viernes, diciembre 18, 2015

Colección de poesía "La verdad se mueve" (Ediciones del Dock)

Los poemas que a continuación se transcriben fueron extraídos de los primeros títulos de la colección de poesía de Ediciones del Dock "La verdad se mueve", coordinada por Griselda García. Esta nueva colección se dirige a autores que hayan publicado menos de cinco libros. 
Vía Lucis, de Diego Roel
Los demonios del mar, de Laura García del Castaño,
Días perfectos, de Hugo Zonáglez,
Un hombre encima del mar, de Yamil Dora. 


Vía Lucis


El que Es Sin defecto y Grande
me habló a mí, que soy pequeña y triste,
para que pueda formar en mi mente letras desconocidas,
para que de mi boca salga un verbo nuevo,
una expresión más leve, una palabra que atraviese
los mares y las islas,
que resuene en los últimos términos de la tierra.

Sí, yo siempre estuve callada y guardé silencio.

Pero ahora Tu Voz en mí se expande y multiplica
como voces de mujer que está de parto,
como voces de mujer que está muriendo.
Ahora Tu Voz en mí se expande.

Cuando pase a través de las aguas del gran Río
no me anegarán sus corrientes.
Cuando salte en medio de las llamas
no me quemaré.

El que Es Sin defecto y Grande
me habló a mí, que soy pequeña y triste.






Viriditas


Soy ceniza de cenizas,
una pobre criatura falta de fuerzas.

Me balanceo como una pluma en el viento.

Un círculo de aire tenue me protege.


Diego Roel (1980, Temperley, Buenos Aires). Publicó Padre Tótem/ Oscuros umbrales de revelación (Libros de Tierra Firme, 2004), Diario del insomnio (Libros de Tierra Firme, 2005), Cuaderno del desierto (Libros de Tierra Firme, 2007), Las variaciones del mundo (El Mono Armado, 2010), Los Jardines del Aire (El Mono Armado, 2012), Dice Jonás (El mono Armado, 2015) y Vía Lucis (Ediciones Del Dock, 2015). Actualmente reside en La Plata.




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los demonios del mar


cada día que asistí 
a la defunción de un hombre o de un atleta
cada noche que arrojó 
mi vida al fuego o al ensayo
la desilusión que me arrastró en su oleaje
los fuegos que estallaron en China 
para ahuyentar a los demonios del mar 
tan semejantes a la detonación de una mujer cercana
el picaporte gastado 
por un antiguo instinto de huir
el chofer que anunció los cinco minutos finales
Chopin, que me acompañó en cada viaje
las hileras de árboles 
que advertí sólo de regreso
las tardes que pasé a los seis años 
cuidando esos cachorros
o las horas que paso aquí 
centinela de lo perdido
han sido por desandar
por no ser domesticada
delirar un salmo
leer en voz alta algún pronóstico

el mate que mi padre dejó cargado esa mañana
su amigo ferroviario 
en el trencito del parque Las Heras
la desolación que pude ver en sus ojos
ha sido desandar
ayudar a no rendirse

subir al podio que no premia
nadar tras los demonios del mar
encandilar a los cachorros de la desolación

los minutos finales 
de un viaje y los nocturnos
la hilera de árboles 
que advertí sólo de regreso
el tren más inofensivo de una vida
en el verano del 86
el ferroviario que miraba 
sin llegar  más lejos
su esperanza huyendo 
por esas vías cruciales
el picaporte que alguien gastó 
por desandar y no ser domesticado
todo ha sido desandar 
y no ser domesticado
asisto a la defunción 
de un hombre o de un atleta
ensayo la detonación 
de una mujer cercana
predico un nuevo gran pronóstico
hago estallar los fuegos del mar
para ahuyentar a los demonios del amor


el amor nada como un hombre a punto de hundirse

                                     
una miga filosa en la cama nos muerde
algo peligroso flota en el té
el calefactor golpea a las arañas pacíficas

dejé un texto sobre la mesa, 
junto al pan y los remedios
hay algo en él, a fuerza de ajustar 
con austeridad y encanto  
el centímetro de ruedo que cortar
a la manga de un saco luminoso
pero ¿qué no corté aquí 
qué vísceras no ajusté
qué terquedad de telas te vistieron 
o qué sobró en este traje?
¿qué palabras malditas dijiste anoche
que en mi estómago la huella de tu pie está ardiendo?

