jueves, octubre 09, 2008

Versión taquigráfica de la presentación de la Sea ante la Comisión de Cultura de la Legislatura

Los compañeros de la Sociedad de Escritoras y Escritores de la Argentina (SEA) nos han hecho llegar la versión taquigráfica de la reunión llevaba a cabo el lunes 29 de septiembre en la Comisión de Cultura de la Legislatura Porteña, en la que la Sea expuso su proyecto de pensión del escritor (“Régimen de Reconocimiento a la Actividad Literaria de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires”), que transcribimos a continuación (les recuerdo que los legisladores no accedieron al pedido de la SEA de fijar una fecha para darle al proyecto despacho definitivo y en su lugar pantearon una ronda de consultas --es decir, nos mandaron al freezer--.
El texto es largo, sí, pero recomendamos leerlo, porque no tiene desperdicios: deténganse sobre todo en los argumentos que da la diputada Teresa De Anchorena, de la Coalición Cívica --funcionaria en el sector de Cultura de diferentes administraciones (sic!)-- para "pelotear" el proyecto de pensión y, así, enfriar las cosas y mandarnos, a todos los escritores, al muere. Lean también, lo que le responden, muy acertadamente, los escritores Susana Murguía y el Señor López.
Eso sí, lo que no van a poder leer es el pensamiento de la diputada Marta Varela, del Pro, porque estuvo muda durante toda la sesión: quizá no se animó a verbalizar sus malos pensamientos contra el proyecto de la SEA, para no quedar mal ante la gran cantidad de escritores presentes. ¡Vaya uno a saber!
Versión taquigráfica de la presentación de la SEA ante la Comisión de Cultura de la Legislatura
En Buenos Aires, en el salón Presidente Juan Domingo Perón de la Legislatura de la Ciudad Autónoma, a veintinueve días de septiembre de 2008, a la hora 17 y 38:
Iniciación
Presentación de un proyecto de subsidios por parte de la Sociedad de Escritoras y Escritores de la Argentina

Sra. Presidenta (Urdapilleta), diputada Frente para la Victoria: Buenas tardes a todas y a todos. Con la presencia del diputado Moscariello y de las diputadas Walsh, Varela, De Anchorena y quien les habla, Inés Urdapilleta, damos comienzo a la reunión que habíamos establecido en el encuentro pasado. Agradezco la presencia de mi amigo Pacho y la de todos los escritores y escritoras, que están aquí para acompañarnos y para acompañar este proyecto. La idea de esta reunión es que los miembros de la Sociedad de Escritores nos pongan en conocimiento de su proyecto e inquietudes. Los que quieran hacer uso de la palabra, pueden hacerlo. Los voy a ir anotando para darles la palabra. Les pido a las personas que expongan que digan su nombre y apellido, así sabemos con quién estamos hablando.
Sra. Graciela Aráoz (Presidenta de3 la SEA). Pido la palabra. Buenas tardes. Mi nombre es Graciela Aráoz y quiero hacer una aclaración. En el temario dice que un grupo de escritores va a venir a exponer esta tarde. En realidad, no somos un grupo de escritores, sino que somos la Sociedad de Escritoras y Escritores de la Argentina –SEA–, que tiene aproximadamente 700 escritores asociados, la mayoría de la Ciudad de Buenos Aires, pero también de todo el país. Tenemos delegaciones en Neuquén, en Chaco y en Santa Fe y están en vías de formación, ya muy desarrollada, las delegaciones de las ciudades de Tucumán y de Córdoba.
Hecha esta aclaración, voy a comenzar leyendo los fundamentos del proyecto. “La cultura es la columna vertebral de una sociedad y lo que permanece de ella son las obras que definen sus características, su originalidad. El sello de sus creadores constituye la idiosincrasia de un pueblo. No hay futuro si se abandona a quienes abonan con su arte el destino común.
La mayoría de los escritores se dedica a esta tarea después de duras jornadas de trabajo en otros oficios ajenos a la actividad artística. Muchos otros se hallan desocupados y sólo una mínima parte de ellos puede dedicarse plenamente al trabajo en ámbitos afines a su actividad específica.
Por otra parte, la mayoría de los escritores se ve obligada a pagar de su bolsillo las ediciones de sus obras; carece de la cantidad y calidad de subsidios necesarios para desarrollar sus actividades y no goza tampoco de la difusión de su trabajo en los medios de comunicación masiva, ocupados casi siempre en las modas culturales rentables.
Por no tener una relación de dependencia laboral clara, carecen de beneficios jubilatorios y de servicios sociales que les brinden cobertura médica. Muchos escritores se hallan en situaciones de indigencia, al punto de que muchos de ellos, conocidos por la importancia de sus obras, se vieron necesitados de solicitar, por intermedio de la Sociedad de Escritoras y Escritores de Argentina –SEA–, una caja de alimentos que retiraban mensualmente para paliar así su precaria situación.
Esta situación reciente de la cultura de un pueblo socava los cimientos de su creatividad, oscurece su futuro. La desidia con la que se trata a los artistas es un reflejo de la opinión que una sociedad tiene de sí misma. Muchos escritores carecen de la mínima posibilidad de valerse por sí mismos al llegar al ocaso de sus vidas, y otros tantos han muerto en la indigencia y el olvido.
Este proyecto tiene como finalidad trascendente enervar la situación expuesta y proveer a los escritores de una herramienta que los defienda de la injusta situación en la que se hallan. Es un deber ineludible del Estado defender y auspiciar a los creadores. En muchas provincias argentinas, como Santiago del Estero y Salta existen antecedentes legislativos –en el proyecto figuran los números. La Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el distrito más rico del país, no puede desinteresarse de los que producen cultura, como es el caso de los escritores”. Estos son los fundamentos que figuran en el proyecto. Quiero agregar el proyecto de creación del Régimen de Reconocimiento a la Actividad Literaria de la Ciudad de Buenos Aires.
Señoras y señores diputados: ese libro que hemos dejado ante ustedes, Palabra viva. Textos de escritoras y escritores detenidos desaparecidos y víctimas del terrorismo de Estado, Argentina 1974-1983, es el resultado de uno de los objetivos que nuestra entidad estableció, que es la deuda con nuestros colegas desaparecidos. Ahora pretendemos hacer algo por nuestros colegas mayores y para eso es este proyecto de creación del Régimen de Reconocimiento a la Actividad Literaria en la Ciudad de Buenos Aires. Para esto, señoras y señores diputados, necesitamos de la ayuda de cada uno de ustedes.
Este proyecto no nace de una teoría, sino que es producto de una realidad práctica y palpable: ver con inmenso dolor en qué condiciones precarias nuestros colegas llegaban y llegan al fin de sus vidas. Aquí no elucubramos, reitero: la propia realidad nos llevó a impulsar este proyecto que le presentamos al diputado Elvio Vitali, amigo de la SEA, integrante de nuestro Consejo Asesor y amigo de los escritores. Él apoyó a la SEA desde su misma fundación, ofreciéndonos el auditorio de la librería Ghandi para realizar nuestro Café de la SEA. Por él pasaron, prácticamente, todas y todos los intelectuales de la Ciudad de Buenos Aires, de muchas provincias argentinas y también del extranjero. Fue un lugar de reflexión y de encuentro en un momento en que la Argentina vivía una crisis profunda.
El Café de la SEA dejó un sello que ahora continúa en nuestro propio auditorio que lleva el nombre –a modo de homenaje– de uno de los grandes poetas de nuestro país y que, lamentablemente, también murió en la pobreza, me refiero al correntino Francisco Madariaga.
Como decíamos, no nos costó convencer a Elvio, porque él conocía perfectamente el mundo del libro, tanto en su vertiente literaria como en la comercial. Tuvimos varias reuniones con él y con sus asesores. También se realizaron interconsultas con el ANSES, y los asesores de este organismo junto con los asesores de Frente para la Victoria lograron mejorar el proyecto presentado por nosotros.
Esta creación del Régimen de reconocimiento a la actividad literaria en la Ciudad de Buenos Aires tiene como figura jurídica el subsidio, cuyas características son: mensual, vitalicio y no contributivo, lo que evidencia que no entra en el régimen previsional. Su origen reside, precisamente, en la ausencia de contribuciones previsionales que caracteriza a la actividad del escritor, algo propio de ella y que ni siquiera puede ampliarse a la situación de los llamados trabajadores por cuenta propia. Así son las cosas.
El escritor que ha sido acompañado por el éxito comercial o, en su defecto, que complementó su labor literaria con otras actividades no tendrá preocupaciones al terminar su vida activa. Pero, una porción de nuestros escritores –entre ellos existen grandes creadores–, no cuentan ni con una cosa, ni con la otra. Para ellos, se ha concebido este proyecto que tiene los siguientes antecedentes legislativos –los nombré anteriormente–: Santiago del Estero, Salta, Jujuy y recientemente las provincias de Entre Ríos y Santa Fe, todas ellas han sancionado leyes que otorgan este beneficio. Sabemos que el abismo que existe entre las economías de estas provincias con la de la Ciudad de Buenos Aires es insalvable.
Si este proyecto fuera aprobado –como esperamos– beneficiaría a todas y todos los escritores de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires que cumplan con los requisitos dispuestos en esta ley, estén o no agremiados a la SEA.
A los efectos de tener un relevamiento de la posible población beneficiaria, la SEA realizó un empadronamiento. Aclaro que este empadronamiento tenía preguntas sobre las posibles pensiones o jubilaciones que el empadronado tuviere y, por supuesto, el empadronado contestaba si cumplía con los requisitos que en esta ley se establecen para acceder a este beneficio.
Al realizar dicho empadronamiento, confeccionamos un cuadro que contiene: cantidad de empadronados, monto del subsidio, monto mensual y monto anual. Del mismo, se deducen los siguientes datos: empadronados con monto total: 37, el monto del subsidio sería de 1.750 pesos, lo que mensualmente daría una cifra de 64.750 pesos y anualmente 777 mil pesos. Para los empadronados con monto parcial: 57, establecimos un promedio de 875 pesos, lo que daría un monto mensual de 49.875 pesos y un monto anual de 598.500 pesos. Es decir, que para el total de 94 empadronados, nos daría un monto total anual de 1.375.500 pesos.
Considerando el presupuesto de la Ciudad de Buenos Aires, podemos advertir que esta cifra exigua para su monto solucionaría la problemática de quienes han trabajando y trabajan sin descanso, aportando a la sociedad obras que enriquecen el patrimonio cultural de la Ciudad y que muchas veces trascienden la frontera. Recordemos que el 6 por ciento del Producto Bruto Interno de la Ciudad es producido por las industrias culturales.
Con este régimen de reconocimiento, la Ciudad estaría devolviendo a sus creadores una pequeña porción de todo lo que éstos aportaron a lo largo de su vida. Es sabido que toda distribución de algo que es escaso, es injusta, pero lo más injusto de todo es la no distribución de nada.
Señoras y señores diputados: por supuesto que la SEA está abierta a cualquier cambio, modificación o mejora que este proyecto pudiera necesitar para que pueda obtener un dictamen favorable. De esta manera, esta población de escritores para quienes lo estamos solicitando se vería beneficiada.
Mis compañeros de la Comisión Directiva –que están aquí presentes– y yo, quedamos a su disposición para esclarecer cualquier duda u objeción que puedan necesitar que les aclaremos. Muchas gracias. (Aplausos.)

