para enviar los poemas y las bio-bibliografías es el 30 de noviembre de 2009. Necesitamos tiempo para que Gladys prepare la introducción y para compaginar la antología Mural y dar tiempo a la editorial para preparar la versión Virtual, y tener todo listo para el lanzamiento durante Congreso de la ACH, 2010."
Nela Rio
Presidenta del Registro Creativo_de la Asociación Canadiense de Hispanistas portal de la Asociación
Esta Antología está dedicada a Marta Zabaleta, en celebración de su proyecto “Mujeres y palabras en el mundo” (Women and Words in the World), WWW, una red de auto apoyo y colaboración internacional. Fundada y dirigida por Marta Zabaleta e integrada sólo por mujeres, tiene su sede en Londres, Inglaterra, donde ella reside. Más detalles, visite Marta Zabaleta_
El prólogo de la Antología estará en manos de Gladys Ilarregui (University of Delaware, EE. UU.), quien ha organizado múltiples invitaciones a escritoras con el propósito de promover la poesía iberoamericana. Ilarregui es, además, fundadora de la Fundación Cultural Iberoamericana, Washington DC, EE. UU. Más detalles, visite Gladys Ilarregui_
El aspecto Mural de la Antología se expondrá como una de las actividades del Registro Creativo en el 46 congreso de la Asociación Canadiense de Hispanistas, que se realizará en Concordia University, Montreal, Quebec, Canadá, en 2010. Para el aspecto Virtual de la Antología, la editorial canadiense Broken Jaw Press (editor Joe Blades) la pondrá en su sitio Web, como “libro abierto” y podrá ser visitada desde el momento de la inauguración, es decir, mayo 2010, en adelante.
Detalles de la participación y envío:
Cada poeta podrá colaborar con tres (3) poemas, escritos en castellano. Deberá mandar una bio-bibliografía personal, y una bio-bibliografía de la poeta (o poetas) a las que dedica los poemas.
Enviar a Nela Rio nelario@rogers.com con copia a José Antonio Giménez Micó gimenezmico@videotron.ca.
Plazo: El plazo para enviar los poemas y las bio-bibliografías es el 30 de noviembre de 2009. Necesitamos tiempo para que Gladys prepare la introducción y para compaginar la antología Mural y dar tiempo a la editorial para preparar la versión Virtual, y tener todo listo para el lanzamiento durante Congreso de la ACH, 2010."
Nela Rio
Presidenta del Registro Creativo_de la Asociación Canadiense de Hispanistas portal de la Asociación
lunes, septiembre 07, 2009
Clara Diament: En el cándido fuego*
a André Breton
Mi perro de ladridos
de roca engarzada en ritmos de bengala
rojos y azules
cascabeles de trineo sobre la nieve
Mi perro de ojos
de ciervo entre lagos
signos en árboles milenarios
alquimia de profeta
Mi perro de patas
como báculos que danzan
marionetas que ríen y ascienden a la luna
Mi perro de pelo
emredado en el sol
sortija de calesita
leña encendida y alabastro
Mi perro de lengua
de bambú
aguas de peñasco
besuqueos de almendra y bombones de menta
Mi perro de orejas
de caracoles bañados en brisa de mar
prisioneras de pasados de leyenda
presentidas espirales visionarias
...
Pajarito
que entraste a mi patio
y con tus finos saltos
giros de cabeza
sonidos agudos y quebrados
y tu jacket color sol
despertaste por un instante
de la queda penumbra
mi paisaje íntimo
olvidado
...
Al frescor de la brisa
renace el deseo
se desdibuja el abismo
y florece el sencillo naranjo
...
Aquel fondo
de paraísos y magnolias
Aquel patio
de mecedora y pájaros
Y aquellos sueños
que se trepaban
a las ramas más altas
...
No. El parque no duerme
La luna baja a mi lado
Danzan las brujas con su escoba aguda
No duerme. Celeste y enhiesta teje la araña su red
Se oye el crepitar del follaje en sus desvelos
Brubujean las fuentes pompas y divertimentos
Gatos ronronean quiméricas nupcias
Nubes dibujan grávidas y bucólicas geografías
Raíces de los árboles abren sus dedos pedigüeños
¿Duerme el parque? ¿Y cómo? No. No duerme.
Sueña y suspira bajo el designio
Mi perro de ladridos
de roca engarzada en ritmos de bengala
rojos y azules
cascabeles de trineo sobre la nieve
Mi perro de ojos
de ciervo entre lagos
signos en árboles milenarios
alquimia de profeta
Mi perro de patas
como báculos que danzan
marionetas que ríen y ascienden a la luna
Mi perro de pelo
emredado en el sol
sortija de calesita
leña encendida y alabastro
Mi perro de lengua
de bambú
aguas de peñasco
besuqueos de almendra y bombones de menta
Mi perro de orejas
de caracoles bañados en brisa de mar
prisioneras de pasados de leyenda
presentidas espirales visionarias
...
Pajarito
que entraste a mi patio
y con tus finos saltos
giros de cabeza
sonidos agudos y quebrados
y tu jacket color sol
despertaste por un instante
de la queda penumbra
mi paisaje íntimo
olvidado
...