mi corazón se enciende ante los vientos de agosto
los vientos de agosto conducen 
a cien kilómetros por hora
arrastran los incendios
nadie se da cuenta hasta que el fuego
llega hasta su casa
llega hasta el ganado
despierta a quien dormía

dormía cuando llegaste

intenté frenarte con austeridad y encanto
golpearte como el aire del calefactor 
a las arañas pacíficas
intenté que te dieras cuenta

pero todo será igual
yo saldré y tú habrás vuelto y así estaremos
nadando de punta a punta en el mismo estanque
hundiéndonos en la mitad de las conversaciones
sin poder descansar 
ni secarnos al sol de alguna tregua
sin poder contemplar la luna ni las costas
ni la balsa color turquesa
ni el tiburón aterrado por nuestras disputas
nos perderemos erráticos y cabizbajos
en esa última burbuja que escapa 
de lo que al fin acaba 
por ahogarse


Laura García Del Castaño Prov. de Córdoba, 1979). Publicó, en poesía, El grito (edición de autor, 2004), La vida en que sueñas (Recovecos, 2012), El animal no domesticado (Pan Comido, 2014), El sueño de Sara Singer (Llanto de mudo, 2014) y Los demonios del mar (Ediciones Del Dock, 2015).


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Pernocte


Le hablo
a un intercomunicador
pido una habitación
me pregunto
si los anónimos somos nosotros
o los que están del otro lado
por un buzón
aparece una llave con un número
caminamos por pasillos alfombrados
desodorante de ambiente
puertas blancas numeradas
todo parece estéril
quizás
la entrada a cualquier mundo
sea de esta manera
abro la puerta
con un pequeño empujón
las luces rojas
bañan cada mueble
la cama parece
una bolsa de cuero
rellena de agua
con cada movimiento
hace un sonido
como si también
tratara de devorarnos
los espejos partidos
divididos en lugares
que nunca hubiese imaginado
me siento como si fuera
Conan el Bárbaro
solo
encerrado en una cueva
con un monstruo intocable
que se desvanece
al querer atravesarlo con la espada
a lo mejor
debería romper los espejos
para que esta noche
no haya monstruos.



Refugio


Quizás
vos y yo
no somos las personas
con la que soñábamos estar
pero de alguna forma
nuestros caminos se cruzaron
y las marcas
que dejamos en la arena
fueron quedando atrás
descubrimos
el corazón del otro
como una playa desierta
para empezar a construir
un nuevo sitio
y habitar ese refugio.



Hugo Zonáglez (1985, Buenos Aires). Administra el blog de poesía Huellas en la Ciénaga (huellasenlacienaga.blogspot.com.ar) donde difunde libros y colabora con traducciones al inglés. Publicó Días perfectos (Ediciones Del Dock, 2015).


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8

habría que saber matar
en seco cualquier diciembre

dejar crecer el silencio

pegar un salto hacia abril

si tuviese enfrente algún dios
y con él hablara sentado

le haría oler un enero

su horrible olor a morir



22

veo un hombre solo
que va
camino del cementerio

no lleva flores
ni pan

el vino lo lleva adentro

quien vio morir

quien ha visto

la muerte no tiene dueño

quien vio besar esos labios

quien hizo de un río el fuego

veo un hombre solo
que va

un hombre solo sin dueño

un barco lo espera
y el mar

la muerte la lleva adentro



Yamil Dora (1971, Casilda, Santa Fe). Poemas suyos han sido publicados en revistas literarias de Argentina, España, México y Puerto Rico. Es el creador y coordinador del ciclo “Historias de poetas argentinos”. Ha publicado: El ángel solo (edición de autor, 2005), Los barcos olvidados (Ciudad Gótica, 2007), Poemas de Casilda para chicos de todas partes (Municipalidad de Casilda, 2007), Una plaza, un niño y un poeta (Plan nacional de lectura, 2009), Como playa que se puebla (Ciudad Gótica, 2009), Un mar que existe (Ciudad Gótica, 2013) y Un hombre encima del mar (Ediciones Del Dock, 2015).



