lunes, octubre 12, 2015

Wallace Stevens: Notas para una ficción suprema II

Después de un brillo de la luna, decimos 
que no necesitamos de ningún paraíso, 
que no necesitamos himno seductor alguno.

Es verdad. Esta noche las lilas magnifican
la fácil pasión, el amor siempre presto
del enamorado que tenemos dentro y aspiramos

Un olor que no evoca nada, absoluto.
En plena mitad de la noche nos encontramos
con el olor purpúreo, la abundante floración.

El enamorado suspira como por la dicha accesible,
que puede al aspirar llevar dentro de sí,
poseer en su corazón, ocultar y conocido nada.

Porque la fácil pasión y el amor siempre presto
son de nuestro nacimiento terreno y de aquí y ahora
y de donde vivimos y de todas las partes en que vivimos,

como en la nube cimera de una noche-tarde de mayo,
como en el valor del hombre ignorante,
que canta según el libro, en el ardor del docto,
que escribe

el libro, ardiendo en deseos de otra dicha accesible:
las fluctuaciones de la certidumbre, el cambio
de grados de percepción en la oscuridad del docto.

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After a lustre of the moon, we say
We have not the need of any paradise,
We have not the need of any seducing hymn.


It is true. Tonight the lilacs magnify
The easy passion, the ever-ready love
Of the lover that lies within us and we breathe


An odor evoking nothing, absolute.
We encounter in the dead middle of the night
The purple odor, the abundant bloom.


The lover sighs as for accessible bliss,
Which he can take within him on his breath,
Possess in his heart, conceal and nothing known.


For easy passion and ever-ready love
Are of our earthy birth and here and now
And where we live and everywhere we live,


As is the top-cloud of a May night-evening,
As in the courage of the ignorant man,
Who chants by book, in the heat of the scholar,
who writes.


The book, hot for another accessible bliss:
The fluctuations of certainty, the change
Of degress of perception in the scholar's dark.

 *Wallace Stevens: E.E.U.U., Pennsylvania, 1879-Connecticut, 1955). Traducción de Javier Marías.
**VII poema de la Serie "Debe cambiar".

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