Al frescor de la brisa
renace el deseo
se desdibuja el abismo
y florece el sencillo naranjo
...
Aquel fondo
de paraísos y magnolias
Aquel patio
de mecedora y pájaros
Y aquellos sueños
que se trepaban
a las ramas más altas
...
No. El parque no duerme
La luna baja a mi lado
Danzan las brujas con su escoba aguda
No duerme. Celeste y enhiesta teje la araña su red
Se oye el crepitar del follaje en sus desvelos
Brubujean las fuentes pompas y divertimentos
Gatos ronronean quiméricas nupcias
Nubes dibujan grávidas y bucólicas geografías
Raíces de los árboles abren sus dedos pedigüeños
¿Duerme el parque? ¿Y cómo? No. No duerme.
Sueña y suspira bajo el designio
*Clara Diament nació en Buenos Aires. Los poemas que se transcriben están incluidos en el libro En el cándido fuego (Nuevo hacer, Grupo Editor Latinoamericano, 2009).
viernes, septiembre 04, 2009
Elba Serafini: Dinamarca*
Oruga o mariposa
te quedás adentro o afuera.
Afuera está el mal, me advirtieron
pero no les hice caso
y desplegué las alas más buscadas
por los coleccionistas.
…
Los gansos negros que habitaron
el Paseo central de la alameda
se fueron un día, sorpresivamente.
No es la ausencia
lo que lastima,
es haber estado allí
y no haberlos visto.
…
Mi corazón dejará de latir
pronto, si me empeño en respirar
el humo
de ese pantano,
humo que también te alcanza
pero a vos no te lacera.
Como venado trepando montes
dócil para el blanco
del diestro cazador,
demorada en la espera
titubeo y caigo.
…
Flor, piedra
escombros de ancestros
cincelados.
Bajo la luna
las mirabilis
resplandecientes
muerden el sueño,
vigilan
las largas piernas
de la dicha.
te quedás adentro o afuera.
Afuera está el mal, me advirtieron
pero no les hice caso
y desplegué las alas más buscadas
por los coleccionistas.
…
Los gansos negros que habitaron
el Paseo central de la alameda
se fueron un día, sorpresivamente.
No es la ausencia
lo que lastima,
es haber estado allí
y no haberlos visto.
…
Mi corazón dejará de latir
pronto, si me empeño en respirar
el humo
de ese pantano,
humo que también te alcanza
pero a vos no te lacera.
Como venado trepando montes
dócil para el blanco
del diestro cazador,
demorada en la espera
titubeo y caigo.
…
Flor, piedra
escombros de ancestros
cincelados.
Bajo la luna
las mirabilis
resplandecientes
muerden el sueño,
vigilan
las largas piernas
de la dicha.
*Elba Serfini (Escobar, Argentina). Es profesora y licenciada en Psicología. Los poemas que se transcriben pertenecen a su libro Dinamarca (Ed. Sigamos enamoradas, 2007).
jueves, septiembre 03, 2009
XXXIX Certamen Literario Nacional e Internacional
Ediciones Raíz Alternativa ha organizado su XXXIX Certamen Literario Cooperativo de Poesía y Narrativa Breve: «Latinoamérica Escribe».
*Premio Mayor: Libro particular de 60 páginas para el primero de cada género. Trofeos, para el 1º, 2º y 3º de cada género, y menciones.
*Enviar de 3 a 7 poesías, hasta 35 líneas c/u. En cuento, uno o más hasta 245 líneas cada uno. No excluyente. Por triplicado, seudónimo. Tema y forma libre.
Fuente Arial, tamaño 10, cuentos hasta 60 caracteres cada línea.
* Datos personales: nombre y apellido, dirección, teléfono, correo electrónico, código postal.
*Cierre 30 de Septiembre del 2009.
*Está previsto, además, realizar una antología en forma colectiva a través de la colaboración económica de los autores preseleccionados.
*Envío postal a: Editorial Raíz Alternativa, Baigorria 670 Temperley, C.P. (1834) Bs. As. Argentina.
*Informes: (011) 4264-4268. O bien por e-mail: raizalternativa@yahoo.com.ar
Debés enviar un archivo adjunto con tus datos personales en Word y otro archivo en Word con las obras, en una sola copia y en un solo e-mail. La Editorial se hace cargo de bajar las obras de los autores por triplicado y ubicarlos en sobres independientes, para su posterior preselección.
Recepción e inscripción en forma gratuita.
No podrá declararse nulo el primer premio.
A medida que tengamos los resultados de la preselección iremos comunicando, a cada uno de los autores en forma particular, por e-mail y por vía postal.
Las obras no elegidas y de los autores que no aceptaran participar de la antología colectiva, serán eliminadas inmediatamente.
Omar Darío Ruiz Rivas, Director Ediciones Raíz alternativa. Tel: (011) 4264-4268
*Premio Mayor: Libro particular de 60 páginas para el primero de cada género. Trofeos, para el 1º, 2º y 3º de cada género, y menciones.
