lunes, junio 27, 2011

Margareth Atwood: Esencia del gótico

Te muestro a una joven que corre de noche
entre árboles que no la aman
y las sombras de muchos padres

sin senderos, sin siquiera
migajas o piedras blancas
bajo una luna que nada le dice.
De verdad dice: Nada.

Cerca hay un hombre
que afirma ser amante
pero huele a saqueo.
¿Cuántas veces tendrá que decirle
que se mate antes de que lo haga?

De nada sirve decirle
a esta joven: Hay alguien que te cuida.
Hay aquí una habitación segura, aquí
hay comida y cuanto necesitas.

No puede ver lo que tú ves.
La oscuridad avanza hacia ella
como una avalancha. Una caída.

Quisiera dar un paso, entrar en ella
como si fuera no un puesto vacante
sino un destino,
dejando tras ella su cuerpo
arrancado, arrugado como una manga.

Yo soy la vieja
que aparece siempre en historias como ésta,
la que dice: Regresa, querida.

Regresa significa el sótano
donde lo peor aguarda,
donde están los otros,
donde puedes ver
cómo te verías de muerta
y quién lo desea.

Entonces serás libre
de elegir. De abrirte
camino.

*Poema del libro The door (La puerta). Versión al castellano de Adriana Díaz Enciso.
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