miércoles, septiembre 16, 2009

Adriana Borga: Animalidad humana*

Legado indígena

Todo en la naturaleza deja su marca.
Entiende el paisaje
y las necesidades del animal
al que buscas.

...
No recuerdo mi primigenia lengua
tampoco los campos sin alambrar
los arroyos no suenan igual
especies de pájaros han desaparecido
tanto cemento tanta cruz
han borrado el seso sano
la ardiente clorofila.
...

Pide lo que necesitas

Sueña conmigo animal
no me abandones
y con lengüetazos
en mis sienes
en mi frente
en mis manos
sutura mi corazón,
bautízame.
Agonizan leyes
y mi propia ley
que se reivindica
tallo de ardiente clorofila
se erige en busca de luz
me arraiga
me transforma
bajo mi primer cielo
me amamanta la loba.
...

Desde la cueva

Miro el amaranto
mira hacia el patio
busca toda la luz posible,
yo que estoy adentro veo
lo posterior:
Cristalino lava mi mirada
con sus nervaduras asimétricas,
de sus médulas se sostienen
hojas sanas con bordes redondeados
un vientre verde y rosado, intenso y locuaz.
Es tierra, agua y una especie
donde espinazos florecidos
en suave lila son las rutas
que derrumban mi escepticismo.
Ahora que puedo
leerlo claramente
veo mi falta de fe
en aquello que amo y me ama.
...

24 de marzo

Vamos hacia el agua
como peces exiliados
que retornan a su seno
de costado por momentos
aleteando
cuerpo en tierra
enlodados por el duelo.


Vamos hacia el agua
a reunirnos con los otros
que también volvieron
con la misma marca en la boca
del anzuelo
del arpón la herida
siendo ahora
de los que no retornan
su sueño eterno.
...


El aire entumecido por la ebria y la borrasca,
laurel marchito, batalla siniestra de nunca
acabar. Acabar.
Lloran los camellos solos en el desierto
no hay reyes
no hay estrellas a Belén.
No hay nada, donde no hay agua.
Canta el grillo una melodía desconocida a mis oídos,
las amapolas duermen y yo las sueño despiertas,
un hilito del riachuelo me empapa los labios
y como yo tengo sed sigo su camino,
su camino es mi necesidad,
la búsqueda de mi satisfacción.
Ese camino es mi camino también.
Destino y necesidad se unen.
Un cordial espejismo que
¿será el amor?
...

Espejismo I

Duermo con una mariposa
una farfalla humana
que al acostarse conmigo
deja sus alas a los pies de la cama.
...

Estímulo – Respuesta

Me estimulaba para jugar
cuando yo decía que sí
cerraba los ojos
y me dejaba a oscuras.
Yo esperaba
que la próxima vez fuera
distinto, pero era lo mismo
cerraba los ojos
y me dejaba a oscuras.
Así fue como me acostumbré
ante un estímulo a cerrarme
los ojos
y quedarme a oscuras.
Negaba.
...

Vela el unísono carbón
y la espada
asteroides cometas y bosques de sal
el tiempo la roca madre y el agua que todo lo destila
el fuego que se apaga para propiciar otra hoguera
y el “sin ton ni son” ya no cuenta
todo este revoltijo al fin traerá
la armonía de un orden visceral.
...

Animalidad humana

I
Allí,
en la vetusta mirada que te alcanza
enhebras un goce
donde la marca de tu sangre
desaparece.
Se ha borrado vestigio de nombre
anónimos huesos
sin voz
seca
raquítico lirio animal.
Te anhelo hembra
de nutrido pensamiento
sin mustias envolturas.

II
De nácar y espasmo
perla oracular
traes el cuerpo
para mi alma
mientras en fetal voz anida
apretado
entre vientre y pechos
el lirio animal
que fuiste.

Aquí te espero
animalidad humana,
mi existencia.
...

Recuerdo

Duerme mi perro
sueña, sueña Pequeño Pistu;
de a ratitos lloras
quizás escuches algún trueno o algún cohete,
mueves tus patitas... ¿corres las ruedas de un auto,
ves en ellas platos voladores, como dicen?
Hoy hemos caminado un largo rato
y vamos mirando la ciudad,
vos registrando olores
yo buscando una casa para vivir.
...

Las cosas blancas

Una casa que enmudece.
Yo he levantado el crepúsculo
de un gigante con clarinete
y debajo de su brazo se la lleva
como yo llevaba a mis muñecas...

Monedas de oro en un cofre.

Se da vuelta me sonríe
y me hace un guiño,
mirándolo bien se parece al
de la lámpara de Aladino;
tomo el cofre y parto,
dándome vuelta de vez en cuando
veo cómo el gigante se aleja
con su caja de casa enmudecida
debajo del brazo, allí la lleva
como yo llevaba a mis muñecas...

Monedas de oro en un cofre.

...
Tu lágrima vuelve a la fuente
y un niño bebe
y un pájaro bebe
y tu miras con asombro
esa maravilla casi invisible
beben la imagen
de un recuerdo cristalino
sin saber: la inocencia.

La inocencia alimenta.
...

En un agujerito en la tierra
ví dos lucesitas, ahí hay un bicho
intuí y dejé un platito con leche
en la entrada.
Cuando volví, la leche no estaba,
esperé y del agujerito salió una gata
cautelosa, asustada, con la marca
de una lastimadura en la boca.

*Adriana Borga (1961, Rosario, Argentina). Poeta, artesana y docente. Estudia Licenciatura en Letras en la Facultad de Humanidades y Artes. Coordinó en forma independiente el taller de lectura y escritura de poemas para adultos “Taller del Sur” y el “Taller de escritura y lectura para niños en la Biblioteca Municipal José Manuel Estrada”. Participó en ciclos de lectura, video poemas, antologías y plaquetas. Su primer libro editado es Animalidad humana, al que pertenecen los textos que se transcriben.
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