*Enviar de 3 a 7 poesías, hasta 35 líneas c/u. En cuento, uno o más hasta 245 líneas cada uno. No excluyente. Por triplicado, seudónimo. Tema y forma libre.
Fuente Arial, tamaño 10, cuentos hasta 60 caracteres cada línea.
* Datos personales: nombre y apellido, dirección, teléfono, correo electrónico, código postal.
*Cierre 30 de Septiembre del 2009.
*Está previsto, además, realizar una antología en forma colectiva a través de la colaboración económica de los autores preseleccionados.
*Envío postal a: Editorial Raíz Alternativa, Baigorria 670 Temperley, C.P. (1834) Bs. As. Argentina.
*Informes: (011) 4264-4268. O bien por e-mail: raizalternativa@yahoo.com.ar
Debés enviar un archivo adjunto con tus datos personales en Word y otro archivo en Word con las obras, en una sola copia y en un solo e-mail. La Editorial se hace cargo de bajar las obras de los autores por triplicado y ubicarlos en sobres independientes, para su posterior preselección.
Recepción e inscripción en forma gratuita.
No podrá declararse nulo el primer premio.
A medida que tengamos los resultados de la preselección iremos comunicando, a cada uno de los autores en forma particular, por e-mail y por vía postal.
Las obras no elegidas y de los autores que no aceptaran participar de la antología colectiva, serán eliminadas inmediatamente.
Omar Darío Ruiz Rivas, Director Ediciones Raíz alternativa. Tel: (011) 4264-4268
miércoles, septiembre 02, 2009
Felisberto*: El traje de vivo y el traje de bobo
"(...) Yo mismo no tenía ideas definidas sobre mis compañeros (...). Cuando uno de ellos se encontraba con otro --sobre todo si era por primera vez--, por más simpatía que se provocaran, ya uno empezaba a probar al otro --con un disimulo que parecía natural-- uno de estos dos trajes: el de vivo o el de bobo. Apenas el otro calzara una manga o una pierna del pantalón que éste le arrimara, ya éste pensaría en el otro y lo vería siempre en el traje que primero habría calzado. Esta lucha de los trajes podía ser amistosa por mucho tiempo: cada uno luchaba con el otro detrás de las palabras que pronunciaba y muchas veces la paz era mantenida con la ilusión que cada uno tenía de estar él vestido de vivo y ver al otro con el traje de bobo, también había amistades en las que uno reconoía su traje de bobo y admiraba en el otro el traje de vivo. Yo me encontraba en un caso más raro: apenas el otro venía hacia mí lleno de simpatía, pero trayendo en los ojos la duda del traje que me pondría, yo ya levantaba un brazo o una pierna para calzar el traje de bobo. Al principio el otro se desconcertaba ante la facilidad con que ocurrían las cosas: tal vez él hubiera puesto un traje de bobo encima de uno de vivo. Pero no tardaba mucho en confirmar que yo tenía un solo traje; y cuando descubría que yo tocaba el piano, pensaría: 'Con razón: éste está pensando en la música. A lo mejor éste era bobo y lo pusieron a estudiar el piano'. "*Felisberto Hernández, escritor uruguayo nacido en Montevideo en 1902. Además de pianista fue narrador.
El fragmento que se transcribe está incluido en el volumen 3 de sus Obras Completas, Siglo XXI, Buenos Aires, 2005.
El fragmento que se transcribe está incluido en el volumen 3 de sus Obras Completas, Siglo XXI, Buenos Aires, 2005.
Alfonsina: Danzón porteño

Una tarde, borracha de tus uvas
amarillas de muerte, Buenos Aires,
que alzas en sol de otoño en las laderas
enfriadas del oeste, en los tramontos,
vi plegarse tu negro Puente Alsina
como un gran bandoneón y a tus compases
danzar tu tango entre haraposas luces
a las barcazas rotas del Riachuelo:
Sus venenosas aguas, vivoreando
hilos de sangre; y la hacinada cueva;
y los bloques de fábricas mohosas,
echando alientos, por las chimeneas,
de pechos devorados, machacaban
contorsionadas su obsedido llanto.
Alfonsina Storni: Del libro Mascarilla y trébol, 1938.
amarillas de muerte, Buenos Aires,
que alzas en sol de otoño en las laderas
enfriadas del oeste, en los tramontos,
vi plegarse tu negro Puente Alsina
como un gran bandoneón y a tus compases
danzar tu tango entre haraposas luces
a las barcazas rotas del Riachuelo:
Sus venenosas aguas, vivoreando
hilos de sangre; y la hacinada cueva;
y los bloques de fábricas mohosas,
echando alientos, por las chimeneas,
de pechos devorados, machacaban
contorsionadas su obsedido llanto.
Alfonsina Storni: Del libro Mascarilla y trébol, 1938.
sábado, agosto 29, 2009
Leonardo Flores: Constelaciones
El día 7 de setiembre, a las 19, en la Sala Jacobo Larks del Centro Cultural de la Cooperación, Corrientes 1543, tendrá lugar la presentación de Constelaciones, el segundo libro del poeta Leonardo Flores.
miércoles, agosto 26, 2009
Crónica de un regreso, de Alberto Omar González
El martes 8 de setiembre, a las 19.,30, se presentará el libro Crónica de un regreso, del poeta Alberto Omar González. La cita es en Casa de la Lectura, Lavalleja 924. Entrada libre y gratuita.