Sra. Presidenta (Urdapilleta).- Gracias, Graciela. Queda abierta la posibilidad de hacer uso de la palabra a cualquiera de los escritores o escritoras.

Sr. Córica, escritor: En principio, el planteo de la SEA, el proyecto que presentó el diputado Elvio Vitali, creo que encaja perfectamente respecto del problema general. Me gustaría aportar…

Sra. Presidenta (Urdapilleta).- ¿Puede decirnos su nombre?

Sr. Córica.- Soy Juan Carlos Córica.

Sra. Presidenta (Urdapilleta).- Gracias.

Sr. Córica: Creo que se le puede agregar algún elemento que, eventualmente, tal vez funcionaría como una especie de Plan B si hubiera ciertas restricciones de presupuesto. Algunos de nosotros tenemos la posibilidad de acceder a una jubilación mínima, porque hemos aportado como autónomos pero, obviamente, lo hemos hecho por el mínimo valor, por razones que están bien planteadas en la fundamentación del proyecto. Yo saqué una cuenta muy gruesa: aproximadamente el 40 por ciento estaría cubierto por lo que nos corresponde por derecho de aporte, y el otro 60 por ciento sería lo que vendría del presupuesto de la Ciudad de Buenos Aires. Me parece que eventualmente esto es algo a tener en cuenta según se presenten las condiciones de discusión, que creo que no tienen ningún hueco y ningún elemento que no sea justificado porque, evidentemente, el trabajo que nosotros hacemos es muy positivo para la Nación, mucho más en los momentos de crisis. Lo que hace nuestra reflexión o nuestro trabajo es esclarecer o poner algunos elementos en evidencia, porque también hay que reconocer que nosotros no tenemos un trabajo rentado, ya que muchas veces no hablamos de lo que quieren que hablemos. Entonces, parte de nuestra marginalidad es lo que después recibimos al final de nuestro tiempo formal –llamémosle así–, porque nosotros no vamos a dejar de escribir a los 65 años –vamos a seguir haciéndolo–, pero cada vez más estamos necesitando contar con subsidios directos o indirectos. El que escribe, para escribir en serio, tiene que dedicarse a tiempo completo. Por lo tanto, todos buscamos algún sistema a veces comprometido y muy poco seguro como para que mantengamos la capacidad de sostener a nuestra familia y también a nosotros. Me parece que el planteo del proyecto que presentó en su momento Elvio Vitali es muy redondo, muy claro, y creo que no debería haber ninguna razón en contra. Pero eventualmente habría que considerar una alternativa por si las condiciones de discusión fueran negativas.
Sr. O’ Donnell, escritor: Señora presidenta, amigas y amigos: quiero decir qué es la SEA. La SEA es una institución joven, que nació hace poco tiempo para cubrir un vacío que no ocupaba la tradicional SADE, que más bien está ligada a un aspecto de prestigio académico, de alguna manera, de la literatura. En cambio, la SEA es una organización típicamente gremial. Es decir, creo que es importante que los escritores hayan empezado a considerarse a sí mismos trabajadores y, por lo tanto, merecen tener una representación gremial, que es la SEA. Esto que estamos tratando hoy de alguna manera es una clara manifestación de un funcionamiento gremial, que hace a la posibilidad de atender a las necesidades de los escritores, sobre todo, cuando llegan al otoño de sus vidas y, como sucede con bastante frecuencia, no tienen otras posibilidades de subsistir. En ese sentido, creo que la iniciativa es de una extraordinaria concepción. O sea que verdaderamente hace una elemental justicia con una actividad tan importante de la Argentina, como es la de las escritoras y los escritores. Por supuesto, enfrenta muchas dificultades en el sentido de que es un momento de restricciones presupuestarias. Es un momento en el que muchos motivos racionales podrían ponerle palos en la rueda al avance de este proyecto, pero creo que seguramente con la mejor buena voluntad de todas las partes se puede llegar a acuerdos que hagan esto viable. Creo que eso va a ser algo que se va a imponer con el propio peso de la justicia del pedido. Es muy importante que sea la Comisión de Cultura de la Legislatura la que de alguna manera dé el paso inicial, sabiendo que después habrá que enfrentar otros momentos difíciles, como en la Comisión de Presupuesto, pero contará con el aval de ustedes en una comisión constituida por gente de mucho predicamento en la cultura argentina. Considero que seguramente eso va a ser positivo y, por otra parte, prácticamente me parece inevitable. Recién conversaba con mi amiga Teresa De Anchorena y me sugirió algo que le voy a robar y que seguramente iba a decir después. La intención es que, además, se incorpore a este proyecto la idea de que los escritores que entran en este sistema, a su vez, otorguen servicios: por ejemplo, yendo a dar clases a las escuelas o ese tipo de cosas, que también sean parte no sólo de un derecho sino también de obligaciones de escritoras y escritores con relación a escuelas municipales, etcétera; que formen parte del compromiso entre el Ejecutivo y el Legislativo de la Ciudad de Buenos Aires y el gremio de escritores.

