jueves, julio 24, 2014

Anne Sexton: Advertencias para una persona especial


Cuídate del poder,
Su avalancha puede enterrarte,
Nieve, nieve, nieve, sofocando tu montaña.

Cuídate del odio,
Puede abrir su boca y saltarás
A comerte tu pierna, un leproso instantáneo.

Cuídate de los amigos,
Porque cuando los traiciones,
Como lo harás,
Meterán sus cabezas en el inodoro
Y bajarán la palanca.

Cuídate del intelecto,
Sabe tanto que no sabe nada
Y te deja colgando boca abajo,
Articulando sabiduría
Mientras el corazón se te sale por la boca.

Cuídate de los juegos, de actuar,
Del discurso programado, sabido, pronunciado,
Porque te delatarán
Y te quedarás de pie como un niño desnudo,
Orinándote en tu propia cama.

Cuídate del amor
(A menos que sea verdadero,
y cada parte de ti diga sí, incluyendo los dedos de los pies)
te envolverá como una momia,
no se oirán tus gritos
y no pararás de correr.

¿El amor? Sea hombre. Sea mujer.
Debe ser una ola en la que deseas deslizarte,
Entregar tu cuerpo, tu risa,
Entregar, cuando la arena te tome,
Tus lágrimas a la tierra. Amar a otro es algo
Como una oración y no puede planearse, simplemente
Caes en sus brazos porque creer deshace la incredulidad.

Persona especial,
Si fuese tú no le prestaría atención
A mis advertencias,
Hechas un poco de tus palabras
Y un poco de las mías.
Una colaboración.
No creo una sola palabra de lo que he dicho,
Excepto algunas, pienso en ti como un árbol joven
Con hojas pegadas y sé que echarás raíces
Y entonces el verdor real llegará.

Déjate ir. Déjate ir.
Oh persona especial,
Hojas posibles,
A esta máquina de escribir le agradas,
Pero quiere romper vasos de cristal
En celebración
Por ti,
Cuando deseches la oscura corteza
Y flotes
Como un globo.
  
* Traducción de Giselle Rodríguez Cid


miércoles, julio 23, 2014

Noticia: Nueva editorial: Cienvolando

"En una época en la que los grandes sellos se aglutinan en conglomerados, la actividad alternativa no baja la guardia. La nueva editorial propone además evitar los compartimientos estancos, con títulos que abrevan tanto en la narrativa como en la poesía y el ensayo." Así dice el copete de la nota que la periodista Silvina Friera, del diario Página/12, dedica hoy a la noticia de la aparición de una nueva editorial Cienvolando, editorial coordinada por la poeta Mónica Sifrim. Los tres primeros títulos son: la reedición de Brillos, de Luis Gusmán, con prólogo de Luis Chitarroni y contratapa de Oscar Masotta; el poemario Variaciones de la luz, de Diana Bellessi, y la novela póstuma de Gloria Pampillo (1938-2013), Una mala mujer.

Los sueños del agua

Los sueños del agua forma parte de incluso los grandes, una colección de Pequeño editor dedicada a niños, jovenes y adultos. Un libro de poesía ilustrada ideal para pequeños y jóvenes lectores.

32 páginas color | 20 x 21 cm
ISBN: 978-987-1374-13-7


Nominado por el Banco del Libro de Venezuela, 2013.
Seleccionado por el Ministerio de Educación de la Argentina para sus bibliotecas escolares y literarias, 2013.