Poesía en la Casona
Sábados de 18 a 21, Colombres 764
Boedo
Micrófono abierto – Tertulia – Presentación de libros –
Poeta invitada: Ana Guillot
presenta su libro La orilla familiar
entrada libre y gratuita
Boedo
Micrófono abierto – Tertulia – Presentación de libros –
Poeta invitada: Ana Guillot
presenta su libro La orilla familiar
entrada libre y gratuita
Leopoldo Brizuela: Gente conmigo (sobre leer en voz alta)
Agradecemos al escritor Leopoldo Brizuela nos haya permitido publicar en este blog del amasijo el texto de su ponencia especialmente preparada para ser leída en un encuentro realizado hace unos días en la provincia del Chaco*.A Natalia Porta Lòpez
En una fiesta en la colonia de artistas de Banff, Canada, en el invierno de 2002, conocí a Andrew Kearney, un irlandés apenas mayor que yo. Andrew nació en Limmerick, palabra que también nombra a la forma más popular y divertida de la poesía inglesa, y él mismo es alegre, rudo y despiadadamente irónico. Andrew es un disléxico, apenas si puede leer y escribir; y desde esa primera noche me maravilló que su discapacidad (gracias a cierta excelencia del sistema educativo británico al que, al menos en esto, debemos envidiar) no le hubiera impedido terminar primaria y secundaria ni obtener un doctorado en artes por la Universidad de Londres y una formación que lo ayudó a convertirse en el deslumbrante artista que es. Un castillo rodeado de una muralla de chapas de zinc en las que no se abre ninguna puerta; un invernadero y en el centro Andrew, desnudo, como una flor extraña, bella y atormentada: esas imágenes de sus instalaciones siguen definiéndolo en mi mente con una fuerza que, al pasar de los años, han perdido los recuerdos de nuestra amistad en medio de las Montañas Rocosas o en un pub del que salíamos cada tanto para ver en el cielo las milagrosas faldas de la Aurora Boreal.
Del recuerdo la dislexia de Andrew, que echó a andar la rueda de estas reflexiones, no podría decirles sino lo que él me explicaba. Que sólo podía leer monosílabos, y en frases sumamente cortas: el esfuerzo por descifrar cada palabra lo dejaba demasiado cansado al momento de hilvanarlas en un único sentido. Que, según le había dicho un médico, de haber nacido en un país de habla hispana (y quién sabe si no fue por eso que empezó a llevarse tan bien con nosotros, argentinos) sus problemas habrían sido mucho menores, porque en el español cada letra corresponde a un sonido, y en inglés a varios, sin el auxilio de reglas fijas. En los emails, poquísimos claro, que intercambiamos después de separarnos, escribe “are” (somos) por “our” (nosotros); “your” (tu) por “you´re” (sos), palabras mucho más semejantes en la pronunciación, según, de lo que nuestras profesoras de inglés están dispuestas a admitir, y a las que Andrew atribuía la grafía equivocada. Pero su verdadera diferencia con el resto del mundo era, o eso creí entender, cierta particularidad de pensamiento: “cuando ustedes escuchan la palabra escuela”, nos dijo un día a Martín Gambarotta y a mí, irritado por no sé que divagaciones nuestras sobre arte y política, “piensan en muchas escuelas, porque eso es lo que les muestra la lectura; yo veo una terraza embreada, en Limmerick, donde los chicos me pegaban”. Andrew está lejos de ser fácil: “los disléxicos de chicos solemos ser los estúpidos del curso, y aprendemos a pelearnos. Por eso nunca, aunque sé que ustedes lo dicen sin darle importancia, baby, nunca se te ocurra decirme estúpido.”Ustedes pensarán me mando la parte, pero en lo que a la creación artística se refiere, les aseguro que la vida en aquella Colonia de Banff, por mucho que nos sobrevolaran los augustos fantasmas de Angela Carter o John Cage, no era demasiado alentadora. El cerco de las montañas rocosas, el bosque desnudo y sombrío lleno de bestias que uno no tiene derecho a espantar porque estamos en un Parque Nacional y hay guardaparques para eso, la cursilería del pueblito vecino, preparado para los turistas de la tercera edad y vaqueros petroleros de Calgary, te arrinconan, es verdad, contra la página en blanco. Pero yo creo que escribir, un acto tan solitario como los dos o tres que nos definen en la vida, sólo se tolera si se combina con actividades de la cotidianeidad. Muy bien. Con Andrew, sin proponérnoslo, inventamos la siguiente manera de fuga. Todas las mañanas, después de levantarnos en nuestro confortable cuarto de hotel (donde él mantenía encendida veinticuatro horas la televisión, su gran maestra de posgrado: cualquier cosa,desde grandes películas a programas de decoración o dibujitos animados, podían enseñale aun mientras dormía), bajábamos cada uno a su estudio. El suyo era uno de esos típicos búngalows de cuento de Hemingway; el mío, un insólito barco donado por un pescador en las costas marítimas de Vancouver, y ahora empalado entre pinos, soñado para un escritor de pretensiones conradianas. Pero bastaba que yo me pusiera a “calentar motores” –poner música, preparar café, releer manuscritos- para que él llegara con dos latitas de cervezas ( a las diez de la mañana), y una orden displicente“read me”. Muy bien. Nos acomodábamos en la litera del barco; y yo sentado en la cabecera, él acostado, la cabeza apoyada en mi falda, mirando el techo, repetíamos la intensidad de un encuentro en la lectura ocurrido en su primera visita, casi por casualidad. “¿Whats that”, me había preguntado cuando se disponía a dormirse. “David Copperfield”, le dije. “Una película para maricones ¿eh?”