jueves, julio 07, 2011

Maria Julia Magistratti: Los días, nos sigan...

9


La abuela no vio
la guerra por la televisión,
no vio su nombre diciendo nada
en una lista por la paz.

Siente, debajo de la tierra,
trenes que van,
cosas trizarse,
derribamientos.
Y no hay imágenes;
sólo su oído
electrificado por la muerte
escucha a los que están entrando;

hasta que la tierra
termine de comer.


16 (Familia)

La madre de la viva
está muerta,
la madre de la muerta
está muerta.
El padre de la viva
está muerto,
el padre del muerto
está muerto.
El padre de la muerta
está muerto,
la madre del muerto
está viva.
Y están vivas las nietas,
que solo son nietas,
que nunca más serán hijas


31


La abuela es esa señora
guiñando un ojo,
la más nítida entre todos;
a la que el mundo le ha concedido
el don de mirarnos.

Y no queremos morir.

Dos niñas que intercambian
años y pelos y las flores que
nos crecen  cuando vemos
caer agua.

Dos ancianas que juegan
con una muñeca viva y
una muñeca muerta

y hablan el primer idioma de la tierra,
atadas al corazón
como un ancla sumergida en los cielos.

Y hacemos la lluvia
con el mismo esmero con que hacemos las verduras,
y pelamos el maní
para que suene la tarde
salpicada de cosas que también nos duelen;
y los insectos puedan componer
su rosa de los vientos
y la paloma despiojarse de las sombras.

Los días, nos sigan, y los
hijos no nacidos,
nos sigan
para que la abuela no tenga nieta,
para que la nieta no tenga abuela muerta.

¿ Escuchan una risa? Son ellas,
sobresalidas
              y criándose.


42

Tierra caliente. Ese olor es el de despúes
de nombrarte a un muerto.

Luego te dicen “Ella anda cerca. Sólo sin modificaciones
puedes modificar el sitio donde ella estaba”.

Pero sobresales.

No puede tu cuerpo. Está
con su andrajo que lo piensa
y su hierro que lo cruza.

Y va por las calles humanas,
picado por los insectos, echando
aguas de sí al mundo.

Y pide espacio, le dan pan,
pide espacio, le dan hueso.

* María Julia Magistratti (Azul, prov. Buenos Aires, Argentina),1976). Ha publicados los libros: Alasitas (2003) y Ea (2007). PremioLetras de Oro, Fundación Honorarte, 2003. Reside en Capital Federal.
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