domingo, octubre 20, 2013

Suleika Ibáñez, Súbito rey Lear



V
 (a Roberto Ibáñez, mi padre)

              Por el prado paseaba con un libro de versos, y leía con voz de tierra firme, y arenas movedizas. Ya era la levedad de un ramo de tomillo, ya menguante de luna en avaricia.
             Sólo cantaba quedo: “Había una vez...”.
             Tiernamente me maldecía, con ferocidad su bendición me daba, con voz de plata y lámpara vacía.
             Y se iba en la tempestad, de blanco, de luto, desnudo, rota su vara de varón, asido a su anillo de viudo. Bajo la hoguera de blancura de su melena salvaje, bajo el cielo de terciopelo verde y desgarrado. Y en el torcido rayo de su báculo, en ramo de violetas encorvadas se derramaba su sombra malherida.
             Yo le seguí el crepúsculo mordido por las estrellas de centelleos crueles en adioses, y alcancé su sonrisa ya espejismo. Y con mudez le dije que lo amaba, antes de que su espejo me cediera la herencia de su rostro en el abismo.

. Suleika Ibáñez, Uruguay 1937:2013.
. De: Cartas de la pasión (inédito). Extractado de http://revistaloquevendra.blogspot.com.ar/2012/03/suleika-ibanez.html
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