. Yo, que había entendido hacía mucho el ruego secreto que ocultaba su ostentoso desprecio de toda sensiblería, había comenzado a leerle aquel capítulo extraordinario en que Dickens hace aparecer a Uriah Heep. “Bueh, no está mal”, admitió. “Go on.” Y todavía una hora después estaba allí, el chico duro de Limmerick y los suburbios de Londres, mirando el techo del barco como antes había mirado la televisión, sintiendo como la lectura escuchada le abría ventanas, lo liberaba de la tiranía de su presente y le hiciera ver otras escuelas además de la de Mr Micawber. “Hablás un inglés horrible, darling”, me dijo cuando terminé, “pero leés, eh?…” Escrito, este parco elogio deja afuera la intensidad de unas declaraciones de gratitud más conmovedoras que oí en mi vida.
Escribe Isak Dinesen que, cuando Denys Fynch Hatton llegaba a su granja africana, todo ese mundo en ruinas parecía adquirir sentido: recibirlo a él. En esas lecturas, modestamente, yo sentía que toda mi vida me había preparado para leer en voz alta. Borges, por su lado, escribe que hay actos que definen y nos revelan nuestro propio destino; y si es así, me digo, en nuestro modo de cometerlos, puede leerse toda nuestra historia. En los minutos que me quedan, si me permiten, quisiera leer el signo en que me convertía yo mismo cuando leía a Andrew, no para mostrarme a ustedes sino para lograr, con esa lectura, que ustedes encuentren a la gente que amo. Muy bien, ¿qué me había transformado en el lector que él había estado esperando? En primer lugar, claro, el propio Dickens, cuya voz, si dejamos que nos atraviese, nos moldea todo el cuerpo, como el soplo divino la arcilla primigenia. Leer en voz alta a Dickens vuelve mínimas las diferencias entre leer y cantar, leer es adoptar un tono, plegarse a un ritmo, atacar las notas según las alturas que indican los signos de puntuación, esto es, hacer de todo el cuerpo de uno instrumento y someterlo al antojo de voluntad ajena… Su relatos son (y a punto tal que puede percibírselo aun el las traducciones más mediocres) verdaderas “partituras para la voz”- partituras que él mismo interpretaba, se nos dice, hacia el final de su vida, en claustros donde hacían silencio miles de personas sobrecogidas. "Dios", se dirían aquellos lectores devotos, "cómo relatos tan hermosos nos parecerán desde ahora incompletos, despojados de la voz humana…" Hay quien supondrá que Dickens habrá adquirido tal maestría en el manejo del lenguaje oral en su breve período como actor. Yo creo que debió venirle de antes. Quien lee a Dickens, siente que debe prestar su garganta a una voz narrativa que él habrá oído de chico en el campo o en las tabernas, en las calles y hasta en el vestíbulo de la cárcel donde iba a visitar a su padre: ese gremio de narradores anónimos del que, a cambio de la gloria a que aspiraba de joven, me complacería tener el carnet –narradores humildes que quizá mi amigo Andrew debe de haber oído en su infancia en Limmerick. Pero hay más.
No soy un hombre confiado, y no hay arte sin convicción. Yo me había animado a leerle a Andrew en su propia lengua, porque muchas veces antes había leído literatura en el centro de ese círculo de eternautas que suele llamarse talleres de escritura o talleres literarios -cuando son, en verdad, ante todo, sitios de lectura en alta voz, acaso porque escribir no es otra cosa que aprender a leerse. En esos talleres, espontáneamente, había sido siempre yo el que leía los textos de autores consagrados. No se trataba de puro egotismo. Quien anima un taller es una persona cercana y querida por los participantes, que en la mayor de los casos lo han convocado, y me daba cuenta de que le resultaría más fácil entrar de mi mano en el templo de la Literatura. En las aulas enrejadas de la escuela de la Cárcel de Olmos, ante adolescentes semianalfabetas, en la casa de las Madres de Plaza de Mayo, ante ancianas que hacía sesenta años habían tenido su última experiencia como alumnas, mientras todas a un tiempo pasaban la vista por las palabras fotocopiadas, yo mimaba con la voz el fluir de la palabra escrita; y en esa voz que ya no era mía se hacían presente mis escritores más admirados, Antón Chéjov, Juan Rulfo, Natalia Ginzburg, y poco a poco eran acogidos por todas como un compañero más, honesto como para abrir su íntima herida. En un segundo momento, claro, yo hacía que ellas leyeran en voz alta sus propios textos. Es rarísimo que un alumno se niegue a leer para los demás, pero lo más frecuente es que al principio al principio lo hagan apenas para cumplir, sin comprometerse, apenas como una máquina que pudiera leer el propio pensamiento sin registrar la emoción que lo hizo nacer ni la que aspira a provocar. Mi desafío era lograr que las alumnas fueran capaces de leer en voz alta para conocerse, pero también para entregarse, es decir como forma de transmitir un mensaje, y un menaje bello. Lo que naturalmente llevaba a pensar en la lectura y escritura como formas dar al otro; en la literatura, digo, como una muestra de generosidad, como movimiento compensatorio del egoísmo tan injustamente prestigiado como para que se suponga que nos hace sobrevivir en la lucha por la vida. Pero ese es otro tema.