 

martes, diciembre 15, 2015

Adrienne Rich: EN AQUELLOS AÑOS


 Gracias Claudia Masín



En aquellos años, dirán las gentes, perdimos el rastro
del significado de nosotros, de ustedes
hasta encontrarnos
reducidos a yo
y todo ese asunto se tornó
estúpido, irónico, terrible:
intentábamos vivir una vida personal
y, cierto, aquella fue la única vida
de la que podíamos dar testimonio
Pero los grandes pájaros oscuros de la historia gritaron y se
sumergieron
en nuestro clima personal
Fueron decapitados en alguna otra parte pero sus picos y alas
se movieron
a lo largo de la costa, a través de jirones de niebla
donde permanecíamos diciendo Yo


domingo, diciembre 13, 2015

Raymond Chandler: Fragmento de El largo adiós...



"No se puede ganar cien millones de dólares de manera honesta. Quizás el que manda cree que tiene las manos limpias, pero en algún lugar más abajo hay gente a la que han puesto contra la pared, pequeños negocios que se han quedado en el aire y han tenido que venderse por centavos, personas decentes que han perdido el trabajo, valores arreglados en la bolsa, apoderados que se compran como granos de oro viejo, grandes estudios de abogados y personas influyentes que cobran cientos de miles por impedir que se apruebe una ley que los ciudadanos querían pero los magnates no, porque reducirían sus ingresos. Las grandes fortunas son el gran poder, y el gran poder acaba usándose mal". 

Gracias Marcos Herrera!

viernes, diciembre 04, 2015

Lelé Santilli: El diseño era simple

El diseño era simple. La tela,
de un coral subido
lindante con ladrillo
y el motivo, un entramado
de miles
de bordes lanceolados
en verde musgo oscuro. Al
levantarse la mujer,
la tela siguió
adherida
a las formas del cuerpo.
Tironeó un par de veces
pero sólo el breve contoneo
hacia la puerta
modificó, en parte,
el problema.Ya en la calzada
ella se alejó pugnando
consigo misma. Una batalla
extraña.

**Lelé Santilli: Nació en Armstrong, prov. de Santa Fe. Publicó el libro de poesía Seda terrestre (1992, Bajo La Luna. Rosario). Vivió en Buenos Aires, donde coordinó talleres de escritura. Ha escrito teatro y relatos. Vivió en San Francisco de California, Estados Unidos, reside actualmente en Santa Fe, Argentina.

                    

Premios Nacionales Poesía 2011-2015

Tras una selección realizada entre las más de 850 obras recibidas,  se dieron a conocer los nombres de los ganadores de los Premios Nacionales a la Producción 2011-2014, que el Ministerio de Cultura reconoce en cinco categorías: Tango y Folklore, Ensayo psicológico, Libro de Poesía, Texto dramático y Ensayo político.

Cada una de estas categorías concede tres reconocimientos, el primero de ellos dotado con 50.000 pesos y una pensión vitalicia. El segundo de los premios tiene una dotación de 30.000 pesos y el ganador del tercer lugar en el podio se lleva 17.000 pesos.

Jorge Aulicino (1949) obtuvo el Primer Premio en la categoría Poesía por su Libro del engaño y del desengaño (En Danza, 2011). En la misma categoría, ganó el segundo premio el sanjuanino Jorge Leónidas Escudero (1920) por Atisbos, y el tercero recayó en Hugo Pedeletti (1928) por Osaturas: 1969-2008. Los tres autores fueron elegidos por un jurado integrado por poetas, como Diana Bellessi, Fabián Casas, Jorge Fondebrider Concepción Bertone y Leonor Fleming.

-Menciones especiales. Leopoldo Castilla, por “Tiempos de Europa”; Horacio Zabaljauregui, por “América”; y Niní Bernardello, por “Agua florida”.
-Reconocimientos especiales: Paula Jiménez España, por “Paisaje alrededor”, y Alicia Genovese, por “Aguas”.