miércoles, noviembre 02, 2016

Liliana Ponce: Contradegüellos, obra reunida de Francisco Madariaga

Presentación de Contradegüellos.



Muchas veces asistí a lecturas de poemas de Francisco Madariaga y muchas veces compartí el encuentro posterior en algún bar, algún sencillo restaurante o pizzería. Fue alrededor de la década del 80 y un poco más, y estas reuniones se fueron sucediendo irregularmente. Asistía, y a veces yo también leía, en torno a amigos de las revistas y editoriales Último Reino, La Danza del Ratón, Tierra Baldía. Allí estaban, entre tantos otros, Jorge Zunino, Daniel Chirom, Javier Cófreces, Reynaldo Jiménez, Diana Bellesi, Julio Salgado, Esqueo Acuña, y los inefables Francisco Madariaga y Edgar Bayley.
No puedo decir que tuve amistad con “Coco” Madariaga, su figura inspiraba cierto respeto, el distanciamiento que provoca la admiración a ese observador con palabras de poeta. Recuerdo sí, con mucha claridad, su voz, su tono grave, la forma de ocupar la silla, sus gestos, mientras lo escuchábamos atentamente. Y creo que de esa atención serena, de su mirada que parecía irse a un ángulo fuera de foco, se iba construyendo su poesía, clave de la escucha.
Ahora, a la distancia en el tiempo, se resuelven algunas preguntas que entonces me hacía: ¿a qué se parecía su perfil, su silueta en la noche bajo luces amarillentas y copas en espera? Creo que a la figura de un gaucho, un gaucho que nos prestaba su tierra natal –porque había en él tanto de lo gauchesco como un mito puede esculpir: los silencios, el pudor, el respeto, la sabiduría de una belleza viva que resguardaba en sus párpados.

Liliana Ponce

Octubre 2016
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