lunes, febrero 08, 2016

Todas las hojas son del viento - Pescado Rabioso (Spinetta)

Ana Zemborain: Jamaica*



Mirar mucho para pensar poco.
Ricardo Güiraldes
Xamaica

Preferencia

Siempre me gustaron las palabras
con más vocales que consonantes
como Poesía o Jamaica.


Anónimo

Un solo perfecto
canta ese pájaro
que no conozco.

Entre los almendros
sube y baja
esa vocecita afinada.

Deja flotando en el aire
su anónima melodía

Nunca sabré qué dice
Pero ¿importa acaso?


El mismo mar

Sé que este mar  amable,
que suave me despierta
con el rumor de sus gotas,
y me hunde en los misterios
marinos de la noche

puede ser feroz, destruir, ahogar
pero, quién no.


Necesidad

La ventana un poco abierta,
para que siempre pueda entrar

el ruido del agua, del viento,
la agitación de las ramas,
la voz de un pájaro desvelado,

pero sobre todo para que entre
el silencio, ese silencio que respiro.




*Ana Zemborain (Buenos Aires,1958). Poeta, abogada. Tiene publicados varios libros de poemas, el último, Jamaica, de donde fueron extractados los poemas.

viernes, febrero 05, 2016

Deleuze-Guattari: Fragmento de Mil Mesetas

Gracias María Mascheroni




“Un niño en la oscuridad, presa del miedo, se tranquiliza canturreando. Ca­mina, camina y se para de acuerdo con su canción. Perdido, se cobija como puede o se orienta a duras penas con su cancioncilla. Esa cancioncilla es como el esbozo de un centro estable y tranquilo, estabilizante y tranquilizante, en el seno del caos. Es muy posible que el niño, al mismo tiempo que canta, salte, acelere o aminore su paso; pero la canción ya es en sí misma un salto: salta del caos a un principio de orden en el caos, pero también corre constantemente el riesgo de desintegrarse. Siempre hay una sonoridad en el hilo de Ariadna. O bien el canto de Orfeo.
Ahora, por el contrario, uno está en su casa. Pero esa casa no preexiste: ha habido que trazar un círculo alrededor del centro frágil e incierto, organizar un es­pacio limitado. Muchas y diversas componentes intervienen, todo tipo de señales y marcas. Ya era así en el caso precedente. Pero ahora son componentes para la organización de un espacio, ya no para la determinación momentánea de un cen­tro. Las fuerzas del caos son, pues, mantenidas en el exterior en la medida de lo posible, y el espacio interior protege las fuerzas germinativas de una tarea a cumplir, de una obra a realizar. Hay toda una actividad de selección, de eliminación, de extracción para que las fuerzas íntimas terrestres, las fuerzas internas de la tie­rra, no sean englutidas, puedan resistir, o incluso puedan extraer algo del caos a través del filtro o la criba del espacio trazado. Pues bien, las componentes vocales, sonoras, son muy importantes: una barrera del sonido, en cualquier caso una pared en la que algunos ladrillos son sonoros. Un niño canturrea para acumular dentro de sí las fuerzas del trabajo escolar que debe presentar. Una ama de casa canturrea, o pone la radio, al mismo tiempo que moviliza las fuerzas anticaos de su tarea. Los aparatos de radio y de televisión son como una pared sonora para cada hogar, y marcan territorios (el vecino protesta cuando se pone muy alto). Para obras sublimes como la fundación de una ciudad, o la fabricación de un Golem, se traza un círculo, pero sobre todo se camina alrededor del círculo como en un corro infantil, y se combinan las consonantes y las vocales rimadas que corres­ponden tanto a las fuerzas internas de la creación como a las partes diferenciadas de un organismo. Un error de velocidad, de ritmo o de, armonía sería catastrófico, puesto que destruiría al creador y a la creación al restablecer las fuerzas del caos.
Ahora, por fin, uno entreabre el círculo, uno abre, una deja entrar a al­guien, uno llama a alguien, o bien uno mismo sale fuera, se lanza. Uno no abre el círculo por donde empujan las antiguas fuerzas del caos, sino por otra zona, creada por el propio círculo. Como si él mismo tendiera a abrirse a un futuro, en función de las fuerzas activas que alberga. En este caso, es para unirse a fuerzas del futuro, a fuerzas cósmicas. Uno se lanza, arriesga una improvisación. Improvi­sar es unirse al Mundo, o confundirse con él. Uno sale de su casa al hilo de una cancioncilla. En las líneas motrices, gestuales, sonoras que marcan el recorrido ha­bitual de un niño, se insertan o brotan “líneas de errancia”, con bucles, nudos, ve­locidades, movimientos, gestos y sonoridades diferentes.
No son tres momentos sucesivos en una evolución. Son tres aspectos de una sola y misma cosa, el Ritornelo."


