miércoles, agosto 18, 2010

Revista El Jabalí Nº 19: Por siempre, Daniel Chirom


Ayer a la noche, al llegar a casa, encontré entre la correspondencia un sobre que contenía el Número 19 de la Revista El Jabalí. El encuentro con el bello ejemplar me emocionó, y más, cuando, al revisarlo, pude ver la foto de Daniel Chirom, excelente poeta y queridísimo amigo, fallecido en el año 2008.
Desde este blog del amasijo, entonces, quiero agradecer a su actual directora, Liz Maltz, el generoso envío. Vayan para ella, y para todo el equipo editorial, mis felicitaciones por seguir adelante con este sueño de Daniel, quien –como se dice en la siguiente Editorial-- “buscaba en la poesía propia y ajena, ese aliento que da sentido a la voz humana”.

EL JABALÍ DIECINUEVE
EDITORIAL (extractada de http://www.poesiaeljabali.com.ar/index_01.htm )


Este número de El Jabalí fue el último preparado por Daniel Chirom, que falleció en Buenos Aires el 1º de diciembre de 2008. Lo sostenía la ilusión de editarlo antes de fin de año. Si la muerte de un amigo querido es dolorosa y nos deja perplejos, pues siempre parece inoportuna, la de Daniel, tan temprana, nos sume en una especie de orfandad poética, al privarnos de alguien dotado con la rara cualidad de escribir buena poesía y practicar con generosidad la difusión de la poesía de otros. Daniel buscaba, en la poesía propia y ajena, ese aliento que da sentido a la voz humana. Fiel a la concepción de quien fuera su amigo y maestro, Raúl Gustavo Aguirre, Daniel Chirom inscribió su revista en una tradición de lectura que reconocemos como propia. El territorio literario que ofrece El Jabalí pone en escena una diversidad de tonos, matices y sonidos que, al unísono o en disonancia, intentan representar nuestra paradoja existencial y reunir los fragmentos de una época de materialismo extremo, poco afecta a buscar en la literatura algo más que un placer efímero, y donde ser ético se asimila a una vocación de fracaso.

La intención de El Jabalí parece obvia: publicar textos hace tiempo ausentes de las librerías, presentar poemas nuevos, circular ideas y estéticas diferentes, en resumen, rescatar voces de la literatura universal para revivirlas, cumpliendo así con el destino de la literatura: liberarnos de la contingencia para que podamos emprender el gozoso camino del desciframiento.

Daniel Chirom nos deja el legado más rico de todos: libros donde anidan las huellas de nuestra identidad poética y El Jabalí. A pedido de Liz Maltz, procuraremos cumplir con su deseo: dejar que la obra de Daniel continúe viva y sea espacio propicio para que salga de las sombras la palabra poética y estalle incontenible y luminosa la felicidad del lenguaje.
Consejo de Redacción
Publicar un comentario