domingo, marzo 26, 2017

Horacio Castillo*: Un poema

De pronto se abre un ojo en la frente,
otro en la nuca, sendos ojos en los parietales,
un ojo en la espalda, otro en el abdomen,
un ojo en la planta del pie.
Y todo se hace claro, obvio por fin:
la solapada materia del mundo,
la perversidad de lo real.




*Poeta argentino.
**Gracias al poeta Eduardo J. Espósito.

miércoles, marzo 22, 2017

Roberto Arizmendi: Jorge Ariel Madrazo

Desde Coyoacán, México querido, el poeta  Roberto Arizmendi nos envía este recordatorio y homenaje al poeta y amigo Jorge Ariel Madrazo, fallecido hace exactamente un año. Pedimos disculpas por no poder reproducir la hermosa foto de Jorge Ariel, que acompaña las siguientes palabras:

"Jorge Ariel

¡¡¡Presente siempre!!!
El año 2011 en ocasión de celebrar los ochenta años de haber nacido, le escribí un texto que sigue vigente:

Lo digo sin miramientos:
la vida es una ilusión
y amigos de corazón
no son racimos ni cientos.
Pero qué gratos momentos
Jorge Ariel hemos vivido
hemos andado y bebido
dueños siempre de la voz
celebro la vida con vos
por haberla compartido.

Su sonrisa, su trato afable, su palabra enriquecedora, su comentario certero y prudente, su compromiso ideológico, su análisis profundo, su amistad a toda prueba y su poesía que es viva voz, sin duda… nos permiten tener siempre cerca a Jorge Ariel en todo tiempo.

No importan las etapas que se vivan, la esencia humana, como la materia, se renueva y transforma para hacerse presente de mil formas.

A un año de su partida, Jorge Ariel está y estará presente; no se irá porque estará siempre en nuestra memoria y nuestro afecto irrefragable.

Roberto Arizmendi


Coyoacán, 21 de marzo de 2017."

martes, marzo 21, 2017

Susana Cerdá: Qué me queda de ti...

Fallecida en marzo del 2010, la querida y gran poeta argentina Susana Cerdá: hoy la recordamos:


22
a Osvaldo Lamborghini

Qué me queda de ti
qué
qué me queda
agonizante amor
nobleza pasajera
fértil amanecer en mi escritura
(diadema de dolor, brillo incrustada en tus fulgores)
qué me queda de ti sino estos pocos
locos versos de lengua y de rasguido.

Qué sino anular los orificios
la segregación del silencio
arrimada al zumbido de tus escozores
idolatrar la determinación
la sobredeterminación
el destino
embadurnar tu contingencia de interminables ceremonias
amarte, quiero decir.

Aún resuena lo tácito rugiendo entre los dos
¿amarnos dije?
El problema es la puntuación.
Entre comillas
te tengo entre comillas
o a veces entre paréntesis te tengo
fiel frenesí.

Qué me queda sino
las maquinaciones de una transpiración:
la voracidad de una cantinela pervierte presagios
desprestigia al son augustas superficies
rasga
cae el sonsonete por declinación de onomatopeya
lo obvio carcome los vericuetos de la palabra,
reza.
Los ruidos de una siesta
son como una siesta.
La palabra “indebido” era
un a través cristalizado
una canción que rumoreaba a mis espaldas
ella les ponía música a mis actos.
Nunca cantó, decías, era el tono
en que mi madre me nombraba
nunca cantó
solamente cantaba.
El padre atravesaba con su ojo anular mujeres índices
fue el modo indicativo para un pretérito imperfecto maternal.
Mientras
todo ocurre mientras/(nunca digas mientras)
tu hermano leía a Pound a gritos
en la intemperie de la noche
y vos traducías a Cervantes, por si acaso.
Su mano sobre la tuya
su libro sobre tu libro y el poema
sementándose ahí abajo.
Sostengo las arcadas
por donde hemos pasado sabiendo que no cumpliríamos
las bodas de oro
y esa arcada previa a toda devolución o vómito
y los arqueos de nuestro encuentro
los corcoveos, las contabilizaciones
los puntos de vista
los puntos de divergencia
los puntos suspensivos.

“¿Por qué no nos preocupamos por el rocío?”

No iremos a Verona ni a Isladelba
pero aún me queda,
qué me queda de ti sino estos pocos
fulgores religándose en la presunción de una escritura.

El subrayado es mío.
Qué me queda de ti: amada metonimia del pasado.
Los textos son ajenos.

Te tengo en la punta de la Lengua.


*Del libro Solía, de Susana Cerdá.

lunes, marzo 20, 2017

viernes, marzo 17, 2017

Daniel Gigena: Los autos: poesía en movimiento

Podés entrar en esta dirección, para leer la nota de Daniel Gigena, sobre una antología de poesía de Ediciones en Danza. Una antología de poemas de autores argentinos y extranjeros, dedicados a los autos permite descubrir la obsesión con la velocidad de los ultraístas y las múltiples metáforas que pueden provocar los modelos más recordados

http://www.lanacion.com.ar/1993626-los-autos-poesia-en-movimiento





jueves, marzo 16, 2017

Beatriz Vignoli: dos poemas

MENAGERIE
                                                                                               
     
                                                Tigre, tigre
William Blake
Escolopendra, escolopendra
Aimé Cesaire

Iguana, iguana
Arnaldo Calveyra


¿Por qué, colegas míos
me ofendéis?
Ved: el tigre de Blake
no va y destroza al cisne de Darío,
lo cual, de suceder
al gato de Baudelaire le importaría
un bledo y la mitad.
Ni las escolopendras de Césaire
lo sacan de su tedio.
Y eso que bien podría, el tigre de Blake
demandar a la iguana de Calveyra
por propalar sus ecos; sin embargo
coexisten.
Y el gato, el bello gato
hubiera luchado en Cheshire, embistiendo
las diabólicas fintas
de una sonrisa por demás de inverosímil
y sin embargo se quedó en su casa
en París
en vez de polemizar con el mono de Darwin
sobre la contradicción entre progreso
y decadencia: silencio —ese sí—
lamentable.



LA CAÍDA

Si te dicen que caí
es que caí.
Verticalmente.
Y con horizontales resultados.
Soy, del ángulo recto
solamente los lados.
Ignoro el arte monumental del sesgo,
esa torsión ornamental del héroe
que hace que su caer se luzca como un salto.
Ese rizo del mártir que, ascendiendo
se sale de la víctima
y su propio tormento sobrevuela
no es mi especialidad. Yo, cuando caigo,
caigo.
No hay parábola
ni aire, ni fuerza de sustentación.
Un resbalón: espero. Al suelo llego
por la ruta más breve.
Un alud, una piedra,
una viga a la que han dinamitado.
No hay astucias del cuerpo en mi descenso.
Se sobrevive: el fondo
del abismo es más blando
para quien no vuela, sólo cae.
Si te dicen que caí,
no vengas
a enseñarme aerodinámica revisionista.
No me cuentes de los que cayeron venciendo.
No vengas a decirme
que no crees que haya sido un accidente.
En lo único que creo es en el accidente.
Lo único que sabe hacer el universo
es derrumbarse sin ningún motivo,
es desmoronarse porque sí.

*Datos de la autora, véase https://es.wikipedia.org/wiki/Beatriz_Vignoli