jueves, febrero 04, 2016

Irene Gruss: Entre la pena y la nada


Balcones


Esa vieja a lo lejos apenas puede colgar en la soga un repasador,
antes lo retorció pero ya no como antes,
cuando la fuerza era ciega y
eran sábanas, toallones, el mameluco de su hombre, los
infinitos
calcetines, no, ahora ya no,
apenas da en el blanco con ese broche
y lo aprieta, se agarra de la soga.
Suspira.
De pronto mueve su cabeza,
ve que la estoy mirando, la saludo como si la conociera.
Sonríe y
va hasta la maceta del malvón, me la ofrece
entre los cables, el aire que nos separa.





Debo anotar este goteo

Debo anotar este goteo,
la leche acuosa de la acacia
aquí en el balcón (deck o lujo de cabaña veraniega),
y se supone debo mencionar el asombro noche tras noche,
y el mar atrás, su tronar atrás pero la contemplación de repente se esfuma,
esta paz se esfuma porque no vi
muerto el rostro de mi madre, no sentí sus manos entibiándose,
después enfriándose, como estoy ahora a la altura de la copa de una acacia,
quizá fue esta leche acuosa o alguien que puso en boca de una tal
Mrs. Ramsay: “Sobre la vida, sobre la muerte; no, pensó, no se puede decir nada de esto a nadie”.
*El encomillado pertenece a Virginia Woolf.



 Autorretrato


Ah, si pudiera recostarme,
ser así, la mosquita muerta que inclina su cuello, lánguida;
si borrara el rictus de una Callas desahuciada, Magnani en
batón, así me veo,
dulces musas de la debilidad, dónde estáis, denme la brisa,
dénmela,
no la ventolina a orillas del mar, siempre a orillas del
mar, ay me,
mandolina y no viola da gamba,
quién me miraría si él observa el culo
de la que pasa, ay me, cuántas uñas delicadas habrán
rasguñado el hombro, la nuez,
su espalda, oh, su espalda, y engalanar lo que no tengo,
un aspecto sutil, ese gesto de no haber sufrido hambre,
menos ansia
de saber, una sor Juana cortejada por virreyes y virreinas, la 
suavidad
del papiro, y el vientre sin estrías, ay me,
si hubiese usado aquel pote, si no supiera que el tiempo no
es el Teatro No,
máscara que cubre el savoir faire y otras minucias, oh,
gatitas, si pudiera lagrimear,
las he visto contonearse sinuosas hacia mi objeto incólume,
han conseguido lo que apenas logré encaramar, robar, gozar
como Dios manda, ah, Dios, si estuvieras aquí, mándame
un rayo, algún fulgor,
esa luz que oculta la vejez, la insensatez,
y vuélveme buena, modosa, bella y paciente,
Ingrid en Casablanca, un lirio en flor, el sonido
de la música.





Entre la pena y la nada

Habría que nacer riendo a carcajadas
como hilo de fe, como costumbre.
Pero amor y dolor es lo que expulsa.

