lunes, octubre 16, 2017

Diego Colomba: MALENTENDIDOS ​


Lecturas equívocas, interpretaciones erráticas de poesías dadas a publicidad…
De La familia china. (Buenos Aires, Hilos Editora, tercera edición, 2011).
Extractado de: https://www.diegocolomba.com/8-un-poema-de-maria-del-carmen-colo

    
Un poema de María del Carmen Colombo

"SON CHINAS LAS TRES CHICAS, pintadas por el fino pincel de un copista oriental. Ojos como rendijas miran la escena de la madre, lavando el kimono en el piletón del patio. Las miradas finitas rayan las ojeras de la madre, imitación de la sombra de un árbol exótico. Le dibujan persianas cerradas para protegerla de un sol de siesta, insoportable.
El alma china de la familia se llena como una palangana porteña al compás de los dichos maternales del agua. Y las tres chicas recuerdan, al unísono, los agujeros dejados por las balas. Los agujeros del recuerdo, multiplicados por tres, ensucian con la sangre del padre el kimono que la madre lava, infinitamente, adentro del piletón de sus propias ojeras.
Recordar, abrir el ojal de una herida llamada ojo, provoca un dolor de sol, insoportable, entre ceja y ceja. Por eso, a la sombra de un árbol exótico, las tres chicas pintan el alma de un dragón subiendo al cielo, con el fino pincel de sus pestañas."





"Son chinas", focaliza una voz con ironía, pero no queda claro —felizmente— de cuál de todas las posibles Chinas provienen esas mujeres (¿son uruguayas, asiáticas o criollas?) que aparecen en esta suerte de estampa japonesa donde se ilustra una escena de conventillo porteño, en la que el alma (el aliento) de un dragón sube finalmente al cielo.
     La imaginación babélica de Colombo inventa un dialecto sutil que alitera, con la cadencia de la fábula, mundos distantes, con un tono que aúna familiaridad y extrañeza, violencia y candidez. Un poema sobre la memoria se vuelve una novela familiar, porosa como la imagen de un padre solar (que se levanta en el oriente) sometido a la erosión infinita del amor de sus deudos. La escritura poética no puede borrar lo escrito en la propia carne como pretende hacerlo la prosa instrumental del mundo, pero sí puede incidir y deslizarse, irreversible y frágil, en el espacio dramático de lo vivo. De este modo, los gestos de esta escritura unen imaginariamente “ojeras” con “piletón”, “pincel” con “pestañas”, “agujeros de bala” con “recuerdos”.
     Si el pensamiento gráfico del poema apela al espacio a través de la mirada, que raya (sobrexpone sus grafías) sobre los trazos ya existentes, sobre la piel cansada de una madre, puede hacer de una memoria heredada una patria más piadosa. A resguardo de un padre y de su cegador influjo, el pincel de las pestañas de las hijas puede deslizar su trazo flexible y carnal en el seno del aire. Puestos en fuga, los signos pueden bregar, nos dice Colombo, por su propia abolición.

Diego Colomba

Rosario, 8 de octubre de 2017.

viernes, octubre 13, 2017

Relaciones muy íntimas entre música y literatura

Sábado 14 de octubre, 9 de julio 512, San Isidro - Sala del Honorable Concejo Deliberante. Horario: 18 hs.
Participan: Diego Fischerman, María del Carmen Colombo, Gustavo Álvarez Núñez y Marina Votti.
Podés hacer clik sobre la imagen para leer mejor los detalles

miércoles, octubre 11, 2017

María Laura Decésare: Presentación de su libro: La hija menor

Ediciones del Dock
invita a la presentación del libro
La hija menor
de María Laura Decésare
Presentación a cargo de:
Paula Jiménez España
VIERNES 20 DE OCTUBRE A LAS 19HS
LA PAZ ARRIBA – MONTEVIDEO 421
CIUDAD DE BUENOS AIRES

*Brindis al final*





Algunos poemas de la autora:
MATHEU 1131

Qué perdura de la infancia
si no esa necesidad de decir,
de mirar en detalle
lo que por debajo aletea.
Mi padre en lo alto de la antena
y el perro que muerde su cola.
Hoy subo a mi bicicleta
para volver a ese día,
al hombre que arregla las nubes
y a mi madre que lo mira.

CAMINO A CASA

De memoria voy
por el camino que me lleva
a la casa materna,
desde la plaza veo el molino
al que pocas veces me atreví a subir
para ver desde lo alto los techos,
no cualquiera tiene uno en su patio.
Cruzo la puerta, atravieso el jardín
mientras tarareo una canción.
Que pase lento el tiempo, pido
para mis adentros.
La misma escena: mamá en el sillón,
yo de rodillas le abrazo las piernas
y dejo que sus manos me despeinen.
Una caricia repetida
que me vuelve niña y me trae
sin paradas intermedias,
derechito
al comienzo de todo.

IRSE

Volver es una forma
de alcanzar lo que creímos
perdido: una mirada, un libro,
el nombre de lo amado.
Una voz insiste y me dice:
no cruces esa puerta.
Pero ya es tarde,
desobedezco, salto y canto
como un grillo.

*Poemas de La hija menor, colección Pez Náufrago, Ediciones del Dock, 2017.


