sábado, diciembre 15, 2012

Marina Serrano: ¿Qué fuimos a ver, Simón...?



   ¿Qué fueron a ver al desierto? ¿Una caña agitada por el viento?
                                                                    Evangelio de San Mateo


¿Qué fuimos a ver, Simón, al otro lado del océano,
al otro lado de las nubes, arriba y debajo,
sino hombres que nos esperaban tranquilos
deteniéndonos con el esfuerzo mínimo que requiere
tensar un hilo de globo, patear hormigas,
levantar un insecto entre los dedos
y dejarlo caminar mientras la mano gira
brindando un nuevo horizonte tan efímero y cercano
como una cinta cerrada en sus dos puntas,
cinta de Moebius.
¿Fuimos, Simón,
adultos analfabetos de la gracia que no entendían nada,
nada de nada, los arrebatos de sí mismos?

Los reyes de los barrios marginales,
el kapanga de Villa Dálmine, el barrabrava de Boca
y los negros murgueros
cayeron detenidos por las manos predicadoras,
impotencia funcional de rodillas, tétrada de Celso.

Luego volviendo al sitio de origen
de su emperramiento e ignorancia, llenos de excusas,
contando lo poco que faltó, lo injusto,
hicieron alarde de un golpe fuerte, porque así somos, Simón,
gente que desborda fuerza, y es tan bruta
que no comprende siquiera el fracaso.

* Marina Serrano (Quequén, Buenos Aires, 1973). Kinesióloga, fisiatra. Publicó los siguientes libros de poesía: Formación hospitalaria, La diástasis de las tibias largas y La única cosa necesaria, (Ediciones del Copista, Córdoba, 2012), en donde está incluido el poema que transcribimos.
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