miércoles, marzo 28, 2012

Nelson Guerra: Gloria de luz

LUZ
En la última clase de química, aquel profesor, con toda la pobreza chorreando angustias desde sus anteojos, quemó para nosotros
¡un diamante!
¿ven? ¡ no es más que carbono!
El oxígeno (que es azul en grandes cantidades y desmesurado para Isabel que sufre de asma) lo consume.
Ya perdió el mundo su diamante.
¿Quién me importuna ahora pidiendo el nombre del minero?
Fue una gloria de luz.
Un baile para nuestras sombras (las de entonces).
Una fantasmagoría de rostros espolvoreados por los rayos de la alquimia.
Como una guiñada del creador
o el nacimiento de una estrella
o el reventón de una arteria en el cerebro.

No habrá memoria del diamante.
Sí de la luz.
Yo la llevaba al salir, para enfrentar el azote de la llovizna.
Tal vez la llevaba también Isabel, que nunca se animó a bailar conmigo.
Su boca entreabierta se esforzaba debajo de la bufanda a cuadros.
Yo que quería tomar su mano
y tampoco.
El profesor se apresuró a chapotear todos los charcos para treparse al ómnibus.

Y yo nunca tuve un diamante propio
si lo tuviera
lo quemaría ante mis hijas,
para verlas conmovidas, pequeñitas, humedecidas de luz universal
y les diría:
Hubo una vez un cataclismo que produjo una geológica gloria diminuta.
La rescató un minero rodeado de poderosas tinieblas.
Esa noche su familia cenó.
De ahí viene la luz.


*Nelson Guerra nació en Montevideo, en 1943. Poeta y narrador. En 1974 edita la revista de arte y literaturaImágenes. Interviene en la muestra de poesía ilustrada organizada por el Ateneo de Montevideo. Es docente de los talleres literarios del departamento de Maldonado. Publicó: El esquema, cuentos, 1974; Los ojos del viento sur, cuentos, 1983; Más o menos a las siete, 2002, cuentos. El poema que se transcribe pertenece al poemario inédito Verso libre.
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