martes, octubre 18, 2011

María Mascheroni: De El cansancio de los hijos


casi lastimando
como al papel de arroz
estrecho
el blanco espacio inquieto
para su muerte

del hombre que había en esas manos
una fragilidad antigua se apodera de a poco

la raíz dio ramas
lloran… la noche las oculta
con delicadeza

avaricia
en el día que muere

 ............... 


padre mío
has quedado en tumba ajena alada y animal
así estremecidos ceremonias y usos
con la generosidad de otra especie la calma parece acercarse

empecinado fuiste y tus hijos

el cuerpo de un pájaro concentra todos tus cantos
y las patas quebradas
a esta tumba -no es altar- vuelvo a llevar mis flores tardías

conozco el lugar     con mis manos fue cavado
con las manos de todos nosotros fue cavado
es que cavamos
para tener donde hincarnos    persignar
para bajar las cabezas y quedarnos sin padre

en este suelo -por dos siglos herido- cada tumba se levanta
borde piadoso y bullente de la tierra alzada

...

la cosa llega a uno como caída del cielo
y se tiene siempre presente el peligro

no voy a resumir
veo carreteras saludando nuestra pequeña desgracia como a un         
                                                                                       /comienzo
y dejo a los tiempos seguir su curso, animados
permanezco en esta página convertida en camposanto
en cuna
y de pronto ya no importa y canto una alabanza en voz bajita
olvido el orden de los nacimientos me descalzo y otra vez miramos a los 
                                                                    /ojos y preparamos el vino
y empezamos la fiesta como pichones acosados de esperanza

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