lunes, agosto 25, 2014

Henri Michaux Agir voy...


Empujando la puerta en ti, he entrado
Agir, voy
Estoy ahí
Te sostengo
No más abandono
No más dificultades
Cordeles desatados, tus dificultades caen
La pesadilla de donde volviste despavorida ya no está
Te respaldo
Pones conmigo
El pie sobre el primer peldaño de la escalera sin fin
Que te lleva
Que te sube
Que te realiza

Te calmo
Extiendo manteles de paz en ti
Alivio a la criatura de tu sueño
Afluencia
Afluencia en palmas sobre el círculo de las imágenes de la asustada
Afluencia sobre las nieves de su palidez
Afluencia sobre su hogar... y el fuego se reanima

Agir, voy
Tus ideas de impulso son sostenidas
Tus ideas de fracaso están debilitadas
Tengo mi fuerza en tu cuerpo, insinuada
...y tu rostro, al perder sus arrugas, rejuvenece
La enfermedad ya no encuentra su trayecto en ti
La fiebre te abandona

La paz de las bóvedas
La paz de las praderas nuevamente floridas
La paz regresa a ti

En nombre del número más elevado, te ayudo
Como una fumarola
Todo lo que abruma tus hombros se volatiliza
Las cabezas malvadas de tu entorno
Observadoras viperinas de las miserias de los débiles
Ya no te ven
Ya no están

Equipaje de refuerzo
En misterio y en línea profunda
Como un surco submarino
Como un canto grave
Voy
Este canto te toma
Este canto te levanta
Este canto, lo animan muchos arroyos
Este canto está alimentado por un Niágara en calma
Este canto es todo para ti

No más tenazas
No más sombras negras
No más temores
Ya no hay rastro
Ya no tiene que haberlo
Donde había dificultad, hay algodón
Donde había dispersión, hay soldadura
Donde había infección, hay sangre nueva
Donde había cerrojos está el océano abierto
El océano portador y la plenitud de ti
Intacta, como un huevo de marfil

He lavado la cara a tu porvenir.


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