jueves, septiembre 02, 2010

Belén Iannuzzi: Acerca de Karateca, de la poeta Clara Muschietti*

Agradecemos a las poetas Clara Muschietti y Belén Iannuzi por habernos autorizado a publicar en este blog del amasijo, el texto de esta reseña, cuyo destinatario era el diario Crítica, que, por razones de público conocimiento, no llegó a ser publicado.

Al igual que en aquella relación sempiterna entre la poesía y la música, los versos del último libro de poemas de Clara Muschietti irrumpen, costumbristas y contemporáneos, en un “Bajo Belgrano” versión siglo veintiuno: “Un camión descarga lácteos en un mercadito/ los hombres hacen fuerza/ el chino del mercado da instrucciones/ yo pienso en la cadena,/ en la cadena alimentaria de las cosas (…)”, para volverse personales, propios: “En qué franja del mundo estoy/ en la que hace qué/ en la que cree en qué/ en la que piensa jamás en qué". Indagan, buscan respuestas, certezas, acerca de la identidad luego del amor, sobre aquellas mujeres que “tenemos el corazón entero pero golpeado en alguna parte”.
Muschietti encuentra una voz propia, particular: Karateka es un viaje a la semilla, al interior de “yo” y de “nosotras”, es decir, de todas y cada una que el yo poético fue, como matrioskas de sí misma. “Adentro de cada persona/ hay otra persona/ que piensa más o menos lo mismo/ pero en otro idioma”. Con reminiscencias formales y temáticas a la obra poética y narrativa de Sylvia Plath (la salud, el dolor, las fuerzas que crecen en el interior de una mujer, el corazón como un ente autárquico), la autora construye un extenso poema, articulado en dos corpus (“Taquicardia” y “Karateka”), no de desamor sino del tiempo después del amor. Y oscila entre la salud y la enfermedad; busca modos de curarse porque, definitivamente, quiere curarse. Experimenta el sinsentido, la indeferencia ante las cosas, el desánimo, la necesidad imperiosa de que el duelo del amor que se fue concluya con celeridad, que aparezca algo para sanar, para ser, para estar. Con referencias ineludibles a la obra de Viel Temperley, principalmente a “El nadador” -el primer libro de poesía de Clara Muschietti se llama La campeona de nado-, Muschietti convierte lo particular en universal, como los poetas indispensables.
*Para más datos sobre la poeta, podés entrar en: bailarpegados.blogspot.com
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