jueves, agosto 05, 2010

Horacio Zabaljáuregui*: Escúchalas...


Escúchalas cantar desde el fondo de las aguas
permanecen
en el lastre del sueño
emergen en la penumbra de la vigilia
con flores muertas enredadas en el pelo,
escúchalas, te hablan,
te reclaman, en celo,
extranjeras en su deseo,
te leen el rostro, al tacto,
te echan suertes,
las heroínas en su cuadratura lunar,
te arrullan,
se derraman como sólo las mujeres,
las de tu vida,
las que guardan el mapa de la madriguera,
el itinerario de tu memoria,
escúchalas cantar,
ciegas como una piedra
sólo el hilo de voz,
como conviene a la pura apariencia,
a la aparición del deseo, de las mujeres,
de su itinerario en la penumbra de la vigilia,
donde otro hace el vado, el puente
en el delta del relámpago
y allí se confunden las posesiones,
basta cualquier señal:
un número en un papel que marca la página de un libro
donde se lee
"la aparición del mar en la mano que lleva la caricia
como una lámpara"
allí donde te sorprende el olvido,
y te acostumbras al eco,
al reflejo de la voz que vuelve imperceptible
en el reclamo, en la repetición, en la estampida,
escúchalas,
atado al mástil, bajo la bóveda de la noche,
a tientas, escúchalas
en el cortejo de las estaciones,
mezcladas con la sombra,
cualquier señal te haría desertar
siempre otro con esa aridez,
una marca que en la landa del sueño
prepara el tráfico, su ritual
y las verás, por fin, hacerse carne,
en la matriz de su deseo,
ménades de tu memoria,
partes por el todo,
el grial, la constelación y la tormenta
el musgo de la imagen,
la voz en la piedra.

*Horacio Zabaljáuregui. (Buenos Aires, 1955). Poeta, editor, licenciado en Letras (UBA). Publicó, entre otros libros: Fragmentos órficos (1980), Fondo blanco (1989), La última estación del mundo (2001) y Querella ( 2006). Integrante de la revista Ultimo Reino. Compilador de Relámpagos de lo invisible, edición que recoge la obra de la poeta Olga Orozco (Fondo de Cultura Económica, 1998).
**Los poemas que se transcriben pertenecen a su último libro.
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