viernes, octubre 25, 2013

Suleika Ibáñez: un poema...



VII

Doctora,  con  tu nombre usurpas  las  maravillas  y  los
espejos de los cuentos de Carroll, de donde  las  niñas
vuelven siempre del sueño.
A  tu  paso  de  cátedra  de hielo,  aun los  muebles
oriundos de la cofradía del frío daban diente con diente. Y
hasta el muro caliente se escarchaba.
Nunca  un  rubí  de  úlcera  dulce  vi  en  tu  frente.
Y nunca jamás un solitario de quilates gigantes en la noche
de  tus  ojos, de tu rimmel pendiendo  en  súbita  joya  de
dolores.
Nunca  desnudas  tus  manos. Siempre  con  guantes
de lejanía, o de caucho derramando dedos de ajenjo.
Nunca  en  ti  una  de  esas risas en  impromptu que
suenan a promesa y milagro. Nunca plenilunio tus dientes.
Tu boca solo media luna cayente.
Tú no inventaste el mal, es cierto.
Pero jugaste a los suplicios –y a la tolondra en tablero de
brumas.
Aún así, por otras criaturas de la primavera, yo ruego
profundamente que un día cante por fin en ti el dolor su
ronca alondra.

*Suleika Ibáñez, poeta, narradora y ensayista uruguaya.
* De su libro Galia, con quien tanto quería.

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