sábado, diciembre 15, 2012

Jorge Paolantonio, poemas...



Pelirroja

Ah Mercedes v. de hartazgo llena
tanta jaqueca dijiste tanta dilación
mercedes pelirroja que no gilda
ni buena bofetada

desflorada de sueños ah mercedes
obligada como torpe manija
a girar paralíticas matronas
ah mercedes colorada
niña mía escarlata
qué cansada lengua suelta tu cansancio
tu sobre apretado a las pestañas
tu sacón de hierba oscura
de tacones de martillo
de sienes dormidas
Qué cansada dijiste

soy de acuario moriré de cáncer


Garbo

con gafas oscuras
vino a caer
en el pozo de un grito lejano
-justo ella
que olía sólo a cumbres


(de Resplandor de los días inusados, Ediciones del Dock, 1994)


estampa
Sabadell, 1922

ella no llora se alude en la nevisca
lejano esperpento quemado en los sanjuanes
no tengo miedo
piensa mi madre que para entonces no es mi madre
quiero a mi madre dice seca
(acaba de perderla entre pústulas y fiebres
hospitales abarrotados
desfile de cajones ya sin nombre)

jorobas de hojarasca son monjas que se la llevan
pierda usted cuidado
musitan al padre de la infanta
se la pondremos piadosa y obediente

allí sobre la nieve sucia
acaso una estampa de Teresa de Ávila
y el reverso repitiendo
no tengo miedo no tengo miedo

(de Huaco, Ediciones del Dock, 2000)



asunción

asistida por corazones de yeso
baja esa vieja de caderas macizas
regulando
la verdad o consecuencia
de su antigua liviandad

tiene un párpado
más abierto que el otro
para espiar el más allá

ha visto morir gatos y plantas
ha oído al amante cortarse entre ronquidos
ya sabe
que la amistad
se vuelve de humo y obituarios

la ayudan a bajar esa vereda

en el pelo le pesa una flor
coqueta
se la quita
y la deshoja
(de Huaco, Ediciones del Dock, 2000)

huésped oscuro

sé que mi canto es vulnerable/ oscuramente irá
por las memorias como un huésped oscuro…
Roberto Paine
.
ha tocado la frente hacia el final de la tarde
ha nombrado las hierbas
convocado las lenguas del naufragio
.
en el hombro del mundo
hay un cántaro donde late el diluvio
escribirá nuestro signo
un pez de plata precipitándose al olvido
y encenderá una señal
para quitarnos la bruma de las manos
.
nuestros ojos serán un cascabel de vidrio
la lluvia misma
una levedad buscándose en el río que migra
de las orillas del miedo
.
habremos entonces
tatuajesellomarca
la agonía
de los que repiten lo posible:
.
hay un huésped oscuro
………………………para cerrar
la última pregunta
……………………….de nuestros dolidos párpados.
.
.
corola de la existencia
.
1.
allí en las cuclillas
bajorrelieves agarrotados……preguntándonos
porqué tanto perro al final de la noche
y si aquellos que nos amaron
sabrán dónde fueron a parar nuestros huesos
disimulados para siempre
entre manuscritos y alfileres en los labios
.
2.
estará mi padre
hilando su guirnalda bajo la parra vieja
que de una vez por todas
pase
su martín-pescador de palabras
títere descabezado
que no pudo trepar hasta sus ojos
y una sangre de corazón acongojado
tiznando el verso
.
3.
estará mi madre
coloreando lirios frente a la ventana
buscándose los ojos
en los míos
para decirme
que no hay cielo ni infierno
que asegure mi verso
que no me vaya
.
4.
estará mi prima
lejana visionaria de los juegos
besándose entre los álamos temblones
.
5.
estará mi hermana
cosiéndome a su vestido rojo
para que conozca la alegría
con que mira
para siempre
los hijos y las tierras naturales
el mar que no conoce
los días que no pasan
los que sí
los otros
la inabarcable distancia

Peso muerto (publicado por primera vez en 2008).


* Jorge Paolantonio. (Catamarca, 1947). Reside en Buenos Aires. Escritor, traductor, docente universitario en lengua anglosajona. Publicó novelas, obras de teatro y diversos libros de poemas, entre otros:  Clave, A imagen y Semejanza, Extraña manera de asomarse, Estaba la Muerte sentada, Resplandor de los días inusados, Lengua devorada, Huaco, Favor del viento, Peso muerto, etcétera.
Publicar un comentario