martes, febrero 02, 2010

Pobres de espíritu

"(...) El místico es el que ha comprendido la absoluta dimensión de las palabras evangélicas: Bienaventurados los pobres de espíritu. De los muchos contenidos de la expresión mística que hoy podríamos sentir, por carencia, próximos, quizás ninguno resulte más inmediato que la plenaria significación de la pobreza (o de lo que el budismo zen ha llamado el estado de no obtención).
(…) la pobreza absoluta o la más íntima pobreza (…) de que habla Eckhart es la prefiguración del éxtasis: “Pobre es el que no tiene nada. Pobre de espíritu, es decir: igual que el ojo es pobre, vacío de todo color y receptivo a todo color, así el que es pobre de espíritu es receptivo a todo espíritu (Libro de la consolación divina). Por eso es la pobreza otro nombre de la vacuidad, del vacío, de la nada: “Estar despojado, ser pobre, no tener nada, estar vacío, transforma la naturaleza” (Eckhart, ibid). O Juan de la Cruz: “Para venir a poseerlo todo/ no quieras poseer algo en nada (…). Para venir a lo que no posees/ has de ir por donde no posees."

José Ángel Valente: Variaciones sobre el pájaro y la red, Ed. Tusquets, 1991. Véase pp. 92-93.
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