martes, abril 26, 2011

John Donne: "Observo al médico, y veo que tiene miedo..."

Observo al médico con la misma diligencia que él a la enfermedad; veo que tiene miedo, y yo me atemorizo con él; le doy alcance, lo excedo en su miedo, y voy más rápido, porque él va con paso mesurado; temo
más porque él enmascara su miedo, y lo veo con más perspicacia porque él no quiere que yo lo vea. Él sabe que su miedo no perturbará la práctica y el ejercicio de su arte, pero sabe que mi miedo puede perturbar el efecto y la obra de su práctica. Así como las afecciones dañinas del bazo se com­plican, y se mezclan con cada enfermedad del cuerpo, el miedo se insinúa en cada acción, o pasión de la mente; así como los gases del cuerpo imita­rán cualquier enfermedad, y se asemejarán a los cálculos, y se asemejarán a la gota, el miedo imitará cualquier enfermedad de la mente; se asemejará al amor, un amor de posesión, y no es sino miedo, un celoso, suspicaz miedo de perder; se asemejará al valor, despreciando y desestimando el peligro, y no será más que miedo; una sobrevaloración de la reputación, y de laestima, y el miedo de perderlas.
El hombre que no teme a un león, teme a un gato; no teme morir de hambre, y sin embargo tiene temor de un trozo de carne que se le presenta en la mesa para que se alimente; no teme el sonido de tambores, y trompetas, y disparos, y aquellos que pretenden ahogar los últimos gritos de los hombres, y teme a algún armonioso instrumento en particular; lo teme tanto que con cualquiera de ellos el enemigo podría arrojar del campo de batalla a ese hombre, de otro modo bastante valiente.
No sé lo que es el miedo ni sé lo que ahora temo; no temo el apresurarse de mi muerte, y sin embargo temo el incremento de la enfermedad; desmentiría a la anaruraleza si negara que temo esto, y si dijera que temo a la muerte desminitiría a dios; mi debilidad proviene de la naturaleza, que no tiene sino su medida; mi fuerza proviene de dios, quien la posee y distribuye infinitamente. Así como no todo aire frío es deletéreo, ni todo escalofrío es pasmo, no todo temor es miedo; no toda desviación es huida, no toda discusión es solución, no todo deseo de que algo no sea de este modo es una queja, ni desaliento, aunque así lo fuere; y así como el temor de mi médico no lo aparta de su práctica, el mío no me priva de recibir de dios, del hombre y de mí mismo, asistencia espiritual, y civil, y moral, y consuelos.

Devociones, 1623.
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