martes, diciembre 18, 2012

Wallace Stevens I: La soledad de las cataratas




Nunca sintió lo mismo ante el río moteado,
que siguió corriendo y nunca fue dos veces el mismo, corrió

a través de muchos lugares,  como si se mantuviera en calma en uno,
fijo como un lago sobre el cual  revolotearan los patos,

erizando sus comunes reflexiones, golpes de mónadas
                                                             /parecidas al pensamiento,
un apóstrofe que no fuese hablado.

Había tanto de lo real que no era real en absoluto.
Quiso sentir lo mismo una y otra vez.

Quiso que el río siguiera corriendo del mismo modo,
que siguiera corriendo. Quiso caminar al costado,

bajo los botones del bosque, bajo una luna clavada fijo.
Quiso que su corazón dejara de latir y que su muerte descansara

en una comprensión permanente, sin patos salvajes
o montañas que no eran montañas, justo para saber cómo sería,

justo para saber cómo sentiría, desligado de la destrucción,
un hombre de bronce respirando bajo lapis arcaico,

sin las oscilaciones de la fluctuación planetaria,
respirando su respiro de bronce en el azulino centro del tiempo.


 * En Las auroras del otoño, Ed. Huesos de Jibia. Traduc. Roberto Echavarren.


This solitude of cataracts
He never felt twice the same about the flecked river,
Which kept flowing and never the same way twice, flowing

Through many places, as if it stood still in one,
Fixed like a lake on which the wild ducks fluttered,

Ruffling its common reflections, thought-like Monadnocks.
There seemed to be an apostrophe that was not spoken.

There was so much that was real that was not real at all.
He wanted to feel the same way over and over.

He wanted the river to go on flowing the same way,
To keep on flowing. He wanted to walk beside it,

Under the buttonwoods, beneath a moon nailed fast.
He wanted his heart to stop beating and his mind to rest

In a permanent realization, without any wild ducks
Or mountains that were not mountains, just to know how it would be,

Just to know how it would feel, released from destruction,
To be a bronze man breathing under archaic lapis,

Without the oscillations of planetary pass-pass,
Breathing his bronzen breath at the azury center of time.
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