María Laura Decésare (Rufino, provincia de Santa Fe, Argentina, 1969). Reside en Buenos Aires. Estudió Ciencias de la Comunicación y es Técnica Superior en la Corrección de Textos. Publicó los libros de poemas: La letra muda (Ediciones del Dock, 2010), Vida de gatos (Ediciones del Dock, 2012 – reeditado en 2015) y Somos lo que damos (Ediciones del Dock, 2015). Integra la antología Décima Convergencia Internacional de poemas "JUNÍNPAÍS2011" (Ediciones de las tres lagunas, 2012). Sus poemas fueron publicados en revistas gráficas y virtuales de Argentina, Chile, México, Colombia y España. Recientemente, poemas del libro Somos lo que damos fueron traducidos al francés y al italiano. Administra el blog: La letra muda: http://mldecesare.blogspot.com.ar/

sábado, octubre 07, 2017

Marta Zelmira Mastroiácomo: no olvidamos, no perdonamos, no nos reconciliamos...

El próximo 20 de octubre se cumplirá un nuevo aniversario de la desaparición de Marta Zelmira Mastroiácomo*, querida amiga y compañera, que fue secuestrada por la dictadura genocida en 1976, presumiblemente cuando iba camino a La Plata. Es por eso que queremos recordarla, aquí, en este blog del amasijo, diciendo: Martita, ¡no olvidamos, no perdonamos, no nos reconciliamos!

Marta Zelmira Mastriácomo nació el 20 de diciembre de 1945, en Capital Federal. Maestra normal y licenciada en Letras (medalla de oro, UBA), traductora, periodista. Se desempeñó como periodista en la revista YA, es tiempo de pueblo y en El Descamisado, desde allí cubrió numerosos conflictos obreros que tuvieron lugar en la época. Viajó al interior y estuvo en Sierra Grande, cuando la huelga de los mineros. De sólida formación intelectual, ejerció como profesora de griego antiguo. También escribió un libro: El movimiento obrero argentino. Tradujo numerosos libros del inglés para la editorial Granica y fue correctora de estilo.
Marta militó en la Juventud Trabajadora Peronista (JTP). Su compañero, Hugo Alberto Goldsman, murió el 14 de diciembre de 1976.
Los padres de Marta nunca recibieron información oficial sobre lo ocurrido con ella, ni las circunstancias de su detención. Ningún organismo de seguridad hizo una acusación formal, ni nadie admitió que había sido detenida. Ellos hicieron permanentemente gestiones ante organismos militares, la Iglesia y embajadas. Cuando se enteraron de la desaparición de Marta, sus padres comenzaron un largo peregrinaje. Participaron de las primeras marchas de la Madres de Plaza de Mayo y estuvieron a punto de ser secuestrados en el denominado episodio de la Iglesia San Cruz, el operativo militar que realizó la Armada argentina, con el infiltrado Alfredo Aztiz ("El angel rubio") a la cabeza , que culminó con la vida de entre otras, las monjas francesas y de la primera presidenta de las Madres, Azucena Villaflor. El arquitecto Mastrogiácomo se constituyó en un testigo importante para el juicio contra Alfredo Aztiz, en Francia.
El matrimonio realizó gestiones ante el Papa, monseñor Aramburu, y Pío Laghi. Por sus ancestros italianos, hicieron gestiones ante el consulado de Italia en la Argentina. Se presentaron ante la delegación de la OEA. Todas las actuaciones de los padres de Marta están documentadas debidamente.


(Véase: martamastrogiacomo.blogspot.com)

jueves, octubre 05, 2017

Gonzalo Rojas: Los días van tan rápidos...

Tomado de la revista Hablar de poesía N 35, este poema de Gonzalo Rojas, el poeta chileno que murió en 2011.
Gracias Mónica Sifrim




Los días van tan rápidos en la corriente oscura que toda salvación
se me reduce apenas a respirar profundo para que el aire dure en mis pulmones
una semana más, los días van tan rápidos
al invisible océano que ya no tengo sangre donde nadar seguro
y me voy convirtiendo en un pescado más, con mis espinas.
Vuelvo a mi origen, voy hacia mi origen, no me espera
nadie allá, voy corriendo a la materna hondura
donde termina el hueso, me voy a mi semilla,
porque está escrito que esto se cumpla en las estrellas
y en el pobre gusano que soy, con mis semanas
y los meses gozosos que espero todavía.
Uno está aquí y no sabe que ya no está, dan ganas de reírse
de haber entrado en este juego delirante,
pero el espejo cruel te lo descifra un día
y palideces y haces como que no lo crees,
como que no lo escuchas, mi hermano, y es tu propio sollozo allá en el fondo.
Si eres mujer te pones la máscara más bella
para engañarte, si eres varón pones más duro
el esqueleto, pero por dentro es otra cosa,
y no hay nada, no hay nadie, sino tú mismo en esto:
así es que lo mejor es ver claro el peligro.
Estemos preparados. Quedémonos desnudos
con lo que somos, pero quememos, no pudramos
lo que somos. Ardamos. Respiremos
sin miedo. Despertemos a la gran realidad

de estar naciendo ahora, y en la última hora.