Hace un rato les decía que yo había asumido “espontáneamente” mi tarea de lector –y es verdad que ese modo de leer no lo había aprendido de los dos o tres manuales sobre “escritura creativa” que circulaban en esa época, ni mucho menos de la Carrera de Letras en la Universidad -donde eran escasísimos los momentos en que se leían textos literarios en clase. Supongo, entonces, que en mí seguiría el recuerdo de mi escuela primaria, en los últimos años sesentas y primeros setentas, cuando la lectura en voz alta se fomentaba todavía como una habilidad –según la milenaria metodología del concurso, que no será la mejor, pero era algo. Es más, recuerdo esas lectura en voz alta como mi única actuación satisfactoria en público, la única que no me hacían temer humillación ni burla. Recuerdo haber ganado un concurso en segundo grado, pero nada se compara a poder de leer párrafos del Libro Sagrado, en medio de la misa y sentir, inmediatamente, como respuesta a la frase “es palabra de Dios”, el coro que decía, “Te alabamos señor.” Por último, como llegué a la primaria sabiendo leer, supongo que en mi manera de leer en voz alta está imagen de mi madre; y de pronto, ahora, cuando pienso en ella, su propio cuerpo de lectora me hace pensar en las comunidades de inmigrantes en el Río de la Plata, a fines sigo XIX y principios del XX, y en el papel que, con seguridad, deben de haber tenido los “lectores en voz alta”; no sólo en la alfabetización que el orden prescribía, digo, sino en la formación de una conciencia –ya que los inmigrantes a los que me refiero, al menos, aspiraban menos a ascender económicamente que a prosperar espiritualmente, menos a vivir en otro mundo que a ayudar a construirlo. Digo: nadie aceptaba la porción concedida de conocimiento, y se lo tomaba sólo como trampolín para cuestionarlo, a adaptarlo con su propia realidad, a lo mucho que de sí mismos no se enseñaba o decía de ellos mismos. Si pienso en el origen campesino de muchos de aquellos inmigrantes, se me ocurre que el lector en voz alta ha de haber tomado, claro, las maneras del cura rural, pero también las del típico narrador folklórico: en América, cuando ya no bastaban los antiguos mitos y fábulas para explicar la realidad, cuando se necesitaba consultar la letra escrita, es claro que recurrirían a narradores en voz altan tal como se recurrían –como lo ilustran una olvidada novela de Syria Poletti, Gente conmigo, a quien homenajeo hoy- a escritores profesionales de cartas.
Quedan imágenes precisas de “lectores inmigrantes en voz alta” en aquella sociedad. Imágenes familiares de padres leyendo ante los chicos, para inducirlos a la lectura: mi propio abuelo leyéndole, a mi madre de siete años, la crónica del asesinato de Sacco y Vanzetti en La Protesta, el órgano anarquista; el padre de la poeta Idea Vilariño, también libertario, leyendo en la sobremesa para los hijos los poemas de Rubén Darío, tan frecuentemente como para que Idea me los repitiera, ochenta años después, más firme que ningún recuerdo; el padre de María Elena Walsh incitando a la hija a componer versos como las nursery rhymes, “diddle diddle the cat in the fiddle”, y caramba si la nena lo logró…. Pero las imágenes que más me interesan, quizá ya inconcebibles hoy, son las lecturas de poesía para multitudes obreras. Estaba Berta Singerman, claro. Pero me refiero particularmente a esa foto de Alfonsina Storni diciendo el poema “La loba” ante un teatro lleno de obreras textiles: aun cuando la voz de Alfonsina no se hubiera conservado, quien mira su cuerpo en la foto podría adivinarla: cada gesto está puesto al servicio de ese decir, que debe ser a la vez rebelde y bello y persuasivo: una belleza que a esas mujeres, seguramente, no habrían podido acceder solas. “Yo soy como la loba /quebré con el rebaño…” Escucho la voz de Alfonsina y confirmo, allí, que hay un arte perdido, tan elaborado y refinado con el que quisiera cerrar estas reflexiones.