Sr. Eduardo Mileo (SEA): Buenas tardes. Mi nombre es Eduardo Mileo y soy secretario general de la SEA. Quiero recalcar algunos aspectos del proyecto presentado y la situación de los escritores en cuanto al mismo. En primer lugar, quiero destacar que los escritores y los artistas en general somos creadores de riqueza, que luego no nos es redistribuida. Es decir, el hecho de que un escritor o un artista no cobre un salario implica que la sociedad de algún modo no está reconociendo su trabajo, a pesar de que le es requerido. Siempre respondo ante la objeción de que los escritores no aportamos a ninguna caja de jubilaciones, cosa que es cierto y es vox populi; además, es el motivo por el cual presentamos este proyecto. Si aportáramos, no tendríamos necesidad de presentar ningún proyecto ni de estar hoy aquí.
La argumentación es la siguiente. Ustedes, legisladores de la ciudad, realizan un trabajo que les es requerido por la sociedad y para el cual ésta les paga un salario, del cual les retira un porcentaje para su jubilación. Un escritor también realiza un trabajo que le es requerido por la sociedad, porque ésta requiere literatura, música, artes plásticas, cine, actividad artística. Sin embargo, este trabajo no es remunerado por la sociedad, por lo cual se puede deducir que los escritores aportamos el 100 por ciento de nuestro salario, pero a ninguna caja.
La actividad artística de algún modo es, además, la creadora de la Ciudad de Buenos Aires. Esta ciudad no es como Río de Janeiro, que tiene grandes playas y realiza fabulosos carnavales, etcétera, para atraer al turismo. La Ciudad de Buenos Aires se fundamenta como mito en la actividad de sus artistas
, se fundamenta en su música y en su literatura.
Es decir, esta creación de riqueza de la cual formamos parte todos los artistas debería tener alguna repercusión en nuestro modo de vida; de alguna manera se deberían acercar recursos para que ningún escritor se muera de hambre, para que ningún artista llegue a la edad madura sin tener fondos con que subsistir. Independientemente de que ninguna persona debería llegar a esa edad sin tener vivienda, alimentación, salud o educación, del mismo modo, los que formamos parte de la cultura creemos que esto nos es dable: nos son dables las generales de la ley.
Quiero remarcar que la cultura –o la parte que nos toca dentro de ella– necesita de subsidios para fomentar sus actividades. Los artistas necesitamos subsidios para fomentar nuestras actividades porque, como dijo Graciela, la mayoría de nosotros no vive del trabajo de artista, aunque lo realizamos de una manera casi profesional.
Solamente quería hacer hincapié sobre estos temas. (Aplausos)

Sra. Fidanza, escritora: Mi nombre es Yolí Fidanza. Como ven, soy una escritora mayor, y eso es lo que quiero recalcar: el desamparo en el que estamos los escritores mayores. Sigo creando igual que siempre, pero no tengo modo de seguir publicando. ¿Por qué? Muchos de mis libros se publicaron con créditos del Fondo Nacional de las Artes, pero a partir de los 65 años –es decir, desde hace dos años– el Fondo no da más créditos a los escritores mayores. Por lo tanto, tengo diez libros publicados y cuatro o cinco inéditos que creo que nunca podré publicar, a no ser que use lo que me dé el Gobierno de la Ciudad para invertirlo en seguir publicando mis libros. Este no es un problema personal, sino que es de todos los escritores mayores. Gracias. (Aplausos.)

Sr. Jopia, escritor: Mi nombre es Eduardo Jopia y soy ciudadano de la Ciudad de Buenos Aires. El proyecto que tienen los compañeros de la SEA –que ha sido discutido, ampliado, debatido nuevamente y aprobado en una asamblea en la que todos los afiliados hemos decidido apoyarlo y seguir con él– ya dio toda una vuelta dentro de ese ámbito. Hoy les toca a ustedes, diputados de la ciudad, llevarlo adelante. ¿Por qué deben llevarlo adelante? Porque es una de las ciudades en las que, como aclararon bien, hay un monto determinado para la cultura, y la cultura es algo importante. No se puede decir “vamos a ayudar a los escritores” y, de golpe, no darles nada. Llegó el momento en el que ustedes tienen que aprobar el proyecto de la SEA en comisión, porque es una discusión que hemos dado paso a paso. Este proyecto fue reforzado en una asamblea, en la que decidimos ratificarlo. Creo que el trabajo de los escritores y el de la comisión de la SEA ha sido importante. Por eso quiero que ustedes tomen la posta y sepan que, si salimos de acá, iremos a la Comisión de Presupuesto. El trabajo de ustedes es apostar a esto, porque la obra del escritor es simple. En toda la Ciudad de Buenos Aires aparece la siguiente frase: “No hay ciudad sin poesía”. Yo diría “No hay ciudad sin escritores”. Eso es lo que hay que tomar en cuenta. (Aplausos.)

Sra. Presidenda (Urdapilleta).- ¿Alguien más quiere hacer uso de la palabra?

Sr. Horvath, escritor: Lo que voy a decir nada tiene que ver con el tema: he observado que una legisladora está hablando permanentemente por teléfono en lugar de prestar atención a lo que están diciendo los compañeros.

Sr. Mileo (SEA): Pido la palabra para hacer una aclaración. Quiero remarcar que nosotros estamos abiertos a cualquier sugerencia o propuesta que sobre el proyecto quieran hacer los legisladores, incluso a discutir algún cambio, si es que el mismo beneficia la ida del proyecto al recinto. Si nosotros vemos que existe preocupación por darle un dictamen favorable, queremos discutir todas las propuestas e, incluso, opiniones adversas o cambios que los legisladores crean que son necesarios para llevarlo adelante.
Queremos que el proyecto avance. Estamos dispuestos a discutir. Si es necesario venir a una reunión la semana que viene, vendremos para discutir todas las propuestas que surjan. Si es necesario venir todas las semanas, vendremos todas las semanas, pero queremos que el proyecto salga adelante porque queremos paliar la situación de nuestros compañeros y que esto no suceda más. (Aplausos.)

Sra. Presidenta (Urdapilleta).- Tiene la palabra la diputada Saya.

