martes, marzo 01, 2016

Ted Hughes: Poemas con animales



Los siguientes poemas han sido extractados de la revista Hablar de poesía: http://hablardepoesia.com.ar/numero-31/capturar-animales/

 (Traducción de Diego Alfaro Palma y Alejandro Crotto)

Los caballos

Subí a través del bosque en la hora oscura antes del alba.
Un aire amenazante, una quietud de hielo;
ni una hoja, ni un pájaro:
un mundo hecho de escarcha. Llegué a lo alto del bosque
donde creaba al respirar figuras retorcidas en la luz de hierro.
Pero drenaban ya la oscuridad los valles
y luego –ennegreciendo los vestigios grises– en la linde
del claro se abrió el cielo. Y vi entonces los caballos.
Enormes en la espesa niebla –diez en total–
quietos como menhires. Respiraban inmóviles,
sus crines lacias, sus precisos cascos angulados,
sin hacer ningún ruido.
Pasé a su lado. Ninguno resopló ni giró la cabeza.
Fragmentos grises, silenciosos
de un silencioso mundo gris.
Y arriba en la ladera me detuve a escuchar el vacío.
Y el lamento de un pájaro mostró su filo en el silencio.
De a poco era posible percibir detalles. Luego
brotó naranja, rojo el rojo sol
en silencio, y rompiendo desde el centro una rasgada nube,
sacudió el fondo abierto, hizo ver el azul
y los grandes planetas suspendidos.
Yo volví,
tropezando en la fiebre de mi sueño, hacia el bosque
desde las cimas encendidas,
a donde estaban los caballos. Ahí seguían,
ahora humeando y brillantes en la luz,
sus lacias crines pétreas, sus cascos delicados
conmoviéndose en el deshielo mientras todo alrededor
fulguraba en los fuegos de la escarcha. Pero seguían en silencio.
Ninguno hizo un sonido,
con sus cabezas suspendidas, sin apuro, igual que el horizonte,
muy arriba del valle, bajo los altos rayos rojos.
En las calles ruidosas, a través de los años, las personas,
ojalá pueda siempre recordar este sitio solitario
entre los rayos y las nubes rojas, donde escuché los pájaros,
donde escuché durar los horizontes.



The Horses //I climbed through woods in the hour-before-dawn dark./ Evil air, a frost-making stillness,// Not a leaf, not a bird-/ A world cast in frost. I came out above the wood// Where my breath left tortuous statues in the iron light./But the valleys were draining the darkness// Till the moorline -blackening dregs of the brightening grey-/ Halved the sky ahead. And I saw the horses:// Huge in the dense grey ten together/ Megalith-still. They breathed, making no move,// With draped manes and tilted hind-hooves,/ Making no sound.// I passed: not one snorted or jerked its head./ Grey silent fragments// Of a grey still world.// I listened in emptiness on the moor-ridge./ The curlews tear turned its edge on the silence./ Slowly detail leafed from the darkness. Then the sun/ Orange, red, red erupted// Silently, and splitting to its core tore and flung cloud,/ Shook the gulf open, showed blue,/ And the big planets hanging/ I turned// Stumbling in a fever of a dream, down towards/ The dark woods, from the kindling tops,// And came the horses./ There, still they stood,/ But now steaming, and glistening under the flow of light,/ Their draped stone manes, their tilted hind-hooves// Stirring under a thaw while all around them/ The frost showed its fires. But still they made no sound./ Not one snorted or stamped,// Their hung heads patient as the horizons,/ High over valleys, in the red levelling rays// In din of the crowded streets, going among the years, the faces,/ May I still meet my memory in so lonely a place// Between the streams and the red clouds, hearing curlews,/ Hearing the horizons endure.



El oso

En el abierto, vasto, dormido ojo de la montaña,
el oso es un destello en la pupila,
listo para despertar
y enfocar al instante.
El oso está pegando
el principio al final
con pegamento de hueso humano
en su sueño.
El oso está cavando
en su sueño
a través del muro del universo
con el fémur de un hombre.
El oso es un pozo
demasiado profundo para brillar,
donde tu grito
está siendo digerido.
El oso es un río
donde la gente al agacharse a beber
se ve a sí misma muerta.
El oso duerme
en un reino de muros.
En una red de ríos.
Es el balsero
al mundo de los muertos.
Su precio es todo.



The Bear // In the huge, wide-open, sleeping eye of the mountain/ The bear is the gleam in the pupil/ Ready to awake/ And instantly focus.// The bear is glueing/ Beginning to end/ With glue from people’s bones/ In his sleep.// The bear is digging/ In his sleep/ Through the wall of the universe/ With a man’s femur.// The bear is a well/ Too deep to glitter/ When your shout/ Is being digested.// The bear is a river/ Where people bending to drink/ See their dead selves.// The bear sleeps/ In a kingdom of walls./ In a web of rivers.// He is the ferryman/ To dead land.// His price is everything.
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