Curioso, la gana del llanto primero,
"que grite, que llore, que respire de una vez",
y el alivio, así. Curioso, la palmada en la nalga.

Y luego chupar, prenderse, y el hambre: la necesidad.

Saciados o no, a dormir
se ha dicho.

La mañana y la noche,
asombro por lo que hace la luz con uno.

Y el despertar y el moverse;
crecer, dormir.

El cielo es otro mundo. La calle
es otro mundo. El otro
es otro.

La risa llega después. Como
alegría o canto.

La burla llega después, y
es puro rictus, pura alegoría.

Hay dicha entre la pena y la nada,
entre el sonido y la furia, la duda, el estertor.

Gracia y piedad. Sí,
como reír a carcajadas.

*Irene Gruss (Buenos Aires, Argentina, 1950). Los poemas que se transcriben pertenecen a su último libro Entre la pena y la nada (Ediciones del Dock, 2015)
Véanse los blogs de la autora: elmundoincompletoblogspot.com y lamitaddelaverdadblogspot.com 




lunes, febrero 01, 2016

Ana Emilia Lahitte: Los dioses callan todavía

                                                                                               Gracias Concepción Bertone

Prefiero
ser un número en la noche
y no una estrella entre mis huesos.
Celebro
haberme nombrado
antes de que mi nombre pronunciara
silencios.
Tengo la certeza
–un resplandor una herida–
de ser lo que aún ignoro
y ya sabe mi muerte. 
Vivo el temor
de que la soledad no esté desnuda
y exista el tiempo más allá de la hierba.
Los dioses callan
todavía.

*Ana Emilia Lahitte nació en La Plata, ciudad donde residió y falleció (1921 - 2013). Su labor creadora abarcó la poesía, la narrativa, el ensayo, el teatro y el periodismo. Primer Premio Nacional de Poesía, Región Buenos Aires (1983), Premio Konex (1994) y Premio de Poesía “Esteban Etcheverría”, de Gente de Letras (1999). Su obra fue recogida en varias antologías y traducida al inglés, y al francés,


sábado, enero 30, 2016

Marta Cwielong: La orilla

vulnerable
el cuerpo
a la mirada

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descarada
ilusa
provocando la noche,
o aunque sea el comienzo del día

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te digo cuerpo
pero no quiero decirlo con la palabra
en este caso nombrar no dice nada
digo cuerpo con el borde de mi boca
al límite del labio
en la vorágine del remolino
como adolescente
recién iniciada

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mi dolor
viene de tantas mujeres,
que no puedo nombrar
porque ellas
lo ocultaron

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no tendré
la llave
solo el secreto
que nadie abre

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una mujer y la ausencia
se encontraron en la esquina,
ella siguió caminando
la sombra se pegó a su espalda

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a la pasión por vivir
se une la ausencia
un corazón a la deriva


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una noche de invierno
tuve miedo
frío
desamparo
todavía la recuerdo


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cada noche cuando te desvestías
la sombra de tu cuerpo desnudo crecía sobre los muros
Enrique Molina

la ausencia
el desnudo cuerpo mío contra la puerta
el recuerdo de mi cuerpo contra la puerta
puede entrar en el olvido?
hay labios
que se devoran
cuando se miran
hay labios que lloran
tiemblan
por otra boca



Marta Cwielong, nació en Longchamps, Buenos Aires, Argentina. Ha publicado su obra bajo los títulos:Razones para huirDe nadieJadeo animalMorada (Valencia, España), Pleno de ánimasLas vírgenes terrestres. Observación de poetas latinoamericanas, trabajo de investigación y creación con la colaboración de la poeta Marlene Zertuche, editado en México y presentado en Uruguay. Su poesía ha sido traducida al catalán, polaco y francés. Colaboradora de la revista La Guacha, La orilla, El pez náufrago
Ediciones del dock-. En Mejico está pronto a salir un libro de poesías en respuestas, escrito en conjunto con el poeta Pere Bessó y es bilingue, su título es No esperes que me anuncie.