Sra. Lidia Saya (dipuatada por el Pro): Señora presidenta: el año pasado con el diputado Vitali se discutió este proyecto. El año pasado hubo una investigación en relación con el área de cultura del Ejecutivo de la ciudad, es decir, respecto de todas las políticas culturales o las enfocadas al sector de escritores. Los amigos que están presentes aquí nos podrán decir todo lo que está presupuestado, si está bien presupuestado y si sigue en pie. Me refiero a los concursos y a los premios para el sector. Digo esto porque va a ser parte de la información que, seguramente, vamos a tener que requerir al área de Cultura. En realidad, esta es una pregunta operativa que le hago a la presidenta: ¿cómo sigue la discusión? Porque así como ellos vinieron hoy, podría venir gente del área de cultura del Ejecutivo actual para evaluar los recursos con los que se cuenta, a lo que hay que agregar que justamente está por comenzar la discusión del presupuesto. El sector de los escritores tiene premios especiales –que son subsidios vitalicios–, lo cual seguramente va a influir en una decisión de estas características. Pero así como vinieron ustedes en el día de hoy, podría venir gente del área de Cultura del Ejecutivo a traernos información para que, entre todos, podamos ver si un proyecto de estas características es viable en este momento, en función de las cuestiones claramente culturales que plantea el sector –está clarísimo que toda la comisión acompañará–, sumado a las cuestiones presupuestarias que seguramente son las que enfocaba usted, cuando decía que podemos discutir, agregar o sacar ítems.
Es la presidenta la que maneja la cuestión operativa de este proyecto.

Sra. Presidenta (Urdapilleta).- Se ha requerido a la anterior Secretaria de Cultura informes sobre el proyecto. La verdad es que todavía no hemos tenido respuesta. Estamos trabajando sobre el presupuesto anual de los premios, pero quiero aclarar que el proyecto no se refiere a premios, sino a reconocimiento a la actividad. Digo esto para que quede en claro. Sabemos que los premios existen a nivel nacional.
Este es un proyecto…

Sra. Lidia Saya.- Lo pienso como una política global para el sector…

Sra. Presidenta (Urdapilleta).- Correcto.
Este proyecto se confunde con un régimen jubilatorio. Por un lado lo es, en la medida en que se subsidiaría a personas de 60 y 65 años y sería vitalicio. Se confunde, pero no hay aportes jubilatorios; no se contempla el aporte ni antes ni después. Es un régimen de subsidio que tiene características de régimen jubilatorio.

Sr. Oscar Moscariello (diputado por el Pro): Pido la palabra. Cuando me consultaron respecto de este proyecto, lo primero que hice fue hablar con el ministro del área, porque lo importante de un proyecto de estas características es que tenga sustentabilidad en el tiempo y, en función de eso, poder hacer el análisis presupuestario hoy. Parecería que fuera adecuado en función de los números que comprenden el universo de quienes serán los beneficiarios futuros. Me parece que, metodológicamente hablando, lo mejor que podemos hacer –y creo que la presidenta ha iniciado ese camino– es consultar, para que el Poder Ejecutivo pueda hacer una evaluación exhaustiva y, al mismo tiempo, nos dé el sustento necesario con un informe técnico. Esto nos permitirá, más allá de la decisión que a priori tengan todos los sectores representados en la Comisión de Cultura –estamos abiertos, receptivos y conceptualmente de acuerdo con el proyecto–, tener en el futuro una norma que contenga las aspiraciones de los escritores y, al mismo tiempo, ser temporalmente sustentable. Pienso que el régimen previsto para este subsidio –puede haber excepciones, porque los premios municipales están contenidos en otro subsidio– no lo hace incompatible. Habría que ver si desde el Poder Ejecutivo, desde la órbita del Ministerio de Cultura, nos dan un informe más adecuado y acabado para que no tengamos frustraciones. No queremos que, después de haber sido impulsado desde la Comisión de Cultura, quede paralizado o frenado por cuestiones que no hemos tenido en cuenta al principio, como ha sucedido con otros tantos temas que uno abraza con entusiasmo y después se ve frustrado porque quedan paralizados en algún lugar. Si la presidenta de la Comisión de Cultura ya ha iniciado el camino de pedir un informe técnico, deberíamos trabajar en los próximos días y esperar la respuesta por parte del Poder Ejecutivo. La idea es sacar la mejor norma y que, de esa manera, podamos estar todos contentos porque la decisión que toma la Legislatura es la más adecuada.

Sra. De Anchorena, diputada por la Coalición Cívica: Pido la palabra. Estuve pensando mucho sobre este proyecto. Lo di vuelta para atrás y para adelante. Realmente lo pensé bastante. También pensé mucho en las otras áreas, como por ejemplo las artes visuales y la música. Finalmente, tomé una decisión que está basada en lo siguiente. Creo que la gente de las artes, de la cultura, es el patrimonio viviente de este país. Es decir, es gente importante para este país. Si hay un escritor que tiene tres libros publicados, la ciudad debería decir: “Esta persona vale y tiene derecho a recibir un reconocimiento por lo que ha hecho durante toda su vida”. Estuve analizando la cifras, y creo que 1 millón 370 mil pesos en el presupuesto de la ciudad no es mucho dinero. Hay otras áreas que también deberían recibir el reconocimiento de patrimonio viviente. Y digo “patrimonio viviente” porque lo tomé de Japón, donde a la gente mayor que ha hecho aportes a la cultura se la considera patrimonio viviente, como si fuera un monumento. Además, la edad es algo que se valoriza. Yo apoyo este proyecto, pero diré qué temas me crean algunas dudas. En primer lugar, quizás otras organizaciones de escritores tendrían que estar en el jurado, como por ejemplo la SADE; no sé si hay otras más. En segundo lugar, para que este proyecto pueda hacerse realidad y, al mismo tiempo, otras áreas reciban esta promoción, creo que habría que hacer un número cerrado. Por ejemplo, 80 ó 90, y que la cifra sea cerrada. Como dijo Pacho O’Donnell –lo conversamos antes de que empezara esta reunión– se tendría que armar un programa para escritores y ciudadanos jóvenes de la ciudad. ¡Qué privilegio es para un chico que va a una escuela de la ciudad conocer a un escritor y poder hablar con él! El programa podría llamarse “Los escritores y los niños de la ciudad”. Sería un bellísimo programa cultural. Estoy segura de que los escritores querrían asociarse a él y enriquecería mucho la vida de los chicos; los podría marcar. Sería una contraprestación por esta pensión o subsidio que van a recibir. Podrían ir a las escuelas y el que reciba más dinero, iría más veces. El programa se podría armar entre los miembros del jurado para presentarlo en el Ministerio de Cultura. También podría hacerse lo mismo con los pintores y con los artistas de artes visuales. La idea es que los creadores interactúen con la gente más joven de esta ciudad. Si hubiera que hacerles contratos a los escritores para que fueran a las escuelas, tal vez tendríamos un número menor, pero no mucho menor. Podríamos tomarlo como un programa cultural. Por otro lado, un número cerrado alentaría y daría seguridad al gobierno en las previsiones presupuestarias y tal vez se podrían agregar otras áreas de la cultura. Por último, no sé si quedó claro que aquellos escritores que tienen premios no cobrarían este subsidio, según este proyecto de ley. Es importante saber eso. Es decir, que de alguna manera sería como un reconocimiento que va en paralelo con el de los premios, pero no lo sustituye ni se agrega. Esta es mi posición. Muchas gracias.

Sra. Presidenta (Urdapilleta).-
Señora: ¿quiere agregar algo?

Sra. Colombo, escritora: No entiendo qué tienen que ver los pintores y los músicos, que están en una situación mucho mejor que la de los escritores, pero esa no sería la cuestión. ¿Qué tienen que ver los escritores con las otras áreas? La diputada decía que quien reciba un subsidio ofrezca una contraprestación. Estamos hablando de un reconocimiento
de gente de más de sesenta años, es decir, que el escritor tendría que seguir trabajando para recibir este reconocimiento. (Aplausos.)

Sra. De Anchorena.- ¿Puedo contestarle, señora presidenta?

