sábado, octubre 08, 2011

José Angel Valente: Dove vola il camelonte


Por una extraña manera
mil vuelos  pasé de un vuelo.
Juan de la Cruz

La plétora del significado fue sentida con tal intensidad por Leonardo (...), que lo hacía demorarse largamente sobre sus cuadros tratando de poner en ellos lo que sentía, pero no podía reproducir. De ahí que raramente los terminase. Es esa dinámica de perpetua apertura -inacabamiento- hacia una perfección que se sitúa siempre un poco más allá de sí misma uno de los elementos de la radical modernidad de Leonardo.
Tuvo éste el don de ligereza. (...) La ligereza lo llevó, una y otra vez, al sueño de vuelo, a la identificación con el ave. (...)
Fue Leonardo, como es sabido, quien imaginó genialmente al "grande ucello", y así lo vio, para la sempiterna gloria de Florencia, según explica en uno de sus fragmentos más notables: Levantará su primer vuelo el grande pájaro sobre el lomo de su magna monte Cecero, llenando de estupor al universo, llenando todo escrito con su fama y dando gloria al nido donde tuvo nacimiento.
Se encuentra este fragmento en el interior de la cubierta del códice Sul volo degli ucelli, seres que había estudiado atentamente y de uno de los cuales, el camaleón -que no guarda relación con el animal que conocemos-, da esta bella noticia: Vive este del aire, en el cual está sujeto a todos los pájaros y, para estar más a salvo, vuela sobre las nubes y encuentra un aire tan sutil que no puede sostener a los pájaros que lo persiguen. A esta altura sólo llega aquel a quien se lo permite el cielo, es decir, adonde vuela el camaleón.
En un bello ensayo, (...) M-C. Pasquier evoca la descripción que hace Melville de Rock Rodondo, una isla particularmente apartada del archipiélago de las Galápagos, donde vienen a posarse los pájaros de las nubes, que frecuentan las zonas invioladas del aire. (...)
Desde muy lejos, desde el salmo 102, desde más lejos todavía, el ser privilegiado en quien vio reunidos Leopardi "il canto e il volo", se posa (Passer mai solitario in alcum tetto -Petraraca dixit), o infatigablemente asciende (se va a lo más alto, San Juan de la Cruz) en el aire ininterrumpido de una trradición poética en la que Oriente y Occidente han de volver a encontrarse.
Un pájaro cuya audaz experiencia se reconoce, sin duda, por las tres propiedades que Juan de la Cruz asigna a la paloma: "El vuelo alto y ligero; el amor con que arde; la simplicidad con que va".
¿Propiedades de la paloma o de la palabra?

*Texto extractado del libroVariaciones sobre el pájaro y la red.  Tusquets Editores.

Publicar un comentario