Hace tiempo que me gustaría hacer una investigación que ojalá esté haciendo ese grupo que lidera Arturo Carrera: quisiera saber seria, profundamente, para aprender de ellas, en qué consistían las “clases de declamación” -que la misma Alfonsina dio, por ejemplo, a la madre de Horacio Ferrer, y que ésta transmitió a su hijo, hoy él mismo un anciano capaz de concitar atención y fervor de multitudes atónitas ante la frescura de un sabor tan antiguo sobre una poesía tan moderna como la suya. Me gustaría hojear esos manuales sobre una actividad que, lo sé, se consideraba innatamente femenina, como tocar el piano o saber algún idioma; y es verdad que uno puede pensar a la “recitación”, como la contracara genérica del arte masculino por excelencia, la oratoria. En el fondo, ambas maneras de usar la voz eran persuasivas: la recitación quería incitar al matrimonio, la oratoria al voto –que sólo era masculino-. Pero es interesante ver cómo, al tiempo que poetas fundamentales como Vilariño o Walsh se formaban en la casa, muchas mujeres de clases muy populares, tomando esas armas que les daban las recitadoras, se volverían después ellas mismas oradoras, líderes. Escuchen los discursos de Evita, y los de Hebe de Bonafini; nacidas con un intervalo de diez años en un medio humildísimo, las dos con una escasa educación primaria; más allá del contenido de sus discursos y de su innegable efectividad, arman la “masa sonora” de sus discursos con una gran sabiduría poética –ritmos, tiempos, recursos- que por supuesto tomaron de una espléndida tradición de cultura popular que nosotros deberíamos tratar de salvar de la muerte. ¿Sería exagerado pensar que Eva y Hebe son las hijas de Alfonsina, de lo que Alfonsina quería que lograra su poesía, cambiar el mundo y las conciencias de los hombres? ¿Si ellas mismas fueran la poesía?Amigos: por alguna razón, pensamos la lectura de literatura como algo personal, íntimo, cuando no tiene por qué ser así; de hecho, el novelista Eduardo Muslip me señalaba que la literatura podría ganar muchos lectores si la gente tuviera la posibilidad de reunirse a leer, y como desde siempre se reúnen a leer los estudiantes aquellos textos que les resultan más difíciles. La lectura en voz alta es el modo de lograr que alguien pueda leer y leerse, solo, después, en la intimidad: ese diálogo con uno con uno mismo que, según Hanna Arendt, es la gran conquista del espíritu humano. Eso sabían nuestros más humildes ancestros; por eso, cuando ya de su mundo parecía no quedar piedra sobre piedra, la lectura seguía siendo el sitio en que los reencontrábamos.
*(Escrito para el foro "La lectura como lugar de Encuentro", organizado por la Fundación Mempo Giardinelli en Resitencia, Chaco. Agosto 2009)<
martes, agosto 25, 2009
Paul Celan: Habla tú también*
Habla tú también,
habla como el último,
di tu palabra.
Habla --
No separes el No del Sí.
Da a tu palabra también el sentido:
dale las sombras.
Dale bastantes sombras,
dale tantas
como sepas repartirlas en torno a ti entre
medianoche y mediodía y medianoche.
Mira alrededor:
ve, cómo lo viviente deviene entorno.
¡Con la muerte! ¡Lo viviente!
Verdad habla quien sombras habla.
Pero ahora se contrae el lugar donde estás.
¿Adónde ahora, despojado de sombras, adónde?
Sube. Tantea en lo alto.
¡Delgado te vuelves, desconocido, fino!
Fino: un hilo,
del cual quiere descender la estrella:
para nadar debajo, debajo,
donde ella se ve nadar: en el oleaje
de errantes palabras.
*Poema del libro De umbral en umbral, extractado de Paul Celan: Muerte en fuga y otros poemas, Ed. Último Reino, 1989. Traducción: Rogelio Bazán.
habla como el último,
di tu palabra.
Habla --
No separes el No del Sí.
Da a tu palabra también el sentido:
dale las sombras.
Dale bastantes sombras,
dale tantas
como sepas repartirlas en torno a ti entre
medianoche y mediodía y medianoche.
Mira alrededor:
ve, cómo lo viviente deviene entorno.
¡Con la muerte! ¡Lo viviente!
Verdad habla quien sombras habla.
Pero ahora se contrae el lugar donde estás.
¿Adónde ahora, despojado de sombras, adónde?
Sube. Tantea en lo alto.
¡Delgado te vuelves, desconocido, fino!
Fino: un hilo,
del cual quiere descender la estrella:
para nadar debajo, debajo,
donde ella se ve nadar: en el oleaje
de errantes palabras.
*Poema del libro De umbral en umbral, extractado de Paul Celan: Muerte en fuga y otros poemas, Ed. Último Reino, 1989. Traducción: Rogelio Bazán.
Poesía en el CeDIP: Paul Celan
El Centro de Documentación, Investigación y Publicaciones del Centro Cultural Recoleta realizará, el lunes 31 de agosto a las 18.30, en Junín 1930, una charla sobre la poesía de Paul Celan con lecturas a cargo del actor Horacio Peña y comentarios del escritor Guido Croxatto.