Sra. Presidenta (Urdapilleta).- Sí, diputada.

Sra. De Anchorena.- Lamento que no me haya entendido. Espero que su caso no sea el de todas las personas. Voy a decirlo nuevamente: estoy a favor de este subsidio. Creo que el número tendría que estar acotado. También creo que otras áreas de la cultura…

- Murmullos en la sala.

Sra. De Anchorena.- Señora: ¿quiere que le explique?

Sra. Colombo.- Sí, diputada.

Sra. De Anchorena.- Porque si entendió, no le explico. Decía que otras áreas de la cultura también tendrían que ser merecedoras de este subsidio. Con relación al tema que usted llamó “contraprestación”, sería de alguna manera un programa donde los escritores que, por supuesto, estuvieran en buen estado de salud puedan ir a las escuelas. Estoy segura de que muchos escritores estarían muy contentos de tener contacto con los chicos de la Ciudad y poder transmitir su experiencia y su arte.

- Murmullos en la sala.

Sra. Presidenta (Urdapilleta).- Vamos a poner un poco de orden. Tiene la palabra la diputada Walsh.

Sra. Walsh, diputada por Nueva Izquierda:
Creo que muchos saben que soy hija de un escritor, pero seguramente pocos saben que soy hija de una poeta. Entonces, mucho de lo que se ha expresado aquí forma parte de la historia de mi vida: pobreza, necesidades y preocupaciones atadas a la posibilidad de ser también creadores. Considero que este proyecto es absolutamente justo. Además, quería decirles, por su intermedio, señora presidenta, a las escritoras y escritores que, más allá de que como legisladora valoro la capacidad que tienen de transmitirnos esto –incluso estarían dispuestos a pensar cambios en el proyecto–, la verdad es que yo a este proyecto no le cambiaría absolutamente nada, señora presidenta, porque creo que así está bien. (Aplausos.) El proyecto está bien escrito, porque su autor, el legislador Elvio Vitali, se había tomado la molestia de hacerlo bien; él sabía realmente de lo que estaba hablando. Su vida lo había puesto en contacto fructífero con lo que significa esta forma de vida de tantas personas pero, además, está pensado para la Ciudad de Buenos Aires. La verdad es que hay que decirlo: fíjese, señora presidenta, se han ocupado de esto las provincias de Salta, Santiago del Estero, incluso, mencionaron a la provincia de Jujuy que no está en los fundamentos. Todos sabemos que esas provincias tienen tremendas necesidades. Entonces, si Jujuy se ha podido ocupar de sus escritores, ¿cómo no se puede ocupar la Ciudad de Buenos Aires, señora presidenta? Por eso, me siento obligada, y dentro de las obligaciones que siento que tengo, una de ellas es decirle a mis colegas, con todo respeto, que no estaría bien y que no sería justo perder tiempo. Porque si hablamos de lo que significa tener sesenta o sesenta y cinco años y estar en una situación injusta, deberíamos hacer todo lo posible por no retardar o retrasar la reparación.
Digo esto, porque escuché que se nos propone solicitar un informe técnico. Ya sé que usted, señora presidenta, ha hecho gestiones para tratar de no demorarnos. Respeto a quienes necesitan un informe técnico, pero yo no necesito ningún informe técnico. La verdad es que no sé que me podría contestar el Poder Ejecutivo que fuera de tanta validez para que yo, como Poder Legislativo, como legisladora, introdujera modificaciones a este proyecto. Es más, señora presidenta, muchas veces nos vienen a visitar personas que traen proyectos; a veces los proyectos son buenos, pero otras veces –como en este caso– son mejores, porque vienen y nos dicen: “hemos hecho este empadronamiento”. Sabemos que pueden ser cifras que año tras año habrá que revisar, como año tras año revisamos la Ley de Presupuesto. ¿O no la discutimos anualmente? Entonces, año tras año podemos revisarlas para ver cuál es la necesidad que tenemos, si fuéramos a establecer este régimen de reconocimiento.
Señora presidenta: este es un régimen de reconocimiento, y nos han traído las estimaciones de cuáles serían las personas que, por lo menos, en el año 2008 podrían estar comprendidas si fuéramos a avanzar. Estamos hablando de 1.750 pesos como un reconocimiento mensual, en el caso de aquellas personas que accedieran al cien por ciento del beneficio, porque no tienen otro tipo de beneficio, retiro, es decir, todo lo que se menciona en el artículo correspondiente. Incluso, estamos hablando de aquellas personas que podrían tener un ingreso parcial de 875 pesos. Recién mencionaba mi colega, la diputada De Anchorena, que estábamos pensando en aquellas escritoras y escritores que estuvieran bien de salud. La verdad es que ni siquiera somos tan generosos, porque sabemos que 1.750 pesos –cuando es el único ingreso–, está por debajo de la canasta familiar. Quiero decir que estar sano cuando uno tiene como ingreso un monto que está por debajo de la canasta familiar, muchas veces, es una demostración de gran capacidad, sobre todo, para poder alimentarse bien. En primer lugar, señora presidenta, tendríamos que considerar este proyecto y no retrasarlo. El Reglamento de la Legislatura –lo mencioné en la reunión pasada–, fija un plazo de 120 días a cada comisión para entender en los proyectos; vencidos esos 120 días, se pueden renovar esos 120 días por segunda vez. Luego, los proyectos pueden ir al recinto, porque el tiempo de tratamiento en comisión se ha cumplido. Lo que buscamos aquellos que queremos que los proyectos se puedan aprobar en el recinto y se conviertan en ley, es obtener la mayoría. Por eso, tampoco nos apresuraríamos para ir a perder una votación. Lo que sí sugeriría es hacer una consulta con el Poder Ejecutivo, pero planteando un límite de tiempo. Este proyecto es del legislador Vitali, que falleció el 16 de febrero, lo que quiere decir que el tiempo está sobradamente cumplido, en términos de lo que se tardó en esta Legislatura. Entonces, señora presidenta, lo que tenemos que dictaminar es el proyecto del diputado Vitali. Sabemos que cada uno de nosotros puede escribir un proyecto con una mayor amplitud pensando en los artistas plásticos, en los músicos, etcétera, pero lo que nos corresponde hacer –por respeto al propio diputado Vitali–, es dictaminar en este proyecto. Y este proyecto establece un régimen de reconocimiento para escritoras y escritores. Es más, este proyecto el día de mañana podrá ser tomado como precedente para ampliarlo a artistas plásticos, músicos u otros trabajadores de la Cultura.
Pero ya lo dije en la reunión pasada: no debiéramos demorar por la simple posibilidad de escribir un proyecto mejor. Estamos a fines de septiembre, principios de octubre, y los que tenemos experiencia legislativa sabemos que viene el presupuesto. O sea que, si nosotros realmente no dictaminamos rápidamente este proyecto –digámoslo con una mano en el corazón, porque todos sabemos cómo son los tiempos legislativos–, se va a caer. Y no quiero compartir esa experiencia de hacerme cargo políticamente de que se cayó el proyecto de Elvio Vitali. Es al revés: si eso fuera posible, quiero estimular para que la semana que viene o la otra podamos firmar el dictamen teniendo en la cabeza un plazo que considere este período legislativo. Porque si el proyecto pierde estado parlamentario, sabemos que Elvio Vitali no va a volver a presentarlo. Claro, va a haber legisladores y legisladoras que lo vamos a volver a presentar, pero me parece que eso no es un consuelo. Diría que el proyecto está bien escrito. Pero cuando aquí se propone tomar solamente el tema de los 90 casos y hacer un cierre, no estoy de acuerdo. (Aplausos). ¿Por qué? ¿Cuál es la justicia que dice “bueno, vamos a darle a 90 y no a 91”? ¿Cuál es esa justicia por la cual el distrito más rico de todo el país, la Ciudad de Buenos Aires, que tiene tanto orgullo de sí misma con relación a la cultura, dice “vamos a subsidiar a 88, 89, 90, una cifra equis…?
- Un participante habla fuera de micrófono, por lo que no se perciben sus palabras.

