viernes, febrero 22, 2013

Graciela González Paz: Lisboa antigua*



1

Escribe para mí   una letra
un renglón de perfume sin registro
               una palabra insoportable
escribe su silencio en alto
                            en telas de metal
                                en bastidores
con uñas de  marfil   y   pajaritos
muertos en combate
escribe para mi una carta
un naipe furioso
       envenenado
una maldita transparencia que
                                se pierde
se confunde con otra y no llega
o llega para otras que no entienden
ni una forma en el lomo de los sobres que
  tiran con las sobras al río
      sin embargo

       primitiva razón, la luna
       hace de brillo lo que toca.


 2

Y habrían de venir
                     éstas
desvestidas de algo     no desnudas
         apenas cubiertas por un roce
         invisible temblor
         violeta
sin lustre de jardín
sin opulencia
humildes como  el  cuerpo
                                 solo
en  el  día primero de la muerte.

 3

Planear        salir de alto
             bendito el hueso
lo que cubre  de fuerza  este peligro
    la energía en la hoja impertinente

    astuta  y suave
            irse   de  viaje con la tierra.

 4 

Azul marino  el pelo
                madurado
ahora bajo los tilos 
                   blanco
de vejez inaudita  ese trapecio
         en un cielo sin red
 inmaculado
entre dudosas  lluvias hechas
                     por otras aguas
hilo ebrio en el aire  que se une
              se junta con los juncos
              se acomoda
al breve  sueño  de quien salta
                    en cuerpo y alma
por encima del justo entendimiento
  enternecido por absurdo

                 y  duradero     oro falso
verla como viera
ese volar de ella en su mirada
herida en lentitud   por intemperie
por puntos del paisaje
       entrando  a pique
       mar   adentro.

 5

Al fin vino
          de Lisboa   me dijo
           amaneciendo
en viscosa dulzura  el alba
con el noble
espíritu abierto de las tramas
casi  buena
     es decir
inevitable
esa angustia pequeña en la garganta
testimonio  perdido        mi  palabra.

* Estos poemas están incluidos en la primera parte del nuevo libro de esta poeta argentina (1950): Lisboa antigua, que saldrá en estos próximos día de imprenta.
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