domingo, marzo 18, 2018

Paulina Vinderman: El cuaderno de dibujo





El blanco de la hoja es pura espera
en el mediodía del mundo.

Mi lápiz se acerca demasiado.
Mi lápiz se aleja demasiado.

Es mi pluma la que esta vez se acerca
al centro como una casa de espejos.
Se acerca a una velocidad de años oscuridad
que nos libera de este único universo.
Deja un borrón a la izquierda junto a un crisantemo
rojo y una frase que habla de una lagartija,
tan inmóvil como el ojo de mi cansancio.

Huele a infancia.
A infancia interrumpida.

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Ruego al dios del frío un reloj de arena
y un país de nieve (para que arda mi grito).

El tiempo de mi cárcel lírica es agua robada.
El cántaro ahora guarda la sombra
de una nube, la ceniza del mundo, “las hojas
verdes de la locura” de Schehadé.

No puedo llorar por nada
junto a esta fuente de piedra.

Se va de mí, se va como la historia,
a medida que la leo.

 Duermo sobre la infancia otra vez
con mi lámpara caracol y mi lápiz secreto.

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El mundo está inmerso en el mundo
y yo estoy fuera.

¿Cómo se dibuja el estar fuera?

Una violeta desorientada sobre la mesa.
Un hueco en la acacia, como una herida vieja.
El cielo toca la tierra y creo adivinar.
Descanso mi mano en el hueco, en el silencio.
Recojo la violeta.
Y espero que la luz converse con la memoria jardín
y me aceche con la dulzura desesperada de
un dialecto.

Una música presentida, improbable,
que me reconozca.
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A la luz de la antorcha que Ohme sostiene,

el bisonte resplandece.
Me he esforzado en sus patas y en hacer oír
la sombra de su rojo sangre.

Un poco más, un poco más, y será una presencia,
así dicen.

Mi cansancio es triste
cuando suelto la espátula de hueso.
Ohme es feliz porque ha aprendido el sonido
del color.
¿Soy sólo yo?
¿Sólo yo siento en mi estómago la ausencia?

Me he convertido en un pintor de ausencias.
No soy el animal, el animal no es.
Vivo para esta hecatombe:
buscar el lugar anterior al mundo,
como perro lobo que aúlla en la noche.

                                                              a los pintores del Paleolítico




*Paulina Vinderman (Buenos Aires-Argentina, 1944). Poeta, traductora. Primer Premio Municipal Ciudad de Buenos Aires, Premio Academia Argentina de Letras, Premio Cittá de Cremona (Italia), Gran Premio de Honor Fundación Argentina para la Poesía y el Premio Esteban Echeverría. Publicó: Rojo junioBulgariaEl muelleBote negro y La epigrafìsta, reunidos en las antologías: El vino del atardecer,  TransparenciasLos gansos salvajes, etcétera.


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