Sra. Walsh.- No estoy de acuerdo con que sea un paquete cerrado, porque me parece que no se trata de eso. Esto no es una jubilación o una pensión. La presidenta dijo que se parece; en algunas cosas se parece, pero no lo es. Es un régimen de reconocimiento, y creo que está bien planteado.

Sra. Presidenta (Urdapilleta).- Perdón, diputada. Ojalá fuera un régimen jubilatorio, porque tendrían la total seguridad de que van a cobrar.

Sra. Walsh.- Acá no han planteado eso. Han planteado un régimen de reconocimiento en cuyo Artículo 7° se establece que el beneficio aquí establecido se transmitirá a los parientes en los términos del Artículo 53 de la Ley Nacional 24.241. Aquí lo tengo: es el Sistema Integrado de Jubilaciones y Pensiones; es el cónyuge, derechohabiente, la unión de hecho, los hijos menores de 18 años y, en el caso de alguno discapacitado, por encima de los 18 años. Realmente, no le encuentro otra vuelta que le podamos dar que no sea, en mi caso, la voluntad de firmar el despacho. Con respecto a por qué no está la SADE –es una pregunta que se hizo–, que forma parte de la Fundación El Libro; si eso no nos satisface, quiero decir que no está porque no está. De golpe nos agarra una necesidad de omnipresencia. Acá llegan los proyectos legislativos con un sujeto colectivo, que en este caso los acompaña y los defiende, que se nuclea alrededor de algunas organizaciones y tal vez no están todas. ¿Por qué, entonces, tenemos que poner en el primerísimo lugar de un artículo a quien no ha hecho este recorrido que han hecho ustedes con relación a esta iniciativa? Me parece que a veces queremos tener un pensamiento omnicomprensivo desde un lugar modesto, que es el del legislador. La verdad es que, si está en la Fundación El Libro y quienes han impulsado este proyecto pertenecen a la SEA, que también la entiendo como bien lo dijo Pacho O’Donnell: como una entidad joven que se presenta como una organización que pelea gremialmente por los derechos de escritoras y escritores. A título personal, hasta me animo a decir que se ganan este lugar porque, cuando tuvimos que pelear por escritoras o escritores desaparecidos, con todo respeto, a la SADE no la vi nunca. (Aplausos).

Sra. Presidenta (Urdapilleta).- Quieren hacer una aclaración sobre el tema de la SADE.

Sr. Mileo.- Queríamos aclarar a los señores legisladores que el hecho de que la SADE no figure en el comité evaluador se produce por dos hechos: el primero, es que cuando nosotros elaboramos el proyecto y lo presentó Elvio Vitali, la SADE estaba intervenida. Es decir, no había ninguna posibilidad de consultar con ninguna dirección de la SADE –puesto que ésta era la intervención– si estaban dispuestos a incorporarse a este comité evaluador. La segunda causa es que en toda la elaboración del proyecto no hemos recibido de la SADE ninguna intención de presentar el proyecto ni de elaborarlo conjuntamente, ni nada que se le parezca. A pesar de esto, aclaramos que de ningún modo nos oponemos a que haya un integrante de la SADE en el comité evaluador. Si los legisladores consideran que tiene que haber un integrante de la SADE y de este modo darle un dictamen favorable, pondremos a un integrante de la SADE y le daremos un dictamen favorable. (Aplausos.)

Sra. Presidenta (Urdapilleta).- Le cedo la palabra al señor Córica.

Sr. Córica.- Está muy claro en el proyecto que son los escritores los que tienen que cumplir los requisitos correspondientes. O sea que se refiere claramente a edición de obras, las cuales tienen que ser de literatura, poesía, ensayo o teatro, y siempre habla de escritores. Creo que está claro a quienes va dirigido. Por otro lado, como la mayoría sabe, somos los parias de esta actividad porque los músicos, gracias a Dios, tienen una actividad muy integrable con el sistema mercantilista que predomina. Los actores o la otra parte de actividad artística que existe en la cultura están más conectados con lo mercantil; ellos sí tienen capacidad y condiciones, no solamente por organización sino por su propio enganche con esto que está prevaleciendo, que es lo que no se da en el caso del escritor. El escritor, casualmente, es un marginal que trabaja y que realiza en una gran cantidad de personas no solamente una vocación de tipo individualista, sino también una vocación social. Esa vocación social es la que de alguna manera estamos presentando. Yo no pertenezco a la SEA. Soy uno de aquellos a los que les parece valorable la actividad gremial pero, en la Argentina concreta, no es tan sencillo desarrollar la actividad gremial y no todas las organizaciones son representativas o lo suficientemente coherentes para poder hacerlo. Por lo tanto, seguramente la SEA no nos deja afuera a nosotros. Lo que sí pensamos –y creo que es la causa de esta reunión que estamos teniendo– es que, por un lado, no se puede cerrar el número, como decía la diputada, porque es ilógico. Siempre va a haber una proporcionalidad con el presupuesto, como también dijo la diputada. Por otro lado, lo que se tiene que reconocer es que hay un grupo muy importante de personas que trabajamos y que, cuando queremos trabajar bien, lo tenemos que hacer a tiempo completo porque nadie puede investigar dedicándose a hacer cuatro trabajos. Entonces, esta situación marginal, como también lo indicó el compañero de la SEA en el sentido de que nosotros estamos donando el 100 por ciento de nuestro aporte como trabajadores, es también otro elemento muy fuerte para presentar en los momentos en los que puede haber discusiones presupuestarias sobre el derecho que nos corresponde. En principio, estoy totalmente de acuerdo con que rápidamente se apruebe porque el proyecto es muy descriptivo, muy profundo y, a la vez, creo que se tienen que agregar aquellos elementos que puedan potenciarlo. Pero si se coarta o se limita a un número, no hay forma racional de poder justificarlo.

Sra. Murguía, escritora: Pido la palabra. Mi nombre es Susana Murguía y soy miembro de la SEA. En primer lugar, me parece que en todo lo que se ha venido hablando hay que considerar cuánto tiempo se trabajó en la SEA para presentar este proyecto y los tiempos que corren. En segundo lugar, lo que un escritor hace –y esa es su fundamentación– es escribir. Entonces, lo que necesita es tiempo para escribir. El reconocimiento que se solicita es por ese tiempo que le ha quitado a otras actividades, pero que siempre es tiempo pleno y completo. Este es un pedido de reconocimiento a toda una vida por ese tiempo escrito que aparece en los libros. Si en algún momento los diputados consideran que puede ser interesante un programa para acercar a los escritores a las escuelas, bienvenido sea. Pero que no quede de ninguna manera como una retribución a este reconocimiento, que tiene un peso importante y fundamental en sí mismo, porque es un reconocimiento al trabajo del escritor, que es escribir. Si el Gobierno de la Ciudad quiere hacer un programa porque considera valioso que se acerquen los escritores, los pintores y los músicos a las escuelas, puede hacerlo perfectamente, sin que la aprobación del reconocimiento implique una contraprestación. Es decir, aprueban la pensión pero hay que hacer una contraprestación en tiempo. En realidad, lo que el escritor hace es escribir, y el tiempo que necesita es para eso. Esa es la base de su creación. Por otra parte, cada sector tiene sus propias reglas. Aunque todos formen parte de la cultura, tienen sus propias reglas. Los escritores tenemos las nuestras. Si esta pensión de escritores abre después el camino para que se presenten los músicos y los pintores, será motivo de nuevas negociaciones, porque la relación de la cultura con la pintura es muy diferente a la que existe entre la cultura y los escritores o los músicos. Por lo tanto, me parece que cada uno de los sectores requiere un estudio especializado de lo que ocurre con cada uno en particular. Creo que el proyecto habla bien claro de lo que es el sector de los escritores. Nunca un libro de poesía tiene las mismas características de circulación que un cuadro o que un CD. Por lo tanto, considero que hay que contemplar cada una de las áreas en particular. (Aplausos)

