sábado, septiembre 30, 2017

Graciela Cros: Ojo seco






Ojo seco


Algunas personas
no producen lágrimas suficientes
para conservar el ojo húmedo
y confortable.
Sensación de picazón,
de arenilla, de quemazón
o de rasguño,
son los síntomas habituales.
Sorprende saber
que el mucho lagrimear
puede ser signo de
un ojo seco.
El exceso de lágrimas
sería una respuesta.
Así en lo desértico del ojo
se enmascaran la enfermedad,
el hueso roto, la arteria endurecida,
la ceniza final.
Sin aritmética ni astucia
las lágrimas corren
y el parpadeo hace
que las superficies
se vuelvan lisas, claras.
Sin eso no sería posible
una buena visión.
Cuando hay exceso de lágrimas
nos enseñan a corregir
la situación.
Lo común es creer
que eso se halla afuera.
Lo común es buscar
al cuerpo extraño
para desalojarlo.
Lo común es pretender
que haya un vuelco,
algo, digamos, grande

y más allá de todo cálculo.

* Graciela Cros (Carlos Casares, Prov. de Buenos Aires). Reside en San Carlos de Bariloche. Publicó: En Poesía: Poemas con bicho raro y cornisas" ,1968); Pares Partes (1985); Flor Azteca , 1991); Decimos (1992); La escena imperfecta (1996); Urca (1999); Cordelia en Guatemala (2001); Libro de Boock ( 2004); La cuna de Newton (2007); Hacer la de Elvis, ( 2009); Mansilla (2010) y la nueva edición de Cordelia en Guatemala  Bariloche, 2013). En España, Madrid, Amargord Ediciones publica Cantos de la gaviota cocinera- Antología personal,  (2013),  en 2017, Pampa de Huenuleo. En narrativa publicó la novela Muere más tarde  (2004), Primer Premio de la Secretaría de Cultura de la Nación por la Región Patagónica, además de tres volúmenes de cuentos de autoría compartida.En 2003 editó el disco compacto "Cordelia en Guatemala / Poemas leidos por su autora".


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