sábado, julio 23, 2016

Suleika Ibáñez*: V – Súbito rey Lear



(a Roberto Ibáñez, mi padre)

              Por el prado paseaba con un libro de versos, y leía con voz de tierra firme, y arenas movedizas. Ya era la levedad de un ramo de tomillo, ya menguante de luna en avaricia.
             Sólo cantaba quedo: “Había una vez...”.
             Tiernamente me maldecía, con ferocidad su bendición me daba, con voz de plata y lámpara vacía.
             Y se iba en la tempestad, de blanco, de luto, desnudo, rota su vara de varón, asido a su anillo de viudo. Bajo la hoguera de blancura de su melena salvaje, bajo el cielo de terciopelo verde y desgarrado. Y en el torcido rayo de su báculo, en ramo de violetas encorvadas se derramaba su sombra malherida.
             Yo le seguí el crepúsculo mordido por las estrellas de centelleos crueles en adioses, y alcancé su sonrisa ya espejismo. Y con mudez le dije que lo amaba, antes de que su espejo me cediera la herencia de su rostro en el abismo.



De: Cartas de la pasión (inédito)



 * Poeta uruguaya ya fallecida.
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