“Paul Celan (1920-1970) muere deprimido, arrojando su cuerpo en las aguas del Sena. Este hecho, desgraciado, no sorprendió a nadie. Celan, que había perdido a sus padres en los campos de exterminio, visita, meses antes de su muerte, a Martin Heidegger, filósofo alemán, vinculado al nazismo. Lo visita en su residencia de Selva Negra. Pero éste no responde a sus inquietudes. Guarda silencio. Celan sale de allí desconsolado, sorprendido de ese silencio. En la residencia existía un libro para que firmen las visitas. Celan escribe su nombre y se pregunta “Cuántos nombres antes que el mío fueron escritos en esa lista, nombres y más nombres y son sólo surcos duros como piedras”.
Leyendo sus poemas y escritos más famosos, veremos cómo la destrucción, el destierro, el silencio, el desamor y el exilio cruzan su obra. “la poesía como signo..., pero ¿signo de qué? ¿de vida? ¿de amabilidad? ¿de complicidad? O signo de nada, complicidad por nada...”, se pregunta Emanuel Lévinas en su ensayo “Paul Celan, del Ser al otro”. Celan responde: “lengua no para ti y no para mí (dice Celan) –pues yo le pregunto para quién entonces... ella ha sido concebida, la tierra, no es para ti –digo yo”."
Entrada libre y gratuita
lunes, agosto 24, 2009
Olga Orozco: Últimos poemas*: Un relámpago apenas
Frente al espejo, yo, la inevitable:
nada que agradecer en los últimos años,
nada, ni siquiera la paz con las señales de los
renunciamientos,
con su color inmóvil.
Esta piel no registra tampoco el esplendor del paso
de los ángeles,
sino sólo aridez, o apenas la escritura desolada del
tiempo.
Esta boca no canta.
Ancha boca sellada por el último beso, por el
último adiós,
es una larga estría en un mármol de invierno.
Pero ninguna marca delata los abismos
—ah intolerables vértigos, pesadillas como un túnel
sin fin—
bajo el sedoso engaño de la frente que apenas si
dibuja unas alas en vuelo.
¿Y qué pretenden ver estos ojos que indagan la
distancia
hasta donde comienza la región de las brumas,
ciudades congeladas, catedrales de sal y el oro viejo
del sol decapitado?
Estos ojos que vienen de muy lejos saben ver más allá,
hasta donde se quiebran las últimas astillas del reflejo.
Entonces apareces, envuelto por el vaho de la más
lejanísima frontera,
y te buscas en mí que casi ya no estoy, o apenas si
soy yo,
entera todavía,
y los dos resurgimos como desde un Jordán
guardado en la memoria.
Los mismos otra vez, otra vez en cualquier lugar del
mundo,
a pesar de la noche acumulada en todos los
rincones, los sollozos y el viento.
Pero no; ya no estamos. Fue un temblor, un
relámpago, un suspiro,
el tiempo del milagro y la caída.
Se destempló el azogue, se agitaron las aguas y te
arrastró el oleaje
más allá de la última frontera, hasta detrás del
vidrio.
Imposible pasar.
Aquí, frente al espejo, yo, la inevitable:
una imagen en sombras y toda la soledad
multiplicada.
*Véase el libro: Últimos poemas, Ed. Brughera, febrero 2009.
nada que agradecer en los últimos años,
nada, ni siquiera la paz con las señales de los
renunciamientos,
con su color inmóvil.
Esta piel no registra tampoco el esplendor del paso
de los ángeles,
sino sólo aridez, o apenas la escritura desolada del
tiempo.
Esta boca no canta.
Ancha boca sellada por el último beso, por el
último adiós,
es una larga estría en un mármol de invierno.
Pero ninguna marca delata los abismos
—ah intolerables vértigos, pesadillas como un túnel
sin fin—
bajo el sedoso engaño de la frente que apenas si
dibuja unas alas en vuelo.
¿Y qué pretenden ver estos ojos que indagan la
distancia
hasta donde comienza la región de las brumas,
ciudades congeladas, catedrales de sal y el oro viejo
del sol decapitado?
Estos ojos que vienen de muy lejos saben ver más allá,
hasta donde se quiebran las últimas astillas del reflejo.
Entonces apareces, envuelto por el vaho de la más
lejanísima frontera,
y te buscas en mí que casi ya no estoy, o apenas si
soy yo,
entera todavía,
y los dos resurgimos como desde un Jordán
guardado en la memoria.
Los mismos otra vez, otra vez en cualquier lugar del
mundo,
a pesar de la noche acumulada en todos los
rincones, los sollozos y el viento.
Pero no; ya no estamos. Fue un temblor, un
relámpago, un suspiro,
el tiempo del milagro y la caída.
Se destempló el azogue, se agitaron las aguas y te
arrastró el oleaje
más allá de la última frontera, hasta detrás del
vidrio.
Imposible pasar.
Aquí, frente al espejo, yo, la inevitable:
una imagen en sombras y toda la soledad
multiplicada.
*Véase el libro: Últimos poemas, Ed. Brughera, febrero 2009.
Radio Cultura
Este sábado 29, a las 14.30 en FM 97.9, radio Cultura --www.fmradiocultura.com.ar-- podés escuchar la lectura de poemas de varios autores, entre ellos, Alberto Omar González.
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