Texto: María del Carmen Colombo
Ilustración: Cristian Turdera

martes, julio 22, 2014

María Meleck Vivanco: de Canciones para Ruanda



1.   Solitario escorpión de amarillo purísimo
     Con erecciones que delatan la guerra


Bajo las puras rosas  Las palabras más áridas resisten
Bermellones y negras fulguran casuarinas  Languidecientes
brotes y viento atribulado
Atadas están al carruaje del sol y a la desolación del mundo
Acompañan postales con dinamita y gritos de locura
Pronto desaparecen todos los ruidos del amor  Mezclados
con amuletos consumaciones y presagios  Amor que se
complace con herejías y reniega del hombre
Piratas como dioses sellan la última puerta  Como mudos
sonámbulos de otro lagar oscuro  De otro violín de
infortunada melodía
Texturas para un cielo que contrasta el furor  Doble corona
De infaustas mariposas  Paneles que se cierran por adentro
Huestes que ardieron antes y yacen apagadas recubiertas de
sal  En cautiverio  Solamente nube rizada de pólvora y ángel
desvelado
Oh aldeas enterradas y lábiles como el fino temblor
Espacios de inocencia  Nieve de la tristeza que encanece
jardines  Llamador insistente en la desierta alcoba
abandonada
Aquietad remolinos Tened piedad en esta angustia larga
Resistid el escombro de inauditos recuerdos

Porque en Ruanda aún se abren blanquísimos capullos  Y en
Ruanda todavía los espejos resplandecen




2.   Las banderas de orfandad  Enrojecen la lluvia



La partición de las estrellas  Descubre oscuridad sobre los
mismos cuerpos que luminosos nos herían  Agotados estaban
de escandalosos sueños  Sin conocer del llanto esa orla de
pies inertes  Su filo de flamencos que van minando las
profundas sedas  Las mordidas de besos  Las diminutas lunas
de la mano
Deseo por deseo  El borde de mis labios amaneció vacío
Adormideras del mar  Retengo a mi costado  Escalofrío de
extremaunción convocan las campanas  De norte a sur  Su
oficio de follaje y negra sed se instala en las murallas  La
palabra cabeza funda banderas lejos de su templo  En ingle
alucinada  En rojo ardiendo  En gotas de atormentados niños
cayendo a sobresalto  Aullando a flor de vientre desde una
comisura de relojes
Busco el secreto manuscrito de Ruanda  Su memoria
discriminada al cielo polvoriento
Y el pobre Dios cruzaba la frontera esparciendo como al acaso pétalos 
                                            / Naturalmente la víspera caían Abriendo al mundo
de par en par sus ritos para que entrara el mago de la suerte
Y pagar su rescate de azucenas  Desnudo hasta el cabello

Prendido de una nube como si fuera un ángel

*Poemas extraídos del blog alpialdelapalabra.


**María Meleck Vivanco (1921-2010).

domingo, julio 20, 2014

Anne Sexton: De noche, sola, me caso con la cama







La balada de la masturbadora solitaria

 Al final del asunto siempre es la muerte.
Ella es mi taller. Ojo resbaladizo,
fuera de la tribu de mí misma mi aliento
te echa en falta. Espanto
a los que están presentes. Estoy saciada.
De noche, sola, me caso con la cama.
Dedo a dedo, ahora es mía.
No está tan lejos. Es mi encuentro.
La taño como a una campana. Me detengo
en la glorieta donde solías montarla.
Me hiciste tuya sobre el edredón floreado.
De noche, sola, me caso con la cama.
Toma, por ejemplo, esta noche, amor mío,
en la que cada pareja mezcla
con un revolcón conjunto, debajo, arriba,
el abundante par en espuma y pluma,
hincándose y empujando, cabeza contra cabeza.
De noche, sola, me caso con la cama.
De esta forma escapo de mi cuerpo,
un milagro molesto. ¿Podría poner
en exhibición el mercado de los sueños?
Me despliego. Crucifico.
Mi pequeña ciruela, la llamabas.
De noche, sola, me caso con la cama.
Entonces llegó mi rival de ojos oscuros.
La dama acuática, irguiéndose en la playa,
un piano en la yema de los dedos, vergüenza
en los labios y una voz de flauta.
Entretanto, yo pasé a ser la escoba usada.
De noche, sola, me caso con la cama.
Ella te agarró como una mujer agarra
un vestido de saldo de un estante
y yo me rompí como se rompe una piedra.
Te devuelvo tus libros y tu caña de pescar.
El periódico de hoy dice que se han casado.
De noche, sola, me caso con la cama.
Muchachos y muchachas son uno esta noche.
Se desabotonan blusas. Se bajan cremalleras.
Se quitan zapatos. Apagan la luz.
Las brillantes criaturas están llenas de mentiras.
Se comen mutuamente. Están más que saciadas.
De noche, sola, me caso con la cama.