Sr. López, escritor: Pido la palabra. Mi nombre es Horacio López, soy escritor y quiero dar una información que no está presente al hablarse de la contraprestación. Algunos escritores –Adela Bach, Ricardo Mariño, yo y otros– hace mucho tiempo que vamos a las escuelas. (Aplausos) Hace dos semanas fui a una escuela, la semana pasada, también, y vamos gratuitamente. Esta es nuestra contraprestación, y la estamos haciendo ahora, es decir, antes de los sesenta años. Puede ser que el Gobierno de la Ciudad se ponga las pilas, se despierte y haga ese plan para que vayamos a las escuelas, pero les aclaro a todos los legisladores que los escritores ya estamos yendo. (Aplausos)

Sra. Presidenta (Urdapilleta).- Gracias; no se enoje. Tal vez haya una similitud con el Instituto del Teatro. Fue una idea de la diputada De Anchorena, pero no nos debemos enojar. Estamos conversando.

Sr. López.- Quiero transmitir esto para que tengan conocimiento de lo que estamos haciendo. Ojalá que la Legislatura y el Ejecutivo abran una vía para que los escritores tomemos más contacto con los chicos.

Sra. Presidenta (Urdapilleta).- La diputada De Anchorena quiere contestarle.

Sra. De Anchorena.- Sé que hay muchos escritores que van a las escuelas. He trabajado en la Secretaría de Cultura y sé que había programas. También sé que muchos artistas van a las escuelas de manera gratuita. Pero creo que un proyecto como éste, que implica un subsidio para los escritores, puede ser la punta de lanza para un reconocimiento a otras disciplinas artísticas, creo que no es mala idea armar un programa para que más escritores vayan a más escuelas. Al contrario: es una de las maneras de hacerlo posible. Lo que decía el diputado Moscariello es cierto: los recursos son limitados. También es importante decir lo siguiente: con los recursos limitados que tenemos, los escritores van a hacer esto. Está bien, ya lo hacen, pero que haya más gente que lo haga. ¿Por qué no? ¿Qué problema hay? Cuando el otro día conversamos con ustedes no nos pareció que estuvieran tan en contra de ese proyecto y resulta que ahora hay mucha gente indignada. ¿Por qué?

Sra. Aráoz.- Quizás el compañero quiso aclarar que, en este momento, se está yendo a las escuelas gratuitamente.

Sr. López.- La demora es de la Ciudad, no de los escritores. Nosotros ya estamos en ese camino. Pongamos lo de “enojo” entre comillas. Lo que quiero decir es que la demora no es de los escritores, porque ya estamos yendo a los colegios…

Sra. Presidenta (Urdapilleta).- No dialoguemos.
El diputado Di Filippo está ansioso por hablar. Me ha pedido la palabra y se la voy a otorgar.

Sr. Di Filippo, diputado Coalición Cívica:Perdón por la tardanza, pero no comprendía la dinámica del evento. Queda claro que este proyecto debe ser tratado ya mismo en las reuniones de asesores, obviamente con cierta prontitud para poder despacharlo y que no quede a destiempo con el presupuesto del año que viene. Me parece que la discusión respecto de la contrapartida por parte de los escritores se podría dar en el marco de la comisión de asesores y evitar así –obviamente es importante conocer la opinión de todo el mundo– una discusión profunda sobre la letra chica del proyecto. Reitero: creo que lo que corresponde es que se trate en la reunión de asesores. Yo también tengo la voluntad de sacarlo cuanto antes; me parece que hay que despacharlo. En líneas generales, estoy totalmente de acuerdo con el proyecto. Me hace acordar mucho a una discusión de hace casi dos años en la Comisión de Derechos Humanos, cuando también entregamos un reconocimiento a madres que nunca habían cobrado el resarcimiento por parte del Estado porque lo habían cobrado sus familiares. Era un reconocimiento a una expresión de la sociedad que el sector político de esta Legislatura y la ciudadanía decidían otorgar. Lo mismo sucede con la cultura. Cuando hablamos de preservación del patrimonio cultural –la diputada De Anchorena tiene un trabajo muy amplio sobre el tema– es porque queremos preservar la cultura. ¿Cómo hacemos para preservar a nuestros escritores? De esta manera; no hay otra opción. Para el teatro, tenemos Proteatro, porque es una actividad que, como lo explicaba bien un orador anterior, tiene más contacto con lo comercial. De hecho, muchos actores también viven de hacer comerciales, lo cual es un boom en Buenos Aires y significa un montón de dinero hacia ese sector. Las bandas y los grupos de música también tienen un circuito muy establecido. El escritor tiene otras características que deben ser reconocidas, y para preservarlo es necesario darle ciertas garantías de que por lo menos tenga un plato de comida y puedan cubrir los gastos mínimos, que es lo plantea el proyecto. Coincido con la diputada Walsh: no se trata de un importe excesivo desde ningún punto de vista.
Por lo tanto, en un breve lapso pongamos el tema en la agenda de los asesores y consensuemos una fecha para ser despachado. (Aplausos)

Sra. Aráoz.- Pido la palabra. Luego de escuchar las intervenciones de casi todos los legisladores –aún no escuché la de la diputada Varela– me gustaría que nos fuéramos con una fecha posible para trabajar en conjunto la propuesta de los diputados y poder despachar el proyecto. No va a ser la SEA la que disponga de la agenda de ustedes, pero me gustaría que fijáramos una fecha pronta. Estamos dispuestos a acomodarnos a ella, pero pido que hoy quede fijada la fecha de la próxima reunión con los asesores. Supongo que ustedes van a introducir las modificaciones que crean pertinentes o no para que luego se trate en la Comisión de Presupuesto. No me gustaría que hiciéramos una exposición teórica y que no quedara nada práctico y concreto de esta visita que ha sido muy fructífera. Queremos llevarnos algo práctico y concreto, de acuerdo con los tiempos de vencimiento del proyecto.

Un escritor participante.- Somos el patrimonio intangible de la sociedad, pero necesitamos respuestas tangibles.

Sr. Moscariello, duputado por el Pro: Pido la palabra. Yo formo parte del bloque del oficialismo que tiene una responsabilidad, que compartimos todo los legisladores de las distintas bancadas. Pero, al mismo tiempo, cada cosa que se decide y sobre la que se avanza tiene que ser pensada con responsabilidad y con la razonabilidad posible. Cuando analicé el proyecto con la diputada Walsh –ya comenzamos a ver artículo por artículo– decíamos que tiene una cantidad de restricciones que acotan el universo, pero a veces algunas de esas restricciones importan más que una restricción: una injusticia. Por ejemplo, se reclaman cinco obras. ¿Por qué se le reclama a un artista cinco obras? Juan Rulfo escribió una sola obra y, sin embargo…

Una participante.- No, escribió dos.

