sábado, octubre 01, 2011

Miguel Ángel Bustos, el poeta vida en lucha con la imaginería

"La imaginería que hoy manejamos es muy dúctil, maleable, sencilla, apenas un alambre de mil destellos.

Algunos toman la imaginería  y la doblan y la llevan en ancho como jalea casi incolora. Pierde hondura de metal y se hace charco de agua, allá ellos.

El nuevo espacio de dolor donde hay que sembrar la imaginería es casi también un alambre. Pero sonoro, duro como el sol. De ahí que la imaginería libremente, como un elemento eléctrico, luche y se abra en profundidad sobre el espacio de dolor y broten nuevos ritmos y nuevos colores. La imaginería y el espacio de dolor obedecen al poeta vida, el único capaz de respirar por ellos.

Cuando dice San Juan de la Cruz: "que el ciervo vulnerado por el otero asoma".

Muy bien, vulnerado es la palabra que transforma una frase enunciativa, un simple dibujo del natural casi sin dimensiones, en un drama. Es un presentimiento de muerte.

El espacio de dolor que, plano, metálico, cae sobre el ciervo es: vulnerado. Este espacio inmediatamente desarma la frase, la destruye para hacer nacer una imaginería transparente, en juego de muerte, contrapuesta con el vulnerado (espacio de dolor). El (1) poeta vida (en este caso San Juan de La Cruz) llevó una (2) imaginería  y la amplió transformándola en un (3)  espacio de dolor capaz de color, sonido, velocidad, dureza. Sin el uno, dos, tres (1, 2, 3) no hay poema que pueda llegar a tener color, sonido, velocidad, dureza.

Cualidades importantes ya que el poema tiene que resistir el embate de fuerzas cada vez más poderosas. Y crecer con el mundo que crece temporalmente con el poema.

Lo que yo llamo espacio de dolor, esta plana dureza, es de nuestro tiempo. Dentro de cientos de años este plano será otro en lucha con la imaginería. (...)"

De Miguel Ángel Bustos Prosa 1960-1976. Ediciones del CCC, Buenos Aires.
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