Sr. Moscariello.- Creo que el análisis va más allá de las propias restricciones que contiene el proyecto. Por eso, el informe técnico que se reclama no está solamente atado a cuánto dinero tenemos que destinar anualmente en el presupuesto. Hay que hacer un análisis mucho más global del proyecto. Me parece que es una bellísima iniciativa y seguramente va a tener mayor adhesión de los distintos sectores de lo que uno puede llegar a suponer. Es verdad lo que ustedes dicen: el patrimonio intangible de la ciudad lo conforman sus artistas. Pero también es verdad lo que decía la diputada De Anchorena respecto de los otros sectores de la vida cultural de la Ciudad de Buenos Aires. Porque si bien ustedes decían que ciertas disciplinas artísticas están atadas al circuito comercial, también los escritores tienen la Ley de Autor, que trata de protegerlos en lo que puede. Es una ley nacional a la que todos los años los escritores le tributan su homenaje. Esta comisión va a trabajar y lo tiene que hacer con responsabilidad. Especialmente en esta comisión, los proyectos nunca duermen como sí sucede en otras comisiones, diputado Di Filippo.

Sra. Presidenta (Urdapilleta).- Agradezco las palabras del diputado Moscariello y quiero aclarar lo siguiente. Acá hay muchos que se rasgan las vestiduras sobre este proyecto, pero fui yo la que lo puso en tratamiento y ninguno de los diputados presentes me lo reclamó. Yo no he hecho dormir este proyecto. Fui amiga de Elvio Vitali y, como saben los compañeros de la SEA, he tenido diferencias respecto de este proyecto. Pero, de ninguna manera en esta comisión se han dejado dormir los proyectos. Además, la regla en esta comisión es llegar a consensos, porque de nada sirve hacer despachos de minoría o presentar tres despachos para hacer un buen discurso testimonial y que luego no salga nada. Ustedes quieren una solución a los problemas de los escritores y eso es lo que tenemos que buscar. ¿Cuál será? Si es exactamente este proyecto u otro con modificaciones no lo sé, pero lo que es importante es que la problemática de los escritores ya está en discusión, lo cual debemos rescatar. Me comprometo a pedirle al Ministro Lombardi que venga a la Legislatura. Él será el responsable, posteriormente, de llevar adelante o no este proyecto porque es gobierno. No podemos sancionar normas sólo para decir “saqué tal proyecto” y mañana tienen problemas porque, como pasa con los premios, no los cobran. Tenemos que trabajar con responsabilidad; tenemos que buscar una solución inteligente. A lo mejor, es ésta. Todavía no estoy totalmente convencida de que ésta sea la mejor manera, pero estoy dispuesta a seguir conversando para buscar la mejor solución. Quería decir esto como presidenta de la comisión. Me comprometo, ante todos ustedes, a reunirnos en asamblea antes de que empecemos con el tratamiento del presupuesto para ver si podemos llegar a un despacho de consenso. Y si no podemos, serán los votos en el recinto los que definan la situación.

Sra. Walsh.- Señora presidenta: no quiero hablar exactamente sobre este tema, pero sí sobre algo que está vinculado.

Sra. Presidenta (Urdapilleta).- ¿Tiene que ver con este tema?

Sra. Walsh.- No.

Sra. Presidenta (Urdapilleta).- La intención es que la reunión sea sólo para hablar sobre el tema de los escritores. Le pido disculpas, diputada Walsh. Esta reunión no estaba prevista. El lunes que viene nos encontramos nuevamente.

- Hablan varias personas a la vez.

Sra. Walsh.- ¡Señora presidenta…!

Sra. Presidenta (Urdapilleta).- Quisiera saber, diputado, qué proyectos duermen en su comisión.

Sra. Walsh.- ¡Señora presidenta…!

Sra. Presidenta (Urdapilleta).- Sí, diputada.

Sra. Walsh.- Quiero hablar sobre este tema.

Sra. Presidenta (Urdapilleta).- Cómo no.

Sra. Walsh.- Me voy a referir a quienes se rasgan o no las vestiduras. Señora presidenta: le aclaro, con todo respeto, que yo no me rasgo nada. Yo planteé en esta comisión el proyecto que estamos analizando cuando recibí la visita y el pedido de escritoras y escritores. En ese momento, tomé conocimiento de la existencia de esta iniciativa del legislador Elvio Vitali. Yo ingresé a esta cámara en diciembre del año pasado y la verdad es que no tengo obligación de conocer los proyectos de otros legisladores como, por ejemplo, el del diputado Vitali quien desgraciadamente ha fallecido. Por lo tanto, en aquel momento supe que este proyecto no era nuevo y que había sido presentado el año pasado.
Es decir, lo que dije acerca de lo que establece el Reglamento, señora presidenta, no se refiere a este proyecto, sino que se refiere a cualquier proyecto legislativo. Esta Legislatura tiene un Reglamento; y ese Reglamento, señora presidenta, dice que las comisiones tienen que abocarse al tratamiento de los proyectos donde son girados, en un plazo de 120 días. Y cuando ese plazo se ha vencido, se renueva, y cuando el proyecto no es tratado, se puede solicitar que sea enviado a otra comisión, o puede ser llevado al recinto; algo que podrá ser conducente, o no, porque lo que se necesita en el recinto son los votos para aprobar un proyecto.

Sra. Presidenta (Urdapilleta).- Obvio.

Sra. Walsh.- Pero, con respecto al buen dormir, señora presidenta, la verdad es que voy a discrepar con usted con relación a si los proyectos legislativos duermen o no. Usted asegura que no, y yo digo lo contrario: sí duermen, y coincido con el diputado Di Filippo. Ahora, lo que estoy planteando –en un minuto le voy a devolver el micrófono– es que tratemos el cambio de nombre de la Plaza Pedro Eugenio Aramburu; sobre todo, porque el viernes vence el plazo para observar un proyecto del diputado Smith del bloque de la Coalición Cívica, que voy a observar, y la invito, señora presidenta, a que también lo observe.
Dicho proyecto se refiere a la puesta en valor y mantenimiento de la Plaza Pedro Eugenio Aramburu. Creo que podríamos observarlo y coincidir en que es mejor, antes de hacer de nuevo los canteros, cambiar el nombre de esa plaza. Gracias, señora presidenta.

Sra. Presidenta (Urdapilleta).- Muchas gracias, diputada Walsh. Quiero decir que esto es difícil para una comisión, como la de Cultura, que tiene cuatrocientos proyectos. Lo digo para que sepan todos los que están acá presentes, lo que demuestra que somos muy responsables para que haya cuatrocientos proyectos en esta comisión. Entonces, para poder acelerar, vamos a hacer reuniones todos los días, de acá a fin de año, para poder sacar los proyectos.

Sra. Walsh.- Yo vengo todos los días; no hay ningún problema.

Sra. Presidenta (Urdapilleta).- Perfecto. Entonces, voy a hacer un cronograma de acá a fin de año para que todos los días trabajemos en la Comisión de Cultura y podamos sacar los cuatrocientos proyectos que aún quedan. Hoy sólo quería tratar el tema de los escritores. Mañana nos vamos a reunir de nuevo –a pedido del diputado– para que no hagamos dormir a los proyectos. Porque esta comisión cada vez que se reúne debe ser la comisión que más proyectos despacha.

- Murmullos en la sala.

Sra. Presidenta (Urdapilleta).- Perdón, si el cuestionamiento tiene que ver con la calidad de los proyectos, yo no tengo la culpa porque soy la presidenta de la comisión, no la autora de los proyectos.
Les voy a pedir que si existe la necesidad de sacar los proyectos, nos reunamos todos los días, de acá a fin de año, para poder hacer los despachos. Nada más. (Aplausos).

Finalización

Sra. Presidenta (Urdapilleta).-
Damos por finalizada la reunión.

- Es la hora 19 y 9.

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DIRECCIÓN GENERAL DE TAQUÍGRAFOS
Revisor:
Martín Silberstein
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